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Bolsas de algodón y papel pueden ser dañinas
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«El algodón es un cultivo bastante intenso para producir, por lo que esto conlleva las mismas preocupaciones que tenemos con algunos de los problemas de la moda rápida», añade Bates.
Alternativa al papel y al plástico
Actualmente se desarrollan materiales plásticos biodegradables que tratan de resolver el problema ambiental causado por las bolsas de plástico comunes y tampoco hacernos acudir a las bolsas de papel.
Productos innovadores como el Eco Flex alemán o la neo-bolsa de
origen francés, incluso bolsas fabricadas con un bioplástico que
deriva del almidón de maíz… e incluso, se han escuchado casos, de
que se están creando bolsas, que luego se puedan plantar.
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Foto: Archivo Se desarrollan materiales plásticos biodegradables que tratan de resolver el problema ambiental. |
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La bolsa de plástico se ha convertido
en un símbolo de contaminación. Muchos han sustituido estas bolsas
por las de algodón y papel. Pero estas pueden ser igual de dañinas
para el medio ambiente. Piensa en la última vez que fuiste a hacer
la compra, ¿la bolsa que usaste era de plástico, papel o algodón?
El problema es que solo pensamos el impacto medioambiental de las
bolsas una vez terminado su ciclo útil, pero nos olvidamos del coste
de fabricar la bolsa. Para calcular esa implicación en medio ambiente se debe tener en cuenta:
-Cuánta energía se usa para fabricarla
Fabricar bolsas de papel y algodón tiene un costo medioambiental significativo. De acuerdo a una investigación oficial del Parlamento de Irlanda del Norte, «hacer una bolsa de papel toma más de cuatro veces la energía que se emplea para hacer una de plástico».
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Irlanda del Norte, «hacer una bolsa de papel toma más de cuatro veces la energía que se emplea para hacer una de plástico».
Además, mientras que las bolsas de plástico se crean a partir de petróleo refinado, las de papel requieren que algunos bosques sean talados para producirlas.
El proceso de manufactura, de acuerdo a la investigación, también usa muchísima agua y produce una alta concentración de químicos tóxicos, comparable al de la fabricación de bolsas de plástico de único uso.
«A la misma vez son más pesadas. Entonces, dependiendo de dónde se fabrican, existe otro impacto medioambiental a la hora de transportarlas a los establecimientos de venta», dice Margaret Bates, profesora de gestión sostenible de residuos en la Universidad de Northampton.
Parte de este daño al ecosistema puede mitigarse plantando nuevos bosques para reemplazar los árboles perdidos, lo que ayuda a debilitar el impacto del cambio climático pues los árboles bloquean el dióxido de carbono de la atmósfera.
Más dióxido de carbono
Las bolsas de algodón se consideran las peores. Son las que más dióxido carbono requieren para fabricarse y también necesitan mucha agua.
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