CHARLAS
CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel
Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
Upadesha
213 Libérate de la Pasión
De la pasión surge
el dolor y de la pasión surge el miedo. Si un hombre es libre de la
pasión, es libre del miedo y del dolor.
Como seguidores
del Budismo, estamos familiarizados con las enseñanzas del
Dhammapada, un texto sagrado que contiene las palabras de sabiduría
del propio Buda Gautama. Hoy, nos concentraremos en el Upadesha 213
del Dhammapada, que dice: "De la pasión surge el dolor y de la
pasión surge el miedo. Si un hombre es libre de la pasión, es libre
del miedo y del dolor."
Este verso es una llamada a la autorreflexión y a la toma de
conciencia en el camino hacia la liberación. La pasión puede tomar
muchas formas, pero todas comparten una característica común: el
apego. El apego nos ata a las cosas, las personas y las experiencias
que nos gustan, y nos ciega a su verdadera naturaleza impermanente.
La pasión surge cuando nos aferramos a algo o alguien, y le
concedemos un valor que no le corresponde en realidad.
Sin embargo, como nos recuerda el Upadesha 213, la pasión conduce
inevitablemente al dolor y al miedo. Es verdad que los extremos de
la pasión pueden generar placer y satisfacción momentánea, pero
estos estados son efímeros y fugaces. Cuando nos aferramos con
pasión a algo, esa cosa se convierte en una necesidad, y su ausencia
o pérdida nos produce dolor. Además, el miedo surge cuando tememos
que algo o alguien que amamos sea amenazado o nos sea arrebatado.
Este ciclo de aferramiento, dolor y miedo puede ser interminable, y
nos mantiene atrapados en un estado de insatisfacción constante.
La solución que nos propone el Upadesha 213 es la liberación de la
pasión. La libertad de la pasión no significa necesariamente la
despreocupación emocional o la indiferencia hacia los demás, sino la
comprensión profunda de la naturaleza de las cosas y la no-aferración.
Cuando nos liberamos de la pasión, nos liberamos del dolor y del
miedo que le siguen. Nos convertimos en seres que pueden disfrutar
de la vida sin ser esclavos de los caprichos momentáneos.
Por supuesto, la liberación de la pasión es un paso importante en el
camino del Budismo hacia la iluminación. Sin embargo, no es un paso
fácil de dar. La pasión es una fuerza poderosa que nos atrae y nos
condiciona constantemente, y es difícil liberarse de ella sin una
comprensión profunda y una práctica constante.
Una de las formas en que podemos empezar a liberarnos de la pasión
es a través de la meditación. La meditación es una herramienta
poderosa para auto-observarnos y cultivar la conciencia de nuestros
propios pensamientos y emociones. Al meditar, no tratamos de
reprimir o ignorar nuestras pasiones, sino de observarlas sin juzgar
y sin aferrarnos a ellas. De esta manera, gradualmente nos volvemos
más conscientes de la naturaleza impermanente de nuestras
experiencias y nos liberamos poco a poco de la pasión.
Otro enfoque importante para la liberación de la pasión es la
práctica de la compasión y el servicio desinteresado. Cuando
tratamos de ayudar a otros seres vivos sin esperar nada a cambio,
empezamos a liberarnos del apego y la pasión. La compasión y el
servicio desinteresado nos permiten conectarnos con los demás en
niveles más profundos y comprender su sufrimiento de una manera
auténtica. A medida que vamos aprendiendo a amar sin expectativas,
nos liberamos poco a poco de la pasión.
Es importante tener en cuenta que la liberación de la pasión no
significa la renuncia total del mundo, sino la comprensión profunda
de su naturaleza. Podemos disfrutar de la vida y de las cosas
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que nos gustan sin
aferrarnos a ellas, sin hacerlas necesarias para nuestra felicidad.
Esta libertad nos permite vivir en el mundo con una mente clara y
equilibrada, y con un corazón abierto a las experiencias que la vida
tiene que ofrecernos.
En conclusión, el Upadesha 213 del Dhammapada nos recuerda la
importancia de la liberación de la pasión en nuestro camino hacia la
iluminación.
Espero que este artículo haya sido de utilidad para ti. Si tienes
alguna duda o comentario, no dudes en ponerte en contacto conmigo al
correo electrónico gongparabsel de Gmail o al whatsapp 314 623 83
08.
¡DESMINTIENDO A PINOCHO!

Por: Álvaro
Ramírez González
alragonz@yahoo.es
Una cosa es ser el
ministro del interior y poner la cara frente a todos los
acontecimientos que engloba la política del gobierno.
Otra bien distinta es convertirse en el Pinocho del régimen, dando
explicaciones insulsas y cambiando los hechos, para justificar las
erráticas y cómplices actuaciones de ese gobierno.
Me referiré específicamente a los hechos recientes de la vereda Los
Pozos, municipio de San Vicente del Caguán.
Hay un cambio total en la narrativa de los hechos por parte del
gobierno.
¡Una gran mentira!
Petro en entrevista con Daniel Coronel de la revista Cambio, hizo
las siguientes afirmaciones:
1. Esa petrolera no debería estar en la selva.
2. Fueron 7.000 campesinos que llegaron espontáneamente allí.
3. Cansados y enfurecidos por que la petrolera China, les llenaba de
petróleo los ríos.
4. Lo de los policías “no fue un secuestro, fue una retención”.
Las tres afirmaciones son falsas:
1. El pozo y las instalaciones no están en la selva. Es una zona
abierta ya y ganadera, en la vereda los Pozos de San Vicente del
Caguán.
2. No llegaron espontáneamente allí. Fueron obligados a moverse por
las disidencias de las Farc. Los ganaderos vecinos tuvieron que
poner dinero y ganado para alimentarlos esos dos días.
3. No había ningún derramamiento de petróleo a los rios o a las
quebradas
4. Retener a una persona contra su voluntad y con el uso de las
armas es un secuestro. El concepto “retención”, no existe.
La manera como Petro presenta los hechos es totalmente distante de
la realidad pero acomodada a su repulsión a las petroleras.
Y claro, en esos términos, no era viable mandar al ejército a
rescatar los policías, por el riesgo de una masacre.
Todo parece cuadrar perfecto.
Pero la realidad es otra:
1. Fue un secuestro, contra la voluntad de los policías y con el uso
de armas largas.
2. Les quitaron y no les devolvieron sus equipos de ESMAD, sus
documentos de identidad y sus celulares.
3. Fueron desvestidos, orinados, escupidos y humillados al extremo.
4. Varias veces les dijeron que “iban para una fosa común”
Las instalaciones de la petrolera quedaron destruidas e incendiadas
con la total complicidad del gobierno.
Esa petrolera ya anunció su retiro de Colombia.
Todo este episodio, fue sometido a una
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“cirugía” en la
narrativa.
Cambian los hechos para
cambiar a los culpables.
O para maquillar su tolerancia.
Pero lo más vergonzoso de
todo, tan penoso, que ya tuvo que hacer una tonta y floja rectificación, fueron
las dos iluminadas afirmaciones del ministro Prada:
“ ¡Una guardia campesina maravillosa!”
“ ¡Fue un cerco humanitario!”
Un par de payasadas de estas, no se le ocurren sino a un personaje como Prada
A mi se me parece a Pinocho.
¿Y a Ustedes?
La nostalgia de los
antiguos diciembres

Por: Rubén Darío Varela
“La vida que transita delante
nuestros ojos y no lo percibimos. De repente nuestras tradiciones cambian y no
nos damos cuenta solo hasta que en el silencio recordamos un pasado que nunca
volverá”.
En mi ´País del tinto` muchos
niños hacíamos las maracas de las novenas con las tapas de gaseosa, en su
mayoría Pepsi o Coca Cola que reciclábamos desde finales de noviembre o inicios
de diciembre para que nuestros padres, abuelos o hermanos mayores buscaran un
alambre e insertaran las tapas para crear la famosa maraca de navidad, que,
aunque humilde aún sobrevive intacta en nuestra memoria como parte de nuestra
idiosincrasia.
En nuestra mente, pero sobre todo en nuestro corazón siguen vivos los recuerdos
de esas maracas improvisadas, sino también de aquellos globos decembrinos que
deambulaban en las noches de navidad en el aire y que ocasionaban pequeños
incendios controlados por las mamás que prendían las velas decembrinas.
También, en nuestra mente sobreviven recuerdos de vecinas sacando al portón de
la casa esponjas de alambre que prendían con una vela y los frotaban en círculo
hasta que diera algo de luz, mientras que sus hijos, nietos o sobrinos corrían
como ´locos` siguiendo la ruta de los globos al son que prendían ´chorrillos` y
´chispitas mariposas`, esquivando a doquier cuanto ´muñeco de año viejo se
atravesara en su camino.
En aquella época, no faltaba el tío borracho que era estafado por sus sobrinos y
se encargaba de alistar la culebra y la pólvora, mientras en el andén se
revolvía la natilla en fogón de leña. En aquel entonces, la natilla era
preparada en un ambiente familiar, en las calles, en medio de la fiesta y la
algarabía de navidad y no venía empacada en cajas de maicena como hoy en día.
En aquellos diciembres de antaño y especialmente en la región del Eje Cafetero
de mi ´País del tinto`, todos los 23 de diciembre, es decir, en un día como hoy,
nuestras abuelas y nuestras tías ´biruteaban` y enceraban las tablas de la sala
de la casa que generalmente era de tabla y de bareque, porque, aunque muchos no
lo saben, una de las tradiciones de nuestros ancestros de esta región,
destinaban el 23 de diciembre como el día de la ´natillada`.
Aún recuerdo imágenes de mi abuela con un cigarro en la boca con un delantal
azul, muy campante retorciéndole el pescuezo a una gallina, mientras mi tío
segundo, ´Pacho` revolvía con un palo la natilla del 23 de diciembre como era
tradicional.
En ´Mi país del tinto` como en la vida todo fue cambiando, llegó el Internet y
aunque aún conservamos nuestras tradiciones decembrinas, la tradición de la
natilla el 23 de diciembre se extinguió, como mi abuela y también mi tío ´Pacho`
que revolvía la natilla al son que fumaba casi siempre con la camisa puesta del
Deportivo Pereira y que solo se peló por cuatro meses para verlo campeón.
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