El vino y las uvas existen gracias al
asteroide que extinguió a los dinosaurios
Disfrutar de una copa de vino no sería posible si el asteroide
Chicxulub no hubiera acabado con la existencia de los dinosaurios.
Esta es la conclusión de una nueva investigación que explica cómo se
extendió la familia de las uvas en los años siguientes a la
desaparición de dichos animales prehistóricos.
El trabajo fue dirigido por Fabiany Herrera, paleobotánico del
Centro de Investigación Integral Negaunee del Museo Field de
Historia Natural de Chicago. Su equipo halló en las selvas de
Colombia, Panamá y Perú semillas de uva fósiles que tienen entre 60
y 19 millones de años. Una de las pepitas descubiertas ha sido
considerada como el ejemplar más antiguo de plantas de la familia de
las uvas encontrado en el hemisferio occidental, según el estudio
publicado en la revista Nature Plants.
Los primeros fósiles de granos de uva se encontraron en India y
datan de hace 66 millones de años. Esto coincide con la época en la
que el asteroide Chicxulub impactó la Tierra. El evento acabó con
los dinosaurios no aviares y el 76% de todos los seres vivos en el
planeta. La extinción masiva favoreció la aparición y evolución de
otras especies y plantas.
"Siempre pensamos en los dinosaurios, porque fueron los más
afectados, pero el evento de extinción también tuvo un gran impacto
en las plantas. El bosque se
restableció de una manera que
cambió su composición", explica Herrera.
El equipo encontró la primera semilla en 2022 durante una expedición
en los Andes colombianos. El fósil estaba en una roca de 60 millones
de años. Los científicos lograron caracterizar la pieza por su
forma, tamaño y otras particularidades
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morfológicas. Su identidad y estructura interna fue confirmada
mediante una serie de tomografías computarizadas. El vestigio fue nombrado como
Lithouva susmanii (uva de piedra de Susman). Gregory Stull, investigador del
Museo Field y cuaotor del estudio, asegura que “esta nueva especie también es
importante porque respalda el origen sudamericano del grupo en el que evolucionó
la vid común Vitis”.
Herrera y sus colegas exploraron otras zonas de Sudamérica. En total,
descubrieron nueve especies nuevas de uvas fósiles en Colombia, Perú y Panamá.
"Son las uvas más antiguas que se han encontrado en esta parte del mundo. Son
unos millones de años más jóvenes que las más antiguas que se han encontrado en
el otro lado del planeta. El descubrimiento es importante porque demuestra que
hasta después de la extinción de los dinosaurios las uvas no comenzaron a
extenderse por el mundo", apunta el investigador principal.
¿Cómo se relacionan los dinosaurios con la existencia de las uvas y el vino?
La investigación plantea la hipótesis de que la desaparición de los dinosaurios
cambió la estructura y las características de los bosques.
Mónica
Carvalho, curadora asistente del Museo de Paleontología de la Universidad de
Michigan, anota que "los animales grandes alteran los ecosistemas que los
rodean. Creemos que si hubiera grandes dinosaurios deambulando por el entorno,
probablemente estarían derribando árboles. Los bosques estarían más abiertos de
lo que están hoy".
El estudio sugiere que estos ecosistemas se repoblaron después de la
desaparición de
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los dinosaurios. Las
capas de los árboles crearon un sotobosque y un
dosel arbóreo. La falta de luz obligó a
las plantas a adaptarse para garantizar la obtención del recurso. Los arbustos
trepadores se vieron favorecidos para alcanzar el dosel y sobrevivir, según los
científicos. "En el registro fósil, comenzamos a ver más plantas que usaban
enredaderas para trepar a los árboles, tal como lo hace la vid en esta época",
puntualizó Herrera.
Los investigadores aseguran que la extinción de los dinosaurios facilitó la
supervivencia de diversas especies de aves y mamíferos. Indican que
probablemente estos animales también contribuyeron a esparcir las semillas de
uva en diversas regiones.
Los fósiles hallados entregan una visión más amplia de la evolución del fruto de
la vid, los orígenes de algunos tipos de uva y su existencia nativa en algunas
partes del mundo. Algunas de las especies antiguas identificadas en los países
latinoamericanos se asocian con uvas que hoy solo se encuentran en Asia y
África, pero no está claro por qué desaparecieron en América Central y del Sur.
“Nuestro estudio muestra que la extinción ha sido una fuerza importante en la
evolución de las selvas tropicales. Ahora necesitamos determinar qué causó esas
extinciones durante los últimos 60 millones de años".
Las conclusiones del trabajo de Herrera mejoran el entendimiento de cómo se
adapta la biodiversidad a los cambios drásticos en el entorno. El aporte es
especialmente valioso de cara al calentamiento global de esta era y sus efectos
en los ecosistemas. “Solo espero que la mayoría de las semillas de plantas se
adapten rápidamente a la actual crisis climática. El registro fósil de las
semillas nos dice que las plantas son resilientes, pero también pueden
desaparecer por completo de todo un continente", concluye Herrera.
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