Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur K. Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.326-906

Fecha: Sábado 07-09-2024

 

EDITORIAL

 

El país de la discordia


Enajenados de cualquier tipo de responsabilidad, se encuentran tan sólo con la habladuría y está a su vez les produce una fiel capa de envidia hacia el resto, en palabras más sintéticas, el país de los consumidores del ensueño.

Ensoñaciones constantes de lo que quieren y desean hacer, pero nunca dispuestos a responsabilizarse de sus sueños. Entes carentes de cualquier forma de creatividad que buscan en los otros formas para las cuales ser mejor que ellos ¿cómo llegamos a esto? ¿ en qué momento el colombiano comenzó a vivir por el otro a partir de la envidia o el qué dirán? No podríamos afirmar el cuándo, si es que existe un principio y no sólo siempre ha estado tal naturaleza en el colombiano promedio. Tal naturaleza o construcción del colombiano lo ha llevado a una terrioterización inauténtica de lo que debe de ser; un ser dotado de todas la virtudes.

Zahur Klemant afirmaba en una columna pasada que el problema de Colombia, no son los extranjeros, el problema de colombia son los colombianos que no han percibido que su labor, su modo de comportarse en el mundo decanta totalmente en ellos, pero, esto el colombiano ni siquiera lo tiene en cuenta, el colombiano no respeta ni mucho menos siente orgullo de su país, no encuentra su país como un refugio sino como una cárcel - pero, por supuesto ve a otro país, seguro; que te va ir mejor- después de todo, según dicen en cualquier otro país le va mejor que aca, seguro que no es porque se concentren por completo a trabajar en otros países, o porque lo ahorren todo, o porque sean personas serias, seguro que no es por eso que les va mucho mejor… Simplemente es porque Colombia es un país tóxico que no los deja crecer.

Colombia no es tóxica en sí misma, sino que se vuelve tóxica por sus ciudadanos que son totalmente desproporcionados del amor por la tierrita, que desconoce su historia y poco quiere participar en su futuro. En este orden de ideas; la única forma de calmar la toxicidad de Colombia es amándola por completo, sintiéndose orgulloso de cada expresión que nos represente, tal vez lo único que necesitamos para que este país deje de ser tóxico es que entendamos, amemos y lo veamos como un refugio y no como una cárcel de la cual queremos huir, destrozar cualquier tipo de ensoñación impersonal y comenzar ha hacer realidad.
 

 

 

 

 

Cuando el Estado no nos deja prosperar y él se empobrece

 



Zahur K. Zapata
zapatazahurk@gmail.com


Las sociedades nunca habían sido ricas, solo una elite de ellas dominaba todo lo que existía. El resto eran sus vasallos y esclavos. Pero eran sociedades primitivas, aunque hoy las miramos como las cunas de la civilización.

La diferencia de esas épocas milenarias era que un reducido grupo de seres humanos tenían la habilidad de asumir esos roles y sobrevivir en medio de las intrigas y las traiciones, lo que hoy no hay mucha diferencia.

Lo que sucedió es que en estos últimos 300 años se aceleró la capacidad intelectual de los seres humanos y abrió nuevas puertas en el devenir tecnológico, artístico, intelectual y creativo porque el ser humano ha alcanzado mutaciones y habilidades que no existían.

Todos estos avances le están mostrando que él cada día es más independiente de lo que fueron sus antepasados. Y esto está generando disputa contra quienes dominan la escena política porque continúan con las mismas costumbres y manías de quienes creen que nada ha cambiado en el intelecto de la sociedad.

Quienes manejan el Estado piensan que aun este es un establecimiento de propiedad de quienes llegan a gobernarlo y no una sociedad que sostiene ese establecimiento por coerción de quienes son elegidos democráticamente a través de acuerdos y negociaciones para obtener el cargo a que aspiraron.

Cuando el establecimiento es manejado y manipulado por políticos, ellos solo piensan en sí y en su partido y a la sociedad le impiden su prosperidad obligándolo a pagar impuestos, acusándolo de todo tipo de negociaciones ilícitas para así quedarse con sus bienes que jamás volverán a ser productivos.

El estado democrático es un ente carente de intelecto y capacidad de poder dilucidar lo que es verdaderamente bueno o malo para la sociedad y por eso crea leyes que van en contravía de la prosperidad de la sociedad y la criminaliza, para luego reformar esas leyes porque ha encontrado el error.

Un criminal en serie, un psicópata, un asesino de Estado, estafador y todo ese mundillo que se mueve bajo el crimen organizado no tiene nada que ver con los empresarios de la economía de un país. Ellos trabajan en la búsqueda de un bienestar para ellos y la sociedad, pero quienes manejan el establecimiento ignoran que estos hombres de empresa, emprendedores son los que hacen que los países se muevan en el concierto mundial de las economías.
 

 

 

Cuánta riqueza se ha perdido por el mal manejo de los gobiernos y que hoy esos tiempos no volverán.

Estamos en una era de desarrollo tecnológico donde IA se está tomando los espacios y nuestros hijos y nietos están viviendo una realidad que jamás se ha visto. Y que como muchas han vivido dos diferentes siglos y nacieron alumbrándose con una vela y hoy con bombillos led.

 

Este siglo la sociedad será dueña del establecimiento porque será autónoma e independiente.

 

DUMEK CIERRA HASTA CAFÉ DEL MAR
Crónica # 959

Gustavo Alvarez Gardeazábal

Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=3SNbkj4KvYg


Hace unos días, al hacer el balance de Cartagena dije que se hacía evidente un sentimiento anti turístico en la ciudad más turística de Colombia. Resalté que con la plata que gastaron en tumbar el edificio Aquarela por motivos baladíes, habían podido intervenir basados en la ley de los bienes mostrencos, al menos 50 de los balcones coloniales que amenazan ruina sobre los transeúntes de sus otrora bellísimas calles, quienes en su gran mayoría son turistas.

Y recordé lo que significó para el turismo popular la prohibición de las chivas rumberas. Deduje más con sentimiento que con cifras económicas, que se percibía un sentimiento anti turístico porque la basura se amontona en los contenedores de las esquinas y solo la recogen cuando la abraza la fetidez.

Y enfaticé en que las playas, que casi todas las noches eran visitadas por las escobitas y recolectores para dejarlas limpias, ya no son tan atrayentes recorrerlas a primera hora de la mañana, como lo hacemos con gusto los viejitos.

No destaqué algo que varios oyentes y lectores me recordaron, que las playas de Bocagrande están cuasi suspendidas, y en obra de reacomodo desde hace tres años y espantan a los turistas.

Esta semana, para rubricar ese sentimiento contra los visitantes y espantarse más con el fenómeno invasor de los viajeros que antaño iban a San Andrés y ahora tratan de volcarse sobre Cartagena, se oficializó el cierre del tradicional Café del Mar, emplazado en uno de los baluartes de la muralla, donde acudían miles de turistas al terminar la tarde y rumbear la noche. Pero donde además, se encontraban uno de los pocos baños públicos aseados y alcanzables para quien pagara el mísero estipendio sin necesidad de sentarse en una de las mesas del paradisiaco rincón.

Aunque hubo un fallo judicial para que la alcaldía lo cerrara, el burgomaestre Dumek debe estar frotándose las manos pues parece odiar a los turistas tanto o más que los riquitos de Castillo Grande que lo aplauden.

El Porce, septiembre 7 del 2024

 

 

Director
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Gerente
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Gerente Operativo
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Editor

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Diagramación
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Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

 
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