Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

  10-

 

EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.401-981

Fecha: Sábado 18-01-2025

 

EDITORIAL

 

La culpa y la fe

 

Colombia vive atrapada en un círculo vicioso de culpa y odio que permea tanto a sus ciudadanos como a sus gobernantes. Este fenómeno no es nuevo, pero su arraigo en la sociedad evidencia el peso de un pasado marcado por la corrupción, la violencia y la desigualdad. La culpa, esa carga silenciosa pero corrosiva, ha sido utilizada como herramienta de control, imponiendo castigos sociales y políticos que perpetúan el resentimiento colectivo.

El problema de fondo, sin embargo, trasciende la culpa misma. La corrupción y el crimen no solo han sido prácticas consuetudinarias, sino que se han convertido en la norma estructural del sistema. La indignación que esto genera es comprensible, pero no debe conducir al odio como única respuesta. La humanidad, como sociedad, necesita romper con esta espiral autodestructiva.

El principio fundamental del amor propio y al prójimo, aunque idealista, resuena como una solución profundamente humana. Si cada individuo, en lugar de ser un juez implacable de los demás, se enfocara en gobernarse a sí mismo con integridad, la sociedad podría empezar a sanar desde adentro. Esto requiere no solo un cambio personal, sino también una fe colectiva en que el país puede transformarse, dejando atrás el odio que alimenta sus ciclos de violencia.

 

La tarea de erradicar el crimen y la corrupción no debe ser ideologizada ni relegada a meros discursos mediáticos. Es una exigencia real del pueblo, cansado de un régimen que no responde a sus necesidades ni respeta sus derechos. Pero para lograrlo, es necesario que los ciudadanos y los líderes políticos reconozcan la gravedad del problema y actúen con determinación.

Colombia no necesita más pactos de odio ni migraciones forzadas en busca de refugio emocional o físico. Lo que el país demanda es un acto de fe colectivo, donde mujeres, hombres y personas no binarias se comprometan a construir una sociedad basada en el amor, la justicia y la paz. Solo así podrá romperse el ciclo de culpa y odio que ha ensombrecido su historia.

 

 

 

 

Negocios de alto riesgo en una economía de pobretones

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

El mundo económico contemporáneo se mueve bajo valores morales y productivos que en el pasado no se consideraban con valor económico y social. Muchos de los productos que circulaban en el mercado eran libres y nadie le ponía trabas para su venta y consumo, eran bienes libres y naturales. No existía ese doble sentido al que la moral religiosa y social comenzaron a establecer y satanizar para crearles un valor subterráneo y así moverlos en el mercado con valores que solo esos bienes por la demanda y su restricción elevaban sus precios. Así nació Coca-Cola y mucha de la medicina que hoy se consume.

Con el auge de la gran industria, la economía cambió, y ahora con el desarrollo de nuevas tecnologías que nadie se imaginaba que iban a desarrollarse, nos encontramos en una era donde hay más leyes y tratados de los que existieron al comienzo de la civilización.

Al aparecer la llamada democracia y los políticos de carrera cualquier negocio que aparezca y sea de alta demanda y rentabilidad, de inmediato va aparecer los intereses del establecimiento que lo manejan los políticos y la moral religiosa y vienen los gravámenes que hacen que nazca a su alrededor una corrupción que no se puede detener. El llamado contrabando y evasión de impuestos, más todo el crimen que se genera por que no se puede ir a los estrados judiciales a negociar las deudas y compromisos.

Toda esta negociación de alto riesgo se viene presentando por los últimos 120 años y ahora la tragedia es mayor porque en el comienzo no se tenía la capacidad de proyección al futuro porque éste no existía ni existe en el intelecto de quienes manejan la cosa pública.

Los países más desarrollados han logrado manejar estos asuntos y les ha permitido prosperar económica y socialmente porque han racionalizado el manejo de esa economía de alto riesgo haciendo que se maneje como la medicina, que la hay de alto riesgo, que cuando sale al mercado ya viene con su explicación para que sirve y cuáles son los riesgos que se tienen al usarla y estas a su vez indemnizan a sus pacientes por los daños que ellas causen. Todo esto se mueve dentro del mundo de la legalidad.

Las farmacéuticas son las empresas más lucrativas del mundo y están reguladas por el Estado y éstas también generan dependencia y un alto consumo. Las otras drogas y productos no están reguladas y generan la misma dependencia más el

 

 

 

crimen organizado. Esta parte jamás se ha analizado a profundidad y simplemente lo han dejado como si fuera una pelea callejera.

 

LA GENERACIÓN DEL DEDO PULGAR
Crónica #1036

Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal

 

Audio: https://youtu.be/oTqoDltmpj8

 

Si algo diferencia a la generación humana que asumió el uso de los computadores y el celular, es el uso del dedo pulgar. Hasta cuando aparecieron esos aparaticos para comunicarnos, los seres humanos usábamos muy de vez en cuando el dedo pulgar.

Dicen algunos antropólogos que el salto de los primates al homo sapiens comenzó cuando los chimpancés aprendieron a usar el dedo pulgar y pudieron manejar los dedos de las manos para manipular las herramientas.

Como aquellos primates no tuvieron historiadores que contaran su evolución nos toca ahora a los octogenarios nominar esta generación como “la dedo pulgar”. Los de la mía fuimos educados primariamente en la aritmética, el mundo de los quebrados y el álgebra.

Hicimos un momentáneo tránsito pasando por la teoría de conjuntos para encontrarnos con ese mundo del computador que más de uno consideró caprichoso porque dejaban atrás sumadoras, calculadoras y teodolitos.

Inmediatamente después llegaron los celulares y el dedo pulgar se impuso porque aunque es el más corto, es el más útil para navegar por la pantalla táctil.

Con tan mayúsculo salto de nuestra civilización arrasamos conceptos y costumbres y apenas por estos días nos atrevemos algunos mayores de edad a calificar no tanto lo que hemos perdido, porque pasará en breve al olvido, como lo que más falta les hará a los de la generación del dedo pulgar.

Hablando con un chico que apenas obtuvo su cédula y que me entrevistaba para una tesina en su universidad, le hice valer mi único argumento para indicarle el peligroso grado de devaluación de sus contemporáneos, que han perdido la capacidad de dejar memoria musical de su momento, preguntándole si había pensado que los alaridos o guevonadas que brotan de un reguetón de hace 10 años lo repite alguien que hoy tenga 25.

Me contestó con desparpajo: “no se confunda maestro, lo que se está perdiendo es la memoria en general. Para eso tenemos ya la nube del Internet”.

El Porce, enero 18 del 2024

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

Otoniel Parra Arias
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
Calle 21 #4-21  Pereira, Colombia
Correo
elimparcialdiario@gmail.com

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079

    © 1948-2009 - 2025 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK