Pereira, Colombia - Edición: 13.402-982

Fecha: Domingo 19-01-2025

 

 TECNOLOGÍA

 

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Del tóxico al tesoro: El potencial de las cenizas de carbón en la revolución energética

 

 

 Sin embargo, los autores del estudio confían en que el valor de los metales extraídos podría compensar los costos de mejorar la gestión y el almacenamiento de estos residuos. Además, insisten en que el enfoque principal es trabajar con las cenizas acumuladas durante décadas, evitando incentivar una mayor quema de carbón.

Un impulso gubernamental clave

El gobierno de Estados Unidos ha comenzado a tomar medidas para aprovechar este potencial. En abril, la administración de Joe Biden anunció una inversión de 17,5 millones de dólares en proyectos destinados a extraer tierras raras de las cenizas de carbón y otros residuos relacionados. Según Jennifer Granholm, secretaria de Energía, esta iniciativa no solo fortalecerá la seguridad nacional, sino que también revitalizará comunidades mineras y manufactureras afectadas por el declive del carbón.

Aunque algunos críticos temen que este enfoque pueda perpetuar la dependencia del carbón, los investigadores y funcionarios aseguran que no es el caso. Más de 2.000 millones de toneladas de cenizas de carbón ya están almacenadas en todo el país, proporcionando una fuente suficiente de materia prima para estas iniciativas sin necesidad de aumentar la producción de carbón.

Un futuro prometedor, pero incierto

El descubrimiento de este "tesoro escondido" en las cenizas de carbón representa una oportunidad única para abordar dos problemas a la vez: reducir los riesgos asociados con estos residuos tóxicos y diversificar el suministro de tierras raras. Sin embargo, el éxito de esta propuesta dependerá de superar los desafíos económicos, técnicos y ambientales que implica la extracción de estos metales.



La transición hacia la energía limpia exige soluciones innovadoras y sostenibles, y las cenizas de carbón podrían desempeñar un papel crucial en este proceso. Convertir un residuo problemático en un recurso estratégico no solo representa un avance tecnológico, sino también un cambio de paradigma en la forma en que gestionamos los desechos y recursos del planeta.

Con el apoyo gubernamental y la colaboración de la comunidad científica, esta visión podría hacerse realidad en las próximas décadas, marcando un paso significativo hacia un futuro más limpio y autosuficiente.

 

 
En un mundo que busca desesperadamente alternativas sostenibles para combatir la crisis climática, los científicos han encontrado una solución inesperada en un residuo altamente contaminante: las cenizas de carbón. Este subproducto, considerado durante décadas como un problema ambiental y un riesgo para la salud pública, podría convertirse en una fuente clave de elementos de tierras raras, esenciales para la transición hacia la energía limpia.

Un estudio reciente, liderado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, ha revelado que las cenizas de carbón almacenadas en Estados Unidos contienen hasta 11 millones de toneladas de estos elementos estratégicos, con un valor estimado de 8.400 millones de dólares. Este hallazgo podría transformar la narrativa en torno a uno de los combustibles fósiles más sucios y ofrecer una solución parcial al desafío global de abastecimiento de tierras raras, fundamentales para tecnologías limpias como vehículos eléctricos, paneles solares y aerogeneradores.


Las tierras raras y su creciente relevancia

A pesar de su nombre, las tierras raras no son escasas en la naturaleza, pero su extracción y procesamiento son complejos y costosos. Elementos como el neodimio, escandio e itrio son imprescindibles para el desarrollo de motores eléctricos, turbinas eólicas y dispositivos electrónicos avanzados. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), la demanda de estos metales se multiplicará por siete hacia 2040, impulsada por la transición energética global.

Sin embargo, Estados Unidos enfrenta un problema crítico en este frente. Más del 95% de las tierras raras que consume provienen de China, el principal productor mundial, lo que expone al país a vulnerabilidades en la cadena de suministro. Actualmente, la única mina de extracción de estos metales en Estados Unidos es Mountain Pass, en California, insuficiente para satisfacer la creciente demanda.

Es aquí donde las cenizas de carbón emergen como una alternativa viable y estratégica. Según Bridget Scanlon, autora principal del estudio, este enfoque tiene el potencial de convertir residuos nocivos en recursos valiosos sin recurrir a nuevas explotaciones mineras. “Esto ejemplifica el mantra de convertir la basura en tesoro”, afirma la investigadora.

Abundancia oculta en los residuos

Cada año, Estados Unidos genera alrededor de 70 millones de toneladas de cenizas de carbón, que suelen acumularse en vertederos o estanques. Estos residuos contienen una
mezcla de contaminantes tóxicos, como mercurio, arsénico y plomo,

 

   

 que representan un riesgo significativo para el medio ambiente y la salud. Sin embargo, también poseen concentraciones, aunque bajas, de elementos de tierras raras que podrían ser aprovechados con las tecnologías adecuadas.

 

El estudio revela que la cantidad y calidad de estos metales varían según la procedencia del carbón. Las cenizas de la cuenca de los Apalaches, por ejemplo, contienen mayores cantidades de tierras raras, aunque solo el 30% de ellas son recuperables. Por otro lado, las cenizas de la cuenca del río Powder, entre Wyoming y Montana, tienen menor concentración de estos elementos, pero hasta el 70% puede ser extraído con mayor facilidad.

Davin Bagdonas, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Wyoming, destaca que el proceso inicial de extracción ya está avanzado debido al tratamiento previo que reciben las cenizas durante la quema del carbón. Esto reduce significativamente los costos y el tiempo necesario para obtener los metales.

Desafíos económicos y ambientales


A pesar del entusiasmo generado por estos hallazgos, la extracción de tierras raras de las cenizas de carbón no está exenta de retos. El proceso implica el uso de ácidos y bases fuertes, lo que incrementa los costos y plantea riesgos ambientales. Además, los elementos de tierras raras representan solo una fracción mínima del volumen total de las cenizas, lo que significa que gran parte del residuo seguirá requiriendo almacenamiento seguro.

Paul Ziemkiewicz, director del Instituto de Investigación del Agua de la Universidad de Virginia Occidental, señala que la alcalinidad de algunas cenizas de carbón puede complicar aún más el proceso, aumentando la cantidad de productos químicos necesarios. Esto podría neutralizar parte de los beneficios económicos y ambientales del proyecto.

 

 

 

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