Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

  10-

 

EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.408-988

Fecha: Jueves 30-01-2025

 

EDITORIAL

 

¿Más armas o más oportunidades?

 

Colombia vive una guerra civil no declarada, donde la violencia permea cada rincón de la sociedad. Este conflicto no se limita al enfrentamiento armado entre grupos ilegales y el Estado, sino que se extiende al día a día de los ciudadanos. El secuestro, el feminicidio, el hurto y el desplazamiento son solo algunos de los horrores que constituyen una narrativa de miedo y desconfianza. Sin embargo, la solución a este problema no se encuentra en llenar más manos de armas, sino en construir una justicia social que priorice la dignidad humana.

La constantes propuestas de armar más a la ciudadanía, planteadas por diferentes figuras políticas en busca de una futura elección presidencial, aunque disfrazada de una búsqueda de seguridad, es un retroceso peligroso. Más armas en circulación no significan menos violencia, sino más conflictos letales. Esta medida es un excelente negocio para los vendedores de armas y los actores que se lucran del caos, pero un pésimo negocio para la paz. Lo que Colombia necesita con urgencia es una transformación estructural que privilegie el desarrollo humano sobre la confrontación armada.

Es innegable que la violencia está profundamente arraigada en el país, pero la respuesta no puede ser más represión. Un Estado verdaderamente fuerte es aquel que no necesita recurrir constantemente al uso de la fuerza. En lugar de alimentar un ciclo interminable de castigo, debemos apostar por modelos de justicia restaurativa. La cárcel, en su forma actual, no es una solución: es una escuela de delincuencia que perpetúa la marginalización.

La seguridad verdadera radica en garantizar empleo digno, acceso a la educación y condiciones de vida justas. Está demostrado que cuando las economías populares y gremiales prosperan, los índices de criminalidad disminuyen. En lugar de gastar en armamento, esos recursos podrían destinarse a proyectos que fomenten la equidad social y ambiental.

En este contexto, la acumulación excesiva de riqueza también juega un rol crucial. Mientras una pequeña élite controla los recursos, millones viven en condiciones de pobreza extrema. No se trata de convencer a los pobres de que dejen de serlo; ellos ya están más que conscientes de su realidad. El verdadero cambio vendrá cuando se logre persuadir a los super ricos de compartir, no por caridad, sino como una medida de justicia.

Convivir en Colombia implica abandonar la lógica de la violencia como respuesta automática y trabajar hacia un modelo de paz que valore la vida sobre las ganancias. Más que nunca, necesitamos ser guerreros de la paz, luchando no con armas, sino con ideas y acciones que construyan un futuro justo y sostenible.

 

 

 

Segunda Columna

 

Donald Trump y la furia de un liliputiense en el mundo de gigantones

Por: Zahur Klemath Zapata

zapatazahurk@gmail.com  

 

No hay enemigo pequeño ni gigante que se devore a sí mismo. Todos somos un caudal de energías que con nuestra dinámica hacemos que existan países y sus economías.

Donald Trump es un figurín que de tanto en tanto parece en los anales de la historia del mundo, es como los payasos y circos que llegan a sitios y traen todo tipo de sorpresas.

 

Los ciudadanos del mundo están atentos de lo que está pasando en la cabecera del imperio y nada los va a sorprender porque ya hemos vivido y experimentado todo tipo de adalid, reyes, emperadores y criminales con los records más espeluznantes en la documentación histórica.

Lo preocupante es que señores con el poder de frenar las arremetidas de un cavernícola se asusten con las amenazas que este vocifere como si él no sufriera retaliación de quien le está haciendo bulín.

Gustavo Petro reculó como pelota de pin pon sin que sus asesores se detuvieran a pensar, analizar y manejar la situación con las debidas garras y diplomacia como las ha venido manejando la presidenta de México Claudia Sheinbaum.

Colombia no es un país pobre, pobre son quienes manejan su economía que lo tienen arruinado. Colombia no es una potencia porque la envidia y los riquitos pobretones no dejan que el país sea una potencia. Porque tiene con qué.

Trump amenazó, con impuestos del 25% y 50%, quitar visas y represión al país. Pero sus asesores no han hecho cálculos económicos en que el daño que se pretende hacer al país es un bumerán con consecuencias desastrosas para ambos bandos.

Colombia es una potencia mancillada por políticos pobretones y los colombianos no han sabido detener este atropello.

En Norte América no existen los estratos sociales, así que Trump no tiene conciencia de eso, pero en Colombia si los hay y Petro pertenece a uno de ellos y por esa condición no se puede igualar a un norteamericano. El orgullo de ser ciudadano lo enaltece donde se pare, pero el colombiano por ese estigma siempre llega cuestionándose si esta donde debe estar. Y esto solo lo reprime para hacer muchas cosas. Por ejemplo pedir un visado para ingresar al país. El colombiano paga para ingresar y el gringo, no. Un americano tiene que pedir visa para ingresar a Pakistán y le cuesta más de usd$100 y necesita carta de invitación para que le den el visado.

Colombia es el mayor exportados de muchos productos para el mundo y que son esenciales. Perder a Colombia en la economía americana es perder un cliente fuerte. Y eso que no estamos hablando de la cocaína.

Ese solo producto es más valioso que el petróleo y el oro.

 

 

 

Si Colombia estuviera manejada con el criterio económico de USA la cocaína ya estaría legalizada y habría un amplio mercado mundial. Como se está haciendo con la marihuana. El mundo de los negocios es un mundo de alto riesgo y se compite con sagacidad y organización. Los bancos o los prestamistas cuando te prestan te prestan, pero te quitan todo si no les pagas amparados por las leyes.

 

Colombia no se va a acabar por las amenazas de un criminal como los es Trump, ya condenado por 34 cargos por una corte penal. El país seguirá aunque se lo están robando los contratistas y todos los políticos que merodean en el Congreso.

 

El LAS REGLAS SON PARA CUMPLIRLAS
Crónica 1044

Gustavo Alvarez Gardeazábal
Audio:

https://youtu.be/1pmWtVOrS4M


En medio del barullo formado con el emperador de Washington, el agravamiento de la situación de guerra en el Catatumbo y los crecientes rumores de que les quitarán la visa americana a figuras relevantes del mundo político, nos toca leer que los guardianes de la regla fiscal que rige para el manejo del presupuesto en Colombia, encontraron que el gobernante se la saltó en 2024 en casi 11 billones de pesos.

Pero que como además los ingresos tributarios estuvieron otro tanto menor, no quedaba más remedio que congelar y seguir congelando partidas presupuestales. De esa verdad de puño hay varias conclusiones molestas.

La primera que ni Bonilla ni el nuevo ministro se la olieron y siguieron girando para complacer al mandatario.

La segunda que el mayor gasto no ha sido por inversión sino por las poco controladas OPS (órdenes de servicios personales), que son los mendrugos conque calman la garosidad de los contratistas camuflados de congresistas.

La tercera, que si no determinan un orden de prioridades en el gasto que se ordene de ahora en adelante, se podrá recortar la plata conque seguir haciendo la guerra o con qué preparar las futuras elecciones del año entrante.

En otras palabras, que se nos puede llevar al descontento generalizado y de allí al caos que con tanto denuedo parece buscar Petro para que la izquierda no pierda el poder.

Colombia, empero, es un país de leyes y de respetos institucionales y si la regla fiscal sigue vigente y los procesos electorales están programados de antemano, los guardianes de ese orden pre establecido, llámense Comité de la Regla Fiscal o Corte Constitucional o Contraloría General, deberán actuar para no solo hacerlo cumplir sino para tranquilidad de la Colombia que no entiende de estas cifras pero que sí sabe evaluar el daño que produce el desorden.

El Porce enero 30 del 2024

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Bruno Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

Otoniel Parra Arias
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
Calle 21 #4-21  Pereira, Colombia
Correo
elimparcialdiario@gmail.com

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079

    © 1948-2009 - 2025 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK