Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.421-1001

Fecha: Sábado 22-02-2025

 

EDITORIAL

 

El caos, una herramienta de poder

 

En una sociedad tan mediada por lo digital, lo virtual y lo global, como lo es la actual, la política se ha convertido en un espectáculo de consumo masivo, donde el contenido domina sobre la sustancia. Más allá de la figura que lo encarne, este fenómeno revela una estrategia clara: utilizar la narrativa del caos para enmascarar acciones que transforman silenciosamente el orden institucional.

El problema no es el desorden en sí mismo, sino su instrumentalización. La teatralización de la política, con gestos grandilocuentes y una presencia mediática incesante, genera una distracción masiva. Mientras la atención se concentra en declaraciones extravagantes y conflictos superficiales, se consolidan cambios estructurales profundos. Así, lo que parece improvisación es, en realidad, una estrategia deliberada.

El uso del contenido como herramienta de manipulación no es nuevo. A lo largo de la historia, líderes con ambiciones de control han entendido que el caos es útil para minar la confianza en las instituciones y moldear la percepción pública. Hoy, la capacidad de difundir información de manera instantánea y viral amplifica este efecto, permitiendo que las audiencias sean moldeadas a través de una narrativa cuidadosamente construida.

La clave de esta estrategia es la creación de un enemigo común. Instituciones gubernamentales, organismos internacionales y figuras de oposición se convierten en blancos de ataques que no buscan un debate real, sino la consolidación de un relato polarizante. El contenido, en este contexto, no está diseñado para informar, sino para generar emociones que refuercen la lealtad de una base política específica.

Es con base en esto que surge las preguntas: ¿Cómo contrarrestar esta táctica? ¿Es tan siquiera posible contrarrestarla? La respuesta no puede reducirse a denunciar la hipocresía o el cinismo de quienes la implementan. La indignación no basta si no se traduce en acción. La oposición a estas estrategias no puede limitarse a la reacción ante cada escándalo, sino que debe desarrollar su propio marco narrativo, capaz de conectar con las preocupaciones reales de la sociedad.

El desafío no es menor. En un entorno donde la velocidad de la información supera la capacidad de análisis, es fundamental recuperar el debate basado en hechos y principios. Esto requiere un esfuerzo consciente por parte de los ciudadanos, los medios y las instituciones para resistir la manipulación del contenido y centrarse en las implicaciones de fondo. Porque si bien el caos es un instrumento poderoso, la claridad y la verdad siguen siendo herramientas fundamentales para la construcción de una sociedad democrática y justa.

 

 

 

 

 El desempleo una enfermedad con poca asistencia médica

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

La era industrial comienza en Inglaterra en 1853 con la primera máquina tejedora. Por primera vez se emplearon obreros para desarrollar trabajos de producción masiva. Esta experiencia cambió la forma de ver el mundo y la economía.

Antes la gente trabajaba por lo básico, techo, comida y vestimenta, si llegaba algo más era una bendición. Hablando sobre este tema haríamos tomos sobre este asunto. Marx habló sobre esto y enredó al mundo con sus teorías y todavía seguimos enfrentados a sus planteamientos. Lo que sí sabemos es que hemos evolucionado y estamos un poco más conscientes sobre nuestras obligaciones y deberes frente a quienes tienen el poder de manipularlo todo.

 

Un país no evoluciona así no más, todo es circunstancial con un grado de orientación y ambición de quienes se integran a esa sociedad. Hoy por hoy juegan muchos elementos y sobre todo el conocimiento tecnológico y que se puedan reunir ciertos grupos de personas con diferentes intereses, pero con una misma dirección.

A los colombianos no los han educado, ellos se han educado a través de una lucha constante contra una minoría que se ha creído dueña de todo. Y hoy en día se ha demostrado que así no funcionan las cosas. Puedo presentar una cantidad de ejemplos que podrían generar admiración y otro terror. Pero sin esos personajes Colombia no sería lo que es hoy en día.

Uno de los grandes problemas que tiene el país es el desempleo, el rebusque, el sobrevivir el día a día y sin un futuro porque el establecimiento no está interesado en sus gentes. Es más importante la corrupción y lo torcido porque piensan que así van a resolver sus problemas personales. Esto lo que genera es una apatía y una pérdida de valores sobre lo que realmente se puede alcanzar.

El campo está abandonado porque no hay con quien trabajar, hay una oferta, pero no se puede llenar porque el estado constriñe al finquero y no le da seguridades para que pueda alcanzar metas económicas y que la mano de obra sea atractiva para los que viven en las ciudades.

Si quienes están en la administración pública no revisan y mejoran las condiciones para que la gente regrese al campo, el problema existente no va a dar tregua y las ciudades se van a volver pocilgas donde vivir va a ser toda una odisea.

La comida cada día escasea porque producirla es más costoso que traerla de países donde el estado se interesa en proteger a sus gentes y al vender sus

 

 

 

productos a quienes no los producen es más rentable. Las tierras colombianas son aptas para un sinnúmero de productos que en otros territorios no sería posible producirlos. Pero aquí está todo frenado porque quienes están encargados en organizar la producción en todos los campos están más interesados en enriquecerse a sabiendas que esa riqueza jamás va a llenar el espacio donde lo van a enterrar.

 

EL ALGORITMO MATÓ LA VERDAD
Crónica #1061

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Audio: https://youtu.be/zO_jtU_Lr74

 

Yo estaba convencido que los algoritmos tenían limitantes a la hora de juzgar. Todos sabemos que no aceptan, ni digieren ni metáforas ni ironías. Pero con lo que ha estado haciendo Trump estos días y con lo que afirmó sobre el origen de la guerra de Ucrania nos vemos obligados a aceptar la respuesta decente del aterrado Zelensky, diciendo que el emperador de Washington está dentro de una burbuja informática y que brinda datos vueltos algoritmos por Moscú.

 

Si una burbuja de esas se produce a tan altísimo nivel y lo dicho resulta ser una soberana mentira, el asunto no puede explicarse como fruto de haber mirado las cosas desde un solo lado, reforzando permanentemente la información que protege creencias y opiniones existentes.

 

No, esas mentiras ocurren cuando los algoritmos de las redes sociales y los tales motores de búsqueda encierran la verdad en unos cajones construidos sobre las preferencias y comportamientos anteriores y la pueden reemplazar con una mentira.

En otras palabras, que los algoritmos matan la verdad para imponer la nueva verdad que han construido los desarrolladores sobre las frecuencias de repetición. No importa que la realidad los atropelle. Terminan imponiendo su verdad.

El mejor ejemplo lo dió Trump al acusar a Ucrania cuando todos vimos como lentamente el oso ruso se iba devorando primero Crimea y después municipio tras municipio del Dombas hasta obligar al gobierno de Kiev a defenderse.

No son los tiempos cuando Napoleón invadía Rusia o cuando las hordas mongoles se quedaban con la estepa y la noticia llegaba en cartas privadas. En estas épocas de los algoritmos, hay fotografías, videos y verificaciones satelitales para impedir que se deforme la verdad.

Pero nos ha esclavizado tanto el algoritmo haciendo cómodo nuestro transcurrir que ahora destruyen la verdad para imponer la realidad rectilínea, clasificada por ordenadores digitales urdidos por los programadores, los nuevos dictadores.

El Porce, febrero 22 del 2025

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

Otoniel Parra Arias
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