EDITORIAL
El caos, una
herramienta de poder
En una sociedad tan mediada por lo
digital, lo virtual y lo global, como lo es la actual, la política
se ha convertido en un espectáculo de consumo masivo, donde el
contenido domina sobre la sustancia. Más allá de la figura que lo
encarne, este fenómeno revela una estrategia clara: utilizar la
narrativa del caos para enmascarar acciones que transforman
silenciosamente el orden institucional.
El problema no es el desorden en sí mismo, sino su
instrumentalización. La teatralización de la política, con gestos
grandilocuentes y una presencia mediática incesante, genera una
distracción masiva. Mientras la atención se concentra en
declaraciones extravagantes y conflictos superficiales, se
consolidan cambios estructurales profundos. Así, lo que parece
improvisación es, en realidad, una estrategia deliberada.
El uso del contenido como herramienta de manipulación no es nuevo. A
lo largo de la historia, líderes con ambiciones de control han
entendido que el caos es útil para minar la confianza en las
instituciones y moldear la percepción pública. Hoy, la capacidad de
difundir información de manera instantánea y viral amplifica este
efecto, permitiendo que las audiencias sean moldeadas a través de
una narrativa cuidadosamente construida.
La clave de esta estrategia es la creación de un enemigo común.
Instituciones gubernamentales, organismos internacionales y figuras
de oposición se convierten en blancos de ataques que no buscan un
debate real, sino la consolidación de un relato polarizante. El
contenido, en este contexto, no está diseñado para informar, sino
para generar emociones que refuercen la lealtad de una base política
específica.
Es con base en esto que surge las preguntas: ¿Cómo contrarrestar
esta táctica? ¿Es tan siquiera posible contrarrestarla? La respuesta
no puede reducirse a denunciar la hipocresía o el cinismo de quienes
la implementan. La indignación no basta si no se traduce en acción.
La oposición a estas estrategias no puede limitarse a la reacción
ante cada escándalo, sino que debe desarrollar su propio marco
narrativo, capaz de conectar con las preocupaciones reales de la
sociedad.
El desafío no es menor. En un entorno donde la velocidad de la
información supera la capacidad de análisis, es fundamental
recuperar el debate basado en hechos y principios. Esto requiere un
esfuerzo consciente por parte de los ciudadanos, los medios y las
instituciones para resistir la manipulación del contenido y
centrarse en las implicaciones de fondo. Porque si bien el caos es
un instrumento poderoso, la claridad y la verdad siguen siendo
herramientas fundamentales para la construcción de una sociedad
democrática y justa.
.jpg)
|
|
El
desempleo una enfermedad con poca asistencia médica

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
La era industrial comienza en Inglaterra en 1853 con
la primera máquina tejedora. Por primera vez se emplearon obreros
para desarrollar trabajos de producción masiva. Esta experiencia
cambió la forma de ver el mundo y la economía.
Antes la gente trabajaba por lo básico, techo, comida y vestimenta,
si llegaba algo más era una bendición. Hablando sobre este tema
haríamos tomos sobre este asunto. Marx habló sobre esto y enredó al
mundo con sus teorías y todavía seguimos enfrentados a sus
planteamientos. Lo que sí sabemos es que hemos evolucionado y
estamos un poco más conscientes sobre nuestras obligaciones y
deberes frente a quienes tienen el poder de manipularlo todo.
Un país no evoluciona así no más, todo es
circunstancial con un grado de orientación y ambición de quienes se
integran a esa sociedad. Hoy por hoy juegan muchos elementos y sobre
todo el conocimiento tecnológico y que se puedan reunir ciertos
grupos de personas con diferentes intereses, pero con una misma
dirección.
A los colombianos no los han educado, ellos se han educado a través
de una lucha constante contra una minoría que se ha creído dueña de
todo. Y hoy en día se ha demostrado que así no funcionan las cosas.
Puedo presentar una cantidad de ejemplos que podrían generar
admiración y otro terror. Pero sin esos personajes Colombia no sería
lo que es hoy en día.
Uno de los grandes problemas que tiene el país es el desempleo, el
rebusque, el sobrevivir el día a día y sin un futuro porque el
establecimiento no está interesado en sus gentes. Es más importante
la corrupción y lo torcido porque piensan que así van a resolver sus
problemas personales. Esto lo que genera es una apatía y una pérdida
de valores sobre lo que realmente se puede alcanzar.
El campo está abandonado porque no hay con quien trabajar, hay una
oferta, pero no se puede llenar porque el estado constriñe al
finquero y no le da seguridades para que pueda alcanzar metas
económicas y que la mano de obra sea atractiva para los que viven en
las ciudades.
Si quienes están en la administración pública no revisan y mejoran
las condiciones para que la gente regrese al campo, el problema
existente no va a dar tregua y las ciudades se van a volver pocilgas
donde vivir va a ser toda una odisea.
La comida cada día escasea porque producirla es más costoso que
traerla de países donde el estado se interesa en proteger a sus
gentes y al vender sus
|
|
productos a quienes no los producen es más
rentable. Las tierras colombianas son aptas para un sinnúmero de
productos que en otros territorios no sería posible producirlos. Pero aquí está
todo frenado porque quienes están encargados en organizar la producción en todos
los campos están más interesados en enriquecerse a sabiendas que esa riqueza
jamás va a llenar el espacio donde lo van a enterrar.
EL ALGORITMO MATÓ LA VERDAD
Crónica #1061

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://youtu.be/zO_jtU_Lr74
Yo estaba convencido que los algoritmos tenían limitantes a la hora de juzgar.
Todos sabemos que no aceptan, ni digieren ni metáforas ni ironías. Pero con lo
que ha estado haciendo Trump estos días y con lo que afirmó sobre el origen de
la guerra de Ucrania nos vemos obligados a aceptar la respuesta decente del
aterrado Zelensky, diciendo que el emperador de Washington está dentro de una
burbuja informática y que brinda datos vueltos algoritmos por Moscú.
Si una burbuja de esas se produce a tan altísimo nivel y lo dicho resulta ser
una soberana mentira, el asunto no puede explicarse como fruto de haber mirado
las cosas desde un solo lado, reforzando permanentemente la información que
protege creencias y opiniones existentes.
No, esas mentiras ocurren cuando los algoritmos de las redes sociales y los
tales motores de búsqueda encierran la verdad en unos cajones construidos sobre
las preferencias y comportamientos anteriores y la pueden reemplazar con una
mentira.
En otras palabras, que los algoritmos matan la verdad para imponer la
nueva verdad que han construido los desarrolladores sobre las frecuencias de
repetición. No importa que la realidad los atropelle. Terminan imponiendo su
verdad.
El mejor ejemplo lo dió Trump al acusar a Ucrania cuando todos vimos como
lentamente el oso ruso se iba devorando primero Crimea y después municipio tras
municipio del Dombas hasta obligar al gobierno de Kiev a defenderse.
No son los tiempos cuando Napoleón invadía Rusia o cuando las hordas
mongoles se quedaban con la estepa y la noticia llegaba en cartas privadas. En
estas épocas de los algoritmos, hay fotografías, videos y verificaciones
satelitales para impedir que se deforme la verdad.
Pero nos ha esclavizado tanto el algoritmo haciendo cómodo nuestro
transcurrir que ahora destruyen la verdad para imponer la realidad rectilínea,
clasificada por ordenadores digitales urdidos por los programadores, los nuevos
dictadores.
El Porce, febrero 22 del 2025
|