Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.426-1006

Fecha: Domingo 02-03-2025

 

EDITORIAL

 

Mientras duermes: sobre el libertinaje


Grandes fachadas, energéticas personalidades, grandes personas… En el día. Pero, en la noche, cuando decidimos abandonar, los celulares, las conversaciones, apagar nuestra televisión o simplemente nos quedamos dormidos mientras el televisor sigue encendido; La Pereira que conocemos, cambia, muta, se coloca su máscara para quedar así irreconocible.

Cuando el sueño REM llega, todo nuestro cuerpo se detiene, sólo es nuestro cerebro que produce diferentes sueños o como mínimo nuestro cuerpo comienza a recuperar la energía que necesita para el siguiente. Pero, mientras esto sucede, otros se liberan de los sueños, los límites culturales, morales, religiosos y demás cambian, ahora no es la ciudad hermosa. En las noches la ciudad se transforma en una película de terror, bastante fuerte - seguro la noche tiene una clasificación para mayores de 20- o eso nos gustaría pensar, pero en las calles de la ciudad nocturna se ven jóvenes que deambulan de un lugar a otro, sin rumbo, sin vida. Más, no es extraño ver un menor de edad a altas horas de la noche, consumiendo diferentes sustancias, de hecho, es extraño no verlos…

No obstante, fuera de preguntarnos ¿Qué hace un joven a tan altas horas de la noche en la calle? Sólo quedar impresionado por quien tiene el control de las calles, los indigentes abandonan sus lugares de trabajo y comienzan a recorrer las calles, las esquinas se transforman en burdeles vigilados por sus proxenetas. De entre tanto la noche avanza se escuchan gritos ensordecedores, que, en condiciones normales del día, alarmarían a toda la población, pero en la noche estos gritos sólo caen en el vació de la imposibilidad de sentir empatía, de hecho lo mejor es disimular y dejar pensar que nadie escuchó nada permitiendo así que la noche siga avanzando.

Mientras la noche avanza, más indigentes se ven, las calles se llenan de estos, llegando a encontrarse con el amanecer, en donde ya no se distingue entre indigentes o borrachos. Los gritos comienzan a tomar formas ya sea en susurros de los transeúntes nocturnos que cuentan las fantasiosas historias de lo que pasa en nuestra ciudad, tan increíbles que parecen historias sacadas de los cuentos de terror más agobiantes, dignos de cualquier premio de literatura, más, cuando no son los susurros los que te transportan y te hacen reflexionar en la falsedad de realidad en donde vivimos, es cuando las imágenes se hacen presentes, hombres con diferente tipos de cortes en su piel, personas desmayadas, dobladas por los efectos de una larga noche, todas siempre marcando una sola dirección: el hospital más cercano.

La noche definitivamente no le pertenece a la sociedad de la vida, le pertenece a la forma thanática más desmesurada de ser humano, una forma, que inhibe cualquier tipo de moralidad, que rompe con cualquier tipo de imagen que tengamos del mundo, la noche es el trago amargo que nos recuerda que todavía nos falta muchísimo para crecer como sociedad; una sociedad que proteja la vida.

Pero ¿Qué hacen nuestros “ líderes” para trabajar con la máscara oculta de nuestras ciudades o debemos suponer que su labor de líderes sólo corresponde a los habitantes del día y no a los de la noche? Entonces, quien o que lidera a estas personas.

 

 

 

 

 

Regresamos a la mesa online de comunicación

 

 

 

Por: Zahur Klemath Zapata

zapatazahurk@gmail.com  

 

Por lo general estoy viajando a diferentes lugares, siempre observando lo que pasa en cada uno de ellos. Son culturas un poco parecidas a las de América y completamente opuestas a las de Pakistán. Pero he aprendido un poco a entenderme con su gente.

Colombia es una sociedad muy polifacética y dispersa por todas partes del mundo y esto hace un poco difícil entenderlos por las decisiones que toman.

El país está en una etapa de añejamiento para luego pasar al alambique para destilar esa experiencia que se está viviendo en esta época de cambio. Los resultados solo se verán en los próximos 5 años cuando el revolcón de las instituciones haya decantado.

 

Estamos en una etapa donde los jolgorios de las personas simples celebran porque no tienen experiencia y preparación para enfrentar una realidad que no hace parte de sus vidas. Cuando se está en medio del túnel no se puede ver la entrada ni la salida y esa parte social solo se ven a sí mismos y como ella navega en la misma condición no ven la diferencia que existe entre una parte que maneja el estado y la que invierte en él.

 

Colombia esta polarizado en la actualidad, tiene demasiados enemigos que intrigan en diferentes direcciones y no hay una unidad de criterios que permita alejar esos torbellinos que le está haciendo daño a todas las estructuras nacionales.

La sociedad que realmente está interesada en que el país prospere y se monte en los rieles de la prosperidad tiene que aglutinarse, eliminar los líderes de su entorno y conformar grupos para trabajar por la construcción de un país equitativo, libre, industrial y tecnológico para que las presentes y futuras generaciones tengan donde desarrollarse como ciudadanos progresistas.

El odio que se está manejando por parte de sectores resentidos solo lleva a que nada prospere y el país nunca llegue a una estabilidad social. Esa incapacidad de razonabilidad hace más daños que un terremoto de 8.5 grados.

La sociedad debe unirse bajo una sola 
bandera que es el país y dos puntos de equilibrio donde unos vigilan a los otros y los otros trabajan en la construcción de la nación. Un país no debe ser manejado por un solo partido. Tiene que haber dos criterios que permitan encontrarse.

 

 

QUÉ LEE GARDEAZÁBAL

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Los cuentos de Enaro
De Daniel Botero García
Editó Institución Universitaria de Envigado

 

Audio: https://youtu.be/tCzKPAJa7Gs

 

Los textos en lenguaje vernáculo, que tanto ofendían a la oligarquía intelectual bogotana, parecía que ya no existían en el mundillo editorial colombiano.

Perseguidos con saña desde las épocas del señor Caro y tildados de costumbristas por los instigadores del odio contra el emprendimiento y la berraquera antioqueña, se fueron hundiendo en el olvido o convirtiéndose en ejemplares de museo lexicográfico.

Por estos días, empero, en una actitud enhiesta, el Instituto Universitario de Envigado ha acogido en su Fondo Editorial un libro de cuentos de un joven maestro de ese municipio, Daniel Botero García, escrito no solo en vernáculo sino acompañado del glosario que los académicos le exigían a los costumbristas paisas y que ahora se hace necesario para poder leerlo entrando en órbita.

Son, sin duda, un talegao de palabras que brotan con el ritmo, la tensión y el humor de los viejos narradores y copleros antioqueños. Cargados de exageración pero cuchicheados con mañitica, se recogen las historias o historietas de los pueblos, los chismes parroquiales vueltos leyenda y los anecdotarios inverosímiles.

Aparecen entonces el putas de Monteverde, no el de Aguadas, el sombrero de Gardel, los resaos y los ayudaos. Y como para que se sepa que quien los escribe no es cualquier culebrero de los antiguos mercados domingueros que existieron en Colombia hasta cuando Gaviria decretó la apertura económica y cambió 12 millones de campesinos por 12 familias de importadores de alimentos, el profesor Botero Mejía, con ambos brazos bien tatuados en la foto de la solapa, se escribe un epílogo sobre el descarnado alejamiento de nuestro pasado, el que para los jóvenes actuales debe ser una ridiculez pero que para octogenarios como yo, resulta siendo un ensayo sereno, contemporizador y pleno de la lógica del maestro municipal que desperdigaba conocimientos en las breñas de nuestra antigua patria.

Un libro para enterarse que lo vernáculo no ha muerto todavía y que los nuevos profesores son tan atrevidos en sus propuestas narrativas como lo fuimos nosotros hace 55 años.

El Porce, marzo 2 del 2025

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

Otoniel Parra Arias
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
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