Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

  10-

 

EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.430-1010

Fecha: Viernes 07-03-2025

 

EDITORIAL

 

Opiniones, adoctrinamiento y una montaña rusa

 

Opiniones y más opiniones, unas tras otra siempre afirmando una superioridad moral histórica etc. Este es el día a día colombiano, un día a día en el que se la pasan diciendo a la sociedad que debemos hacer y pensar. Sin embargo ¿Sirve de algo este modo de actuar? En efecto sería lógico que una sociedad con una estructura clara y bien educada podría diariamente crecer a partir del compartir de pensamientos, pero en Colombia claramente no es el caso.

Colombia no es un país ideal, eso lo sabemos y lo tenemos claro desde las clases de sociales del colegio básico, Colombia siempre ha estado sumido en el intento de adoctrinación constante, siempre alguien cree tener la razón, nunca se ha pretendido darle la razón a la sociedad, y nuestros líderes actuales no son muy diferente, en la medida que llevan acciones que idealmente serían las más evidentes, pero al igual que nuestra cultura, el deber ser; fluctúa según la locación geográfica, las ideas generales no funcionan para un sólo lugar siempre tienen que ser divididas y poner la justa medida para cada locación o cultura, ya que de no ser así se corre el peligro de separar muchísimo más lo ya separado llamado Colombia.

En este juego de adoctrinar, generalizar, separar, Colombia se encuentra en un lugar en donde no necesita un líder que le diga que tiene que hacer, sino que le de potencia a su voz, a sus necesidades y claramente, a sus soluciones. Pero el temor es tanto que quien ya tiene el poder no permite que el pueblo hable, de hecho, sólo lo permite si es otro el que les ha dicho que decir, dado que se debe participar de este juego de adoctrinación para tener voz.

Este último caso le sucedió a Petro, que gracias a los estallidos sociales de hace ya unos años ganó gran poder, para luego de lograr sus lograr se desligó por completo de la voz y empezó a mostrar lo que él creía que tenía que ser Colombia, sin importar cuánto daño cause esto, reafirmado de esta manera que el título de presidente, se representa para cumplir los sueños de los candidatos y no para mejorar el país, somos la montaña rusa que sube al pedestal a los presidentes para luego al igual que está volver al lugar de inicio, mostrar que sólo nos movimos circularmente sobre el mismo eje.

 

 

 

 

 

El diagnostico para Colombia: Un estado fallido

 

 

Por: Zahur Klemath Zapata

zapatazahurk@gmail.com  

 

Las sociedades son cuerpos orgánicos que existen igual que un organismo vital, que viven dependiendo el tratamiento que se den a sí mismas o a su condición genética.

Todo es circunstancial en razón de sí, pero en relación a una sociedad todo está relacionado a su manejo intrínseco, o la conducta de quienes están al frente de ellas.

Colombia es un territorio que podría decirse es el paraíso que todos buscaban en la antigüedad, y que hoy esta colonizado por barbaros invasores. Estos no entienden de nada, y se creen los dueños de todo, sin pensar cómo vivir a la altura de lo que hay, ni hacer daño a la misma naturaleza.

Colombia sigue siendo de colones mediocres que creen que quitándole al otro lo que tiene, envidiando la prosperidad del otro, no dejando por último que los demás prosperen, van a logar alcanzar lo que nunca tuvieron.

Esa ignorancia y falta de razonabilidad mantiene al margen a todos y viviendo como miserables en medio de la riqueza. Esto deja muchas circunstancias indeseadas que hace que la gente huya de esos territorios en busca de mejores oportunidades. Y todo esto es dado por el mal manejo de quienes asumen las riendas de los Estados, elegidos por sociedades sin experiencia en la elección que terminan eligiendo a estos farsantes.

Estas situaciones de mal manejo de la cosa pública o el Estado son como una verruga que aparece en el cuerpo y poco a poco va creciendo, y se convierte en un cáncer que tarde o temprano hace metástasis. Por eso se ha visto en Europa como han nacido y desaparecido países, y América Latina no ha estado exenta de ese síndrome social.

Colombia necesita sacudirse o tener buenos médicos que le diagnostiquen la enfermedad que tiene, la hospitalicen para hacerle el tratamiento que le impida una muerte segura, y que pueda restablecerse de la quimioterapia y demás tratamientos que le pongan.

Posiblemente esto que se está diciendo sea confuso para muchos por la inexperiencia en el manejo de la política o la economía de un país. Pero, aquellos que pasaron por las universidades más prestigiosas saben de qué se está hablando y que es lo que hay que hacer.

Colombia tiene gente muy preparada en todos los niveles que pueden administrar y dirigir el país. Pero para eso se necesita organización social y ganas de hacer las cosas bien. De lo contrario seguirán viviendo como criminales que son, tal cual el Estado colombiano los ha colocado. Porque él es el mayor creador del crimen organizado.

Cada ciudadano es un criminal, un estafador, un delincuente o un infractor bajo las leyes que existen en el país. Porque nadie puede decir que no ha cometido ninguno de los delitos a los que el Estado

 

 

 

los obliga a cumplir. Por ejemplo, el pago de impuestos o darle a alguien algo para que agilice o haga cualquier favor.

Ya es tiempo de visitar al doctor para que formule lo que hay que hacer, espero que sea solo un antiparasitario para tomar todos los colombianos.

 

LOS AGRICULTORES SOMETIDOS Y POBRES
Crónica #1070

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

Audio: https://youtu.be/f6Vo0fJnEZU

 

La historia nos enseña que si hay una forma de empobrecerse, basta ejercer como trabajador de la tierra. Automáticamente al convertirse en campesino o agricultor se ingresa a una clase social sometida y pobre en una eterna injusticia de la humanidad porque sin comida no hay vida.

 

Ni la revolución francesa ni el comunismo ni el capitalismo le han cambiado ese estatus a los agricultores de Bretaña, Siberia, Kansas o el Tolima.

La modernidad les ha facilitado su trabajo pero no los ha liberado de la inicua desconsideración. Ni las leyes agrarias ni los cambios estructurales de los distintos gobiernos redactan normas protectoras.

Todos son paños de agua tibia. Ya no salen con su hoz en la mano a tumbar al zar. Llegan a París en tractores modernos a protestar. O se atraviesan en las carreteras del Huila y el Tolima para preguntar por qué siempre pierden.

Los calman con subsidios pero no eliminan el desequilibrio. El asunto es complejo y multifacético. La dependencia de la naturaleza, el clima, la calidad del suelo, la disponibilidad del agua, el exceso o la falta de lluvia, la volatilidad del mercado, la sobreproducción.

Todo influye en demasía para seguir manteniendo el oficio de agricultor como una posibilidad de sobrevivir pero nunca de enriquecerse cual si se puede en el resto de la sociedad.

En Colombia nos inventamos hace casi un siglo el ahora vilipendiado Fondo Nacional del Café, que consistía en ahorrar un porcentaje del precio de venta cuando este sobrepasaba el límite donde empezaba la bonanza.

Con ese Fondo se decretaban y pagaban las compensaciones cuando el precio bajaba del punto de sostenimiento.

Como servía tanto lo exprimieron con huevonadas y abusos y, por último, lo quebraron cometiendo torpezas en el mercado internacional, arrastrando a muchas cooperativas.

Hacer algo igual con el arroz que hoy reúne miles de compatriotas protestando por el mal precio, podría ser una idea. Pero vaya y hágala…

El Porce, marzo 7 del 2026

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

Otoniel Parra Arias
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
Calle 21 #4-21  Pereira, Colombia
Correo
elimparcialdiario@gmail.com

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079

    © 1948-2009 - 2025 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK