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COLUMNISTAS

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.440-1020

Fecha: Miércoles 19-03-2025

 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ
 


Por: Otoniel Parra Arias

CONSECUENCIAS MORTALES DE LOS PODEROSOS CUANDO SE CONVENCEN DE QUE NO HAY NADIE POR ENCIMA DE ELLOS


La época de los justicieros terroristas está en su apogeo según las noticias internacionales; gente supuestamente buena que adopta los sistemas de los más despreciables enemigos de la humanidad para eliminar a sus contrarios señalados sin mayores argumentos investigativos bajo la premisa barata de “caiga quien caiga”.

Aquí nos referimos en primer lugar a Estados Unidos e Israel como cabezas de proceso en este arreglo de cuentas que en triste comparación con los clanes mafiosos se llevan por delante a inocentes que por coincidencias mortales estén en el lugar programado para esas ejecuciones.

Por ejemplo con el uso orgulloso de todo su poderío bélico (americano), el famoso Netanyahu, el genocida judío sigue atacando a la minoría de civiles que aún quedan en la Franja de Gaza con la expectativa mentirosa de que al final iban a recibir el visto bueno de la comunidad internacional para buscar nuevos derroteros de vida en medio de los escombros y los cadáveres todavía ocultos en esta destrucción masiva.

En la razia de hace unas horas han muerto según los últimos datos cerca de 400 personas, como siempre entre niños, adultos y mayores que ya no tenían a donde huir y dicen también que algunos terroristas de Hamás junto a gobernantes civiles de esa martirizada provincia.

Netanyahu se ha justificado para tomar esta decisión con el argumento de haberle avisado con anticipación a Trump antes del nuevo genocidio habiendo recibido la autorización respectiva para el hecho.

Simultáneamente desde el territorio de EE.UU., han sido deportados más de doscientos venezolanos para ser detenidos en la dura prisión que orienta el presidente Nayib Bukele de El Salvador.

Han sido transportados debidamente asegurados y luego en esa tierra sometidos al trato tradicional de los demás detenidos.

Al respecto las quejas de familiares sobre la ausencia de pruebas para enviar a ese presidio a sus allegados no se han dejado esperar y solamente por estar tatuados condenados por anticipado y llevados a ese lugar bajo la acusación de ser delincuentes del famoso Tren de Aragua.

Aquí tampoco se nota la acción de los abogados y jueces para establecer la diferencia entre culpables e inocentes y Trump como es costumbre en él hizo simplemente su voluntad.

No se trata de quienes han infringido la ley que también merecen el debido proceso sino de evitar estas injusticias con los inocentes lo que al parecer ya hace carrera en la nación americana.

Así que bajo esta premisa muy nacional de

 

 

 

“América para los americanos” se esconde otra más oculta, que aún desde lo más profundo de la herida hiede a mortecina por más lociones diplomáticas que le echen encima.

COLETILLA: Al parecer, eso de los Derechos Humanos actualmente hace parte de la ciencia ficción.

 

REFORMA LABORAL: ¿Y LA CONCILIACIÓN?

Por: Álvaro Ramírez González
alragonz@yahoo.es


Conocí personalmente al empresario y exalcalde de Cali, Mauricie Armitage en un desayuno, invitación de Autopistas del Café, en Dosquebradas.

Es un magnate sin duda por que sus negocios son no solo grandes sino estratégicos.

Siderúrgica, Fabrica de Cemento e Ingenio Azucarero, son los tres, de ligas mayores, al menos aquí en Colombia.

Yo soy un empresario muy activo, pero de mucho menor calado, que Armitage.

Pero actuó en más frentes distintos.

De mi actividad empresarial dependen sin duda unos cientos de familias de manera directa y un par de miles de manera indirecta.

Pero si tengo una gran coincidencia personal y empresarial con Armitage.

Para él y para mi, los trabajadores son parte integral e importante del proceso productivo.

Son y tienen que ser unos aliados del Empresario en el logro de su cometido empresarial.

Por mucho capital que tenga o aporte el, o los empresarios, los empleados son absolutamente indispensables.

Es mas, convivo yo cada día mucho más con mis empleados que con mi propia familia.

Y de seguro, Armitage también.

Siento más cercanía con algunos de mis empleados que con la familia misma.

Pero sacando este tema del aspecto sentimental, hay que mirar a los empleados con un criterio de más cercanía.

La reforma laboral es torpe y mal informada.

Solo un sistema flexible de empleo, anima a los empresarios a contratar mucho más gente en su proceso productivo.

Los contratos a término indefinido y esas relaciones indisolubles, espantan la contratación formal y estimulan la informalidad revestida de mil disfraces.

La reforma laboral es buena y mala.

Buena por qué hay que ajustarle unos beneficios adicionales a los trabajadores.
 

 

 

Eso mejora y eleva su calidad de vida sin duda.

 

Y eso es bueno para el país.

Pero es mala por qué intenta amarrar a empresarios y trabajadores con una cadena irrompible.

Ese amarre legal, solo genera desconfianza e informalidad.

¿Por qué el gobierno Petro y los empresarios no previeron eso?

Por una sencilla razón.

Por qué el gobierno, de Gustavo Petro, se negó sistemáticamente a recibir a los gremios de la producción.

Por qué no tenía la menor intención de conciliar nada.

Petro estaba seguro que su reforma era perfecta y no podía someterla a una conciliación que le recortara sus alcances.

Pero olvida que en un contrato de trabajo, intervienen dos.

Contratante y contratista.

Y que ese contrato, solo se materializa, si es conveniente para ambos.

No para uno solo, como pretende imponer la reforma laboral.

Ahí está el quid del asunto.

Ese carácter inflexible y dictatorial de Petro, naturalmente radicalizó la posición de los Empresarios, que convencieron a la mayoría de la comisión del Senado, de archivar el proyecto de reforma.

Está determinación con todas las frustraciones y rechazos acumulados de Petro, lo llevaron al punto de ebullición.

De ahí la marcha popular que ha convocado y la Consulta popular que equivocadamente pretende meter a la brava.

Por eso estamos donde estamos.

Pero para los empresarios como yo, tener muy cerca, con plena estabilidad laboral, y con buenas condiciones económicas, a sus empleados, no requiere ni peleas, ni marchas, ni menos Consulta popular.

Solo un poco de conciliación.

Y Petro no la facilitó.

Cerró las puertas a ese diálogo empresarios - trabajadores.

¿Saben por qué?

Porque el negocio para Petro y la izquierda es vender la lucha de clases.

No el entendimiento funcional empleador - empleado.

Lo grave pues no es la reforma laboral.

¡Lo verdaderamente grave, es el pésimo manejo que Petro le ha dado a su trámite!

Y toda la agitación, la polarización, el desconcierto y los daños colaterales sobraban.

Pero Petro escogió el camino de espinas.

Y ese es el que tendremos que caminar.

Y además, ¡derrotarlo!

 

 

 

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