DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias
CONSECUENCIAS MORTALES DE LOS PODEROSOS CUANDO SE CONVENCEN DE QUE NO HAY
NADIE POR ENCIMA DE ELLOS
La época de los justicieros terroristas está en su apogeo según las noticias
internacionales; gente supuestamente buena que adopta los sistemas de los más
despreciables enemigos de la humanidad para eliminar a sus contrarios señalados
sin mayores argumentos investigativos bajo la premisa barata de “caiga quien
caiga”.
Aquí nos referimos en primer lugar a Estados Unidos e Israel como cabezas de
proceso en este arreglo de cuentas que en triste comparación con los clanes
mafiosos se llevan por delante a inocentes que por coincidencias mortales estén
en el lugar programado para esas ejecuciones.
Por ejemplo con el uso orgulloso de todo su poderío bélico (americano), el
famoso Netanyahu, el genocida judío sigue atacando a la minoría de civiles que
aún quedan en la Franja de Gaza con la expectativa mentirosa de que al final
iban a recibir el visto bueno de la comunidad internacional para buscar nuevos
derroteros de vida en medio de los escombros y los cadáveres todavía ocultos en
esta destrucción masiva.
En la razia de hace unas horas han muerto según los últimos datos cerca de 400
personas, como siempre entre niños, adultos y mayores que ya no tenían a donde
huir y dicen también que algunos terroristas de Hamás junto a gobernantes
civiles de esa martirizada provincia.
Netanyahu se ha justificado para tomar esta decisión con el argumento de haberle
avisado con anticipación a Trump antes del nuevo genocidio habiendo recibido la
autorización respectiva para el hecho.
Simultáneamente desde el territorio de EE.UU., han sido deportados más de
doscientos venezolanos para ser detenidos en la dura prisión que orienta el
presidente Nayib Bukele de El Salvador.
Han sido transportados debidamente asegurados y luego en esa tierra sometidos al
trato tradicional de los demás detenidos.
Al respecto las quejas de familiares sobre la ausencia de pruebas para enviar a
ese presidio a sus allegados no se han dejado esperar y solamente por estar
tatuados condenados por anticipado y llevados a ese lugar bajo la acusación de
ser delincuentes del famoso Tren de Aragua.
Aquí tampoco se nota la acción de los abogados y jueces para establecer la
diferencia entre culpables e inocentes y Trump como es costumbre en él hizo
simplemente su voluntad.
No se trata de quienes han infringido la ley que también merecen el debido
proceso sino de evitar estas injusticias con los inocentes lo que al parecer ya
hace carrera en la nación americana.
Así que bajo esta premisa muy nacional de
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“América para los americanos” se esconde otra más oculta, que aún
desde lo más profundo de la herida hiede a mortecina por más lociones
diplomáticas que le echen encima.
COLETILLA: Al parecer, eso de los Derechos Humanos actualmente hace parte de la
ciencia ficción.
REFORMA LABORAL: ¿Y LA CONCILIACIÓN?

Por: Álvaro Ramírez González
alragonz@yahoo.es
Conocí personalmente al empresario y exalcalde de Cali, Mauricie Armitage en un
desayuno, invitación de Autopistas del Café, en Dosquebradas.
Es un magnate sin duda por que sus negocios son no solo grandes sino
estratégicos.
Siderúrgica, Fabrica de Cemento e Ingenio Azucarero, son los tres, de ligas
mayores, al menos aquí en Colombia.
Yo soy un empresario muy activo, pero de mucho menor calado, que Armitage.
Pero actuó en más frentes distintos.
De mi actividad empresarial dependen sin duda unos cientos de familias de manera
directa y un par de miles de manera indirecta.
Pero si tengo una gran coincidencia personal y empresarial con Armitage.
Para él y para mi, los trabajadores son parte integral e importante del proceso
productivo.
Son y tienen que ser unos aliados del Empresario en el logro de su cometido
empresarial.
Por mucho capital que tenga o aporte el, o los empresarios, los empleados son
absolutamente indispensables.
Es mas, convivo yo cada día mucho más con mis empleados que con mi propia
familia.
Y de seguro, Armitage también.
Siento más cercanía con algunos de mis empleados que con la familia misma.
Pero sacando este tema del aspecto sentimental, hay que mirar a los empleados
con un criterio de más cercanía.
La reforma laboral es torpe y mal informada.
Solo un sistema flexible de empleo, anima a los empresarios a contratar mucho
más gente en su proceso productivo.
Los contratos a término indefinido y esas relaciones indisolubles, espantan la
contratación formal y estimulan la informalidad revestida de mil disfraces.
La reforma laboral es buena y mala.
Buena por qué hay que ajustarle unos beneficios adicionales a los trabajadores.
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Eso mejora y eleva
su calidad de vida sin duda.
Y eso es bueno para
el país.
Pero es mala por qué intenta amarrar a empresarios y trabajadores con una cadena
irrompible.
Ese amarre legal, solo genera desconfianza e informalidad.
¿Por qué el gobierno Petro y los empresarios no previeron eso?
Por una sencilla razón.
Por qué el gobierno, de Gustavo Petro, se negó sistemáticamente a recibir a los
gremios de la producción.
Por qué no tenía la menor intención de conciliar nada.
Petro estaba seguro que su reforma era perfecta y no podía someterla a una
conciliación que le recortara sus alcances.
Pero olvida que en un contrato de trabajo, intervienen dos.
Contratante y contratista.
Y que ese contrato, solo se materializa, si es conveniente para ambos.
No para uno solo, como pretende imponer la reforma laboral.
Ahí está el quid del asunto.
Ese carácter inflexible y dictatorial de Petro, naturalmente radicalizó la
posición de los Empresarios, que convencieron a la mayoría de la comisión del
Senado, de archivar el proyecto de reforma.
Está determinación con todas las frustraciones y rechazos acumulados de Petro,
lo llevaron al punto de ebullición.
De ahí la marcha popular que ha convocado y la Consulta popular que
equivocadamente pretende meter a la brava.
Por eso estamos donde estamos.
Pero para los empresarios como yo, tener muy cerca, con plena estabilidad
laboral, y con buenas condiciones económicas, a sus empleados, no requiere ni
peleas, ni marchas, ni menos Consulta popular.
Solo un poco de conciliación.
Y Petro no la facilitó.
Cerró las puertas a ese diálogo empresarios - trabajadores.
¿Saben por qué?
Porque el negocio para Petro y la izquierda es vender la lucha de clases.
No el entendimiento funcional empleador - empleado.
Lo grave pues no es la reforma laboral.
¡Lo verdaderamente grave, es el pésimo manejo que Petro le ha dado a su trámite!
Y toda la agitación, la polarización, el desconcierto y los daños colaterales
sobraban.
Pero Petro escogió el camino de espinas.
Y ese es el que tendremos que caminar.
Y además, ¡derrotarlo!
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