Pereira, Colombia - Edición: 12.986-566

Fecha: Martes 11 de octubre de 2022

 

COLUMNISTAS

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3.000 hectáreas

 


Por: Guillermo Navarrete


Una de las causas del conflicto armado en Colombia y de la violencia histórica, como resultado de la exacerbada desigualdad que se manifiesta por unos pocos que tienen mucho y unos muchos que tienen poco, es la propiedad de la tierra; debido igualmente al feudalismo rampante heredado por los españoles el que apenas empezó a superarse a partir de la denominada revolución del medio siglo que acaeció a hacía 1850, por el creciente poder económico alcanzado por comerciantes y artesanos en ejercicio de su actividad.


Durante el siglo XX, el conflicto alrededor de la tierra tiene uno de sus hitos durante la década de los treinta, cuando campesinos organizados, principalmente de noche, se tomaban parcelas de latifundios para así forzar una negociación con sus dueños a fin de poder contar con una porción de tierra para su labor agraria. En Cundinamarca, el municipio de Viotá, fue protagonista de varios de estos hechos. En efecto, la lucha de campesinos viotunos por la tierra, a la que se sumaban los abusos que los hacendados acometían en su contra, dieron lugar al surgimiento de movimientos invasores para hacerse a una parcela, fenómeno al que contribuyó la creación del partido comunista, con lo cual lograban el otorgamiento de escrituras bajo el sustento de la Ley 200 de 1936. Razón por la que a esta entidad territorial se le conoce con el nombre de “cuna de luchas agrarias” (Navarrete, 2020 en cita de Acero 2007, p. 106). Domingo Monroy y Raúl Valbuena son dos líderes agrarios impulsores de las mencionadas luchas a quienes la comunidad aún les rinde homenaje en la Vereda Puerto Brasil. El salón comunal con el nombre del primero y un mural de don Raúl en dicha infraestructura, más la casa comunista en ruinas que debería convertirse en museo, son parte de su memoria.


En nuestra patria el primer intento serio de reforma agraria, convertido en frustración para el pueblo campesino fue en el gobierno de Alfonso López Pumarejo con la expedición de la ya mentada Ley 200 de 1936, debido fundamentalmente a las presiones de los terratenientes y de sectores políticos ultraconservadores. La ley 160 de 1994, es ese segundo tiempo que también se quedó en meras expectativas.
La reforma rural integral, contemplada en el primer punto de los acuerdos de La Habana entre el Estado Colombiano y las extintas Farc, pareciera que hubiera tomado el mismo camino, gracias a la actitud negacionista del pasado gobierno. Sin embargo, al parecer las circunstancias cambiaron, literalmente de forma sorprendente.


Los cantos de sirena que proclamaban “EXPROPIACIÓN”, una figura administrativa y judicial que ya existe en nuestro ordenamiento normativo, se convirtió en un afortunado acuerdo entre los ganaderos y el
gobierno liderado por Gustavo Petro Urrego, para la venta de 3 millones de hectáreas de tierra que serán entregadas a campesinos, negros, raizales y palenqueros, sumadas a la titulación de 600.000 hectáreas y el arrendamiento de 125.000 para organizaciones campesinas (El Espectador, 2022 en cita de Cecilia López, Ministra de Agricultura y Desarrollo Rural), constituyen la esperanza no sólo para estos desposeídos sino para millones de compatriotas que estamos convencidos de que el campo es el camino frente a las adversidades provocadas por la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania.

 

El paseo

 


Por: Edgar Cabezas


 

De paseo por Colombia se va observando la celebración de sus festivales de ciencias, artes y tecnologías en las ferias y fiestas municipales y regionales, con los competitivos reinados de belleza y simpatía en homenaje a la sabiduría, virtud y guapura de las mujeres, oyendo músicas y cantos con ritmos en torbellinos de ocarina agregados al tambor africano de melodías de tiples, guitarras, gaitas y versos de juglares ancestrales, empapados en alcohol etílico y por entre las desembocaduras al rio Magdalena de los ríos Sumapáz y Bogotá, en la provincia del Alto Magdalena, Girardot se construye como la capital ribereña de la región sur occidente de Cundinamarca. Además, por ser el municipio número 30,

 

 

como gestor del catastro multipropósito, se le facilita vislumbrar a la ciudadanía ecoculturistica que: Uno de los efectos secundarios de los indicadores de necesidades básicas insatisfechas, (acueducto, alcantarillado, luz eléctrica) asociados a las regiones con economías de abundante circulación monetaria, violencia política y multicrimen organizado, es la imposibilidad de acceso al paseo y a los viajes de visitantes de las multitudes nacionales al placer de adentrarse a los ecosistemas de la selva húmeda tropical y vivir la experiencia de relacionarse con la vida silvestre.


Ingresar a un escenario prístino perteneciente a la selva húmeda tropical en el que la sociedad industrial aún no deja sus huellas hídricas y de carbono, es una experiencia de suma paz y de agradable placer multipropósito a los sentidos. La primera impresión es el cambio súbito de la luz solar que se filtra con todo su espectro por entre el alto dosel de los robustos arboles habitados por lianas, epifitas, hongos, frutos, flores y avifauna. A los ojos es como estar en el corazón del arco iris y contemplando la luminosidad esplendorosa en el detalle de todas las formas de los cuerpos.

 

La ausencia de mecanización en la rotura del suelo, permite que los pies del humano visitante transiten por entre una estructura radicular de extensas y gruesas raíces que se bifurcan sobre las que anidan ofidios, se asolean reptiles, se pasean felinos, saltan batracios, de las ramas cuelgan monos y murciélagos y a veces por entre los troncos de los árboles se presienten los ojos de otros humanos distantes que observan y huyen de cualquier contacto con la bárbara civilización que incendia rancherías, atropella malocas, genera ruido de motores con estruendo de pólvora y vierte venenos que matan a los habitantes de las aguas del río.


La reevolución que quieren los ecosistemas de Colombia y las poblaciones que los habitan es la de la restauración y regeneración de todos los escenarios naturales de los diversos ecosistemas andinos, cisandinos y de las llanuras costeras atlántica y pacífica. Para lograr el objetivo de la reevolución es indispensable que las gentes del entorno territorial empiecen por reaprender el saber, las practicas, y tecnologías elementales que se requieren para ser un aficionado al jardín florido y al huerto productivo.

La sobriedad en el gasto de funcionamiento y la inversión profusa y acertada en la asignación de los recursos a los proyectos de acueducto, alcantarillado, energías limpias, viveros de plantas nativas, predios rurales custodios de semillas con destino a la soberanía y seguridad alimentaria, tienen que coordinarse con los contenidos curriculares del sistema de educación, para que en un proceso de por lo menos los siguientes 500 años venideros, hagamos el pagamento de restauración y regeneración de los 500 años de explotación que nos antecedieron.

 

La restauracion de ecosistemas tarea vital de futuro

 


Por: Ivan Pulido


Los compromisos climáticos para 2.030, parecen insuficientes para el cumplimiento de los planes de implementación mundial para la reducción de gases de efecto invernadero, que ponen en serios aprietos a un aumento de temperaturas de al menos 2,7 grados centígrados en el presente siglo y el problema de futuro a pasado a actual, contamos con solo ocho años, sin visos del cumplimiento acordado, en prevención a la devastadora extinción de más de un millón de especies, que arreciara en mayores consecuencias para la humanidad.
Continua la tala de manglares para implementación de granjas piscícolas, las
afectaciones a los arrecifes de coral, la excesiva pesca y el vertimiento de grandes
volúmenes de las aguas residuales sin tratamiento alguno a los océanos, que a la fecha por ya sobrepasan 600 zonas de bajos niveles de oxígeno y 230 sitios de eutrofización marina por exceso de nutrientes procedentes de la actividad humana, cuyas dimensiones se incrementan y tienden a persistir.


Los ecosistemas de agua dulce nos brindan los alimentos, agua y energía a miles de
millones de personas, nos protegen de sequías e inundaciones, y proveen el hábitat ideal para la totalidad de la flora y fauna, que existe en el mundo.
 



 

 

 

 

Los océanos ocupan el 70% de la superficie de la tierra, su importancia no solo se traduce
en ser el hábitat más grande del planeta, sino el ser uno de los principales reguladores de su clima, meteorología y productor del mayor volumen del oxígeno que respiramos, albergue de la mayor biodiversidad del planeta, que parte de fitoplánctones hasta ballenas en diversos hábitats desde soleados arrecifes hasta océanos polares.

 

Desafortunadamente la acción humana, ha enfrentado los ecosistemas a la contaminación con sustancias químicas, plásticos y aguas residuales, a la pesca intensiva, a excesos de extracción de agua, a drenajes de los humedales para implementar agricultura, poniendo en peligro de extinción a una de cada tres especies en sus hábitats de agua dulce. Por todo ello e importancia, adquirir conciencia es nuestra responsabilidad para aliviar la presión originada por las altas temperaturas que literalmente influyen en los derretimientos de glaciares y casquetes polares, que de continuar en esa tendencia, aumentaran los niveles de los océanos en más de los 3,4 centímetros previstos por año, provocando erosiones del suelo, inundación de humedales, perdida de hábitat de peces, pájaros, plantas, ligados a hundimientos costeros, tifones, huracanes, marejadas ciclónicas y tormentas tropicales.


No obstante tantas cualidades expuestas respecto al contexto ecológico, desatendemos las frecuentes alertas de la naturaleza, creciendo desmedidamente, alterando con nuestra actividad su equilibrio, sometiéndolo a muchos desafíos, por esa ansia de posesión de la tierra, a la introducción o eliminación de especies vegetales o animales devastadores de sus hábitats naturales, inserción en minería, obras hidráulicas, vías, tala de bosques, contaminación de acuíferos, drenaje de pantanos; degradación de costas, océanos, erosión de suelos, para el adicional paso a la agricultura intensiva, a la plusvalía e improductividad de la propiedad privada, legados que nos han trasladado a este inhóspito planeta que heredaremos a nuestra descendencia.

 

 

El tomar conciencia ante tanta contaminación ambiental, será el camino correcto e inteligente a transitar, en intento para restaurar los ecosistemas forestales, estrategia que deberá dar reinicio a la regeneración o rebrote forestal nativa y objetivos de producción de cultivos con bajo impacto ambiental, saneamiento de suelos, baja mineralización, compactación, salinización, infestación patológica y apuntalamiento al reemplazo parcial o total de la síntesis química por la de consorcios microbianos y bioinsumos que se adecuen a cada situación.
Las tierras cultivables y pastizales probablemente sean nuestros ecosistemas más vitales, por ser refugio de millones de organismos que van desde murciélagos y aves hasta escarabajos y lombrices, que en su conjunto ecosistémico contribuyen a brindarnos los alimentos, forrajes, fibras y miles más de productos, cuya protección cobra un sentido no sólo económico sino cultural, social y en el mejor sentido de la palabra espiritual a la modalidad.


Sin embargo, de la manera inteligente que empleemos los recursos naturales en base a
labranza mínima, cero monocultivos, uso de productos orgánicos, sin sobrepastoreo, ni daño a la vida silvestre entre ellas las abejas que polinizan los cultivos, contribuirán al incremento de la preciada biota del suelo, su vegetación y en general la vitalidad de la biodiversidad.
El cambiar nuestros hábitos personales, así como fomentar con responsabilidad la sostenibilidad, deberán ser los temas de nuestra actualidad, para evitar que los ecosistemas red de vida de la Tierra que incluye todos los seres vivos, sus interacciones y entorno sean exterminados.
La regeneración natural asistida, agroforestería y siembra activa son proyectos punto de partida para la recuperación de los ecosistemas, reciclar, disminuir emisiones de CO2 y consumo de energía, reducción de plásticos, empleo de mecanismos naturales de control de plagas y enfermedades, fertilización con orgánicos para salud del suelo, son todos ítems de resiliencia que al final incidirán en la competitividad y productividad agraria sostenible y minimización de afectación de los recursos naturales para mejora de la gestión y vitalidad del planeta.


ASOCIACIÓN DE INGENIEROS AGRÓNOMOS UT AMANTES DEL CAMPO
POR.- I.A. IVAN R. PULIDO G.

 

  

 

 

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