3.000 hectáreas

Por: Guillermo Navarrete
Una de las
causas del conflicto armado en Colombia y de la violencia histórica,
como resultado de la exacerbada desigualdad que se manifiesta por
unos pocos que tienen mucho y unos muchos que tienen poco, es la
propiedad de la tierra; debido igualmente al feudalismo rampante
heredado por los españoles el que apenas empezó a superarse a partir
de la denominada revolución del medio siglo que acaeció a hacía
1850, por el creciente poder económico alcanzado por comerciantes y
artesanos en ejercicio de su actividad.
Durante el siglo XX, el conflicto alrededor de la tierra tiene uno
de sus hitos durante la década de los treinta, cuando campesinos
organizados, principalmente de noche, se tomaban parcelas de
latifundios para así forzar una negociación con sus dueños a fin de
poder contar con una porción de tierra para su labor agraria. En
Cundinamarca, el municipio de Viotá, fue protagonista de varios de
estos hechos. En efecto, la lucha de campesinos viotunos por la
tierra, a la que se sumaban los abusos que los hacendados acometían
en su contra, dieron lugar al surgimiento de movimientos invasores
para hacerse a una parcela, fenómeno al que contribuyó la creación
del partido comunista, con lo cual lograban el otorgamiento de
escrituras bajo el sustento de la Ley 200 de 1936. Razón por la que
a esta entidad territorial se le conoce con el nombre de “cuna de
luchas agrarias” (Navarrete, 2020 en cita de Acero 2007, p. 106).
Domingo Monroy y Raúl Valbuena son dos líderes agrarios impulsores
de las mencionadas luchas a quienes la comunidad aún les rinde
homenaje en la Vereda Puerto Brasil. El salón comunal con el nombre
del primero y un mural de don Raúl en dicha infraestructura, más la
casa comunista en ruinas que debería convertirse en museo, son parte
de su memoria.
En nuestra patria el primer intento serio de reforma agraria,
convertido en frustración para el pueblo campesino fue en el
gobierno de Alfonso López Pumarejo con la expedición de la ya
mentada Ley 200 de 1936, debido fundamentalmente a las presiones de
los terratenientes y de sectores políticos ultraconservadores. La
ley 160 de 1994, es ese segundo tiempo que también se quedó en meras
expectativas.
La reforma rural integral, contemplada en el primer punto de los
acuerdos de La Habana entre el Estado Colombiano y las extintas Farc,
pareciera que hubiera tomado el mismo camino, gracias a la actitud
negacionista del pasado gobierno. Sin embargo, al parecer las
circunstancias cambiaron, literalmente de forma sorprendente.
Los cantos de sirena que proclamaban “EXPROPIACIÓN”, una figura
administrativa y judicial que ya existe en nuestro ordenamiento
normativo, se convirtió en un afortunado acuerdo entre los ganaderos
y el
gobierno liderado por Gustavo Petro Urrego, para la venta de 3
millones de hectáreas de tierra que serán entregadas a campesinos,
negros, raizales y palenqueros, sumadas a la titulación de 600.000
hectáreas y el arrendamiento de 125.000 para organizaciones
campesinas (El Espectador, 2022 en cita de Cecilia López, Ministra
de Agricultura y Desarrollo Rural), constituyen la esperanza no sólo
para estos desposeídos sino para millones de compatriotas que
estamos convencidos de que el campo es el camino frente a las
adversidades provocadas por la pandemia y la guerra entre Rusia y
Ucrania.
El paseo

Por: Edgar Cabezas
De
paseo por Colombia se va observando la celebración de sus festivales
de ciencias, artes y tecnologías en las ferias y fiestas municipales
y regionales, con los competitivos reinados de belleza y simpatía en
homenaje a la sabiduría, virtud y guapura de las mujeres, oyendo
músicas y
cantos con ritmos en torbellinos de ocarina agregados al tambor
africano de melodías de
tiples,
guitarras, gaitas y versos de juglares ancestrales, empapados en
alcohol etílico y por entre las desembocaduras al
rio
Magdalena de los ríos Sumapáz
y Bogotá, en la provincia del Alto Magdalena, Girardot se construye
como la capital ribereña de la región sur occidente de Cundinamarca.
Además, por ser el municipio número 30,
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como gestor del catastro multipropósito, se le facilita vislumbrar a
la ciudadanía ecoculturistica que: Uno de los efectos secundarios de
los indicadores de necesidades básicas insatisfechas, (acueducto,
alcantarillado, luz eléctrica) asociados a las regiones con
economías de abundante circulación monetaria, violencia política y
multicrimen organizado, es la imposibilidad de acceso al paseo y a
los viajes de visitantes de las multitudes nacionales al placer de
adentrarse a los ecosistemas de la selva húmeda tropical y vivir la
experiencia de relacionarse con la vida silvestre.
Ingresar a un escenario prístino perteneciente a la selva húmeda tropical en el
que la sociedad industrial aún no deja sus huellas hídricas y de carbono, es una
experiencia de suma paz y de agradable placer multipropósito a los sentidos. La
primera impresión es el cambio súbito de la luz solar que se filtra con todo su
espectro por entre el alto dosel de los robustos arboles habitados por lianas,
epifitas, hongos, frutos, flores y avifauna. A los ojos es como estar en el
corazón del arco iris y contemplando la luminosidad esplendorosa en el detalle
de todas las formas de los cuerpos.
La ausencia de mecanización en
la rotura del suelo, permite que los pies del humano visitante transiten por
entre una estructura radicular de extensas y gruesas raíces que se bifurcan
sobre las que anidan ofidios, se asolean reptiles, se pasean felinos, saltan
batracios, de las ramas cuelgan monos y murciélagos y a veces por entre los
troncos de los árboles se presienten los ojos de otros humanos distantes que
observan y huyen de cualquier contacto con la bárbara civilización que incendia
rancherías, atropella malocas, genera ruido de motores con estruendo de pólvora
y vierte venenos que matan a los habitantes de las aguas del río.
La reevolución que quieren los ecosistemas de Colombia y las poblaciones que los
habitan es la de la restauración y regeneración de todos los escenarios
naturales de los diversos ecosistemas andinos, cisandinos y de las llanuras
costeras atlántica y pacífica. Para lograr el objetivo de la reevolución es
indispensable que las gentes del entorno territorial empiecen por reaprender el
saber, las practicas, y tecnologías elementales que se requieren para ser un
aficionado al jardín florido y al huerto productivo.
La sobriedad en el gasto de funcionamiento y la inversión profusa y acertada en
la asignación de los recursos a los proyectos de acueducto, alcantarillado,
energías limpias, viveros de plantas nativas, predios rurales custodios de
semillas con destino a la soberanía y seguridad alimentaria, tienen que
coordinarse con los contenidos curriculares del sistema de educación, para que
en un proceso de por lo menos los siguientes 500 años venideros, hagamos el
pagamento de restauración y regeneración de los 500 años de explotación que nos
antecedieron.
La
restauracion de ecosistemas tarea vital de futuro

Por: Ivan Pulido
Los compromisos climáticos para 2.030, parecen
insuficientes para el cumplimiento de los planes de implementación mundial para
la reducción de gases de efecto invernadero, que ponen en serios aprietos a un
aumento de temperaturas de al menos 2,7 grados centígrados en el presente siglo
y el problema de futuro a pasado a actual, contamos con solo ocho años, sin
visos del cumplimiento acordado, en prevención a la devastadora extinción de más
de un millón de especies, que arreciara en mayores consecuencias para la
humanidad.
Continua la tala de manglares para implementación de granjas piscícolas, las
afectaciones a los arrecifes de coral, la excesiva pesca y el vertimiento de
grandes
volúmenes de las aguas residuales sin tratamiento alguno a los océanos, que a la
fecha por ya sobrepasan 600 zonas de bajos niveles de oxígeno y 230 sitios de
eutrofización marina por exceso de nutrientes procedentes de la actividad
humana, cuyas dimensiones se incrementan y tienden a persistir.
Los ecosistemas de agua dulce nos brindan los alimentos, agua y energía a miles
de
millones de personas, nos protegen de sequías e inundaciones, y proveen el
hábitat ideal para la totalidad de la flora y fauna, que existe en el mundo.
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Los océanos ocupan el 70% de la superficie de la tierra, su
importancia no solo se traduce
en ser el hábitat más grande del planeta, sino el ser uno de los principales
reguladores de su clima, meteorología y productor del mayor volumen del oxígeno
que respiramos, albergue de la mayor biodiversidad del planeta, que parte de
fitoplánctones hasta ballenas en diversos hábitats desde soleados arrecifes
hasta océanos polares.
Desafortunadamente la acción humana, ha enfrentado los
ecosistemas a la contaminación con sustancias químicas, plásticos y aguas
residuales, a la pesca intensiva, a excesos de extracción de agua, a drenajes de
los humedales para implementar agricultura, poniendo en peligro de extinción a
una de cada tres especies en sus hábitats de agua dulce. Por todo ello e
importancia, adquirir conciencia es nuestra responsabilidad para aliviar la
presión originada por las altas temperaturas que literalmente influyen en los
derretimientos de glaciares y casquetes polares, que de continuar en esa
tendencia, aumentaran los niveles de los océanos en más de los 3,4 centímetros
previstos por año, provocando erosiones del suelo, inundación de humedales,
perdida de hábitat de peces, pájaros, plantas, ligados a hundimientos costeros,
tifones, huracanes, marejadas ciclónicas y tormentas tropicales.
No obstante tantas cualidades expuestas respecto al contexto ecológico,
desatendemos las frecuentes alertas de la naturaleza, creciendo desmedidamente,
alterando con nuestra actividad su equilibrio, sometiéndolo a muchos desafíos,
por esa ansia de posesión de la tierra, a la introducción o eliminación de
especies vegetales o animales devastadores de sus hábitats naturales, inserción
en minería, obras hidráulicas, vías, tala de bosques, contaminación de
acuíferos, drenaje de pantanos; degradación de costas, océanos, erosión de
suelos, para el adicional paso a la agricultura intensiva, a la plusvalía e
improductividad de la propiedad privada, legados que nos han trasladado a este
inhóspito planeta que heredaremos a nuestra descendencia.
El tomar conciencia ante tanta contaminación
ambiental, será el camino correcto e inteligente a transitar, en
intento para restaurar los ecosistemas forestales, estrategia que
deberá dar reinicio a la regeneración o rebrote forestal nativa y
objetivos de producción de cultivos con bajo impacto ambiental,
saneamiento de suelos, baja mineralización, compactación,
salinización, infestación patológica y apuntalamiento al reemplazo
parcial o total de la síntesis química por la de consorcios
microbianos y bioinsumos que se adecuen a cada situación.
Las tierras cultivables y pastizales probablemente sean nuestros
ecosistemas más vitales, por ser refugio de millones de organismos
que van desde murciélagos y aves hasta escarabajos y lombrices, que
en su conjunto ecosistémico contribuyen a brindarnos los alimentos,
forrajes, fibras y miles más de productos, cuya protección cobra un
sentido no sólo económico sino cultural, social y en el mejor
sentido de la palabra espiritual a la modalidad.
Sin embargo, de la manera inteligente que empleemos los recursos naturales en
base a
labranza mínima, cero monocultivos, uso de productos orgánicos, sin
sobrepastoreo, ni daño a la vida silvestre entre ellas las abejas que polinizan
los cultivos, contribuirán al incremento de la preciada biota del suelo, su
vegetación y en general la vitalidad de la biodiversidad.
El cambiar nuestros hábitos personales, así como fomentar con responsabilidad la
sostenibilidad, deberán ser los temas de nuestra actualidad, para evitar que los
ecosistemas red de vida de la Tierra que incluye todos los seres vivos, sus
interacciones y entorno sean exterminados.
La regeneración natural asistida, agroforestería y siembra activa son proyectos
punto de partida para la recuperación de los ecosistemas, reciclar, disminuir
emisiones de CO2 y consumo de energía, reducción de plásticos, empleo de
mecanismos naturales de control de plagas y enfermedades, fertilización con
orgánicos para salud del suelo, son todos ítems de resiliencia que al final
incidirán en la competitividad y productividad agraria sostenible y minimización
de afectación de los recursos naturales para mejora de la gestión y vitalidad
del planeta.
ASOCIACIÓN DE INGENIEROS AGRÓNOMOS UT AMANTES DEL CAMPO
POR.- I.A. IVAN R. PULIDO G. |