EDITORIAL
El Megabús
ya no da abasto en Pereira
Cada día se hace peor la situación que vivimos los pereiranos con
nuestro sistema integrado de Megabús. Incluso ya llegamos al extremo
de vernos muchas veces en la obligación de dejar pasar dos y hasta
tres buses articulados sin poder abordarlos ante la impresionante
cantidad de personas que utilizan el servicio.
La cantidad de pasajeros que están utilizando este servicio de
transporte en la ciudad de Pereira no es el principal problema que
justifican las falencias del Megabús, teniendo en cuenta las
constantes quejas de los usuarios por el servicio prestado.
Estas quejas se refieren específicamente a la demora de algunas
rutas respecto de otras. Por ejemplo, un hecho que se presenta de
manera reiterativa es que en el intercambiador de El Viajero la ruta
alimentadora de Puerto Caldas se puede llegar a demorar hasta más de
3 horas, mientras que la ruta alimentadora de Comfamiliar Galicia
los días domingos y festivos transitan más de 3 rutas en un tiempo
estimado de tres horas.
El tiempo de espera en estos últimos meses se ha prolongado, incluso
personas que diariamente abordan el transporte público del Megabús
desde el centro hasta Cuba antes se demoraban una hora para llegar a
sus destinos, pero hoy en día se pueden hasta tardar más de dos
horas porque realmente las rutas alimentadoras se demoran bastante
tiempo.
Es injustificable que personas humildes que están en la obligación
de cumplir extensas jornadas de trabajo tengan que pasar dos y hasta
tres horas esperando un medio de transporte, perdiendo calidad de
vida que puede ser aprovechado para disfrutar con sus familias. La
invitación que hacemos desde El Imparcial es que desde la
administración de Megabús se empiece a corregir esta situación de
una vez por todas.
Esta situación se debe mejorar lo más pronto posible porque pese a
las quejas que diariamente interponen los usuarios en contra del mal
servicio que presta Megabús, lamentablemente esta situación no se ha
corregido y lo más triste es que tiende a empeorar cada vez más
porque no se ve solución alguna.
Estas quejas indican que la inseguridad se ha incrementado en este
último año en las estaciones de Megabús, motivo por el cual se hace
más que necesario que se disponga de personal de vigilancia en las
diferentes estaciones de Megabús teniendo en cuenta que también se
han incrementado los hurtos con arma blanca.
La ciudad de Pereira no puede seguir los pasos de las grandes
ciudades como Bogotá en donde aflora tanto la inseguridad como el
inconformismo de los ciudadanos con el sistema de transporte. Las
autoridades competentes en la ciudad de Pereira deben de empezar a
tomar los mecanismos que sean necesarios para evitar que la capital
risaraldense, siendo una ciudad intermedia, llegue a estos extremos.
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Retos para la productividad agropecuaria, ciencia, tecnología e
innovación en Cundinamarca
El presente es la segunda parte
del documento que radiqué como propuesta para la construcción
participativa del Plan Nacional de Desarrollo: 2023 - 2027

Por: Guillermo Navarrete
Es preciso señalar, igualmente, que Cundinamarca, por encontrarse
ubicada en la región central del país, tiene una alta potencialidad
productiva agropecuaria, turística y un importante desarrollo
industrial en Sabana Centro y Sabana Occidente. Cuenta por este
motivo con la presencia de un gran número de instituciones
universitarias, además de la cercanía con la capital del República,
con lo cual se pueden fortalecer los vínculos de investigación y
desarrollo.
Estas condiciones pueden proyectar al departamento como una región
innovadora, fundamentada en el conocimiento y el uso de tecnologías
de punta para el desarrollo sustentable de encadenamientos
productivos con el fin de incrementar la competitividad, el empleo y
la calidad de vida de sus habitantes, por cuya razón en el marco de
la formulación del Plan Nacional de Desarrollo es necesario tener en
cuenta ciertos asuntos para aprovechar sus oportunidades y
potencialidades:
• Realizar un análisis de las fortalezas, debilidades, oportunidades
y amenazas, con el fin de diseñar estrategias de competitividad en
el mediano plazo conducentes a promover la prosperidad, crear
condiciones de trabajo productivo y proteger el ambiente natural.
• Promover la articulación entre los planes de desarrollo, políticas
públicas, planes, programas y proyectos de carácter competitivo de
la Nación, el departamento, los municipios y Bogotá, por medio de
sinergias regionales en los programas de inversión, con la
participación del sector privado y la sociedad civil.
• Desarrollo de instrumentos tecnológicos para la conservación y
optimización del recurso hídrico, la caracterización del
comportamiento del mismo en fuentes subterráneas con el fin de
incrementar su disponibilidad para el consumo humano y para
actividades productivas.
• Caracterizar los grupos de valor, encadenamientos productivos
promisorios y áreas productivas de mayor proyección hacia el mercado
nacional e internacional.
• Contemplar dentro de los presupuestos de la Nación, el
departamento y los municipios rubros destinados a la investigación
con el fin de determinar nuevos productos y nichos de mercado.
• Establecer redes sociales de apoyo a eventos de comercialización,
intercambio de experiencias, saberes, promoción, contenidos
publicitarios, insumos y productos.
• Identificar, caracterizar y poner en funcionamiento nodos
regionales de comercialización, dotados de software, apoyo, asesoría
y seguimiento para hacer efectivos negocios por parte de pequeños y
medianos productores del sector rural. Nodos pensados como
escenarios de investigación, formación, emprendimiento social,
transformación de conciencia, interacción y centros de logística.
• En igual sentido, establecer centros regionales de ciencia,
tecnología e innovación, con articulación con los sectores
institucional, académico, productivo y social, para el
aprovechamiento de infraestructuras existentes con acceso a
programas tecnológicos y dotación de equipos, orientados a
fortalecer los procesos de enseñanza-aprendizaje con énfasis a las
necesidades productivas de la región y del mundo.
• Acercar las instituciones de fomento y entidades crediticias a los
emprendimientos agropecuarios de los municipios, especialmente del
sector rural.
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• Desarrollar software, sistemas
de información de clientes, proveedores de insumos y productores de
los municipios y el departamento, así como programas conjuntos de
comunicación, para el apoyo microempresarial en la estructuración de
planes de negocio.
• Establecer sistemas de publicidad, mercadeo, imagen corporativa,
atención al cliente, relaciones humanas y otros relacionados, en la
búsqueda por obtener precios competitivos en el mercado basados en
economías de escala mediante alianzas estratégicas entre pequeños y
medianos empresarios con el auspicio de los gobiernos nacional y
subnacionales.
• Promover la comunicación asertiva, innovación, realimentación,
retroalimentación y experiencias exitosas entre organizaciones
productivas.
Destruir lo construido
no es oposición, es terrorismo

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Los años 60s fueron los más activos en protestas
y revoluciones. En Colombia se gestó más de un movimiento político que cambió la
idiosincrasia de los colombianos. Las nuevas generaciones no tienen conocimiento
de lo que pasó y es poco lo que se sabe sobre esos tiempos.
El terrorismo comienza a crecer con mayor
violencia y los daños se ven por todos lados y la reconstrucción absorbe los
dineros que la sociedad paga en impuestos.
La sociedad por lo general no entiende que
la nación, el territorio, la infraestructura y todos los bienes sociales son de
ellos. Y por tal motivo hay que cuidar de igual manera que se cuidan los bienes
que existen dentro de la casa o del hogar donde se vive. Este sentimiento de
pertenecía no se le ha enseñado a la sociedad porque los políticos no se han
educado para servir a sus electores sino a su grupo político y a quienes los
apoyan económicamente.
Destruir lo ya construido es costumbre de
los grupos de choque con el fin de debilitar a quien está al mando del
establecimiento. Para reprimir estas acciones se necesita demasiada conciencia
sobre los valores locales de lo que la comunidad tiene.
Al destruir lo existente es como llegar a
la casa y en un arranque de locura comenzamos a arrojar por las ventanas los
muebles y enseres como si esos objetos tuvieran la culpa de lo que está pasando
en la relación intrafamiliar.
No es solo destruir lo físico sino dañar
la moral de la sociedad creando otro tipo de terrorismo a través del engaño y
movilización humana para que ella proteste. No es la forma de intimidar al resto
de la sociedad porque se siente indefensa frente a estas acciones.
Hacer oposición es construir y no
destruir, esto demuestra de que quienes están haciendo oposición tienen la
capacidad con mayor habilidad de destruir el establecimiento que construirlo. Si
la gente se reúne a trabajar para reparar las vías, arreglar lo que está dañado
y así sucesivamente, quienes están administrando el establecimiento no tienen el
poder de exigir a los ciudadanos a que paguen más impuestos porque con el
trabajo que se está haciendo compensa los gastos que podría costar hacerlos.
Una sociedad organizada tiene mayor
posibilidad de salir adelante y tener mejores garantías para todos al igual que
servicios.
Nos han acostumbrado a esperar que otras
personas hagan las cosas porque creemos que es la mejor forma de actuar. Pero la
realidad es que si nosotros no cuidamos nuestra casa, que es la nación, el
pueblo o el caserío, siempre vamos a vivir como miserables y ser miserable es
más vergonzoso que andar trabajando para que las cosas funcionen para el bien de
todos.
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