Pereira, Colombia - Edición:13.080-660

Fecha: Martes-16-05-2023

 

COLUMNISTAS

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CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

 

 

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

 

La Vacuidad

 

La vacuidad es un concepto fundamental en el Budismo, y particularmente en la rama del Budismo Sammasati. La vacuidad es un concepto difícil de entender, pero es esencial para la práctica del Budismo. En su

nivel más básico, la vacuidad se refiere a la ausencia de un "yo" permanente e independiente. Según el Budismo, todo lo que percibimos es impermanente y en constante cambio, por lo que no hay una entidad permanente o un "yo" separado que exista en realidad. En su lugar, somos una colección de procesos y fenómenos interdependientes que se relacionan entre sí.

 

La vacuidad es importante porque nos ayuda a liberarnos de las emociones negativas, como el apego y el egoísmo, que son la causa del sufrimiento humano. Al comprender que no hay un "yo" separado, podemos dejar de identificarnos con nuestros pensamientos, emociones y deseos. Esto nos permite ver el mundo con más claridad y vivir nuestras vidas con una mente más abierta y libre de prejuicios.

La práctica de la atención plena es un medio para comprender la vacuidad. Al prestar atención plena a nuestros pensamientos, emociones y sensaciones físicas, podemos ver cómo todo está en constante cambio y cómo no hay nada permanente. Al hacerlo, podemos dejar de identificarnos con estas experiencias y liberarnos del sufrimiento que se deriva de aferrarnos a ellas.

Pero la vacuidad no significa que no exista nada en absoluto. En cambio, se refiere a la idea de que todo es interdependiente y condicionado. Todo lo que percibimos es el resultado de una serie de causas y condiciones. Por lo tanto, cualquier cosa que percibimos no tiene una existencia inherente e independiente en sí misma.

 

En el Budismo, la vacuidad se enseña en relación con la ley de causa y efecto, o karma. Según esta ley, todas nuestras acciones tienen consecuencias. Al comprender que todo es interdependiente y condicionado, podemos ver cómo nuestras acciones influyen en el mundo que nos rodea y cómo nuestras acciones también están influenciadas por el mundo que nos rodea. Al tomar conciencia de esto, podemos tomar decisiones más informadas y vivir nuestras vidas de una manera más consciente y compasiva.

 

En resumen, la vacuidad es un concepto central en el Budismo Sammasati, que se refiere a la ausencia de un "yo" permanente e independiente. Al comprender que todo es interdependiente y condicionado, podemos liberarnos del sufrimiento y tomar decisiones más informadas en nuestras vidas. La práctica de la atención plena es un medio para comprender la vacuidad y vivir nuestras vidas con una mente más abierta y libre de prejuicios.

Espero que este artículo haya sido de utilidad para ti. Si tienes alguna duda o comentario, no dudes en ponerte en contacto conmigo al correo electrónico gongparabsel@gmail.com o al WhatsApp 314 623 83 08.

 

Que otros nos enseñen

 

 

Por: Agustín Perozo Barinas

 

«El mismo que sonríe en la foto no busca tu opinión, solo tu voto». Lírico

Iniciemos con dos frases conocidas:

1- La política es el arte de lo posible
2- En política se hace lo que conviene

Los que desconocemos a fondo la tarea de los estrategas políticos podríamos escandalizarnos con ambos enunciados.

En la República Dominicana se establece que un 40% del electorado no es partidario ('partidario' es el que sigue a un partido, también a una idea, persona o movimiento) y que el voto duro (o sea, 'partidista': aquel que antepone los intereses de su partido a los generales), de un partido puntero, no excede un 15% del electorado. Nada nuevo.

 

En los escenarios políticos, que pueden modificarse, estos estrategas construyen figuras políticas en respuesta a los perfiles que la gente demanda en un ciclo dado. Incluso, con metodologías y técnicas del oficio, pueden revertir la tasa de rechazo de un candidato la cual no debe superar un 26%.

 

Impresiona el número de ciudadanos aptos para votar que aborrecen la política, por decirlo suave. Sin embargo, en picos inflacionarios que disparan los precios de casi todo, lo primero que viene a la mente para señalar y culpar es, ¡oh, sorpresa!: a los políticos.

Y surge entonces la pregunta, ¿por qué votamos por políticos cuestionados, algunos reciclados? Decidimos consultar a varios autores quienes han versado sobre el tema:


Iniciamos con Martin Krause, quien nos ilustrará desde La Escuela de la Elección Pública, en un análisis económico de la política: "Ningún votante define el resultado de una elección; el incentivo es entonces muy débil como para estar informado.

 

Es decir, mi voto es uno entre millones. Vote

 

 

 

o no vote el resultado será el mismo. Se le llama a esto «apatía racional».

 

Señalando que por esa misma razón, los votantes tampoco gastan mucho de su tiempo en conocer y comprender las principales teorías de las ciencias sociales y terminan adoptando todo tipo de juicios irracionales para explicar la realidad social. El votante disfruta del procedimiento, pero no necesariamente presta atención del contenido, es decir que toma una decisión en base a un proceso que le hace sentir bien, pero no porque ha hecho un esfuerzo racional para elegir las políticas correctas".

Para Bryan Caplan, en «El mito del votante racional», este fenómeno explica también porqué la discusión política no apela a la razón sino a los sentimientos, con eslóganes simples que conmuevan pero no necesariamente que hagan pensar.

 

Y continúa Krausse: "Si es cierto que mi voto no decide una elección, que es uno entre millones y por lo tanto habrá un resultado al margen de mi propio voto, ¿porqué la gente se molesta en ir a votar? Académicos de esta Escuela han tratado de resolver la paradoja introduciendo otros factores en las "funciones de utilidad" de la gente. Es decir, han modificado la parte del “beneficio” en el supuesto cálculo de beneficios y costos que realiza todo individuo cuando actúa". Quien ha sido beneficiado por un partido que ha gobernado, o el que espera beneficiarse si tal o cual partido llega al poder, tiene razones crematísticas para votar a su favor.

Por su parte, Anthony Downs, en «Una teoría económica de la democracia», sugería la existencia de un “sentido de responsabilidad individual” respecto al funcionamiento del sistema político. La gente votaría porque han sido educados en que su participación como votante es una condición necesaria para el buen funcionamiento de la democracia; que una alta participación es un fin en sí mismo. Al hacerlo, participan voluntariamente en la provisión de un “bien público” del cual no participarían si fueran estrictamente ‘homo economicus’".

Geoffrey Brennan & Loren Lomasky, en «Democracia y decisión: La teoría pura de la preferencia electoral», plantearon que esa conducta era, en verdad, racional. Participar en una elección como votante es una forma “barata” de mostrar compromiso social. Es más, esto explicaría porqué ciertos votantes hasta votan contra lo que parecerían ser sus propios intereses.

Concluyendo con el economista James Buchanan, en «Elección individual al votar y el mercado», planteaba la posibilidad de que la elección de votar diera a las personas un mayor sentido de participación en la toma de decisiones sociales. La moderna economía de la conducta confirma esto, como una demanda por un sentimiento de participación y ser respetado.

Estos son algunos de los razonamientos, entre otros más. Los políticos avezados que ya han ejercido posiciones de poder público conocen estos estudios y en su lógica aplican la máxima de que: "El poder no se cede", o sea, el espacio político conquistado. De ahí, en parte, el bloqueo impuesto por los líderes al ascenso de competidores dentro de los partidos y en consecuencia, el reciclaje resultante de políticos que ya alcanzaron altas posiciones en el Estado.

La República Dominicana es una gran recicladora de políticos donde, incluso, se traspasa esta dinámica de generación en generación. Hay familias políticas cuyo afán no es necesariamente servir al país sino servirse de este, aunque se argumente lo contrario. Y el mejor ejercicio para aclarar la disputa es simple: ¿con qué patrimonio se llegó a la posición y con cuál se salió de la misma? También, tiempo servido y monto de la pensión. Y, como corolario, cantidad de viajes realizados al exterior con fondos públicos durante el ejercicio en funciones. Un buen auditor tendría aun más inquietudes...

Como vemos, mientras prevalezca el 'síndrome del votante borrego' el circo continuará. Pero quizá haya esperanza con el acceso a más información entre la gente, como nos sugiere Ani Petrosyan en Statista: "La población digital mundial en enero de 2023 era de 5,160 millones de usuarios de la Internet, lo que representa el 64.4% de la población mundial. De este total, 4,760 millones, o el 59.4% de la población mundial, eran usuarios de las redes sociales".

De acuerdo con el alto funcionario del Pentágono, Craig Martell, director de Inteligencia Digital y Artificial del Departamento de Defensa de EE. UU., los

Octave Mirbeau sabía de borregos, aunque usó un término más sutil: cordero. En la República Dominicana estos sostienen su realidad social sin rebeldía entre sus mayorías. Y de ahí concluimos con el mismo Mirbeau: «Los corderos van al matadero. No se dicen nada ni esperan nada. Pero al menos no votan por el matarife que los sacrificará ni por el burgués que se los comerá. Más bestia que las bestias, más cordero que los corderos, el elector designa a su matarife y elige a su burgués. Ha hecho revoluciones para conquistar ese derecho».

Autor del libro socioeconómico La Tríada II en Librería Cuesta.

 

modelos de lenguaje de IA generativa, como ChatGPT, plantean un "problema fascinante", ya que no entienden el contexto, pero hablan con autoridad, por lo que las personas toman sus palabras como un hecho. "Aquí está mi mayor temor sobre ChatGPT: ha sido entrenado para expresarse con fluidez. Habla con fluidez y autoridad. Así que te lo crees incluso cuando está mal", explicó Martell. "Y eso significa que es una herramienta perfecta para la desinformación", ha resumido, advirtiendo que actualmente el Pentágono carece de herramientas para poder detectar cuando "eso está sucediendo".

Con el auge de la inteligencia artificial la gente podría tener una herramienta adicional a los buscadores digitales para ampliar sus conocimientos e independencia de criterio, desarrollar el pensamiento crítico, luchar contra el autoengaño y dejar de ser tontos útiles. Recordemos que la prensa no siempre es independiente. Esto no perturba a la vieja.

 

 

escuela política dominante y el enlace siguiente del venezolano Rafael Gallegos Castro explica las razones: http://petroleumag.com/blog-581-brutalidad-artificial/ Su coterráno Roberto Hernández Montoya lo simplifica: "Hay una ecología de la imbecilidad. Solemos identificar inteligencia con racionalidad, lo que no siempre conviene. La brutalidad se construye. Con método, como el fracaso. Se ha descubierto por otro lado que la inteligencia artificial es más artificial que inteligente. Peor: es desarrollada por grandes corporaciones. Pero es una antinomia porque la inteligencia artificial es generada por la natural". Un anciano agricultor, letrado, sabio y afable, nos comentó: "Cuando la inteligencia natural o artificial me produzcan una uva sin la vid, solo entonces quedaré en extremo impresionado".

Como espectadores, cuya capacidad de asombro sigue a prueba, exponemos con el soporte de los citados. ¿Qué relación guarda la inteligencia artificial con un votante? Algo similar al surgimiento de la Internet, sus buscadores y las redes sociales: son herramientas con potencial para educar o para desinformar, según su uso. El predominio de una sobre la otra definirá el progreso integral hacia mejores o peores sociedades.

No discriminemos por raza, sexo, religión o situación social, sino por el nivel de estupidez. Y a pesar de sus limitaciones intelectuales y vacíos formativos no subestimemos la determinación de la gente llana en ciertos episodios en la historia de los pueblos impulsada por la intuición y el sentido común. Ese vulgo al que Juvenal dedicó su frase: «Dales pan y circo y nunca se rebelerán».

 

Las artes de la vida

 

 

Por: Edgar Cabezas

 

El arte de vivir radica en la oralidad, en lo sorprendente, lo maravilloso y ese milagro de la realidad de la existencia humana es la oralidad. La oralidad crea la pertenencia al mundo de seres hablantes y de culturas dialogando con la creación material de la vida para recreo y comodidad humana. El diálogo cotidiano marca la pauta de la vigilia y el sueño. La reproducción de la energía que mantiene la vida mediante materia de uso y desuso ocupa parte del tiempo del hacer hablante.

Con el patrón de la vida establecido por la rotación y translación de la tierra y las revoluciones de la luna, se trabaja en el día y se duerme en la noche. La estandarización de la rutina del tiempo de la vida y las reglas que la rigen. La rigidez del molde, del patrón cultural de lo correcto que es disfrutar el trabajar despierto con la luz solar del día, y dormir las noches de los cambios de luna. Pero: ¿qué hacer con los divergentes? Con quienes prefieren dormir ocultos de la radiación solar y trabajar en la noche iluminada por la luz artificial. ¿Se les debe pagar horas nocturnas?

El dialogo de lo pertinente para el entendimiento entre las mentes convergentes en concordia o discordia, el dualismo mata. Podemos ser convergentes en aceptar que para llegar a la paz hay que ir a la guerra y sin tapujos aceptar el homicidio o ser convergentes y aceptar que el camino de la paz es pacífico y que por lo tanto debemos moderar la oralidad que cause la convergencia en la realización divergente de continuar en el fracaso de la guerra para hacer la paz.

Las enseñanzas de los maestros de la auto ayuda, las escuelas religiosas, espirituales y filosóficas ya han divulgado y existe suficiente información para que la mente perturbadora controle la intensidad del disturbio emocional que causa el pensamiento, y, bajo cualquier circunstancia, el yo mantenga la calma aún en la más violenta tempestad. Pero hay una cuestión, un asunto colectivo no resuelto que es mundano y que hasta el presente la humanidad no sabe resolver. Los Estados-naciones y la global libertad del mercado, causantes de los discursos de odio y de la mayoría de guerras.

La oralidad de la sociedad colombiana está plagada de corrupción en la verbalización de los mandatarios porque entre ellos se acusan de haber cometido cualquier tipo de delito civil, penal, administrativo, económico, social, ambiental o de género. Todas las autoridades en Colombia y todas las ciudadanías en Colombia son corruptas hasta que se diga lo contrario en las voces del pueblo. Y en eso estamos, depurando la base de datos conceptuales de la discordia.

Hay que hacer una depuración del énfasis que incita a la oralidad, a estar parloteando sobre la vida pública corrupta y sus actores de izquierda a derecha, centro y tibio. Es intrascendente gastar saliva y gaznate en oralidad que clama proceso de justicia penal, sin las pruebas testimoniales que ameriten cabeza de proceso judicial penal, sentencia de culpabilidad proferida por juez y consiguiente pérdida de la investidura de alguna autoridad elegida, designada por concurso o de libre nombramiento y remoción.

El chisme calumnioso alimentado por la lengua venenosa de la industria informática de la fabricación de noticias falsas que siembran cizaña para poner en contra a las personas cercanas al cotidiano, por causa de amor y odio respecto de la intachable honra o la reprobable deshonra de los políticos, personajes públicos, a quienes se profesa simpatía o antipatía. Hay que dejarlo en manos de un juez, para poder decir en caso de inocencia o de culpabilidad: “yo sabía”. De no ser así ponga la respectiva denuncia y aporte pruebas. Ya saben, controlen la lengua porque ella es el azote de la nalga.

 

 

  

 

 

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