Pereira, Colombia - Edición: 13.355-935

Fecha: Domingo 27-10-2024

 

 TECNOLOGÍA

 

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La Luna: El posible archivo genético perfecto para la biodiversidad terrestre

   

valiosa  biodiversidad de la Tierra", concluye Hagedorn. La hoja de ruta para este proyecto incluye varias etapas. Inicialmente, se realizarían pruebas con células animales en el espacio para evaluar la viabilidad de la criopreservación en condiciones lunares. Posteriormente, se construirían las instalaciones necesarias para el almacenamiento a largo plazo.

 

 El desafío principal es garantizar que las muestras se mantengan a temperaturas ultra bajas y protegidas de la radiación espacial.

Además, se necesitarían colaboraciones internacionales para llevar a cabo este ambicioso proyecto. La NASA y otras agencias espaciales ya han mostrado interés en explorar las regiones polares de la Luna en busca de agua congelada, lo que podría facilitar la construcción de la bóveda. La creación de una bóveda genética en la Luna no solo beneficiaría a la conservación de especies en peligro de extinción, sino que también podría ofrecer una plataforma para la investigación científica. La posibilidad de estudiar el material biológico en condiciones

extremas podría proporcionar información valiosa sobre la adaptación y evolución de las especies.



Aunque la idea de una bóveda lunar es innovadora, presenta desafíos logísticos y técnicos significativos. El transporte de material biológico desde la Tierra a la Luna sería costoso y complicado. Además, se requeriría tecnología avanzada para construir y mantener la bóveda en un entorno tan inhóspito. La propuesta de crear una bóveda genética en la Luna representa un paso audaz y visionario en la conservación de la biodiversidad terrestre. Si bien enfrenta numerosos desafíos, ofrece una solución potencialmente viable para preservar la vida en nuestro planeta. La colaboración internacional y la inversión en investigación y desarrollo serán cruciales para convertir esta visión en realidad.

El tiempo es esencial. La criopreservación en la Luna podría ser la respuesta a la urgente necesidad de preservar la biodiversidad antes de que sea demasiado tarde.

 
Investigadores del Museo Smithsonian han presentado una innovadora propuesta para preservar la biodiversidad de la Tierra: construir una bóveda en la Luna que almacene la información genética de los organismos antes de su extinción. Esta idea se basa en la creación de un archivo en cráteres lunares permanentemente oscuros, que podrían ofrecer las condiciones ideales para la criopreservación.


El ritmo de extinción de las especies en la Tierra supera la capacidad humana para salvarlas, un hecho reconocido incluso por los modelos más optimistas de conservación. La necesidad de métodos confiables para respaldar la información genética es urgente, ya que el tiempo se agota rápidamente. La criopreservación ha emergido como una solución prometedora para conservar células vivas durante cientos de años. Este método implica congelar material biológico y almacenarlo en nitrógeno líquido, para luego “revivirlo” en el futuro y recuperar su ADN. Aunque existen varios reservorios de material biológico humano en el planeta, pocos están dedicados al almacenamiento de especies en peligro de extinción.

Los centros de criopreservación requieren una inversión significativa y constante. El mantenimiento del material en nitrógeno líquido demanda una gran cantidad de electricidad para los sistemas de refrigeración, además de espacio limitado. Estos centros suelen estar ubicados en zonas urbanas, lo que los hace vulnerables a accidentes o fallos humanos. Por estas razones, solo se almacenan especies privilegiadas o llamativas en estas "arcas genéticas de Noé". La criopreservación de toda la biota terrestre no es factible en la Tierra, pero la Luna podría ofrecer una solución viable. Las células animales requieren una temperatura de -196 °C para su conservación y deben estar protegidas de componentes externos para evitar su degradación. Los cráteres lunares, que nunca han visto la luz solar debido a su orientación y profundidad, pueden descender hasta los -

 

   

246 °C, convirtiéndolos en refrigeradores naturales.

 

Estas características hacen que los cráteres lunares sean ideales para almacenar material biológico. Las muestras podrían mantenerse congeladas durante décadas sin necesidad de luz ni otros recursos si se entierran en la superficie lunar o se resguardan en cuevas o estructuras construidas con roca lunar,  protegiéndolas así de la radiación espacial que podría dañar el ADN. Mary Hagedorn, criobióloga y autora principal del artículo que propone este plan, afirmó: "Inicialmente, un biodepósito lunar se enfocaría en las especies que enfrentan un mayor riesgo en la Tierra en la actualidad, pero el objetivo final sería criopreservar la mayoría de las especies del planeta".

El equipo se inspiró en la Bóveda Mundial de Semillas en Noruega, que almacena un millón

de semillas congeladas como respaldo para la biodiversidad de los cultivos terrestres. Esta bóveda se encuentra cerca del círculo ártico, a decenas de metros bajo tierra, ofreciendo una protección similar a la que se espera lograr en la Luna. El plan para la “biblioteca de la vida”
 

lunar se publicó en la revista BioScience del Instituto Americano de Ciencias Biológicas, con la intención de atraer a interesados para desarrollar pruebas con células animales en el espacio. El objetivo es considerar seriamente la construcción de este sitio.

Este proyecto también podría ayudar a compensar los desastres naturales y fomentar los viajes espaciales. "La vida es preciosa y, hasta donde sabemos, rara en el universo. Este biodepósito proporciona otro enfoque paralelo para conservar la

 

 

 

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