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POLÍTICA

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.370-950

Fecha: Sábado 23-11-2024

 

17 años de prisión para Luis Bohórquez, exalcalde de Bucaramanga

 



La Fiscalía General de la Nación confirmó que un juez de conocimiento condenó a más de 17 años de prisión al exalcalde de Bucaramanga, Santander, Luis Francisco Bohórquez Pedraza, por las irregularidades detectadas en contratos relacionados con obras públicas.

"El exmandatario Bohórquez Pedraza fue sentenciado a 17 años y 9 meses de prisión por los delitos de peculado por apropiación e interés indebido en la celebración de contratos. Asimismo, deberá pagar una multa de 592 millones de pesos", señaló el Ministerio Público.

Un fiscal de la Seccional Santander demostró que, desde la Secretaría de Infraestructura de la ciudad, fueron tramitados, celebrados, ejecutados y liquidados de manera irregular 11 contratos de obra, cuyos objetos contractuales estaban relacionaban con la modernización, mantenimiento, expansión de alumbrado público, mantenimiento de postes y poda de árboles por un monto aproximado de 17.000 millones de pesos.


De acuerdo con la investigación, personas cercanas al exalcalde e integrantes de la iglesia Manantial de Amor constituyeron varias sociedades con el único propósito de quedarse con los mencionados contratos. En medio de este entramado criminal se generaron pérdidas por 2.319 millones de pesos.

Los otros involucrados, de acuerdo con su participación en los hechos conocidos, fueron condenados por los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales, peculado por apropiación e interés indebido en la celebración de contratos, de la siguiente manera:


Clemente León Olaya, exsecretario de Infraestructura, a 21 años de prisión y multa de 2.709 millones de pesos.

Gloria Azucena Durán Valderrama, supervisora de contratos y jefe de la Oficina de Alumbrado Público, a 17 años y 7 meses de prisión, y multa de 1.015 millones de pesos.


Leonardo Luna Escalante, asesor y familiar del exalcalde, a 8 años de prisión y al pago de 381 millones de pesos.

Óscar Mauricio Benavides Toloza, contratista, a 12 años de prisión y multa de 190 millones de pesos.

Uriel Ávila Méndez, contratista, a 11 años de prisión y al pago de 1.012 millones de pesos.

Las condenas son de primera instancia y en su contra proceden los recursos de ley.


ANDI y Fedesarrollo reiteran que nueva reforma tributaria es inviable




LA LEY de financiamiento sigue su curso en la Cámara de Representantes y en una
reciente jornada de discusiones esa célula congresional adelantó una audiencia pública en la cual varios de los gremios, expertos y congresistas expusieron sus puntos de vista en relación con esta iniciativa presentada por el Gobierno nacional. Inicialmente, el representante Christian Garcés, del Centro Democrático, explicó que “el Gobierno nacional pretende sacar esta ley afanosamente y a como dé lugar y los congresistas tienen la responsabilidad de hacer el suficiente estudio de esta ley de financiamiento, se habla de que en los próximos días ya la Cámara de Representantes tendría ponencia, pero se requiere un suficiente estudio formal en debate de las comisiones conjuntas de Cámara y Senado.


Uno de los gremios que más reparos hizo a la iniciativa, fue el presidente de la ANDI, Bruce Mac Master al señalar que “la pregunta que nos hacemos es ¿si Colombia puede o no puede tener esta ley de financiamiento, si nosotros podemos o no, dada la estabilidad financiera y macroeconómica de nuestro país asumir un presupuesto general con el monto que ha sido decretado por el gobierno de 523 billones de pesos, y si la economía puede asumir la ley de financiamiento como la que se ha planteado? En los últimos tres años hemos tenido un aumento de cerca del 41% en términos de la capacidad de gasto que ha hecho el Gobierno nacional”.

Posteriormente, agregó que “las finanzas públicas están en una situación muy delicada, el ministro de Hacienda hace milagros con los recursos que tiene hoy en día dadas las necesidades que le están siendo planteadas de gasto o de inversión. Pero hay que entender que todos los recursos que tiene o que recibe eventualmente el Gobierno nacional, son recursos que se le quitan al resto de la economía. En los últimos cuatro años el Estado gasta 3 de cada 10 pesos que produce la nación. Pero ha crecido significativamente el gasto gubernamental, las compañías y los hogares no pueden pagar más impuestos porque el impuesto al carbono lo van a tener que pagar los hogares por el aumento a la inflación, el precio del transporte y el costo de los alimentos”.


Por su parte, el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía habló sobre el particular que “consideramos a esta reforma inconveniente e inoportuna, en el contexto de una economía que continúa muy débil y en donde estamos viendo los efectos de las últimas dos reformas tributarias del 2021 y del 2022 que fueron muy duras con el aparato productivo del país y con los hogares colombianos. Aumentar la tributación en esta coyuntura puede echar al traste esa débil recuperación de la economía”.


El Gobierno nacional advierte.

Luego, Mejía añadió que “nos preocupa la idea de modificación de gasto a través de la regla fiscal que equivaldría alrededor de 5,5 billones de pesos anuales que equivale al 0,3% del PIB hasta el 2030 y luego se reduce a la mitad hasta el 2035,

pero todo fuera del espacio que permite la regla fiscal. Pero esta medida genera una pérdida de credibilidad frente al cumplimiento de la regla fiscal como hoja de ruta para el manejo responsable de las finanzas. Preocupa el impuesto al patrimonio que aumenta la tarifa marginal para el tramo más alto que ahora pasa al 2%, pero lo más grave es que esta ley genera un impuesto al patrimonio a las empresas. El impuesto al carbono y al carbón afectaría el aparato productivo de algunas empresas sin dar la oportunidad de una transición energética efectiva”.


No obstante, y pese al inconformismo generalizado, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla señaló que “la ley de financiamiento se basa en tres aspectos fundamentales. Generar unos estímulos tributarios para reactivar la

 

 

 

economía y fortalecer el crecimiento, sin ser una reforma. Implementar la corrección de errores históricos en el Estatuto Tributario y el uso eficiente de recursos. Así como establecer una Transición de la Regla Fiscal para 2025-2026”. El proyecto, tendrá presentación de informe de ponencia el próximo 25 de noviembre en la Cámara de Representantes, y a partir de ahí la célula congresional arrancará el debate de la iniciativa.


Altibajos en la cirugía al proyecto de jurisdicción agraria y rural




En el Congreso de la República continúan las discusiones para presentar la ponencia del proyecto de ley de Jurisdicción Agraria que

se discute con mensaje de urgencia en la Comisiones Primeras Conjuntas de la Cámara y Senado. En consecuencia, el Congreso avanza en dos aspectos importantes, el pasado 18 de noviembre se realizó una audiencia pública en la cual los congresistas tuvieron la oportunidad de escuchar a los gremios y a la academia para conocer sus puntos de vista frente al proyecto de acto legislativo.


En ese sentido, se señaló por parte de los intervinientes que aún existen desacuerdos sobre la implementación de la Jurisdicción de Paz sin tener en cuentas las recomendaciones de la Corte Suprema para que se ajuste la ley al acuerdo de paz, y que no se legalice la expropiación de tierras ni las invasiones de predios baldíos.


Al respecto, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia SAC, Jorge Bedoya explicó que “siempre hemos acompañado la creación de la Jurisdicción Agraria, pero esta ley tiene que ser estable y equilibrada y para esto hemos presentado al Congreso, 27 propuestas para 20 artículos de los 80 que contiene el texto de esta iniciativa. En temas relacionados con la resolución de conflictos agrarios rurales, hay varios artículos de la iniciativa que van en contra del acuerdo de paz”.

Posteriormente, agregó el funcionario gremial que “mantenemos reparos particularmente, el artículo 12 en algunos de sus parágrafos le quita las competencias a los jueces de la República, que echa por la borda las garantías de acceso a la justicia y deja sin fundamento jurídico a la Jurisdicción Agraria.

 

El proyecto debe reflejar el principio de permanencia y los temas de celeridad que vienen en el texto. Se debe tener en cuenta las recomendaciones de la Sala de Casación de la Corte Suprema que pide ajustar la ley agraria al acuerdo de paz tal y como quedó establecido en 2016. En el proyecto que ha presentado el Gobierno nacional sin ningún tipo de concertación como dijo que lo haría el ministro del Interior, los artículos 7, 8, 10, 11 y 12, solo por mencionar algunos de ellos, desafortunadamente no se ajustan al acuerdo final. Específicamente el parágrafo 1 y 2 del artículo 12, le quita las competencias a los jueces de la República, pese a que se crea una Jurisdicción Especial, se modifican las funciones a los jueces y derogan el decreto 902 de 2017 que establecía las condiciones para la creación de esta jurisdicción. Le hemos pedido al Congreso que no eche por la borda los avances en la garantía del derecho y del acceso a la justicia. El proyecto debe reflejar el equilibrio entre las partes, y obliga a discutir el principio de permanencia y los temas de celeridad que propone esta iniciativa”.


El presidente de la SAC, agregó que “el pasado 15 de noviembre la sala de casación penal de la Corte Suprema de Justicia, hizo una serie de recomendaciones para que se logre un proyecto de ley que se ciña a los mandatos del acuerdo final, a las normas sustanciales y procesales vigentes, para que de esta manera en un debate que debe ser reposado y generando los espacios técnicos se genere una ley que funcione para que no se quede en una discusión de política pública. El mensaje de urgencia del Gobierno, es un error porque se busca acelerar una discusión que debe ser técnica. Hacemos un llamado al Congreso porque del afán no queda, sino el cansancio”.

 

Reunión de ponentes

La siguiente sesión para discutir el proyecto de ley estaba programada para el pasado 20 de noviembre, sin embargo, la sesión se levantó y los congresistas sostuvieron una reunión a puerta cerrada en la cual se discutieron algunos cambios que se van a proponer al articulado. Al respecto, se conoció que uno de los artículos sobre los cuales no se ha logrado un acuerdo es el 12, los parágrafos 1 y 2. Este punto habla sobre la tenencia de terrenos baldíos y la tenencia de estas propiedades.


El senador Alejandro Chacón, ponente del proyecto explicó a este Diario que “en la reunión se discutieron ajustes al articulado como las competencias de los jueces, preocupaciones con los principios. Pero en el artículo 12 aún faltan ajustes por la tenencia de los terrenos, las invasiones injustificadas y las discusiones sobre tenencia imprescriptibles y la resolución de estos conflictos por vía judicial o administrativa”.


Consecutivamente, el congresista añadió que “uno de los aspectos que se estudia es que, si el conflicto se resuelve por vía administrativa, tenga un control previo jurisdiccional inmediato. A pesar de ser este un aspecto que el Gobierno rechazaba, porque el Congreso le dejó control previo inmediato y además con la posibilidad que la parte pueda solicitar una medida previa de suspender la acción administrativa en caso de considerarlo necesario. Aunque el acuerdo no es de completo agrado del Gobierno nacional se ha logrado un consenso generalizado en más del 95% del proyecto. El Senado ha sostenido una serie de reuniones entre ponentes, a finales de octubre el Gobierno dio mensaje de urgencia sobre el proyecto, pero se ha trabajado sobre los artículos más complejos como el de competencia, ejemplo, el Consejo de Estado decía que solo la revisión era la resolución del proceso, pero el Congreso determinó que el proceso debe pasar por un tribunal y luego a la revisión del Consejo de Estado. Sobre ese tipo de aspectos logramos un acuerdo”.

Por su parte, el senador Carlos Fernando Motoa, compartió a este Medio, que la discusión giró en torno a 25 artículos de propuesta. Pero siguen las preocupaciones por el artículo 12. Sin embargo, habría un acuerdo parcial sobre la ponencia del proyecto sin dejar de lado algunos ajustes. “La revisión del proyecto de la ley de Jurisdicción Agraria con autores y ponentes, fue una reunión en la que reiteramos nuestra preocupación por cuestiones como la permanencia agraria, la

inseguridad jurídica y el alcance de la Agencia Nacional de Tierras. Consideramos necesario volver al espíritu del Acuerdo de Paz, las disposiciones de la Corte y las iniciativas que ya fueron aprobadas”.


De igual manera, la senadora Paloma Valencia del Centro Democrático explicó que “estamos tratando de ver si podemos llegar a un acuerdo que sería lo ideal para el país. Porque es necesario encontrar una norma que le responda a los campesinos, pero que no ponga en riesgo la producción agraria en medio de concesiones excesivas a los jueces agrarios. Lo primero que se debe entender es que no puede haber extinción de dominio, sino por razones de ilegalidad

 

 


y no sobre asuntos ambientales o función social, tampoco debe haber expropiación sin las causales de indemnización y valor comercial de la tierra”.


“Política de drogas del Gobierno corre el riesgo de quedarse en intenciones”




Cuando ha pasado más de un año de que el Gobierno presentara su política antidrogas 2023-2033, denominada “Sembrando vida desterramos el narcotráfico”, se conoce un nuevo informe evaluando su desarrollo, que presentó la Fundación Ideas para la Paz (FIP), en donde analiza qué ha ocurrido en incautación de cocaína, erradicación de cultivos ilícitos y sustitución. Llega a la conclusión que podría quedarse en buenas intenciones por falta de un proyecto planificado.


La FIP consigna varios obstáculos para lograr avances concretos como “la multiplicidad de anuncios que posicionan a la política en la agenda pública y comprometen al Gobierno, sin un proyecto planificado que permita su cumplimiento”, así como “una política ambiciosa y bien estructurada, pero sin claridad sobre las metas de este Gobierno”.
Agrega que otros de los obstáculos para el desarrollo y cumplimiento de la política antidrogas es la falta de claridad sobre la disponibilidad de fuentes presupuestales fijas año a año, además el deterioro de la seguridad en un contexto en el que crece la influencia territorial de los grupos armados y consolidan su control territorial y social.

Incautaciones

El informe recoge que “los mensajes y anuncios del Gobierno sugieren que la incautación de cocaína es la prioridad de la política de drogas en su componente de afectación a los actores estratégicos y de alto valor del sistema del narcotráfico, a pesar de que no existe evidencia sobre el impacto de las incautaciones en la oferta de cocaína a nivel nacional o internacional”.

En ese sentido, el Gobierno resalta que ha incautado más cocaína que las anteriores administraciones. Sin embargo, la FIP pone de presente que “si tenemos en cuenta que los precios de la coca y la pasta básica de cocaína en los territorios de Colombia han estado en sus niveles más bajos durante este Gobierno, no parece que las incautaciones estén ejerciendo ninguna presión al mercado ilegal de la cocaína”.


Añade que en “términos numéricos, las cifras de incautación de cocaína han aumentado, así como la destrucción de laboratorios para la producción y la incautación de otros subproductos de la coca y de insumos químicos para su transformación. Sin embargo, la proporción de las incautaciones de cocaína en relación con el potencial de producción de cocaína realmente ha disminuido”.


Al respecto explica este centro de pensamiento que en el año 2023 se produjeron 2.664 toneladas de cocaína y se incautaron 746; es decir, se incautó el 28% de la cocaína que se produjo. Una reducción de casi diez puntos porcentuales comparado con la proporción en 2022.

El reciente informe Simci de Naciones Unidas alertó sobre el crecimiento del 53% de la potencial producción de cocaína, como resultado del paso gradual que se ha dado en los últimos años de una economía familiar campesina a una con características agroindustriales, lo que ha aumentado notoriamente la producción.


Cultivos ilícitos


El último informe oficial del Simci de monitoreo sobre cultivos de coca, reportó que en 2023 se cultivaron 253.000 hectáreas, un 10% más frente al 2022.


La FIP indica sobre esta cifra que “el leve aumento en los cultivos de coca le puede dar un respiro al Gobierno porque se puede entender como un crecimiento menor si se compara con los años anteriores. Pero, en realidad, es una señal de la gran ventana de oportunidad que es la crisis de la coca, que desde 2022 ha desincentivando el crecimiento de los cultivos en el país”.

Agrega que la nueva política de drogas propone en su componente ‘Tránsito a economías lícitas en zonas rurales y de manejo especial’, un modelo integral del que “aún no se conoce su implementación. Se anunciaron siete Misiones Territoriales de la Política de Drogas en 17 municipios, y se entiende que están en etapa de planificación para convertirse en la plataforma que ayude a implementar dicho modelo en territorios focalizados”.


Sin embargo, en octubre de 2024, el presidente Petro firmó una directiva para impartir directrices de coordinación de la acción interinstitucional para la sustitución de cultivos de uso ilícito en el marco de la política nacional de drogas y el cumplimiento del Acuerdo Final de Paz, en la que se anuncia que la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (DSCI) celebrará nuevos acuerdos en coordinación y con la inversión de otras entidades del Estado.


Por otra parte, este año empezó la renegociación del PNIS (Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos), que plantea cerrar el Plan de Atención Inmediata (PAI) en 2026.


No obstante, la FIP da cuenta que “al Gobierno le queda pendiente cumplir con varias disposiciones de la Corte Constitucional como incluir las familias que firmaron acuerdos colectivos y no fueron vinculadas al PNIS, y diseñar e implementar una ruta de atención para comunidades étnicas”. También sigue pendiente conectar el PNIS con la reforma rural integral.


Así mismo, este centro de pensamiento indica que la reducción tan significativa de la erradicación manual forzosa, pues en 2023 se planteó la meta de 20.000 hectáreas, y la cumplió, mientras que para 2024 se comprometió con 10.000 hectáreas, deja en claro que el objetivo no es reducir los cultivos de uso ilícito o, “no hacerlo a costa de las comunidades cultivadoras, sin un plan para garantizar su vinculación a economías legales”.


Anota la FIP que el verdadero aporte de la nueva política está en dejar sentadas las bases para que otros gobiernos continúen y consoliden procesos de construcción de Estado que permitan la transformación de los territorios en el largo plazo, y evidencien que esa es la vía para reducir los cultivos de uso ilícito y el control territorial de actores armados y criminales.

Tasa de incautación

El informe Simci indica que en el 2023 la producción potencial de cocaína en Colombia fue de 2.664 toneladas métricas; en tanto que la cocaína incautada ese año según el Ministerio de Defensa Nacional fue 746.2 toneladas. Entonces la tasa de incautación en ese periodo fue del 28,0%, la más baja desde el año 2012.


En el año 2022 la tasa de incautación de cocaína fue del 37,9%; en el 2021 del 47,8%; en el 2020 del 41,1%; en el 2019 del 37,6%; en el 2018 del 36,9%; en el 2017 del 31,5%, en el 2016 del 34,4%; en el 2015 del 39,2%.


En tanto que en el año 2014 la tasa de incautación de cocaína fue del 33,4%; en el 2013 del 57,5% y en el 2012 del 59,2%.

 

 

 

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