EDITORIAL
Palabras
floreadas
Indiscutiblemente Colombia es por excelencia el país de las palabras
floreadas o simplemente un país de enredadores. ¡ GRANDE COLOMBIA!
gritaremos con fuerza todos, pero, el cansancio no nos deja, el
agotamiento por el exceso de trabajo nos impide desarrollar las
habilidades colombianas.
El gran agotamiento colombiano es una crisis de talla nacional, este
agotamiento no sólo se traga a cada uno de los ciudadanos
colombianos, sino el futuro de este nuestro país. Después de todo no
se puede pensar con una mente agotada, destruida, manipulada, para
hacer pensar al pensamiento que este estado, este pequeño espacio en
donde la estructura lo coloca es el único por el cual se debe
responder.
Pero, tranquilamente las palabras floreadas llegan a nuestros oídos,
los sueños del esfuerzo del trabajo duro y demás palabritas, nos
llegan nos endulzan y aseguran de que este vida miserable que
construimos es en realidad un ensueño.
El ensueño colombiano nos delimita e impide ver lo burdo y pobre que
puede llegar a ser nuestro país, un país, que idolatra a malandros,
premia a violadores y asesinos, y deja en el olvido a aquellos que
en realidad luchan por estructurar un país si bien no justo, como
mínimo uno en donde el pensamiento no se establezca en una sola
esfera.
Pero, tanto hemos olvidado el sueño de la libertad, que ahora somos
esclavos de la idea de buen vivir, un buen vivir que nos
imposibilita, ver la grandeza del mundo, y por correspondencia el
mundo se nos cierra más y más, formando así la sociedad en la que
existimos una sociedad angustiada, pobre y agotada, solo recibiendo
como placebo las palabras floreadas.
Entonces ¿ qué hacer? tendremos que caer, sufrir, y aprender de los
errores que cometimos como sociedad, para así construir un hermoso
jardín de pensamiento y no sólo alegrarnos por escuchar las
maravillosas palabras floreadas.
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Alianza de los dueños de la miseria social

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Puedo hablar porque he vivido lo suficiente como para distinguir
entre el bien y el mal. Además, tengo la capacidad de la
razonabilidad que me permite separar las cosas comunes de las cosas
del intelecto. Cosa no común en el ser humano. Porque el ser humano
es empírico y su intuición la tiene relegada a la magia y las cosas
religiosas.
La mayoría de los textos son historias fantásticas que han
entretenido a generaciones de adultos con mente de niños y que los
hace vivir en ese mundo mitológico. Esa es una verdad que no se
puede rebatir porque está incrustada en la genética de millones de
seres humanos, es removible porque si se quita desencaja a la
humanidad. Y dejaríamos de ser esa comunidad humana multifacética.
En toda esta composición de elementos humanos hay tres corrientes
que rigen el planeta y que es muy difícil de escapar de las manos de
ellas. La religión, los políticos y los ladrones. Es como si fuera
una alianza que gobierna lo existente y que es imposible eliminar
porque está presente como la vida misma.
Colombia es un país inmaduro que no ha podido añejar
intelectualmente y que cada día es como si nada hubiera cambiado.
Cualquiera persona mayor de 70 años puede hablar mejor que yo y
hacer un recorrido en su vida para encontrarse que la ruleta de su
existencia ha pasado por los mismos caminos una y otra vez y que sus
vecinos no han comprendido que aún siguen en lo mismo.
Cuántos crímenes se han cometido en los más de doscientos años de
existencia del país de personas que han querido ayudar a que el país
avance para bien. Y seguirán muriendo y todo quedará como un muerto
más en la interminable lista. Porque morir asesinado es parte del
estándar de muerte en el país.
La alianza tácita de la muerte, “como una muerte anunciada”,
permanece como parte de la naturaleza colombiana. Es una palabra que
escuchamos en todas las formas como si su significado fuera no
tuviera el valor terrorífico que ella expresa y se siente en otras
latitudes.
Por eso hay esa alianza de miseria entre los políticos, los ladrones
y los reducidores, porque es la forma de mantener a los ciudadanos
entretenidos mientras unos roban, otros compran lo robado y los
políticos reponen lo robado para ganar los tres de esa jugada
magistral. ¿Y quién paga? Ya todos sabemos de dónde sale el dinero.
Lo más interesante de todo esto es que los ciudadanos que son los
dueños del poder, apoyan a los mismos que mantienen la cadena de
calamidades votando por ellos y no ejerciendo el voto en blanco que
es el que les da el poder para rechazar todo ese desorden que se ha
establecido por décadas de malos gobiernos o administradores
públicos.
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QUE LEE GARDEAZABAL
Por la ciudad del fuego
Edgard Collazos
Editado por Programa Editorial Univalle

Gustavo Alvarez Gardeazábal
Audio:
https://youtu.be/bOU99EjQtAk
Con la misma sencillez y humildad con que atendía en su hotelito de Cayo
Cangrejo en Providencia, el ahora respetadisimo profesor de la Escuela de
Estudios Literarios de la Universidad del Valle, Edgar Collazos Córdoba, ha
hecho público un luminoso libro sobre el Dante y su Divina Comedia.
La edición es bellísima, adornada de espectaculares fotografías de los
frescos y pinturas que inmortalizaron a quien nos volvió poema un viaje al
infierno recién terminada la Edad Media.
Pero lo que resulta asombroso es que en pleno Cali de estallidos sociales
y bullanguería salsera haya un sabio que en su madurez demuestre tanto
conocimiento sobre un tema ajeno aunque universal. Y el libro se las trae.
Es un acumulado de apuntes y anotaciones diversas sobre los elementos
constitutivos de la Divina Comedia. No tiene orden ni cuerpo genérico, pero todo
resulta tan metodológicamente tratado que el libro termina siendo un
rompecabezas magistralmente armado por los hilos conque fue tejido.
La sapiencia conque desnuda la estructura de la Divina Comedia.
Explicando el uso del lenguaje vulgar, no del latín que hace Dante, para quizás
hacer más asequible la revisión caricaturesca de los tipos morales y sicológicos
de entonces, le permite al profesor Collazos explicarnos tantas cosas de ese
libro mítico que por más que se conozcan no dejan de sorprendernos.
El análisis de la cosmología geocentrista ptolemaica que usa Dante para
terminar confrontando su teoría numérica con lo que está descubriendo 900 años
después el telescopio Webb, asusta al lector más incrédulo.
Su devoción por el número 3 y las estrofas triangulares de su poema
eterno. La desmembración de los personajes en planos y gordos para someterlos al
microscopio con que Dante parecería haber escrito ese monstruo.
Todo y mucho más queda contenido en este libro donde su autor, como
conclusión muy vallecaucana afirma que si hoy Dante existiera sería un diestro
escritor de novelas porque en su obra están los elementos básicos de la
literatura moderna.
Es un libro para minoría selectas, pero es un libro admirable. Honor y
Gloria.
El Porce Diciembre 01/ 2024 |