Pereira, Colombia - Edición: 13.382-962

Fecha: Sábado 14-12-2024

 

 TECNOLOGÍA

 

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El misterio del ADN más antiguo: Homo sapiens y neandertales, una historia de entrecruzamientos

 

 

 

mezcla genética neandertal. Sin embargo, las diferencias regionales en la ascendencia neandertal aún plantean interrogantes. Por ejemplo, los individuos del este de Asia poseen más ADN neandertal que los europeos, un fenómeno que requiere más investigación. Además, los genomas neandertales de este periodo muestran poca o ninguna evidencia de ADN de Homo sapiens, lo que complica la comprensión de las dinámicas de estos encuentros.

En el caso específico de los individuos hallados en Ranis, el estudio describe a una población pionera de Homo sapiens que probablemente se extinguiera sin dejar descendientes directos en los humanos modernos. Estos primeros europeos tenían piel oscura, cabello oscuro y ojos marrones, reflejando su origen reciente en África. Aunque su linaje desapareció, su historia genética proporciona un testimonio de cómo las primeras comunidades humanas enfrentaron climas hostiles y compartieron un mundo con otras especies humanas.

Extinción y legado

El destino de los neandertales y otras ramas del árbol genealógico humano, como la población de Ranis, plantea preguntas sobre las causas de estas extinciones. Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, enfatiza que estas desapariciones pueden no estar relacionadas con la competencia directa con los Homo sapiens. "La historia humana no siempre es una historia de éxito", reflexionó Krause.

 

 

Este hallazgo también conecta a los individuos de Ranis con otros Homo sapiens tempranos encontrados en Zlatý kůň, en la actual República Checa, sugiriendo redes sociales y migratorias más amplias de lo que se pensaba. Los investigadores planean continuar analizando restos para reconstruir aspectos de la dieta y las condiciones de vida de estas comunidades.

La investigación conjunta de los equipos de Nature y Science subraya el potencial de los datos genéticos antiguos para esclarecer episodios clave de la evolución humana. Aunque muchas preguntas aún están sin respuesta, el ADN recuperado en Ranis y otros sitios ofrece una ventana invaluable a nuestro pasado compartido con los neandertales, una relación que sigue moldeando a la humanidad moderna.

 

Un hallazgo histórico ha revelado cómo los primeros Homo sapiens en Europa compartieron no solo territorio, sino también linajes genéticos con los neandertales. Científicos han recuperado el ADN humano más antiguo conocido de nuestra especie, procedente de restos óseos hallados en una cueva bajo un castillo medieval en Ranis, Alemania. Este descubrimiento permite arrojar luz sobre uno de los momentos más significativos y enigmáticos de la evolución humana.

 

 

El estudio, publicado en la revista Nature, revela cómo los genomas antiguos de 13 fragmentos óseos, pertenecientes a seis individuos que vivieron hace aproximadamente 45.000 años, muestran evidencia de ascendencia neandertal. Entre los hallazgos se encuentran relaciones familiares directas: una madre, una hija y primos lejanos. La investigación establece que estos primeros habitantes de la región se cruzaron con neandertales hace cerca de 1.500 años, o unas 80 generaciones antes, aunque el lugar exacto de esta interacción sigue siendo incierto.

Desde que el primer genoma neandertal fue secuenciado en 2010, se sabe que los Homo sapiens y los neandertales compartieron descendencia. Sin embargo, determinar cuándo, dónde y con qué frecuencia ocurrieron estos encuentros ha sido una tarea desafiante. Durante décadas, los científicos teorizaron que los encuentros entre estas especies habrían ocurrido en el Medio Oriente, cuando los Homo sapiens salieron de África y se encontraron con los neandertales que ya habitaban Eurasia desde hacía unos 250.000 años.

La cronología más precisa hasta ahora, aportada por un estudio complementario publicado en Science, identifica un periodo crucial entre hace 50.500 y 43.500 años. Durante esos 7.000 años, los encuentros entre Homo sapiens y neandertales fueron frecuentes, llegando a su punto álgido hace unos 47.000 años. Este periodo también marca el comienzo de la desaparición de los neandertales, quienes dejaron de aparecer en el registro arqueológico poco después.

 

Entrecruzamiento genético y adaptaciones clave

Los resultados también muestran que entre el 1% y el 3% del genoma de los humanos modernos proviene de los neandertales.

 

 

Algunas de estas variantes genéticas heredadas resultaron beneficiosas, especialmente durante la última Edad de Hielo, al mejorar la adaptación a climas fríos y patógenos. Estas variantes incluyeron genes relacionados con el sistema inmunológico, la pigmentación de la piel y el metabolismo, muchas de las cuales persisten en la actualidad.

Sin embargo, no todas las mezclas genéticas fueron ventajosas. Existen regiones del genoma humano denominadas "desiertos arcaicos" que están desprovistas de ADN neandertal. Esto sugiere que algunas variantes heredadas causaban defectos genéticos, enfermedades graves o infertilidad, disminuyendo la posibilidad de supervivencia de los individuos híbridos. De particular interés es el cromosoma X, que exhibe una carencia notable de genes neandertales. Esto podría estar relacionado con la infertilidad masculina, dado que este cromosoma tiene un rol crucial en la reproducción.

Priya Moorjani, profesora asistente de Biología Molecular y Celular en la Universidad de California, Berkeley, y coautora del estudio de Science, destacó cómo los Homo sapiens y los neandertales eran genéticamente más similares de lo que se pensaba. "Las diferencias que imaginamos entre estos grupos eran en realidad muy pequeñas", afirmó. Además, el periodo prolongado de convivencia y mezclas genéticas sugiere que ambas especies compartieron más que genes: coexistieron durante un tiempo significativo antes de la extinción de los neandertales.

 

Nuevas claves sobre la migración humana

El hallazgo también proporciona pistas cruciales sobre los patrones migratorios de los Homo sapiens fuera de África. Según el estudio, la principal ola de migración se completó hace unos 43.500 años, coincidiendo con la mayor parte de la

 

 

 

 

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