 |
|
mezcla genética
neandertal. Sin embargo, las diferencias regionales en la ascendencia neandertal
aún plantean interrogantes. Por ejemplo, los individuos del este de Asia poseen
más ADN neandertal que los europeos, un fenómeno que requiere más investigación.
Además, los genomas neandertales de este periodo muestran poca o ninguna
evidencia de ADN de Homo sapiens, lo que complica la comprensión de las
dinámicas de estos encuentros.
En el caso específico de los individuos hallados en Ranis, el estudio describe a
una población pionera de Homo sapiens que probablemente se extinguiera sin dejar
descendientes directos en los humanos modernos. Estos primeros europeos tenían
piel oscura, cabello oscuro y ojos marrones, reflejando su origen reciente en
África. Aunque su linaje desapareció, su historia genética proporciona un
testimonio de cómo las primeras comunidades humanas enfrentaron climas hostiles
y compartieron un mundo con otras especies humanas.
Extinción y legado
El destino de los neandertales y otras ramas del árbol genealógico humano, como
la población de Ranis, plantea preguntas sobre las causas de estas extinciones.
Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética en el Instituto Max
Planck de Antropología Evolutiva, enfatiza que estas desapariciones pueden no
estar relacionadas con la competencia directa con los Homo sapiens. "La historia
humana no siempre es una historia de éxito", reflexionó Krause.

Este hallazgo
también conecta a los individuos de Ranis con otros Homo sapiens tempranos
encontrados en Zlatý kůň, en la actual República Checa, sugiriendo redes
sociales y migratorias más amplias de lo que se pensaba. Los investigadores
planean continuar analizando restos para reconstruir aspectos de la dieta y las
condiciones de vida de estas comunidades.
La investigación conjunta de los equipos de Nature y Science subraya el
potencial de los datos genéticos antiguos para esclarecer episodios clave de la
evolución humana. Aunque muchas preguntas aún están sin respuesta, el ADN
recuperado en Ranis y otros sitios ofrece una ventana invaluable a nuestro
pasado compartido con los neandertales, una relación que sigue moldeando a la
humanidad moderna.
|
Un
hallazgo histórico ha revelado cómo los primeros Homo sapiens en
Europa compartieron no solo territorio, sino también linajes
genéticos con los neandertales. Científicos han recuperado el ADN
humano más antiguo conocido de nuestra especie, procedente de restos
óseos hallados en una cueva bajo un castillo medieval en Ranis,
Alemania. Este descubrimiento permite arrojar luz sobre uno de los
momentos más significativos y enigmáticos de la evolución humana.

El
estudio, publicado en la revista Nature, revela cómo los genomas
antiguos de 13 fragmentos óseos, pertenecientes a seis individuos
que vivieron hace aproximadamente 45.000 años, muestran evidencia de
ascendencia neandertal. Entre los hallazgos se encuentran relaciones
familiares directas: una madre, una hija y primos lejanos. La
investigación establece que estos primeros habitantes de la región
se cruzaron con neandertales hace cerca de 1.500 años, o unas 80
generaciones antes, aunque el lugar exacto de esta interacción sigue
siendo incierto.
Desde que el primer genoma neandertal fue secuenciado en 2010, se
sabe que los Homo sapiens y los neandertales compartieron
descendencia. Sin embargo, determinar cuándo, dónde y con qué
frecuencia ocurrieron estos encuentros ha sido una tarea desafiante.
Durante décadas, los científicos teorizaron que los encuentros entre
estas especies habrían ocurrido en el Medio Oriente, cuando los Homo
sapiens salieron de África y se encontraron con los neandertales que
ya habitaban Eurasia desde hacía unos 250.000 años.
La cronología más precisa hasta ahora, aportada por un estudio
complementario publicado en Science, identifica un periodo crucial
entre hace 50.500 y 43.500 años. Durante esos 7.000 años, los
encuentros entre Homo sapiens y neandertales fueron frecuentes,
llegando a su punto álgido hace unos 47.000 años. Este periodo
también marca el comienzo de la desaparición de los neandertales,
quienes dejaron de aparecer en el registro arqueológico poco
después.
Entrecruzamiento genético y adaptaciones clave
Los resultados también muestran que entre el 1% y el 3% del genoma
de los humanos modernos proviene de los neandertales.
|
|
Algunas de estas
variantes genéticas heredadas resultaron beneficiosas, especialmente durante la
última Edad de Hielo, al mejorar la adaptación a climas fríos y patógenos. Estas
variantes incluyeron genes relacionados con el sistema inmunológico, la
pigmentación de la piel y el metabolismo, muchas de las cuales persisten en la
actualidad.
Sin embargo, no todas las mezclas genéticas fueron ventajosas. Existen regiones
del genoma humano denominadas "desiertos arcaicos" que están desprovistas de ADN
neandertal. Esto sugiere que algunas variantes heredadas causaban defectos
genéticos, enfermedades graves o infertilidad, disminuyendo la posibilidad de
supervivencia de los individuos híbridos. De particular interés es el cromosoma
X, que exhibe una carencia notable de genes neandertales. Esto podría estar
relacionado con la infertilidad masculina, dado que este cromosoma tiene un rol
crucial en la reproducción.
Priya Moorjani, profesora asistente de Biología Molecular y Celular en la
Universidad de California, Berkeley, y coautora del estudio de Science, destacó
cómo los Homo sapiens y los neandertales eran genéticamente más similares de lo
que se pensaba. "Las diferencias que imaginamos entre estos grupos eran en
realidad muy pequeñas", afirmó. Además, el periodo prolongado de convivencia y
mezclas genéticas sugiere que ambas especies compartieron más que genes:
coexistieron durante un tiempo significativo antes de la extinción de los
neandertales.
Nuevas claves
sobre la migración humana
El hallazgo también proporciona pistas cruciales sobre los patrones migratorios
de los Homo sapiens fuera de África. Según el estudio, la principal ola de
migración se completó hace unos 43.500 años, coincidiendo con la mayor parte de
la
|