Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

  10-

 

EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.392-972

Fecha: Martes 31-12-2024

 

EDITORIAL

 

Amoroso 2025

 

No se conoce mayor ventaja para un ser que tener a alguien a quien amar. Nacimientos, honores, sexo, drogas, riqueza, nada puede como el amor inspirar a la humanidad en el objetivo de vivir tranquilamente. El amor es una fuerza que inspira valor y asemeja a las personas que aman a héroes. Sólo los amantes saben vivir él uno para él otro. El amor torna a la gente noble y generosa, y en efecto quien ama tiene un no se sabe qué de más divino que quien es amado.

El amor hace que floten mariposas en el estomago porque en el corazón se ha instalado un poder que insufla cosquillas por todo el cuerpo, siendo así que desde la antigüedad se ha dado en decir que existen dos tipos de amor, el celeste y el popular. Las personas que cultivan el arte de las palabras, dicen con sencillez que es bueno conceder amores a quienes los aman, sea persona joven o vieja.

Las épocas sociales que tiranizan mediante la autoridad terrorista de Estado o bajo el yugo de agentes armados a la población civil, son derrotados cuando en el corazón de las comunidades se establecen vínculos de amistad y relaciones vigorosas con las cuales enfrentar la amenaza y el asedio de los agentes externos e incluso la adversidad con que la naturaleza en ocasiones actúa, porque el amor hace crecer la unidad con la cual se vence al miedo y sus demonios.

 

El amor se expresa con una combinación de actitudes que permite amar a la vista de todo el mundo y a la vez amar en secreto. Se dice que los juramentos no obligan en los asuntos del amor porque el amor es libre en darse y no pedir a cambio en que se dé, para que las mujeres y los hombres en razón de ello consientan en tolerar y respetar todo aquello que hacen los seres a quienes aman.

 

En suma, el amor consiste en querer poseer siempre lo bueno, siendo este el amor general o celestial, es lo que impulsa a las personas en particular a ser los productores y reproductores de su propia belleza mediante el sentir-pensar y los músculos del cuerpo. La unidad binaria de la mujer con el hombre para la reproducción es una obra divina que se manifiesta a través de la fecundación, la vida y la cultura humana, literal, el amor es una enfermedad de transmisión sexual.

Los que quieran aspirar al amor celestial y popular deben hacer de su mente-cuerpo un bello atributo, porque la belleza que reside en todos los cuerpos es una e idéntica, sin que predomine alguna armonía de todas las formas de belleza existentes. El sentir-pensar también debe expresar proposiciones que describan la personalidad de las personas que tratan a sus semejantes, como individuos bellos y amorosos.

La unión sexual de la mujer con el hombre perpetúa la mortalidad de la especie, puesto que sustituye a un individuo viejo por uno joven. En cuanto a la fecundidad con relación al sentir-pensar, lo que le corresponde a cada uno es parir su propia sabiduría teniendo en cuenta que no se deben tener deudas para con la humanidad ni para con sus dioses. Feliz año nuevo amoroso… bellezas.

 

 

 

 

Los carroñeros que olvidaron sus raíces

Por: Zahur Klemath Zapata

zapatazahurk@gmail.com  

 

Cuando crecía e iba a la escuela, muchas veces escuche al maestro decir que los indios no tenían alma y que los perros eran más valiosos que esos animales. Estaba en tercero de primaria y ya me perfilaba en lo que hoy soy. Lo escuche decir esas palabras y eso me hizo afinar el sentido de la razonabilidad.

Ese maestro hoy debe de estar enterrado bajo la misma tierra de sus antepasados aborígenes en el más completo olvido.

La tierra nunca ha sido de nadie, el que la reclame como propia, sobre ella vivirá sólo para labrarla y morir esclavo de ella.

 

Los primeros humanos y descendientes han vivido como parte de ella y han convivido en paz. Pero unos sicópatas de los primeros siglos cuando la Mesopotamia y la Grecia eran colmenas todas funcionaban bien. Esto duró hasta que un arrogante guerrero macedonio conquistó parte del mundo y cambio el orden de la tenencia de la tierra.

Los españoles por azar apoyando a Colón llegaron a estas tierras donde antes habían llegado otros navegantes y se regresaron dejando todo intacto como lo encontraron.

Castilla y León, un mísero territorio se lanzó a la devastación de un extenso continente y lo que era de todos los que lo habitaban lo hizo propio blandiendo una cruz y una espada asesinando millones de sus habitantes.

 

Hoy siglos después, los bastardos descendientes que no pudieron regresar reclaman las tierras que no son de nadie y que las han habitado los aborígenes en ella.

En Colombia el Estado carroñero los desplaza y les asigna territorios como si esas tierras no fueran de ellos. Y lo más interesante es que bandidos de todas las calañas reclaman como propio lo que nunca ha tenido dueño. Y por eso se creen que son dueños y demarcan territorios para sentirse dueños de una tierra que siempre estará ahí.

El aborigen no tiene el sentido de la propiedad porque no hace parte de su información genética, todo es de todos y por eso toman lo que encuentran si les es útil para comer o fabricar sus cosas básicas.

El descendiente del macedonio todo lo ve como un tesoro y quiere apropiarse de lo que encuentra a su alrededor. Lo marca, lo titula y lo convierte en un negocio para oprimir al otro. Mientras que el nativo ve las cosas como parte del todo y para todos. Por eso es que nace el crimen, por esa sed de poseerlo todo y sentirse dueños de todo. Así nace el mercado de las cosas. No el canje, yo tengo y tú tienes e intercambiamos elementos según nuestras necesidades.


Las leyes exitosas son aquellas donde la participación de todos se combinan entre unas cosas y otras y se llenan los vacios con la aportación de todos.

La democracia obliga a elegir a unos
individuos por una minoría que al final son

 

   

ellos lo que esclavicen a sus electores obligándolos a pagar impuestos para que ellos construyan un establecimiento que permite crear la corrupción más monumental.

Este continente evolucionaba lentamente y todos vivían al ritmo de su quehacer cotidiano al igual que los que habitan la amazonia o las selvas profundas de este continente.
 
Solo cuando llega el invasor blandiendo su espada y sus leyes, la tierra se convierte en una cloaca de su humanidad.

 
QUÉ LEE GARDEAZÁBAL

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
El Ritmo de Harlem
De Colson WhiteHead
Editado por Random House
 
Audio:

 https://www.spreaker.com/episode/57952861
 
El autor de esta monstruosa novela es un profesor negro de Columbia y Princenton, ganador dos veces del respetado premio Pulitzer, de la beca Guggenheim y del codiciado premio Mac Arthur.

Por supuesto por su titulo, por ser el autor un afro alabado por unos y otros y por la frescura narrativa que exhibe desde el primer renglón hasta el último, cuando se queda mirando como construyen los primeros muros del World Trade Center en los años sesenta, esta novela es una novela de negros, una novela de Harlem y una novela de hampones.

Es una novela sobre y para reducidores. Es de una perfección estructural de tal magnitud que cuando se termina de leer y el premio gordo de vender y comprar tantas cosas robadas no lo logra el personaje principal, el señor Cartney, el dueño del almacén de compraventa de muebles ni con las claves encontradas en el último maletín del millonario descarriado que fungía de socio y amante de su primo Fredy, ni siquiera en ese momento final, uno se siente frustrado o al menos desilusionado.

Y no se siente así porque la narrativa del autor de EL RITMO DE HARLEM permite meterse por tantos recovecos del ultramundo del barrio negro de New York, que el asunto central, la historia del señor Cartney, el vendedor de muebles usados, sobreviviente de todas batallas y todos los enredos ha copado con creces la atención de cualquier lector.

Hay entonces un manejo admirable de tensión como elemento tradicional de la buena crónica. Pero también un habilidoso tratamiento de la descripción de los perfiles de los personajes, grotescos casi todos en esa barriada, al punto que el lector no necesita sino imaginarse frente a una pantalla donde el audio le describe lo que está viendo o lo que se está imaginando sin que se lo digan.

Es un libro a todas luces recomendable para poderse enredar en la maraña oscura neoyorkina o en la estridente del barrio Harlem que rodea al Hotel Theresa y así y todo el enredo resulte exagerado, también permite sentirse inmensamente satisfecho.
 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
Calle 21 #4-21  Pereira, Colombia
Correo
elimparcialdiario@gmail.com

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079

    © 1948-2009 - 2024 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK