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poderosa: mientras
que las renovables dependen de las condiciones ambientales, la nuclear puede
proporcionar energía constante, complementando así la variabilidad inherente de
la energía solar y eólica.
Implicaciones globales de una batería “eterna”
El impacto de esta nueva batería nuclear de larga duración va más allá de China.
Si bien la tecnología aún se encuentra en etapa de experimentación, los
resultados iniciales sugieren que podría ser utilizada en una variedad de
aplicaciones industriales y científicas. En el ámbito espacial, por ejemplo, una
batería que dure cientos de años podría proporcionar energía para misiones de
larga duración, reduciendo la dependencia en baterías solares o de litio que
requieren recargas o reemplazos.
En medicina, esta tecnología podría ser revolucionaria para dispositivos
implantables o equipos que deben operar en entornos difíciles. Además, en
industrias como la exploración submarina o el monitoreo ambiental, una batería
de esta naturaleza podría permitir un monitoreo continuo en lugares remotos
donde cambiar una batería es costoso o imposible.
El anuncio del desarrollo de esta batería nuclear de larga duración es también
un recordatorio del rol cada vez más destacado de China en la tecnología de
vanguardia. Si bien los riesgos asociados con el uso de materiales radiactivos y
la disposición de residuos nucleares permanecen como desafíos importantes, la
estabilidad y eficiencia demostradas en esta fase inicial abren nuevas
perspectivas para una tecnología que parecía, hasta ahora, un sueño
inalcanzable.
Un futuro impulsado por la ciencia y la innovación

La creación de esta
batería es una muestra más de cómo la innovación científica puede abrir puertas
a un futuro con menores emisiones de carbono y una mayor eficiencia energética.
A medida que los países luchan por cumplir sus objetivos de reducción de
emisiones y transición hacia energías limpias, avances como el de esta batería
nuclear representan herramientas fundamentales.
China no solo continúa demostrando su compromiso con la transición energética,
sino también su capacidad para influir en el desarrollo de soluciones que pueden
marcar una diferencia a escala global. En un mundo en el que la energía es clave
para el progreso, tecnologías como la de esta batería nuclear de larga duración
podrían redefinir los límites de lo posible.
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China ha
dado un importante paso en el desarrollo de una innovadora batería
nuclear que promete una vida útil de cientos de años, un avance que
podría cambiar el curso de la transición energética mundial.
Científicos chinos han publicado un artículo en la revista Nature,
en el cual revelan los detalles de este desarrollo revolucionario.
La batería, creada con el objetivo de aprovechar la radiación alfa a
través de una célula fotovoltaica, presenta un funcionamiento
estable y potencialmente eterno, una tecnología que parecía
imposible hace apenas unos años.
Un diseño innovador para una batería de larga duración
La investigación fue liderada por el profesor Wang Shuao, de la
Universidad Soochow en Suzhou, y contó con la colaboración de
expertos del Instituto de Tecnología Nuclear del Noroeste y la
Universidad de Xiangtan. Este equipo logró un avance significativo
al diseñar una batería que supera los problemas tradicionales de las
baterías nucleares basadas en radioisótopos alfa. La innovación
principal radica en la incorporación de una capa especial que
permite el aprovechamiento de la energía sin perder eficacia por el
fenómeno de autoabsorción, una barrera que había limitado la
eficiencia de estos dispositivos en el pasado.

Esta
capa, una mezcla de polímeros, funciona como un convertidor de
energía integrado que rodea los isótopos radiactivos y captura la
energía de la radiación, transformándola en luz. Posteriormente,
esta luz se convierte en electricidad mediante un proceso similar al
que ocurre en una célula fotovoltaica. El resultado es una batería
que, gracias a este “panel solar” interno, puede funcionar de manera
autónoma y estable durante siglos.
Un descubrimiento clave para la transición energética
Uno de los elementos clave en esta batería es el uso de una pequeña
cantidad de americio-243, un radioisótopo sintético que emite
radiación alfa. Con apenas 11 microcurios de este material, los
científicos pudieron generar una potencia de 11.88 nanovatios y una
eficiencia de conversión energética del 3.43%, lo que fue calificado
como “impresionante” por el propio equipo de investigadores en
Nature.
La estabilidad del convertidor de energía es uno de los aspectos más
destacados: en pruebas continuas, el rendimiento de la batería se
mantuvo casi inalterable durante 200 horas. Este resultado sugiere
que, en condiciones ideales, la batería podría tener una vida útil
de siglos, un factor que sería crucial para diversas aplicaciones,
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especialmente en
sectores que requieren fuentes de energía de larga duración y bajas necesidades
de mantenimiento, como la exploración espacial, la medicina y sistemas de
monitoreo remoto.
China lidera en
energía renovable y nuclear
Este desarrollo se enmarca en el contexto de la ambiciosa política energética
china, que busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles y aumentar
el uso de fuentes renovables y nucleares. China, que conectó su primer reactor
nuclear a la red en 1991, ha avanzado a pasos agigantados en el desarrollo de
tecnología nuclear de cuarta generación, estando, según expertos, entre 10 y 15
años por delante de Estados Unidos en este ámbito. Además, cerca del 45% de las
plantas nucleares en construcción a nivel mundial están en territorio chino,
reflejando el impulso que Beijing ha dado a esta fuente energética.
La administración del presidente Xi Jinping tiene como objetivo reducir la
dependencia del país en la importación de petróleo y gas, una meta que se ha
vuelto más urgente en medio de tensiones geopolíticas y la creciente demanda
interna de energía. La energía nuclear ofrece una alternativa limpia y continua
a las fuentes fósiles, y China busca incrementar la participación de la
electricidad nuclear en su mix energético del 5% actual al 18% para 2060.
Energía limpia a gran escala
China también lidera en la construcción de parques solares y eólicos. Según el
último informe de Global Energy Monitor, el país asiático tiene en desarrollo
proyectos de energía solar y eólica que suman 339 gigavatios, una cifra casi el
doble de la capacidad en construcción en el resto del mundo. Solo en 2023, China
instaló más energía solar que cualquier otro país en el mismo periodo, y se
espera que alcance los 1,200 gigavatios de capacidad eólica y solar para finales
de 2024, seis años antes de la meta original proyectada para 2030.
Estos impresionantes
avances no solo reflejan el compromiso chino con las energías renovables, sino
también su capacidad para adaptarse y superar las barreras tecnológicas. La
energía nuclear y las renovables ofrecen una combinación
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