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COLUMNISTAS

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.404-984

Fecha: Jueves 23-01-2025

 

Con la escombrera NO basta

Por: Guillermo Navarrete Hernandez

 

En noviembre de 2024 se cumplieron ocho años de la firma del acuerdo final entre las extintas Farc-Ep y el Estado colombiano, representado por Juan Manuel Santos Calderón, Presidente de la República para la época, después de una extensa negociación y un plebiscito lleno de paradojas -a mi juicio equivocado-, el cual acabo de dividir a los habitantes de esta sufrida patria.

 

En dicho acuerdo se estableció la creación del Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, conformado por dos instancias extrajudiciales y una judicial. Las primeras, representadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas en el marco del conflicto armado antes del 1° de diciembre de 2016; la segunda, la Jurisdicción Especial para la Paz, entidad encargada de investigar y juzgar los crímenes cometidos durante el conflicto armado, especialmente aquellos que constituyeron en graves violaciones de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Uno de los componentes de la JEP es el esclarecimiento de la verdad para que quienes se acogieran (integrantes de la fuerza pública, exintegrantes de las Farc y terceros civiles voluntarios) tuvieran los beneficios contemplados en el mismo, con penas de hasta ocho años, con restricción a la libertad y acciones restaurativas.

Reconocido internacionalmente como uno de los mejores acuerdos de paz alcanzados en el planeta tierra, ya que se alimentó, entre otras, de las experiencias de Irlanda, Sudáfrica y España con la ETA, lamentablemente su camino de implementación ha estado lleno de espinas y abrojos. Los esfuerzos del gobierno Duque por desconocer los acuerdos y quien, es necesario admitirlo, ganó gracias a su oposición a estos; su desfinanciación, como casi todo lo que pasa en este país, la enemistad de otros actores armados que, según las estadísticas de El Espectador (2023), arrojan un saldo de 401 firmantes de paz asesinados, la corrupción y el desdén de funcionarios del orden nacional y territorial, son factores que le imprimen un importante grado de dificultad.

La Comisión de la Verdad culminó su labor el 28 de junio de 2022, fecha en la cual presentó su informe final, en el que se expusieron los hallazgos realizados durante su mandato y recomendaciones para alcanzar una paz estable y duradera. La JEP, por su parte, aperturó 11 macro casos que tienen el propósito de investigar, esclarecer y sancionar a los máximos responsables de los hechos más graves suscitados durante el conflicto armado. Instancia a la que se sometieron 9.902 integrantes de las Farc, 4.260 miembros de la fuerza pública y 657 civiles.

En dicho marco y en coordinación con Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, se emitieron medidas cautelares y se ordenó la intervención de la Escombrera, sitio en el que se empezaron a remover montañas de escombros para hallar cadáveres allí enterrados con motivo de la operación Orión, promovida en la Comuna 13 de Medellín, durante el Gobierno del expresidente Uribe y el exgobernador Luis Pérez en el año 2002, y en el que se demostró la connivencia entre grupos paramilitares y la fuerza pública. Estos hechos fueron denunciados por madres de personas desaparecidas, a quienes varios actores institucionales tacharon de “locas”. La aparición de restos humanos evidencia todo lo contrario. Según estimaciones de

 

 

 

varias fuentes, podrían superar las 500 víctimas.

 

La labor llevada a cabo da cuenta de la rigurosidad técnica con la que se desarrolla. Antropólogos forenses, arqueólogos, topógrafos, psicólogos y personas de la Unidad de Búsqueda son algunos de los profesionales que hacen parte de esta histórica intervención. Sin embargo, no es el único sitio en el que la JEP determinó medidas cautelares: los cementerios de Dabeiba, de La Dolorosa en Puerto Berrío (Antioquia) y El Copey en el Cesar –podrían hacerlo en el cementerio del municipio de Cabrera (Cundinamarca)–, lo que significa que con La Escombrera no basta y, en dicho sentido, lo que falta por encontrar.

Claro que también es necesario advertir acerca del anacronismo del ELN y de su propia operación Orión desatada por estos días en El Catatumbo, una región históricamente afectada por la violencia de diversos grupos armados. Dios permita que este tipo barbaries cesen en Colombia.

 

CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

 

Corrige tu mente, transforma tu vida

 

¿Alguna vez has sentido que tu vida no sigue el rumbo que deseas? Lao Tse, el filósofo chino fundador del taoísmo, tenía una solución sencilla pero profunda: "Si corriges tu mente, el resto de tu vida encajará en su lugar".

¿Qué significa esto?

Esta frase nos invita a reflexionar sobre el poder de nuestros pensamientos.

Según Lao Tse, nuestra mente es como un jardín: si lo cultivamos con semillas positivas, cosecharemos una vida plena y feliz. Pero si dejamos que crezcan malas hierbas, nuestra realidad se verá afectada.

¿Cómo aplicar esta filosofía en tu vida?

* Observa tus pensamientos: Identifica aquellos pensamientos negativos que te limitan y te generan estrés.

* Practica la gratitud: Concéntrate en lo bueno que tienes en tu vida.

* Medita: La meditación te ayuda a calmar la mente y a conectar contigo mismo.

* Rodėate de personas positivas: La energía de las personas que te rodean influye en tu estado de ánimo.

Los beneficios de corregir tu mente

Al cambiar tu forma de pensar, podrás:

* Reducir el estrés: Los pensamientos negativos son una fuente importante de estrés.

* Mejorar tus relaciones: Una mente positiva te permitirá relacionarte con los demás de manera más saludable.

* Aumentar tu creatividad: Cuando tu mente está tranquila, fluyen ideas nuevas y originales.

* Alcanzar tus metas: Una mente enfocada en el éxito te permitirá alcanzar tus objetivos.

En conclusión, la frase de Lao Tse nos recuerda que somos los arquitectos de

 

 

 

nuestra propia realidad. Al corregir nuestra mente, podemos transformar nuestra vida y alcanzar la felicidad que buscamos.

¿Estás listo para cultivar un jardín mental próspero?

 

Mi País del Tinto #6

Por: Rubén Darío Varela Hurtado

 

Los chamos en mi país del tinto

 

Desde hace algunos años en mi País del Tinto cundo empezó el éxodo masivo de todos los venezolanos, las calles se empezaron a llenar de venezolanos, incluso ya es común ir a la tienda a la panadería o el supermercado y ser atendido por un venezolano, nos acostumbramos a vivir en sociedad con los denominados “chamos”.

 

Cada día en mi País del Tinto escuchamos comentarios en las estaciones de transporte, las cafeterías o cualquier lugar muchos comentarios acerca de los migrantes venezolanos, algunos de estos son malos, otros buenos, otros discriminatorios y otros con algo de tinte de solidaridad.

Lo único cierto es que, en Venezuela, así como en Colombia, China, México, España o Panamá existen personas buenas y otras no tanto, somos ciudadanos del mundo en donde encontramos gente de todo tipo, estilo y cultura y por tal motivo no se debe discriminar a un determinado territorio por su nacionalidad.

En mi País del Tinto, Margot, Gladis, Martha, Pablo o Pepe, o como se llame acostumbra a realizar este tipo de comentarios basados en una experiencia personal, es decir doña Martha podría decir que los venezolanos son mal intencionados porque su inquilino, proveniente de esta nacionalidad, nunca le pagó el arriendo, entonces seguramente sus comentarios harán referencia a que los ‘chamos’ son mala paga y malas personas.

Si por ejemplo Gladis tiene un restaurante y contrata a un venezolano, honesto, trabajador incansable y que ha logrado incrementar el nivel de las ventas, entonces Gladis tendrá la impresión que los venezolanos son buenos, honestos y trabajadores y así mismo serán sus comentarios positivos con sus amigos.

En mi País del Tinto solemos catalogar y clasificar a todo un grupo poblacional dependiendo de cómo sea la interacción con los venezolanos, siendo esta una manía colombiana que se debe corregir porque dicho criterio de experiencia que hayamos vivido en esa interacción con los extranjeros debería ser NETAMENTE INDIVIDUAL, MÁS NO COLECTIVA.

Es decir, los comentarios de doña Martha sobre el inquilino mala paga deberían de ser que Josefa, Juliana, Marcos, Pedro o como se llame seria que fulano de tal es mala paga porque no paga el arriendo, y no que los venezolanos no pagan porque perfectamente un colombiano podría haber hecho lo mismo de no pagarle la renta.

La misma situación también se puede vivir a la inversa, por ejemplo, doña Gladis en su charla con sus amigos no debería elogiar a los venezolanos en general porque su trabajador venezolano es muy buen empleado, porque está generalizando y existen venezolanos delincuentes y tramposos.

En síntesis, en mi País del Tinto, todos estos criterios de experiencias personales con venezolanos o chilenos, panameños o lo que sea deberíamos de comentarla con nombre propio sin entrar en ningún tipo de generalización poblacional.

 

 

 

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