¡APÁTRIDA!

Por: Álvaro
Ramírez González
alragonz@yahoo.es
No encuentro de verdad, en el
vocabulario, el término apropiado, para calificar la equivocada y torpe decisión
de Gustavo Petro, de abandonar a 35.000 desplazados del Catatumbo que necesitan
una millonada para atender sus necesidades básicas, e irse con un equipo de
burócratas para Haití, país con quien no tenemos un solo centavo de comercio
exterior.
A unos protocolos tan insulsos como inútiles.
¿Quién entiende eso?
¡Cómo se le ocurre presidente Petro!
¿Cómo abandona a 35.000 conciudadanos para irse a hablar pendejadas en Haití?
¿No es eso criminal?
¿Y la guerra en el Catatumbo?
¿Quién la está enfrentando?
¿Nadie?
¿Por qué su ministro de defensa Iván Velásquez no está allí al frente de las
operaciones?
¿Por qué se esconde?
¿Los desbordó el problema verdad?
¿No tienen equipos, ni aviones ni helicópteros para poner orden en Catatumbo
verdad?
¿No le da vergüenza a Petro, ver a Diosdado Cabello desde el lado venezolano del
Catatumbo, prestando asistencia humanitaria a los desplazados colombianos y
Usted paseando en el Caribe?
¡Maduro y Diosdado, dándole ejemplo de humanidad a Petro!
¡Que berraco tan irresponsable y apátrida es Usted Petro!
Terminó con un mensaje de la Senadora Ma. Fernanda Cabal:
"Entonces, ese gobierno de ineptos liderado por Usted, que ha nombrado 17
criminales del ELN, como gestores de paz, que acabó con las Fuerzas de Tarea
Conjunta, que ha sacado del servicio a los mejores oficiales de las FF. AA.,
(100), ¿Qué ha permitido el crecimiento del narcotráfico, que ha decretado ceses
al fuego, ahora culpa al Congreso de lo que pasa en el Catatumbo?"
35.000 desplazados colombianos en Cúcuta, sufriendo de hambre y enfermedades……
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¡Y Petro de paseo
por el Caribe!
¡Los invito a que
encuentren Ustedes, el término apropiado para calificar a este sinvergüenza!
DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias
SEÑOR PETRO: SI COLOMBIA SIGUE MANEJÁNDOSE DESDE
UNA CUENTA DE “X”, LAS COSAS IRÁN DE MAL EN PEOR
Lo que ocurrió el
día anterior entre Colombia y Estados Unidos es casi inédito y se sale en su
totalidad del trato diplomático entre naciones que desde la edad media, el
Vaticano (cuando era guerrero) y los gobiernos más pacifistas impusieron sobre
las decisiones de sus reyes y emperadores que por ignorancia o inexperiencia
metían de lleno las narices en delicados tratos de recinto cerrado y llevaban
emocionalmente a sus reinos a la debacle al enfrentarlos a otros más poderosos y
carniceros.
El caso es muy actual y puede servir de lección para otros mandatarios que como
el colombiano han desechado a sus comités de asesores debidamente preparados
intelectual y académicamente para enfrentar cada problema con los aportes de su
inteligencia y experiencias, llevando a importantes personajes de la vida
pública al abuso de la comunicación virtual desde instrumentos como la anterior
twitter, X., o Facebook, por citar solo dos, confiando en horas nocturnas sus
más acendradas pasiones de ira o desencanto en forma compulsiva en las que salen
a la superficie pensamientos y epítetos que con el correr de las horas al
amanecer ya han causado un escándalo mayúsculo de proporciones mundiales
imposibles de corregir o borrar.
No vamos a irnos contra el presidente Petro y su santa ira por esa injusticia de
los gringos -que no es nueva- de deportar a ciudadanos de otros países
indocumentados tratados en forma inmisericorde, con cadenas en manos y pies,
humillados ante sus familias y ante el resto del planeta cual si fueran asesinos
confesos; porque esto llevó al paroxismo al presidente que reclamó airado en vía
virtual sobre este trato denigrante a los que según la ley americana son
“delincuentes” por el solo hecho de permaneces en Estados Unidos sin cumplir con
todos los requisitos legales.
Pero le faltó un consejero experto y discreto de pensamiento a su lado para no
salirse de su delicada posición de jefe de una nación como Colombia; le faltó
ese consejero que desde hace siglos aparece como el valido en casi todos los
regímenes incluido el monárquico y que se encarga con el impulso de unos cafés
tintos a apaciguar al furioso |
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mandatario para que analice fríamente los pros y los contras de
decisiones que pueden causar males mayores a sus gobernados. Además por que a
las tres de la mañana en piyama es muy difícil tener a su lado a estos
personajes de confianza que minimicen expresiones de funestas consecuencias.
Al parecer la crisis ya se aplacó según los medios de prensa, pero el manchón
colorado aún caliente del guantazo del ordinario Trump en la cara del astuto en
unas cosas pero ingenuo en otras, el señor Petro, todavía duele y dolerá por
muchos años.
El actual presidente de EE.UU., ha sido claro desde sus tiempos de candidato en
sus amenazas y hasta ahora el mundo le cree de verdad. Faltan muchas sorpresas
del vanidoso geronte como la invasión a tierras de Canadá, México y Groenlandia
y otras veladas contra los que desafían a quienes como él están convencidos de
que solo hay dos géneros en el mundo, masculino y femenino y otras minucias no
menos importantes que poco a poco despertarán a muchos de su letargo y
tranquilidad sobre un Estados Unidos del siglo XXI dispuesto a desempeñarse
dentro del progreso de su propia nacionalidad sin molestar a otros por distantes
que estén.
Está claro entonces: hay un nuevo emperador del mundo, el señor Trump (hasta que
algún osado le demuestre lo contrario), muy celoso de su patio trasero
latinoamericano para ejercitar sus impúdicas maneras imperialistas y siempre con
el temor, ese sí de verdad, hacia un enemigo que los estudios pregonan como el
Estados Unidos del futuro, la lejana e inexpugnable China.
Es decir poco a poco se va conformando el tablero bélico entre potencias al
calor de estos pequeños desacuerdos que sin embargo afectan a millones de seres
como en el caso colombiano, los exportadores de flores, café y otros productos
pendientes de esta pelea entre un carnicero tiranosaurio rex con un herbívoro de
menor tamaño y peligrosidad.

Por lo pronto y ya
para terminar, la solidaridad de Venezuela expresada en una fraternal foto de
abrazo entre el ministro de defensa colombiano, Iván Velásquez y su colega
Vladimir Padrino sirve de poco en estas difíciles circunstancias. |