6-El Imparcial

 

JUDICIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.408-988

Fecha: Jueves 30-01-2025

 

Megaoperativo en Mistrató en contra de la minería ilegal

 

 

En una operación conjunta sin precedentes, autoridades ambientales y fuerzas de seguridad lograron desmantelar una red de minería criminal en Mistrató, Risaralda. El operativo, denominado "Pangea", dejó como resultado la captura de cuatro personas y la incineración de cuatro dragas utilizadas para la extracción ilegal de oro en las riberas del Río Risaralda. Estas máquinas, junto con cinco motores y varios socavones, causaban graves daños al ecosistema y afectaban directamente a las comunidades aledañas.

Julio César Gómez, director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), destacó que este resultado fue posible tras meses de trabajo de inteligencia y 24 horas de operativos en terreno. El acceso a la zona, ubicada a 17 kilómetros del casco urbano de Mistrató, fue extremadamente difícil: dos horas en camioneta y seis más a pie por terrenos pantanosos y de difícil tránsito. "Estas actividades no solo destruyen el medioambiente, sino que también ponen en riesgo la salud y el bienestar de las comunidades", afirmó Gómez.

El teniente coronel Octavio Llano, comandante de Carabineros, reiteró el compromiso de las autoridades para continuar con estos operativos en todo el departamento. "Nuestro objetivo es proteger los recursos naturales, que son finitos y vitales para las futuras generaciones", señaló.

En la operación participaron más de 100 unidades entre Policía, Ejército y el CTI de la Fiscalía, además de tres caninos antiexplosivos y una caravana de más de 30 vehículos. Los capturados enfrentarán cargos por explotación ilícita de yacimientos mineros, un delito que sigue siendo un desafío para las autoridades en Colombia.

 

Soldado muere en combate contra el Clan del Golfo en Antioquia

 

 

En medio de una nueva escalada de violencia en el departamento de Antioquia, un soldado profesional perdió la vida durante un enfrentamiento con el Clan del Golfo en la vereda La Sonadora, zona rural del municipio de Remedios. Janier Andrés Mosquera Londoño, miembro del batallón Especial Energético y Vial Número Ocho del Ejército, fue abatido el pasado 27 de enero cuando su unidad se enfrentó a la Compañía Móvil Jairo Julio de Hoyos de este grupo armado. Otro militar, identificado como Víctor Narváez, resultó herido y fue trasladado a Medellín, donde recibió atención médica especializada y se reporta fuera de peligro.

 

El Ejército informó que los soldados se encontraban en la zona para garantizar la seguridad de la población civil, que ha sido víctima de la expansión del Clan del Golfo en comunidades como Monteloro y Matecaña. Desde principios de enero, este grupo armado ha bloqueado vías y aumentado su presencia en la región, generando temor entre los habitantes. "La

 

 

 

situación es crítica. No podemos salir de nuestras casas, y los combates son cada vez más frecuentes", relató un habitante de Remedios que prefirió mantener su identidad en reserva.

La muerte del soldado Mosquera no es un hecho aislado. Antioquia vive una crisis de seguridad que se ha agudizado en las últimas semanas. Según la Defensoría del Pueblo, más de 160 familias han sido desplazadas en municipios como Yarumal, Briceño y El Bagre debido a los enfrentamientos entre el Clan del Golfo, disidencias de las FARC y el ELN. En Yarumal, la violencia alcanzó un punto crítico con el hallazgo de los cuerpos de dos mujeres secuestradas, cuyo asesinato aún está bajo investigación. Además, cinco personas murieron en combates entre grupos armados, dos de ellos pertenecientes al Clan del Golfo.

 

A esta situación se suma la preocupación por la seguridad del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, quien habría sido blanco de amenazas por parte del Bloque Magdalena Medio de las disidencias de las FARC. Según información de inteligencia, este grupo estaría planeando un atentado contra el mandatario, lo que ha llevado a reforzar su seguridad. Rendón, sin embargo, se ha mostrado firme en su compromiso con el departamento. "Las amenazas no me detendrán. Seguiré trabajando por Antioquia y estaré donde los antioqueños me necesiten", afirmó en sus redes sociales.

Mientras tanto, las comunidades de Remedios y otras zonas de Antioquia continúan atrapadas en medio de la violencia. La muerte del soldado Mosquera es un recordatorio más de los riesgos que enfrentan quienes protegen a la población civil en un contexto donde la paz parece cada vez más lejana. Las autoridades han prometido continuar con operativos para contener a los grupos armados, pero la pregunta que queda en el aire es cuántas vidas más se perderán antes de que la violencia ceda.

 

Un mes después de la masacre en Aguachica: Las pistas que acercan a la justicia

 

 

Han pasado 30 días desde que la tranquila vida de Aguachica, Cesar, se vio sacudida por uno de los crímenes más brutales de los últimos años. La familia Lora Rincón fue masacrada en el restaurante Sorbetes y Jugos, ubicado en el corazón del municipio. Marlon Lora, pastor de la comunidad, su esposa Yorley Rincón y sus hijos Ángela y Santiago perdieron la vida en un ataque que duró apenas ocho segundos. Santiago, el menor, falleció días después en un hospital debido a las graves heridas de bala.

Las autoridades no han descansado en la búsqueda de los responsables. Hoy, tras un mes de investigaciones intensas, se conocen nuevos detalles que podrían llevar a la captura de los implicados. Según fuentes cercanas al caso, la Policía y la Fiscalía han identificado a cinco personas vinculadas al crimen, cuyos nombres aún se mantienen en reserva para no comprometer las pesquisas.

 

El rastro de los sospechosos se ha seguido a través de líneas telefónicas, cuentas bancarias, cámaras de seguridad y hasta redes sociales. Tres de las líneas telefónicas investigadas conducen a Cúcuta, Norte de Santander, donde ya se han identificado a dos individuos, conocidos incluso por sus alias. Otras dos líneas apuntan a

 

 

 

Barranquilla, Atlántico, donde se ha vinculado a un hombre con antecedentes de homicidios.

Además, en las inmediaciones del restaurante, las autoridades han puesto la lupa sobre cuatro vehículos que podrían estar relacionados con la masacre. Las hipótesis sobre los motivos del crimen giran en torno a dos figuras clave: Alexánder González, alias El Calvo, y su pareja, Andrea Sánchez, conocida como La Diabla. Ambos fueron asesinados en circunstancias sospechosas días antes y después de la masacre, respectivamente.

Una de las teorías más fuertes sugiere que el ataque en Sorbetes y Jugos estaba dirigido a La Diabla, quien se encontraba en el lugar ese día. Otra versión apunta a que el pastor Marlon Lora habría estado involucrado en actividades ilícitas junto a El Calvo, lo que habría desencadenado la tragedia.

Para avanzar en el caso, los investigadores han solicitado cerca de 15 autorizaciones judiciales para acceder a información sensible y han emitido más de 40 órdenes de policía judicial. La comunidad de Aguachica, mientras tanto, sigue clamando justicia. Con una recompensa de 50 millones de pesos por información que lleve a los culpables, el caso sigue abierto, y las esperanzas de esclarecerlo crecen con cada nueva pista.

La masacre de la familia Lora Rincón no solo dejó un profundo dolor en Aguachica, sino también una pregunta que resuena en el aire: ¿quién ordenó este crimen y por qué? Las respuestas, aunque lentas, parecen estar cada vez más cerca.

 

Tragedia en La Guajira: Tres muertos y dos heridos en nueva masacre en Colombia

 

La violencia en Colombia no da tregua. El martes 28 de enero, el municipio de Albania, en La Guajira, fue escenario de una nueva masacre que dejó tres personas muertas y dos heridas. Los hechos ocurrieron alrededor de las 7:00 p.m., cuando varios hombres armados irrumpieron en un lugar donde un grupo de personas compartía un momento de esparcimiento y abrieron fuego en repetidas ocasiones.

Las víctimas mortales fueron identificadas como Iván Daniel De Armas Moreno, Ángel Aldair Mendoza Daza y Eduar Ojeda Hernández, cuyas vidas fueron truncadas en medio de la violencia que parece no tener fin. Por otro lado, Toyo Hernández, de 51 años, y Harold Niño del Castillo, de 41, resultaron heridos y se encuentran recibiendo atención médica. Sus familias claman por justicia mientras intentan reponerse del dolor que ha dejado este acto atroz.

Las autoridades investigan los móviles del crimen, pero no descartan que esté relacionado con la llamada "limpieza social", una práctica utilizada por grupos armados para imponer control territorial. En días anteriores, circulaban panfletos en municipios como Riohacha, Albania y Maicao, advirtiendo a los habitantes que no salieran durante la noche.

 

 

Este caso se suma a la ola de violencia que ha cobrado la vida de más de 25 personas en lo que va de enero, solo en masacres. La situación es alarmante y refleja la incapacidad del Estado para contener la escalada de crímenes. Mientras las familias lloran a sus seres queridos, Colombia sigue esperando respuestas y soluciones concretas para frenar esta espiral de sangre.

 

 

 

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