Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

  10-

 

EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.409-989

Fecha: Sábado 01-02-2025

 

EDITORIAL

 

Redes y ruido

 

En un mundo hiperconectado, donde cada opinión encuentra eco inmediato y cualquier debate puede encenderse en segundos, el equilibrio entre el ego y la inteligencia emocional se vuelve una lucha constante. Es así como se manifiestan generalmente, las interacciones entre estos dos elementos humanos en la realidad digital: el ego sofoca a una inteligencia emocional que en muy raras ocasiones puede llegar a defenderse. Mientras tanto, el usuario, atrapado en su pantalla, exhibe enojo y frustración como consecuencia de esta interacción.

Este escenario se repite a diario en redes sociales, foros y chats. El ego, esa voz interna que nos empuja a reaccionar impulsivamente, se alimenta del anonimato y la inmediatez, convirtiendo cualquier desacuerdo en una batalla personal. Nos sentimos obligados a defender nuestras posturas con ferocidad, como si la validez de nuestra identidad dependiera de cada discusión. Así, las plataformas digitales se convierten en campos de batalla, donde la agresividad y la descalificación reemplazan al diálogo y la reflexión.

Frente a esto, la inteligencia emocional se presenta como el antídoto necesario. Implica autocontrol, empatía y la capacidad de interpretar las palabras del otro sin ver en ellas una amenaza. Nos recuerda que, detrás de cada comentario, hay una persona con su propia historia y emociones. Sin embargo, esta perspectiva rara vez prevalece en la dinámica de la conversación digital, donde prima el impulso de “ganar” cada debate.

 

El problema no es la tecnología en sí, sino el uso que hacemos de ella. Mientras permitamos que el ego gobierne nuestras interacciones, seguiremos alimentando una cultura de confrontación y ruido. Pero si damos espacio a la inteligencia emocional, podemos transformar los espacios digitales en entornos de aprendizaje y construcción colectiva.

El verdadero desafío está en detenernos antes de reaccionar, en preguntarnos si nuestras palabras aportan o solo aumentan la discordia. En una era dominada por la inmediatez y el conflicto, elegir la empatía y la reflexión es un acto de resistencia. En última instancia, la calidad del mundo digital que habitamos dependerá de nuestra capacidad para equilibrar el ego con la inteligencia emocional.

 

 

 

 

El poder político se diluye cuando el pueblo evoluciona genéticamente

Por Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

Los pueblos primitivos, incluyendo los griegos y los romanos ejercían un poder absoluto sobre la vida de sus conciudadanos porque eran propiedad del soberano. Esa jerarquía se ha mantenido por siglos como cosa natural porque al ser humano apenas se le está cayendo la cola. Y no tiene aún la capacidad de actuar con autonomía en el mundo que vive.

 

La mitología griega es un ejemplo de esos poderes absolutos que los dioses tenían sobre los humanos. Y estos como cachorros seguían a sus amos sin ningún cuestionamiento. Ese fenómeno ha persistido con variantes por la evolución que el ser humano ha tenido y ha hecho revoluciones para desprenderse de ese estigma que ha tenido de orden genético.

Hoy en día nadie cuestiona sobre esos poderes que ejercen los políticos sobre los seres humanos y aceptan ir a la guerra y asesinar a cualquiera porque el Estado lo ordena y el Estado son los políticos y su cabecilla, el presidente. El pueblo es simplemente una masa de panadería que se amasa para formar los mejores panecillos antes de meterlos al horno.

Las guerras actuales son el reflejo de ese poder que se ejerce desde el trono del jerarca ya sea elegido o esté en el poder por su propia voluntad. Cosa que se ve normal en todos los estrados del poder.

Colombia es un país que su pueblo sigue a sus líderes sin el menor cuestionamiento sobre su integridad y su capacidad de actuar con sabiduría para dirigir a un rebaño que simplemente escucha y actúa según el mandato del jefe.

Dentro de esa misma sociedad hay una masa que lee y cree en todo lo que lee es cierto y piensa que la verdad es la que está escrita en el papel. Por esa carencia evolutiva no pueden discernir, razonar o entender que los están manipulando para que actúen como los líderes quieren que ellos actúen para ellos alcanzar el poder político y ser los dueños del entorno donde todos habitan.

La sociedad actual está comprendiendo un poquito más sobre su libre albedrío y una minoría se viene apartando, para no participar en el juego de los políticos y dejando que el pueblo actúe como ellos creen que está bien. El error está ahí, la pasividad y esa desidia hacen que al final caigan en la trampa y sean sometidos al devenir del que se ha empoderado y hace lo que le venga en gana con la nación.

Las protestas mal dirigidas no llevan a ningún sitio. Es un desgaste de acciones y energía que al final el empoderado las puede usar para su bien y sentirse más poderoso de lo que antes era.

La sociedad tiene que asumir una veeduría que le permita ir montando organizaciones que vaya asumiendo los poderes de

 

 

 

protección a la sociedad de los desmanes que los políticos hacen al establecimiento.

 

El voto en blanco es una de las armas más poderosas que tiene la sociedad para contrarrestar estos desmanes y poder dirigir la sociedad por el buen camino. Si el voto en blanco gana, debe existir un reglamento en que los votos en blanco son válidos y tienen el poder de quitarle poder al congreso eliminando congresistas con el mismo número de votos a lo que son elegidos los congresistas.

De lo contrario seguiremos viviendo en la corrupción que genera la democracia.

 

LA MAMÁ DEL INGENIERO PELÁEZ
Crónica #1046

Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal

 

Audio: https://youtu.be/I7y6nPQQH0s

 

Desde hace 1032 días Claudia Yepes Upegui está esperando el regreso de su hijo, el ingeniero forestal Andrés Camilo Peláez, secuestrado en las calles de San Andrés de Cuerquia, cuando trabajaba para una empresa contratista de Hidroituango.

Con una terquedad que sobrepasa cualquier límite de la modernidad de las redes, esa mujer brama adolorida todos los días en su cuenta de X preguntando si alguien sabe de su hijo, si alguien puede contar qué hicieron con él.

Para ella la versión que dio ante el juez y la Fiscalía una testigo que vio cómo lo subieron a un vehículo, ni es suficiente ni parece creerla. Para doña Claudia, el que la testigo hubiese dicho que la contrataron junto con un tal Juancito para que vigilara los pasos de su hijo y poderlo secuestrar, no aclara lo que ella quiere saber.

Menos lo que la misma testigo declaró sobre a cual casa del barrio Paraíso lo llevaron y tuvieron hasta cuando lo trasladaron a un sitio rural llamado La Cordillera. Eso no es suficiente para la muy testaruda mamá. Y como además la testigo afirmó que no sabe si lo tenían vivo cuando les llevó un mercado hasta la mitad del camino donde bajaron a recogerlo y ella vió en la jaula (nombre paisa para los camiones pequeños) botas, sogas y trapos blancos ensangrentados, doña Claudia, aferrada quizás a que esa sangre no era la de su hijo, insiste todos los días en su cuenta de X, hasta volverse cansona, en que le cuenten la verdad y quién y por qué lo secuestraron.

Ella no cesa en su afán y como Juancito se declaró inocente y la culpabilidad cae sobre el otro detenido, un tal “Huevito”, que también está preso, y quién podría contar si su hijo está vivo o por qué lo secuestraron, ella vuelve e insiste día a día apelando a la traducción síquica de lo que todos aceptamos como dolor de madre.

Quizás doña Gloria no haya asumido la pena y conserva la esperanza de las mamás de todos los desaparecidos en esta Colombia en donde solo los años borran hasta el más cruel recuerdo de sus víctimas.

El Porce, febrero 1 del 2025

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

Otoniel Parra Arias
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
Calle 21 #4-21  Pereira, Colombia
Correo
elimparcialdiario@gmail.com

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079

    © 1948-2009 - 2025 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK