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COLUMNISTAS

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.409-989

Fecha: Sábado 01-02-2025

 

¡HOSPITAL DE ALTA COMPLEJIDAD DE RISARALDA: A CUIDADOS INTENSIVOS!

Por: Álvaro Ramírez González
alragonz@yahoo.es

 

La pregunta que yo me hago es la siguiente:

¿Si todos los hospitales públicos del Departamento incluido el San Jorge están en profundas crisis económicas, y algunos al borde del cierre, para que construir uno más?

 

¿Para llenarlo de burócratas recomendados de los políticos?

Está probado hasta la saciedad que el Estado no es capaz de administrar un hospital.

Todo se lo roban, y todo se arruina.

Recuerdo no hace mucho tiempo, al final del mandato del Gobernador de Risaralda Sigifredo Salazar, el Hospital San Jorge presentaba un déficit de $ 20 mil millones producto del mal manejo y la corrupción.

Eso fue ampliamente difundido por los medios.

Hablaron de contratos de prestación de servicios inútiles, sobreprecios en los medicamentos, en fin.

Recuerdo que por allí pasaron 6 gerentes recomendados por el gamonal conservador.

¿Saben en qué terminó ese episodio?

El dinero se perdió.

Y ninguno de los gerentes, directos responsables de ese desfalco respondió por nada.

Salieron limpios como si nada hubiera pasado.

Ese modelo hay que cambiarlo y buscar la intervención y gerencia privada para que tenga alguna sostenibilidad.

Y más bien, el Estado contratar con esas clínicas privadas los servicios de salud para sus afiliados.

Así funciona en los países avanzados.

¿Por qué no copiamos lo bueno de los países desarrollados?

El camino del Hospital de Alta complejidad del Departamento ha sido muy tortuoso.

Los fondos que había conseguido el ex contralor Felipe Córdoba ya no están.

Iniciaron una obra con el apuro y la falta de planificación de los políticos.

Ya se acabaron los recursos y el pronóstico de conseguir nuevos es definitivamente improbable.

Por no decir que imposible.

Y con la crisis económica del gobierno Petro, todavía más.

Resultado, un elefante blanco más.

Allá se van a quedar unos edificios en obra negra y hasta aquí nos trajo el río.

Yo no deseo eso para esa magnífica iniciativa, pero todo apunta a que eso le va a pasar.

Ayer se iniciaron las obras de la Clínica Tatamá, de iniciativa privada y con el apoyo de la Fundación Santa Fe y la Fundación Santodomingo.

Además de un juicioso y largo proceso de estructuración y planificación de cada detalle y cada centavo de la obra.

Allí está la diferencia.

La monumental diferencia.

 

 

 

La Clínica Tatamá, será una realidad en el tiempo planeado por sus dirigentes.

Allí no habrá retrasos, ni crisis ni nada.

 

Y va a operar sin contratiempos financieros.

Allí están los que saben de finanzas, y de administración hospitalaria.

Allí estarán los mejores.

No los recomendados de los políticos.

 

Los mejores del país.

Allí está la gran diferencia.

El Hospital de alta complejidad será uno más de los errores, y el oportunismo de los políticos que no tienen dimensión del dinero.

Escuché por la radio varios meses, al exgobernador Tamayo pagando con dineros del departamento una costosa campaña de cuñas publicitarias, de auto elogios, anunciando como triunfo suyo, la realidad de un hospital que no va a ser.

¿Que tal esa?

¿Nosotros pagando los auto elogios de un gobernante por obras que no van a llegar?

¡Esos son los políticos!

Vendedores de cuentos e ilusiones.

Sobremesa 1

Audifarma anunció hoy que suspende definitivamente la entrega de medicamentos por el no pago de la Nueva EPS.

Ahora sí se reventó el sistema de salud de los colombianos.

¿Dónde van a enterrar los muertos presidente Petro?

Sobremesa 2

El proyecto del Hospital de Alta complejidad tiene embolatados más de $400.000 millones de los $600.000 que valen su construcción y montaje.

Y ni la Alcaldía ni la Gobernación tienen recursos para socorrerlo.

¡Sin esperanza!

 

CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

 

El Poder del Silencio: Reflexiones sobre una Frase de Thich Nhat Hanh

 

En un mundo cada vez más ruidoso, la invitación a la reflexión y la calma cobra una relevancia innegable. El monje budhista Thich Nhat Hanh, reconocido por sus enseñanzas sobre la paz y la atención plena, nos dejó una profunda reflexión sobre la comunicación: "Abre los labios, solo si estás seguro que lo que vas a decir, es más hermoso que el silencio".

Esta frase nos invita a reconsiderar nuestra manera de comunicarnos. En una era dominada por las redes sociales y la inmediatez, a menudo nos encontramos inundados de palabras, muchas veces vacías o incluso dañinas. Thich Nhat Hanh nos recuerda que el silencio puede ser, en ocasiones, la respuesta más elocuente.

¿Qué significa realmente esta afirmación?

* La belleza del silencio: El silencio no es ausencia de comunicación, sino una forma de conexión profunda con nosotros mismos y con los demás. En la pausa, encontramos la oportunidad de escuchar nuestra voz interior y de percibir con mayor claridad las necesidades y emociones de quienes nos rodean.

* La importancia de la intención: Antes de hablar, es fundamental preguntarnos cuál es nuestro propósito. ¿Buscamos conectar,
 

 

 

informar, inspirar o simplemente llenar un vacío? Al ser conscientes de nuestra intención, podemos elegir nuestras palabras con mayor cuidado.

 

* La calidad sobre la cantidad: No se trata de hablar menos, sino de hablar mejor. Al seleccionar nuestras palabras con atención, podemos expresar nuestras ideas de manera más clara y con mayor impacto.

 

¿Cómo podemos aplicar esta enseñanza en nuestra vida diaria?

 

* Practica la escucha activa: Presta atención plena a lo que los demás tienen que decir, sin interrumpir ni juzgar.

 

* Reflexiona antes de hablar: Tómate un momento para pensar antes de responder. Esto te permitirá expresar tus ideas de manera más clara y coherente.

 

* Cultiva el silencio interior: Dedica tiempo a la meditación o a cualquier otra práctica que te permita conectar contigo mismo.

La frase de Thich Nhat Hanh nos desafía a cultivar la comunicación consciente. Al hacerlo, podemos construir relaciones más profundas, resolver conflictos de manera más efectiva y vivir una vida más plena y significativa.

¿Qué opinas tú sobre esta reflexión? Deja tu opinión en los comentarios de este artículo.

¿Cómo crees que podemos incorporar el poder del silencio en nuestra vida diaria?

 

Mi País del Tinto #9

Por: Rubén Darío Varela Hurtado

 

'Malabareando las calles' en Mi País del Tinto

 

El viejo Jimmy como le dicen sus muchachos tiene el cabello largo, pese a su edad usa manillas de tela que en su mayoría de veces son rojas, azules o negras como el color de su camiseta. Todos dicen que Jimmy es un tipo buena onda, sencillo y con un gran corazón, no en vano ya son más de doscientas personas entre niños y adolescentes que Jimmy ha logrado rescatar de las calles y les ha brindado un hogar en la fundación Malabareando las Calles que se encuentra ubicada en la calle 16 entre carreras cuarta y quinta.

La experiencia personal de Jimmy, quien a los siete años de edad vivió en la calle en donde experimentó crueles experiencias, lo motivaron a trabajar por los demás y armado de valor con una simple guitarra como instrumento de paz y después de un proceso de regeneración, Jimmy se propuso cambiar a mi País del Tinto a punta de música y baile en medio de la oscuridad de las drogas.

Y dicho y hecho, a punta de guitarra y canciones de rock en zonas como debajo del viaducto César Gaviria Trujillo, Jimmy se fue poco a poco “tramando” a niños y adolescentes sumergidos en las drogas para cambiar los alucinógenos por canciones, comida, abrigo y clases de guitarra, piano, pintura y artesanía.

Y así fue como en los últimos años, songo sorongo, bajo el lema de ´Mucha calle´, la fundación de Malabareando Las Calles se fue llenando de niños y adolescentes, quienes empezaron poco a poco a transformar su mundo en mi País del Tinto y hoy en día han logrado superar la drogadicción a punta de guitarra, canciones de rap y la esperanza que desde siempre les ha transmitido Jimmy Abello.

Mi País del Tinto debería de estar repleto de Jimmys de cabellera larga y pinta de rockero para que armados hasta los dientes de guitarras, violines y pinturas, continúen rescatando a los niños de las drogas. En mi País del Tinto hace falta literalmente “Mucha calle” como el lema de Jimmy para luchar contra el flagelo de la drogadicción.

En mi País del Tinto, también hace falta tener más astucia, ahínco y corazón para “Malabarear las calles” y enterarse así de que podemos hacer mucho y no hacemos nada para salvarle la vida a muchos y adolescentes perdidos en el mundo de la drogadicción.

 

 

 

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