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COLUMNISTAS

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.412-992

Fecha: Jueves 06-02-2025

 

CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

 

El Fino Arte de Ignorar: Una Perspectiva Budhista

 

La frase "Cuando la conducta de los demás te afecta, estás perdiendo poder sobre ti. Aprende el fino arte de ignorar"" es una profunda verdad que resuena en las enseñanzas budhistas. Nuestras reacciones a las acciones de los demás son un reflejo de nuestro estado mental interno. Al permitir que las acciones de otros nos perturben, estamos cediendo nuestro poder personal y entregando las riendas de nuestra felicidad a factores externos.

La Importancia de la Indiferencia

El budhismo no promueve la indiferencia como una forma de apatía, sino como una herramienta para cultivar la paz interior. Al practicar la indiferencia, no estamos negando la realidad de las acciones de los demás, sino que estamos eligiendo no permitir que esas acciones nos definan o nos controlen.

La Mente como un Espejo

Imagina tu mente como un espejo. Cuando algo se refleja en un espejo, el espejo no se altera. De manera similar, nuestra mente debería permanecer imperturbable ante las acciones de los demás. Al permitir que las acciones negativas de otros nos afecten, estamos ensuciando nuestro espejo mental y nublando nuestra claridad.

Los Beneficios de Ignorar

Al practicar el arte de ignorar, podemos experimentar numerosos beneficios:

* Paz interior: Al no permitir que las acciones de los demás nos perturben, experimentamos una mayor sensación de calma y tranquilidad.

* Libertad: Nos liberamos de la esclavitud de las opiniones y juicios de los demás.

* Empoderamiento: Reconocemos que somos los únicos responsables de nuestra felicidad y bienestar.

* Claridad mental: Nuestra mente se vuelve más clara y enfocada, permitiéndonos tomar decisiones más sabias.

Cómo Practicar el Arte de Ignorar

* Mindfulness: La práctica de la atención plena nos ayuda a observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos.

 

 

* Compasión: Cultivar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás nos permite responder a las situaciones de manera más amable y compasiva.

 

* Aceptar la Impermanencia: Reconocer que todo es temporal nos ayuda a desapegarnos de los resultados.

* Practicar la Tolerancia: Aprender a aceptar las diferencias y las imperfecciones de los demás.

En Conclusión, el arte de ignorar no es fácil de dominar, pero es una habilidad valiosa que podemos cultivar a través de la práctica constante. Al elegir no permitir que las acciones de los demás nos controlen, estamos tomando el control de nuestra propia vida y experimentando una mayor sensación de libertad y paz interior.

 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias

 

LA TRAGICOMEDIA NACIONAL TELEVISADA EN LA SEGUNDA CASA DE LOS FAMOSOS NIVEL PRESIDENCIAL

 

Creo que muy pocos de los interesados en las tragedias, los trucos y risueñas situaciones del país muy “chibchombiano”, se perdieron la puesta en escena del primer consejo de ministros escenificado para la televisión nacional con todos los condimentos necesarios para un buen asado en plan de “digámonos la verdad y trapitos al aire”. Más o menos.

Ese consejo de gobierno presidencial con el máximo director de escena a la cabeza, Gustavo Petro y la dirección técnica impecable de otro astuto maestro del disfraz y la concatenación de escenas atrevidas al estilo del famoso y malogrado director de cine italiano del siglo pasado Pier Paolo Pasolini, contó con el factor sorpresa por todos los lados. Los primeros o últimos en enterarse de que no estaban en una sesión normal de ministros en discreta confraternidad fueron los mismos actores protagónicos, los ministros que reaccionaron de diversas maneras al descubrir luego de iniciar sus discursos que como en los programas de “cámara escondida” al estilo gringo estaban quedando ante el país de frente, en sus trapitos sucios más íntimos y sin derecho a repetir alguna escena, tal como era la TV, nacional en los inicios de los años 50s, con doña Gloria Valencia y el genial Pacheco.

En mi opinión y la de otros autorizados comentaristas de radio, tv e internet, los ministros cayeron en una deliciosa trampa ideada por una mente privilegiada para sacarlos desnudos a la calle y sin derecho a cubrirse, para que cada quien manifestara quienes eran los que les molestaban como compañeros en esa armónica familia.

 

 

Al parece el autor que no dijo ni mú en esos tensos momentos fue Benedetti, nuestro Federico Fellini autóctono, quien al parecer ya había abierto su paraguas de cemento con el fin de recibir sin lesiones graves la sarta de insultos y quejas de quienes de frente -eso fue lo bueno del show- lo atacaron por sus antecedentes muy conocidos.

 

Pero a la final parece que fue el ganador de ese rifi rafe dramatúrgico en el que algunos cayeron en la trampa y en medio casi de sollozos patrióticos refrendaron su amor al líder y sus quejas por las fallas del mismo al sacar del bombín de mago pueblerino a las figuras contradictorias de Laura Sarabia, encumbrada a los díscolos destinos de las relaciones internacionales con poca experiencia y poco inglés y Armando Benedetti, esa especie de Fantomas, de entradas y salidas funambulescas dentro de los más adustos ambientes de Colombia ante propios y extraños.

Dicen que fue el ganador sin hablar y lo mejor, quedó con las cartas en la mano para disponer la nueva partida burocrática aprovechándose de las indiscreciones de algunos y algunas, calificado además por su amigo Petro como “el loquito genial”.

Respecto al presidente, parece que no le salió bien la jugada si buscaba una salida limpia respecto a sus altos funcionarios cuando desde el principio se detectaron las enconadas pullas y críticas entre compañeros. O será que es un nuevo estilo de gobierno para este tramo casi agonizante del poder en el que recordando viejas enseñanzas de sus andanzas con el M19 se crearon propuestas que inquietaron a muchos como el anuncio publicitario de ese movimiento clandestino en los años 70s, del siglo XX, para lanzar al movimiento rebelde con slogans como “gusanos? Muy pronto sabremos como combatirlos”, etc, y que muchos interpretaron como el lanzamiento de un nuevo vermífugo, cuando lo que le venía a Colombia era una nueva zaga de muerte y destrucción (palacio de justicia por ejemplo), que hoy el mismo presidente cita con nostalgia tratando de volver a grabar en la conciencia nacional a tal movimiento como impulsor de nuevos parámetros decentes y limpios.

 

 

Ahora con el infierno del Catatumbo en llamas consumiendo niños, mujeres y mayores o los pobres consulados en el extranjero, “tomados” por burócratas de escaso nivel, respaldados por los padres de la patria, este tema ciertamente no tenía cabida en ese singular consejo de ministros que se bamboleó peligrosamente entre la tragedia y la comedia.

 

 

 

  

 

 

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