Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.416-996

Fecha: Jueves 13-02-2025

 

EDITORIAL

 

Un juego de expectativas ajenas

 

La juventud, en su esencia, es una etapa de exploración, atrevimiento y cuestionamiento. Es un período en el que las certezas se mezclan con las dudas, donde los ideales se chocan con la realidad, y el individuo, en su impulso por encontrar su lugar en el mundo, no tiene miedo de equivocarse. Sin embargo, lo que alguna vez fue una etapa de descubrimiento auténtico parece haberse transformado en un juego de expectativas ajenas, donde los jóvenes ya no fallan por sus propios errores, sino por las reglas impuestas desde afuera.

La juventud de hoy se encuentra atrapada en una dicotomía peligrosa: el anhelo de autenticidad versus la presión de conformarse a un molde preconcebido. Las redes sociales, como espejo distorsionado de la sociedad, han impuesto una imagen casi inalcanzable de lo que significa ser joven. No solo se exige éxito, sino también la proyección de un "éxito" que no pertenece al sujeto, sino a la imagen que los demás esperan ver. De esta manera, muchos jóvenes han comenzado a adoptar identidades prestadas, construidas a partir de lo que se supone que deben ser, no de lo que realmente son. La paradoja es que, en lugar de aprender a conocerse a sí mismos, muchos se ven atrapados en la espiral de querer cumplir con expectativas externas, dejando de lado el proceso natural de exploración personal.

 

En este contexto, el "fallar" pierde su valor como herramienta de aprendizaje. Los jóvenes ya no fallan porque intentan algo nuevo, sino porque las estructuras sociales y digitales los condicionan a comportamientos que no les pertenecen. La experiencia personal, rica en matices y aprendizajes, es reemplazada por una realidad fabricada que se adapta a los estándares de lo "políticamente correcto" o lo "socialmente esperado". La consecuencia de esta dinámica es la creación de una generación que se ve reflejada más en lo que otros quieren que en lo que realmente son, y, como resultado, sus aspiraciones y deseos se convierten en ecos de voces ajenas.

¿Qué mundo nos espera cuando los constructores de ese futuro son jóvenes que han olvidado cómo construir su propia identidad? El peligro radica en que una generación que no sabe cómo verse a sí misma, ni cómo aprender de sus propios errores, podría ser incapaz de aportar soluciones auténticas y constructivas. La autonomía individual, la capacidad de soñar con metas propias y la posibilidad de equivocarse como parte del crecimiento, parecen estar cada vez más en peligro. La juventud prestada es una ilusión que debemos desmantelar para permitir a las nuevas generaciones abrazar su verdadera esencia, sin los filtros de lo que se supone que deben ser.

 

 

 

 

Como hacer las cosas bien

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

En un principio todo estaba en orden y las cosas estaban en su lugar. Todo funciona bajo un orden natural siguiendo normas y leyes nacidas de la experiencia en la evolución de las cosas. Pero llegamos un día y todo cambió.

Un municipio, una región o un Estado se administran bajo ciertos principios que la misma sociedad va imponiendo. Y bajo ese orden de acciones el conjunto social establece sus necesidades y prioridades.

En un Estado primitivo las cosas funcionan sin altibajos y todos sobreviven bajo su propio entorno, pero cuando la sociedad evoluciona y aparece todo tipo de encantadores de culebras y crean mitos estableciendo un orden que no corresponde a la parte humana. Nace todo tipo de enfermedades sociales que maltratan a quienes vivan en esas sociedades.

Estamos en una era donde la desigualdad es trascendental y todos creen entender que las cosas van bien, aceptando las indicaciones de unos pocos que se llaman gobernantes y que solo establecen leyes para beneficio del establecimiento.

El desamparo y el abandono es el conjunto de principios que siempre están como un fantasma que reclama en nombre de todos los desprotegidos. Y quienes están empoderados no ven las raíces de donde nacen todos los crímenes que el Estado crea convirtiéndolo en el creador del crimen organizado.

La falta de razonabilidad de quienes manejan la cosa política, se ven obligados a buscar recursos de quienes laboran para poder sostener el andamiaje estatal y creando infraestructuras que absorben más capital del que recaudan de los impuestos y sobre tasas impuestas.

Una nación manejada por estacionarios mentales es difícil que prospere o establezca rutas que permitan que la sociedad madure o crezca. Estas sociedades vivirán dependiendo de otras como mascotas, sobreviven de lo que las ya establecidas paguen por la compra de materias primas y que revenden al vendedor original.

Quienes han gobernado a Colombia desde su nacimiento, no han sido gobernantes, han sido individuos que han pretendido asumir unos cargos sin el conocimiento del manejo de una nación. Marco Fidel Suarez es un ejemplo y seguido de él no hay con quien contar. Colombia ha sido un país de individuos en el poder que la han llevado de guerra tras guerra sin poder establecer una nación unida.

En las regiones los gobernantes han mamado del Estado porque no saben cómo convertir estas regiones en autónomas y prósperas, porque prefieren vivir del presupuesto nacional. La falta de capacidad mantiene en vilo la economía y sobreviven por la recolección de impuestos que los ciudadanos pagan bajo amenazas y extorsión de los políticos.

La incapacidad ciudadana impide hacer cambios en las estructuras nacionales porque unos pocos gobiernan a la gran mayoría. Y los que medio piensan se
abstienen de ir a votar o protestar para

 

 

 

impedir la elección de corruptos personajes ya reconocidos en el ambiente político.

 

Los ignorantes culpan a otras naciones por sus negocios bien hechos, olvidando que los propios no actúan honestamente y dejan que tomen ventajas a las cuales un buen juicio impediría que eso pasara. Todas estas actuaciones son las causantes de las desgracias de los pueblos. Cada sociedad es dueña de su destino. Quienes gobiernan son el espejo de lo que es su sociedad, porque para que ellos lleguen a ocupar estos puestos tienen que ser elegidos por gente del mismo estatus moral.

 

LA GUERRA IMPERIALISTA
Crónica #1054

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Audio: https://youtu.be/efBQFh6PLKM

 

Los alborotos que causa Trump con su cruda y abusiva manera de entender el ejercicio del poder, no nos ha permitido ver que su injusto puño imperialista tiene una disculpa moralmente válida para su conciencia, (si es que la tiene), y para quienes creen que el mundo debe defenderse del avance chino.

 

Como creemos que la actitud de todos los dictadores, llámense zares o emperadores, presidentes o como sea, casi siempre es históricamente repetida, muchos creemos que lo de Trump es cada vez más parecido a Hitler en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

El deseo de adueñarse de Canadá y de Groenlandia y del Canal de Panamá, resultan similares a los expresados por el alemán en su sed de apoderarse entonces de los sudetes o de Polonia. En la trumpofobia que crece como espuma, hay la tendencia a asimilar a los judíos de la Europa de 1930 a los hispanohablantes que destierran a diario o encarcelan cruelmente en la base de Guantánamo.

Pero se nos olvida que el gringo ve a China, como Hitler vió al comunismo, aumentando su poder silenciosamente.

Ahora se sabe que a través de ese camuflaje entre propiedad privada y estatal que maneja con habilidad la China, están tratando de controlar las rutas marítimas al estilo de como lo hizo la Inglaterra imperial.

En Panamá lo hemos constatado, los dos puertos de acceso, fueron licitados para que empresas chinas eficientes los manejen.

El puerto de Chancay en el Perú, es más evidente aún, pero si reparan en la empresa Nuctech que sirve con sus máquinas de escaneo de mercancías a más de la mitad de los puertos del mundo, y es tan china como Pekín, los temores de Trump no son tan inventados.

Además, un porcentaje representativo de los bonos norteamericanos en el mercado de valores, son de propiedad china. Lo que se viene es la guerra comercial, antes que la de los drones y como es entre dos imperios, no conocemos mucho de sus métodos ni sus resultados.

Lo único que sabemos es que seremos víctimas.

El Porce, febrero 13 del 2025

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

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