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Greenpeace sostiene
que la salud de las ballenas es un reflejo de ecosistemas saludables, por lo que
es fundamental asegurar su protección y bienestar.
“La pesca intensiva no sólo provoca una merma en la población de peces y
crustáceos, sino que además reduce considerablemente la cantidad de alimento al
que las ballenas pueden acceder.
Por otro lado, los choques con embarcaciones o enmallamientos que pueden
provocar su muerte son otros riesgos que los cetáceos sufren”, agregó Arrigazzi.
“A esto se le suma la contaminación acústica producto de actividades como la
exploración sísmica, lo que impacta directamente en el comportamiento y la salud
de las ballenas para comunicarse, alimentarse y habitar los océanos”.
Datos relevantes de las ballenas:
Las ballenas son ingenieras de los ecosistemas que habitan y los mantienen en
equilibrio.
Son especies que tienen un importante rol en la estructura y la dinámica del
ecosistema. Al ser animales de gran tamaño y depredar sus presas afectan el
ciclo de nutrientes. Además, almacenan grandes cantidades de carbono
directamente en sus cuerpos, y sus fecas pueden estimular el crecimiento de
fitoplancton, que se transforma en alimento de miles de especies en el océano.

Las ballenas, además, actúan como indicadores de su entorno y pueden entregar
alertas tempranas sobre posibles cambios en los ecosistemas.
La gran mayoría de las ballenas son migratorias, moviéndose desde sectores de
alimentación a sectores de crianza. |
Con ocasión del Día Mundial de las Ballenas, una
fecha clave para reflexionar sobre la alarmante situación que
enfrentan estos gigantes marinos, diferentes organizaciones están
haciendo un nuevo y urgente llamado a protegerlos.
La pesca excesiva está acabando no solo con sus fuentes de alimento,
como el kril y los peces pequeños, sino también con sus propias
vidas, debido a la captura incidental en redes de arrastre. Proteger
a las ballenas es esencial para mantener el equilibrio de los
océanos y evitar su desaparición.

Métodos destructivos como la pesca de arrastre no sólo agotan estos
recursos, sino que también causan la muerte de miles de cetáceos al
quedar atrapados en redes. Se estima que más de 300.000 ballenas,
delfines y marsopas mueren cada año debido a la captura incidental
en la industria pesquera.
Además, el aumento del tráfico marítimo, el ruido submarino y la
contaminación plástica agravan aún más su situación. Es urgente
tomar medidas para frenar estas amenazas y garantizar la
supervivencia de las ballenas y la biodiversidad marina.
El Día Mundial de las Ballenas recuerda que se debe dejar de ver a
los animales como meros recursos y reconocerlos como seres
sintientes con derechos.
“Las ballenas, como todos los animales, son
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seres sintientes y es fundamental que las leyes las protejan.
Desde Fundación Veg trabajamos en el proyecto de ley ‘No Son Muebles’ para que
todos los animales sean reconocidos legalmente como lo que son: seres con
capacidad de sentir y no simples objetos”, señaló Magdalena López, directora de
Campañas de Fundación Veg.
Señala que es fundamental reconocer que su protección no solo salvaguarda la
biodiversidad marina, sino que también refleja el respeto por los ecosistemas y
los seres que los habitan. La pesca intensiva, la contaminación y la explotación
de los océanos. Proteger a las ballenas es proteger la vida en el océano y
garantizar un futuro sostenible para todas las especies, incluida la nuestra.

Para que las ballenas, los mamíferos marinos más grandes que existen, estén a
salvo, necesitamos océanos saludables. Actualmente, estas especies corren
diversos riesgos producto del impacto del cambio climático y del accionar
humano. Los océanos están expuestos por la pesca intensiva, la búsqueda de
hidrocarburos y la contaminación con materiales tóxicos, entre ellos, vertidos
de petróleo, productos químicos, residuos plásticos e industriales, lo cual
representa una amenaza para las ballenas y otras especies marinas”, sostuvo
Matías Arrigazzi, especialista en biodiversidad de Greenpeace Andino.
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