Pereira, Colombia - Edición: 13.421-1001

Fecha: Sábado 22-02-2025

 

 TECNOLOGÍA

 

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Asteroide 2024 YR4: ¿Un verdadero peligro para la Tierra?

 

 

 

pequeño tamaño hacen que su observación desde la Tierra sea cada vez más difícil.

 

A pesar de la incertidumbre inicial, la comunidad científica mantiene la calma. El astrónomo Richard Binzel, creador de la Escala de Turín, explica que estos cambios en las probabilidades de impacto son normales y forman parte del proceso de refinamiento de datos. Utiliza una curiosa analogía para describir la incertidumbre: imagina la órbita del asteroide como un fideo de pasta larga que se extiende alrededor de la Luna. La Tierra se encuentra debajo de ese fideo, y la fracción de la Tierra cubierta por el fideo representa la probabilidad de impacto. A medida que se obtienen más datos, el fideo se encoge y su posición se vuelve más precisa. Con el tiempo, es probable que el fideo se encoja tanto que ni siquiera toque la Tierra, eliminando por completo el riesgo de colisión.

En términos prácticos, incluso si un asteroide como 2024 YR4 tuviera un impacto con la Tierra, los efectos no serían comparables a los de un evento de extinción como el que acabó con los dinosaurios. Su tamaño relativamente pequeño significaría que cualquier colisión causaría daños localizados, pero no un desastre global. En el peor de los casos, si el impacto ocurriera en una zona poblada, las consecuencias serían graves, pero los avances en la detección temprana y los planes de mitigación permiten anticipar y reducir los riesgos.

 

 

Los expertos continúan monitoreando la situación y asegurando que el desarrollo de estrategias para desviar asteroides sigue siendo una prioridad para la exploración espacial. La NASA ya ha probado con éxito la misión DART, que logró desviar la trayectoria de un pequeño asteroide en 2022. En el futuro, es probable que tecnologías similares se utilicen para prevenir impactos reales si llegaran a representar una amenaza significativa.

Por ahora, la mejor respuesta ante la noticia de 2024 YR4 es la paciencia y la observación continua. A medida que se recopilen más datos, la probabilidad de impacto se seguirá ajustando, y lo más probable es que termine descartándose como una amenaza. Mientras tanto, el estudio de este asteroide sirve como un recordatorio de la importancia de vigilar los objetos cercanos a la Tierra y mejorar nuestras capacidades para responder ante potenciales riesgos en el futuro.

 

Desde su descubrimiento a finales de 2024, el asteroide 2024 YR4 ha sido objeto de análisis y especulación. Con un tamaño estimado de entre 40 y 90 metros de ancho, comparable a un edificio grande, su potencial impacto en la Tierra ha generado preocupación entre científicos y la población en general. La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han estado siguiendo de cerca su trayectoria, y las evaluaciones iniciales mostraban probabilidades de impacto en diciembre de 2032 superiores al 3 %, una cifra inusualmente alta en términos astronómicos.

 

La probabilidad de colisión ha cambiado varias veces desde su detección, lo que ha llevado a preguntas sobre la precisión de estos cálculos. Inicialmente, la NASA calculó un 3,1 % de probabilidad de impacto, mientras que la ESA estimó un 2,8 %. Sin embargo, una nueva actualización de la NASA redujo la cifra al 1,5 %, destacando cómo el perfeccionamiento de los datos modifica continuamente las predicciones. Este fenómeno no es inusual; ocurre porque los astrónomos dependen de modelos matemáticos y observaciones telescópicas que evolucionan con cada nuevo dato recopilado.

 

 

Los cambios en las probabilidades no deben interpretarse como un error en los cálculos, sino como un reflejo de la naturaleza de la astronomía. Cada vez que un asteroide es descubierto, sus primeras órbitas se determinan con datos limitados, lo que genera incertidumbre sobre su trayectoria exacta. A medida que los telescopios siguen monitoreando su movimiento y se incorporan nuevos puntos de referencia, se ajustan los modelos y las predicciones pueden cambiar drásticamente. En la mayoría de los casos, estas fluctuaciones tienden a reducir la probabilidad de impacto a medida que la órbita se refina con mayor precisión.
 

Este comportamiento ya se ha visto antes con otros asteroides potencialmente peligrosos, como Apophis. Descubierto en 2004, Apophis llegó a tener una probabilidad de impacto del 2,7 %, lo que lo convirtió en uno de los objetos más vigilados por la comunidad científica. Con el tiempo, el análisis de su órbita permitió descartar cualquier riesgo de colisión en el futuro cercano. De hecho, Apophis pasará a unos 32.000 kilómetros de la Tierra en 2029, una distancia relativamente corta en términos astronómicos, pero sin representar una amenaza real.

 

 

Para evaluar el peligro de estos objetos cercanos a la Tierra, los astrónomos utilizan la Escala de Riesgo de Impacto de Turín, que clasifica las posibles colisiones en una escala del 0 al 10. Un nivel 0 significa que la probabilidad de impacto es insignificante o que el objeto se desintegraría en la atmósfera sin causar daños. Un nivel 10 indica una colisión inevitable con consecuencias catastróficas a nivel global. Apophis, en su momento de mayor incertidumbre, alcanzó un nivel 4 en esta escala, lo que indicaba que requería un monitoreo cercano.

 

En el caso de 2024 YR4, su clasificación actual en la Escala de Turín es de 3, lo que implica que hay una posibilidad de colisión superior al 1 %, aunque se espera que nuevas observaciones lo reubiquen en el nivel 0, como ha sucedido con muchos otros asteroides. Esto significa que, aunque actualmente se considera un objeto digno de seguimiento, lo más probable es que en el futuro su trayectoria se aclare y deje de representar una amenaza.

Los astrónomos que estudian el asteroide utilizan una variedad de telescopios en la Tierra y en el espacio para medir con precisión su tamaño, velocidad y órbita. Sin embargo, 2024 YR4 presenta un desafío particular: después de abril de 2025, no será visible nuevamente hasta junio de 2028, cuando se acercará nuevamente a la Tierra. Esto dificulta la recopilación de datos constantes, por lo que los científicos están aprovechando al máximo el tiempo disponible para obtener la mayor cantidad de información posible.

Una de las herramientas clave para este monitoreo será el telescopio espacial James Webb, que comenzará a observar 2024 YR4 en marzo de este año. Gracias a su avanzada tecnología infrarroja, Webb puede detectar objetos en el espacio con una precisión sin precedentes, lo que permitirá definir con mayor exactitud la trayectoria del asteroide. Este esfuerzo es fundamental porque la distancia del objeto al Sol y su

 

 

 

 

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