Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.422-1002

Fecha: Domingo 23-02-2025

 

EDITORIAL

 

Lenguaje sin órganos


Los políticos expresan, vociferan y alardean de un inagotable léxico vacío. Constantemente nos movemos entre una serie de discursos que llegan a nuestros oídos, siempre intentando mostrarse de forma clara y precisa. Pero, creer que en muchos casos las palabras transmiten lo que se “quiere decir” sería un gran engaño. En ocasiones sólo se debe a la imposibilidad del locutor, en otros al desconocimiento, es decir, manejamos un lenguaje supremamente amplio pero poco profundo.

Tenemos un cuerpo específico para cada palabra. Sabemos distinguir la palabra paz de guerra, de libertad y esclavitud, no obstante, no conocemos los significantes que recorren cada uno de estos significados, en ese desconocimiento el sentido parece perderse, cae bajo el control del sentido comun y con eso crea una extraña comprensión normalizada de cualquier concepto que se exprese, llegando al punto de ser confundida con un significado casí natural.

Sin embargo, si existe algo que sea completamente natural, de seguro no es el lenguaje, el lenguaje no se da sin más, el lenguaje en una construcción social de significantes que se logran agrupar en un significado. Más, que se haya olvidado este proceso de la creación de los significados y con ello de los conceptos, crea un total caos produciendo de tal forma un discurso que no logra distinguirse con simples graznidos de animales o cualquier tipo de contaminación auditiva, de hecho, es más clara la bocina de un auto que el discurso de un político.

El lenguaje del ser humano contemporáneo parece ser tan sólo una corporalidad, inerte, sin órganos, sin significantes, nuestros contratos orales se mueven por presuntos, nunca por exactitudes, de tal manera es cómo nuestro siglo sólo se inmiscuye más y más en una sociedad, sin lenguaje, sin palabra, puesto que nadie ha podido pensarse en los significantes, en muy pocas ocasiones nos preocupamos para que nuestras palabras sean totalmente entendidas, sólo rellenamos vacíos en el ambiente, nunca se puede pensar en la profundidad de las palabras.

De lo anterior no se nos hace extraño la facilidad con la que los políticos cambian sus discursos, propuestas y demás, después de todo se ha normalizado no entender al otro, pues para entender al otro, se supone un pensamiento crítico y antes de eso una escucha crítica, pero, a que se le puede imponer una crítica racionalista, si no hay nada que escuchar, si desde un principio el locutor no está produciendo ningún tipo de sentido que se direccione a la mente, es decir, no se puede pensar aquello que no tiene la intención de crear un fenómeno de reflexión ¿entonces, qué nos queda? Sólo nos queda exigir que las palabras de nuestros líderes o compañeros ciudadanos posean tal lenguaje, un lenguaje cargado de significantes, de profundidades, de sentidos: Claros que nos lleven a otorgarle un alma a este cuerpo que luego agrupe una serie de órganos de la comprensión. De ser esta tarea muy aburrida para nuestro quehacer día a día; sólo nos queda adentrarnos en una sociedad sin vida y llena de frustraciones, individualismos y miseria, es decir, de manipulación y engaños.

 

 

 

La experiencia de años vividos es base para alcanzar la plenitud

Por: Zahur Klemath Zapata

zapatazahurk@gmail.com  

 

La vida es un estado de conciencia en desarrollo. Lo demás es circunstancial. Es como si todo sucediera en un destiempo donde nosotros estamos ahí haciendo presencia en lo inesperado. Por eso cada día es diferente y estamos a merced de quienes dirigen el concierto social.

Unos envejecen, otros añejan, el resto simplemente está como parte de bosque que da pulmón al aire para que la vida continúe.

Sociedades malformadas usan al bosque para que el Estado funcione y los viejos y añejos simplemente miran pasar los días con la esperanza que ese bosque se encienda para que nazca una nueva vegetación. Eso jamás pasa, lo que sí sucede es que un pirómano aparece en los extremos del bosque y hace que todo cambie de la noche a la mañana. Y todos creen que sobre esas cenizas nacerán nuevas generaciones que harán el verdadero cambio. Esas cenizas no son volcánicas que sí traen los nutrientes para una nueva vida.

 

Las nuevas generaciones no tienen los nutrientes volcánicos que los hagan actuar como si el conocimiento lo hubieran obtenido de ese pasado de donde ellos vienen. Actúan aferrados a las mismas leyes que han hecho tanto daño por décadas y no entienden que se pueden cambiar por algo mejor si presionan a los políticos para que actúen en interés de los electores quienes fueron los que los eligieron.

 

Los de antaño eran iletrados y no pudieron hacer nada, eran los líderes quienes comandaban esas huestes de criminales que arrasaron con todo y que aún siguen libres sin ser juzgados por sus crímenes. Ellos seguirán en la memoria de los millones de dolientes que jamás perdonan, aunque se firme cualquier acuerdo de paz.

La experiencia está ahí de esos años vividos que no va a permitir que se repita otra vez ese pasado. Sin ella estaríamos en peligro de vivir lo que no se ha vivido. Por eso la experiencia de los años es importante tenerla en cuenta y no rechazar aquellos mayores porque se cree que no se va a desempeñar bien.

En Colombia se ha preferido a los jóvenes para laborar porque no tienen experiencia, pero se les rechaza por lo mismo. Al final se eligen porque es más fácil manipularlos en el pago y en las labores que van a desempeñar.

Los viejos dejan que todo suceda porque hay temores de todas las condiciones y es mejor dejar que pasen los de la primera línea arrasando con todo a que ellos terminen mal trechos y mal heridos en un arranque patriótico.

 

 

 

QUE LEE GARDEAZABAL
Autocracia S. A.,
De Anne Applebaum
Editada por Debate


Gustavo Alvarez Gardeazábal

Audio: https://youtu.be/MEyyyHgHoYM


Los puñetazos de hierro de Trump al volver a la presidencia gringa nos hacen ver que el mundo está muy bien dotado de autócratas hasta formar un modelo con esquemas y actitudes repetidas que van desde las censuras de opinión hasta el ejercicio pleno de la cleptocracia.

Sobre ese modelo de gobierno que Occidente ha permitido y muchas veces impulsado, el señor Applebaum, periodista de los más importantes diarios del mundo hace, desde su retiro de Polonia, un análisis rápido, sencillo y fácil de entender sobre la magnitud de lo que hoy significa que sean autócratas los que gobiernan China, Rusia y Estados Unidos y muchos otros países.

Y entrando en detalles muy bien escogidos muestra cómo usan las mentiras, siembran desesperanza y cinismo, eliminan, intimidan o neutralizan a la diáspora de sus propios países porque los consideran peligrosos exiliados políticos.

Pero también horada sobre cómo logran, y ahora con apoyo de las redes, construir la imagen degradante de que quienes se les oponen están siendo financiados o por Soros o por Musk, o por los servicios soviéticos o la CIA y no son nunca valientes patriotas defensores de sus naciones.

Y así, con el mismo estilo picante de sus notas periodísticas sobre la democracia, desnuda casi todos los puntos de identidad de esa organización mundial que llama Autocracia S.A, apuntala sus redes tecnológicas o financieras hasta lograr construir un libro cartilla, cargado de propuestas para combatir a esos autócratas en todas sus hirientes formas.

Lamentablemente el texto no tiene peso específico y tanto lo que analiza como lo que propone evidencia una falta de realismo o quizás más bien una ausencia de experiencia en el manejo del poder y la administración de los estados y se queda en el nivel de teoría o de comentario.

O, lo que puede ser peor, envuelve el texto más bien en una provocación para que cualquier lector con ansias de ingresar a esa sociedad mundial de autócratas se nutra de lo que le falta para lograrlo y la pretendida defensa de la democracia que muestran las 220 páginas, por paradoja vaya y termine siendo un arma suicida.

El Porce, febrero 23 del 2025

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo
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