DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias
“POR LA RAZÓN O LA FUERZA”, GUSTAVO PETRO ANUNCIA
SU INTENCIÓN DE PROLONGAR SU MANDATO MÁS ALLÁ DEL 2026
Febrero 24 de 2025.-
Ya casi está armado el tablero de ajedrez que servirá de base al actual
presidente Gustavo Petro para hablar con propiedad sobre un nuevo gobierno que a
la vez y “desde ya” sea la prolongación de su controvertido mandato, según los
datos filtrados entre palabras de evocación poética sobre la tierra del olvido y
un nuevo amanecer ese sí, fulgurante y promisorio según sus expresiones en
Chicoral hace unos días, convertidas en alocución presidencial en todas las
cadenas como corresponde a todo un jefe de estado.
Por lo regular en este tipo de alocuciones el presidente Petro utiliza elementos
de dramaturgia que al parecer alguien muy relacionado con el teatro popular le
sopla al oído y que en determinados momentos logra exitosos resultados.
Son diálogos con auditorios relativamente pequeños pero con todos los oídos
electrónicos al máximo para garantizar que el mensaje llegue en directo a todo
el país.
Para ello enfoca el mensaje como en esta ocasión dirigido a un grupo campesino
supuestamente martirizado por una clase dirigente, -la actual clase dirigente
del país- a la que luego trata en forma más amable cuando se trata de lograr
convenios comerciales e industriales intergubernamentales.
Alocuciones dirigidas en ocasiones anteriores a los indígenas por las
injusticias del pasado señalados como las víctimas de una clase blanca que los
sigue apabullando desde poder industrial y comercial del estado.
En el discurso de Chicoral el presidente se mostró más claro que nunca y casi no
tuvo necesidad de trastrocar pullas y pullitas mimetizadas en Aureliano Buendía
y los esclavistas blancos del siglo antepasado para irse de frente y sin reversa
como dicen por ahí: “a lo que vinimos”. Es decir a motivaciones claras para
darle peso a una candidatura presidencial que si bien no se posible actualmente
si empieza a mostrar quienes serán los caballos y alfiles de este ajedrez
novedoso en el que los reglamentos y normas parecen no importar mucho.
Por eso como primer paso en este match, ajedrecístico sin protocolos
anunciativos se escenificó el consejo de ministros “fuera de serie” con
transmisión a todo el país que los mismos protagonistas desconocían y en el cual
una ficha del tablero de forma increíble, la de Armandito Benedetti hizo de
caballo rebelde para moverse sin importar el reglamento internacional por todo
el tablero dándole pataditas a unos y a otros, demostrando quien era el nuevo
rey de la manada.
Como resultado unas cuantas salidas de fichas molestas y la valiente oposición
de unos ministros que le dijeron “no” al atrevido retador, como Susana Muhamad,
pero quien siguiendo la biblia de Petro a la vez basada en el chavo del ocho,
optó por el “como digo una cosa hoy, digo la otra”, arrepentida de su emocional
retiro de gafas empañadas por las lágrimas, para aceptar continuar con su jefe
al parecer hasta el final del mandato y más allá si es necesario.

Lo cierto es que
Petro permitió la pancarta que anuncia su candidatura de reelección bajo la
sigla del M19 y destapó casi todas las cartas montando el primer caballito de
batalla de lo que será una dura campaña como es buscar el primer culpable, entre
muchos creemos nosotros, de los desastres del pasado según su opinión.
Se trata del
expresidente Misael Pastrana Borrero a quien acusó de creador y artífice
|
|
del narcotráfico junto a su hijo Andrés con idénticos
señalamientos muy graves sobre los orígenes del desbarajuste gubernativo actual
de Colombia.
Así Petro ha enterrado definitivamente el lema de la paz total y
los proyectos de principios de su gobierno sobre un bienestar global para
desenterrar hachas de guerra que aunque mohosas sirven para volver a poner a
unos contra otros como en tiempos del dictador Rojas Pinilla.
Nacionalismo y fatalidad

Por: Guillermo
Navarrete Hernandez
Desde 1776, los Estados Unidos de
América se convirtieron en un referente en términos de su sistema democrático y
económico, factores que contribuyeron a su ascenso como potencia mundial. Entre
los elementos que influyeron en dicho crecimiento se destaca el papel de la
religión, promotora de valores como la ética del trabajo, la honestidad, el
ahorro y la caridad. Estos principios, junto con el activismo de denominaciones
religiosas como la Iglesia congregacional, los presbiterianos y las reformadas
holandesa y alemana, sentaron las bases para un desarrollo económico sostenido.
Este fenómeno no solo transformó la vida espiritual de las colonias, sino que
también fomentó una cultura de responsabilidad individual y esfuerzo colectivo.
Ideas que se alinearon con otros factores clave, como la existencia de un
mercado unificado, un sistema político-legal favorable, abundantes recursos
naturales y los avances de la Segunda Revolución Industrial, sumados al espíritu
emprendedor y la inversión en capital.
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la producción industrial y la
exportación de bienes a Europa, en contraste con la devastación que sufrían las
naciones de dicho continente, consolidaron el protagonismo de Estados Unidos en
la política y la economía global.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) afianzó la hegemonía estadounidense,
gracias a su contribución decisiva en la derrota de la Alemania nazi, la
posterior reconstrucción de Europa mediante el Plan Marshall, la producción
industrial masiva y desarrollo tecnológico.
La Guerra Fría, un conflicto ideológico desatado entre países de corte comunista
y capitalista, lo erigió como líder del bloque occidental. Promovió la creación
de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial. A través de estas dos instituciones
financieras impulsó el neoliberalismo, modelo económico conveniente para sus
intereses, especialmente en los países del sur global, que se vieron obligados a
recurrir a créditos externos condicionados para financiar sus déficits fiscales.
Paralelo a lo descrito el apoyo a dictaduras en Chile, Argentina, Uruguay,
Brasil, Paraguay, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, en el marco de la Doctrina
de Seguridad Nacional, pese a la demostrada y documentada violación sistemática
de los Derechos Humanos. provocó una estela de inestabilidad política,
desplazamientos masivos, cinturones de miseria en las goteras de las grandes
ciudades y desigualdad social. Además, su invasión a Irak en 2003, justificada
con la falsa excusa de la producción de armas químicas y respaldada por medios
de comunicación afines, evidenció su intervencionismo.
En el caso de Colombia, está documentado que fueron norteamericanos los que
introdujeron el narcotráfico al descubrir marihuana de alta calidad en la costa
norte, de superior calidad a la que consumían sus tropas en Vietnam. Promovieron
su cultivo en la Sierra Nevada de Santa Marta y La Guajira, para luego enviar
cargamentos de la yerba en avionetas a su propio país. Paradójicamente, años más
tarde, impusieron la llamada "guerra contra las drogas", con profundas secuelas
económicas, sociales y de violencia para nuestra patria.
Con el ascenso al poder de Donald Trump, un mentiroso consagrado caracterizado
por su retórica nacionalista, su desprecio por las
|
|
normas diplomáticas
y su disposición a establecer alianzas cuestionables, la política hipócrita ya
pasó de moda, es la desfachatez, la codicia, la chabacanería, el fanático
nacionalismo y la fatalidad, las que se imponen y generan preocupación a nivel
global.
CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
El Alquimista Interior: Una Transformación
Budhista
"El alquimista es aquel que deja de sentirse victima, para
convertirse en el dueño de su propia existencia".
La alquimia, ancestralmente asociada a la transformación de metales básicos en
oro, ha trascendido su significado literal para convertirse en un símbolo de la
transformación personal. En el budhismo, esta metáfora cobra una profundidad
especial, pues la práctica espiritual se entiende como un proceso continuo de
refinamiento y transformación de la mente.
Según la filosofía budhista, cada individuo es el alquimista de
su propia existencia. El sufrimiento, lejos de ser una fatalidad, se presenta
como el crisol en el cual se forja la liberación. Al igual que el alquimista
somete a los metales a intensas pruebas de fuego, el budhista enfrenta los
desafíos de la vida como oportunidades para purificar su mente y cultivar
cualidades como la paciencia, la compasión y la sabiduría.
De Sentirse Víctima al Creador
La visión budhista desafía la tendencia humana a sentirse víctima de las
circunstancias. Al atribuir nuestro sufrimiento a factores externos, nos
eximimos de la responsabilidad de cambiar nuestra situación. Sin embargo, el
budhismo enseña que la mente es la fuente de todo sufrimiento.
Al igual que un alquimista puede transformar un metal base en
oro, nosotros podemos transformar nuestra mente, llena de apegos, aversiones e
ignorancia, en una mente clara y pacífica.
Los Ingredientes de la Transformación
Para emprender este viaje alquímico interior, el budhismo ofrece una serie de
herramientas y prácticas:
* La atención plena (mindfulness): Al cultivar la atención plena,
observamos nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, lo que nos permite
reconocer los patrones que generan sufrimiento.
* La meditación: A través de la meditación, desarrollamos la
concentración y la introspección, lo que nos permite acceder a niveles más
profundos de la mente.
* La compasión: Cultivar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los
demás nos ayuda a romper los ciclos de odio y rencor que alimentan el
sufrimiento.
* La sabiduría: La sabiduría budhista nos enseña a ver las cosas como
realmente son, sin ilusiones ni apegos.
El Oro Interior
El objetivo final de la alquimia budhista no es la acumulación de riquezas
materiales, sino la realización de la naturaleza búdhica, la cual es intrínseca
a todos los seres. Al igual que el oro se encuentra oculto dentro de la materia
prima, la iluminación se encuentra oculta dentro de cada uno de nosotros. A
través de la práctica espiritual, podemos desvelar este tesoro interior y vivir
una vida plena y significativa.
En conclusión, la metáfora del alquimista nos invita a asumir la responsabilidad
de nuestra propia transformación. Al igual que un alquimista paciente y
perseverante, podemos convertir el plomo de nuestro sufrimiento en el oro de la
liberación. El viaje puede ser largo y desafiante, pero la recompensa es
incalculable: la paz interior y la libertad de ser quienes realmente somos.
|