Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.431-1011

Fecha: Sábado 08-03-2025

 

EDITORIAL

 

Desigualdad estructural

 

En el debate sobre el progreso y el desarrollo, la desigualdad social sigue siendo una de las principales barreras para la construcción de sociedades más justas y equitativas. A pesar de los avances en distintas esferas económicas y tecnológicas, las brechas en el acceso a derechos fundamentales continúan limitando el potencial de millones de personas en el país y en el mundo en general.

La desigualdad no es un fenómeno espontáneo ni una consecuencia inevitable del desarrollo. Es, en cambio, el resultado de estructuras históricas y políticas que han perpetuado un sistema de exclusión social. La concentración de la riqueza en manos de pocos, la falta de acceso a servicios públicos de calidad y la discriminación en distintos ámbitos son solo algunas de las manifestaciones de un problema que impacta a generaciones enteras.

Uno de los efectos más preocupantes de la desigualdad social es la erosión de la cohesión social. Cuando una parte significativa de la población se ve privada de oportunidades, se genera un sentimiento de desconfianza en las instituciones y en el sistema político. La falta de equidad socava los cimientos de la democracia y da lugar a un escenario donde el descontento y la inestabilidad social se vuelven una constante.

El acceso a la educación, la salud y el empleo digno son pilares fundamentales para reducir las brechas sociales. Sin embargo, en muchos países, sobre todo de regiones como la latinoamericana, persisten barreras estructurales que impiden que estos derechos sean ejercidos de manera equitativa. La informalidad laboral, por ejemplo, priva a millones de personas de una seguridad social adecuada, mientras que los sistemas de protección social siguen sin alcanzar a los sectores más vulnerables de la población.

Superar la desigualdad requiere no solo de reformas políticas y económicas, sino de un cambio en la concepción del desarrollo. No puede hablarse de crecimiento económico sostenible si este no va acompañado de políticas de inclusión que garanticen el acceso equitativo a las oportunidades. La inversión en educación y salud, el fortalecimiento de los sistemas de protección social y la generación de empleo digno son pasos esenciales en este camino.

No se trata solo de un imperativo moral, sino de una necesidad estratégica. Sociedades más equitativas son también más prósperas y estables. La construcción de un futuro con menor desigualdad no es una tarea exclusiva de los gobiernos, sino un desafío colectivo que requiere la participación activa de todos los sectores de la sociedad. Si se quiere avanzar hacia un desarrollo real y sostenible, es necesario entender que la inclusión social no es un costo, sino una inversión en el bienestar de toda la sociedad.

 

 

 

 

Vivimos bajo un engaño permanente y seguimos creyendo en los políticos

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

El perrito de mi casa cree en mí y se somete a la calidad de vida que yo le doy. Él siempre está a mi lado y me habla en su lenguaje precario cuando quiere algo de mí. No es complicado entender, su lenguaje es simple pero concreto. Es una persona que tiene su mundo y lo vive sin descuidar que yo estoy ahí con él. Así de simple es la vida, es parte de mi familia.

Cuando salgo a la calle me encuentro con otro mundo, no un mundo que yo he construido sino una multitud de personas que han creado el entorno de múltiples negocios, empresas y quehaceres para que todos podamos vivir en esa cadena que nos une y nos obliga a mantener los eslabones unidos para que podamos vivir con el bienestar que se supone que debemos tener.

 

No somos autónomos, ni libres y mucho menos independientes. Somos una sociedad dependiente de quienes controlan el establecimiento a pesar que nosotros somos el Estado. Porque estamos obligados a pagar impuestos y contribuciones para que quienes manejan el Estado tomen las decisiones que ellos creen que son correctas, pero realmente no es así porque ellos se quedan con nuestros aportes y nos presentan gastos exorbitantes a donde se fue el dinero.

Para la sociedad es normal pagar impuestos, no solo impuestos sino lo que ellos exijan de papeles y documentos que hay que presentar si alguien quiere establecer un negocio o empresa.

 

Todos estamos a merced de los políticos, porque los hemos elegido para que nos gobiernen sin ninguna restricción.

Vivimos bajo un engaño permanente porque estos personajes existen por temporadas y estamos listos cada vez que hay elecciones a votar por ellos creyendo que este nuevo personaje si va actuar con la honestidad que todos esperamos. Pero jamás llegará ese personaje a ocupar un puesto público sin que saque en nombre de su partido o a título personal.

Los políticos tienen su propia naturaleza a la cual no pueden eludir y nada va a cambiar en su modo de ser. Sus seguidores son la sangre que los hace estar siempre presente en los estrados del establecimiento.

Nosotros somos el Estado, pero no tenemos conciencia de nuestra naturaleza y valores porque aún estamos inmaduros y dependemos de las habilidades que otros tienen. Por eso nos entregamos incondicionalmente a quienes dañan a la humanidad.

 

 

 

Por eso hay dictadores, líderes y personajes que gobiernan naciones y deciden sobre el destino de otros que ni siquiera saben que es lo que está pasando. Porque simplemente vivimos engañados y aún tenemos fe en que llegará el…

 

LA REGASIFICADORA
Crónica #1071

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Audio: https://youtu.be/h2AG4BxNqqs

 

Aunque nombren a mi respetado Hildebrando como miembro de la Junta de Ecopetrol, las apabullantes cifras que muestran el fracaso total de la tesis antiextractivista de su hija, la ministra Irene Vélez, no pueden ocultarse.

Colombia no tenía las tales reservas de gas de que ella y Petro hablaban cuando prohibieron seguir explorando y explotando hidrocarburos en Colombia.

17 meses antes de que se termine el mandato de la izquierda en Colombia, la falta de gas es tan abrumadora que hubo de importarse, ya no solo para el funcionamiento de las termoeléctricas, sino para llenar el déficit de otros usos.

 

Pero la más contundente demostración de esa equivocación es la adjudicación esta semana de la Regasificadora de Buenaventura, por la que tantas veces hablé en estas crónicas.

El que se hayan decidido a contratar con PIO Sas, la poderosa empresa que fue capaz de sacar avante la construcción de Puerto Antioquia, no solo rúbrica la verdad sobre el combustible, sino que por fin el precio del gas en el suroccidente colombiano será igual o menor que el que distribuyen por el resto del país sacándolo de Ballenas y Cusiana.

El gas licuado se traerá al puerto de Buenaventura en buques cisternas, como los que llegan a Cartagena. Allí se pasa a unos isocontenedores de 14 toneladas y por la carretera del puerto a Buga se trasladará en tracto camiones para ser regasificado en inmediaciones de la basílica del Señor de los Milagros e inyectarlo directamente a la red nacional de gasoductos.

Ese gas es mucho menos contaminante y más barato que el venezolano y así lo traigan del Perú o de México, será menos caro que el que revende Promigas desde Barranquilla.

 

Detrás de este empeño hay un vallecaucano que enorgullece, Oscar Isaza, el sostén de PIO Sas, quien con igual tesón levantó el muelle de TCBuen en Buenaventura y logró consolidar ese monstruo de Puerto Antioquia en Urabá

El Porce, marzo 8 del 2025

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
Laurie Agront

Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

Felipe Castro

 

   

Diagramación
María  Molina

 

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Nadeem Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
Edgar Cabezas

Gongpa Rabsel Rinpoché

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Teresa Pardo

Agustin Perozo

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