12-

 

COLUMNISTAS

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.432-1012

Fecha: Domingo 09-03-2025

 

CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

 

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

 

El Poder Liberador del Mantra
"Yo Soy Libre de Toda Culpa"

 

El mantra "Yo soy libre de toda culpa" es una poderosa afirmación que invita a una profunda reflexión sobre nuestra relación con el error, el arrepentimiento y la culpa. Si bien es cierto que somos responsables de nuestras acciones, la culpa es una emoción que a menudo nos paraliza y nos impide avanzar. Este mantra nos invita a liberarnos de esta carga emocional y a adoptar una perspectiva más compasiva hacia nosotros mismos.

La Culpa: Un Obstáculo para el Crecimiento

La culpa es una emoción compleja que surge cuando creemos que hemos hecho algo malo o que hemos fallado de alguna manera. Si bien la culpa puede servir como

un mecanismo de aprendizaje, un exceso de culpa puede convertirse en una carga emocional que nos impide avanzar y disfrutar de la vida.

 

La Responsabilidad sin Culpa


Ser responsable de nuestras acciones implica reconocer las consecuencias de nuestros actos y tomar medidas para reparar cualquier daño causado. Sin embargo, la responsabilidad no implica necesariamente sentir culpa. La culpa es una emoción subjetiva que se basa en juicios morales y en la comparación con un ideal de perfección que a menudo es inalcanzable.

El Mantra como Herramienta de Liberación

El mantra "Yo soy libre de toda culpa" nos invita a:

• Aceptar la imperfección: Todos cometemos errores. Aceptar nuestra humanidad y nuestra imperfección es el primer paso hacia la liberación de la culpa.

 

• Practicar la autocompasión: Trátate a ti mismo con la misma compasión y comprensión que le ofrecerías a un amigo.

• Centrarse en el presente: En lugar de quedarte atrapado en el pasado, concéntrate en el presente y en lo que puedes hacer ahora para mejorar tu vida.

• Cultivar la responsabilidad: La responsabilidad implica tomar decisiones conscientes y asumir las consecuencias de nuestras acciones, sin dejarse paralizar por la culpa.

 

Cómo Incorporar el Mantra en tu Vida

• Repetición consciente: Repite el mantra a diario, varias veces al día, prestando atención a las sensaciones físicas

 

 

 

y emocionales que surgen.

• Visualización: Visualízate libre de la carga de la culpa, flotando en un espacio de paz y tranquilidad.

• Escritura: Escribe sobre tus experiencias con la culpa y cómo este mantra te ayuda a transformarlas.

• Meditación: Utiliza el mantra como ancla durante la meditación para profundizar en tu conexión contigo mismo.

Beneficios de Liberarse de la Culpa

• Mayor autoestima: Al liberarte de la culpa, te sentirás más seguro y confiado en ti mismo.

• Mejores relaciones: La culpa puede dañar nuestras relaciones con los demás. Al liberarte de ella, podrás establecer conexiones más auténticas y profundas.

• Mayor bienestar emocional: La culpa puede contribuir a la depresión, la ansiedad y otros problemas de salud mental. Al liberarte de ella, experimentarás una mayor sensación de bienestar.

• Mayor creatividad: La culpa puede inhibir nuestra creatividad. Al liberarte de ella, podrás explorar nuevas ideas y posibilidades.

Conclusión

El mantra "Yo soy libre de toda culpa" es una

invitación a vivir una vida más plena y auténtica. Al liberarnos de la carga de la culpa, podemos cultivar la autocompasión, fortalecer nuestras relaciones y alcanzar nuestro máximo potencial. Recuerda que eres humano y que cometer errores es parte de la vida. Lo importante es aprender de ellos y seguir adelante.

Si tienes alguna inquietud o comentario, no dudes en ponerte en contacto conmigo al correo gongparabsel@gmail.com o al WhatsApp +57 314 623 83 08.

 

Aquellos extraños diálogos

 

Por: Guillermo Navarrete Hernandez

 

Hace unos días, al escuchar uno de tantos podcasts que coloco en mi móvil para enterarme de los acontecimientos diarios o para adquirir nuevos conocimientos sobre alguna materia, una especialista en neurociencia manifestaba que, gracias

 

 

 

al dolor, el desamor y la soledad, se han creado grandes obras literarias y conmovedoras poesías, muchas de las cuales se convierten en canciones. Sin ellas, la vida no tendría sentido, señalaba.

En efecto, las dificultades, parte del quehacer humano, permiten, conforme a las circunstancias, explorar alternativas y establecer mecanismos de solución, aunque en ocasiones los desenlaces no sean los más satisfactorios. Sin embargo, es necesario advertir que los desafíos siempre están en el horizonte y que enfrentarlos es la mejor manera de labrar un destino acorde con el propósito de vida forjado. Amar y desamar, odiar y perdonar, aprender y desaprender, recordar y tratar de olvidar, son oxímoros que reflejan la complejidad y dualidad de nuestras emociones y experiencias, derivados de las relaciones que necesitamos e intensamente buscamos, para precisamente encontrar la felicidad, o tal vez, la infelicidad.

 

En la soledad, los recuerdos y aquellos extraños diálogos internos se convierten en una forma de interactuar con quien no se tiene contacto pero que siempre está presente. Llegar del trabajo, saludar y hablar con ese ser invisible al que de costumbre todo se le contaba, ofrecer un apetitoso tinto y compartir la cotidianeidad. Lamentablemente, al instante, todo es una fantasía, al fondo se observa un recinto oscuro, las sillas vacías y la mente se nubla de congoja. O el tomar el móvil para contarle el nuevo éxito o el estrepitoso fracaso.

Cada rincón de la casa, cada objeto cotidiano, cada detalle se convierte en un eco de aquellas conversaciones, risas, silencios, elucubraciones y hasta discusiones. Las paredes susurran sus palabras y el silencio se vuelve ensordecedor. Mis cuitas se sienten como un río sin cauce que se desbordan sin dirección. La ausencia es como un crudo invierno, donde el frío cala hasta los huesos. Cada día es una lucha por encontrar sentido en la rutina, por llenar ese vacío. La soledad es esa sombra que constantemente persigue, pero que también enseña a valorar lo que se tuvo y a apreciar cada momento vivido.

Los días se suceden uno tras otro, y aunque el dolor de la ausencia nunca desaparece, aprendo a vivir con él. Encuentro consuelo en las pequeñas cosas, en el estudio, en mi trabajo, en los gestos de los demás, en el atardecer o en la melodía de una canción. La esperanza de un reencuentro me da fuerza y, a su vez, tristeza.


Muchas son las veces que le hablo e imagino sus respuestas y sus gestos, los que por costumbre ya conozco.

Sí, sostengo con ella extraños diálogos, aunque lo que me acompañe sea su ausencia. Ausencia que enseña que indefectiblemente el amor y el dolor son dos caras de la misma moneda.

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079 

    © 1948-2009 - 2025 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK