Mucho se habla del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no
obstante, en los últimos años lo que he visto y escuchado es que no
es una celebración, sino la conmemoración de lucha por los derechos
de la mujer en todos los aspectos; como quiera que sea, es una
festividad para dar reconocimiento al papel y al trabajo de la mujer
en la sociedad.
Reconozco lo valiosas que somos, lo hermosas por dentro y por fuera,
curiosas, entusiastas, con esa fuerza interna y coraje que muchos
hombres desean tener, llenas de amor, ternura, delicadeza,
inteligencia, intuición, gestación de vida y de proyectos,
maternidad, calor de hogar, sensibilidad, buen desarrollo del
lenguaje y un sin número de cualidades que identifican nuestro
género.
Así que, siendo mujer y curiosa, he hecho muchos interrogantes, uno
de ellos ha sido ¿De dónde procede el conocimiento? Hablo del
conocimiento racional, es decir, aquel que viene de la razón y la
lógica, y que puede bañar todos los ámbitos de la vida, el mundo, el
ser humano, es decir, todas las ramas del conocimiento humano, y que
sin lugar a dudas encontramos especialistas en temas específicos,
donde quiera que busquemos; por ejemplo, y a propósito del mes de la
mujer, hago un paralelo entre dos mujeres que trabajan
incansablemente por la comunidad, a pulso, sin buscar
reconocimiento, ni pretender hacerse ricas con su actividad, el
único objetivo es cultivar en su rama del conocimiento esos saberes
que dominan, siendo los dos igualmente valiosos. Yo las he
denominado Las Restrepo, aun cuando, no sean de la misma familia,
ambas son custodias.
La primera es la doctora Amelia Restrepo Hincapié, conocida en
nuestra ciudad, Pereira, como “La dama de la cultura”. Maestra por
acción, convicción y afición durante toda su vida, porque si bien es
cierto que ya no está en las aulas de clase educando, si nos enseña,
y mucho, con “La Academia Colombiana de Historia, Literatura y
Arte”, de la cual es fundadora y presidente.

Amelia Restrepo
De la misma manera, es modelo para todos ya que con su “viventud”,
término acuñado por ella misma, nos muestra cómo es vivir
intensamente, sin tener en cuenta la edad, siendo activa y
productiva en cada momento, no solo para mantenerse lúcida, sino
para ser útil a la sociedad.
Según mi análisis, es custodia de la historia, la literatura y el
arte, valga la redundancia, no solo de nuestro bello departamento,
Risaralda, sino que con su gran visión desea hacerlo a nivel
nacional, y llevar, si no todo ese maravilloso trabajo, si una
parte, a nivel internacional.
Doctora Amelia, nuestro más grande
reconocimiento, admiración y gratitud por esa forma desinteresada de
hacer país, de mostrar en vida a los gestores de cultura de nuestra
tierra. Ha sido una ardua labor de la cual no se ha beneficiado, ni
lucrado
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económicamente, podría decirse que infatigable, pero hay momentos
en que ha sentido cansancio, luego se recarga de energía y continúa trabajando
por su sueño. El objetivo siempre ha sido trabajar por la historia, las letras y
la cultura. Ese es su legado.
La segunda es Rosa Inés Restrepo Fernández, campesina, cafetera, custodia de
semillas y líder social agroecológica. Representante legal de Corpocam. Nacida
en el municipio de Santuario, Risaralda, especializada en pedagogía para la
docencia universitaria. Su principal reconocimiento y proyecto actual es ser
“Custodia de Semillas” y conservación de la agroecología.
En sus propias palabras, “ser custodia de semillas es un compromiso grande con
la vida. Custodiar es cuidar, es guardar. Uno puede guardar semillas simplemente
cogiéndolas y poniéndolas en una bolsita completamente secas, o en un frasco,
echándoles algún componente como la ceniza o el paico, para que no se vayan a
dañar, o con otros procesos que cumplan con el mismo fin, pero definitivamente
la mejor forma de usted custodiar una semilla es sembrándola, porque garantiza
que ella se va a seguir encargando de cuidar su descendencia. Eso es lo que
hacemos las custodias de semillas, algunos las cuidan allá quietecitas y otros
sembrando. La invitación es que cada que usted se
coma una fruta,
cualquiera que ella sea, no vote las pepitas o semillas a la basura, sino que
cuando vaya caminando y encuentre una zona verde, la tire ahí, algún día, algún
día, alguien las va dejar retoñar”.
Dos formas diferentes de gestar, custodiar, guardar, igualmente invaluables.
Una conserva las semillas de la historia, la literatura y el
arte, la otra las semillas de los alimentos. Ambas dominan los temas por los que
trabajan y desean |