Pereira, Colombia - Edición: 13.435-1015

Fecha: Jueves 13-03-2025

 

 TECNOLOGÍA

 

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La granja futurista de Islandia que revoluciona la alimentación del futuro

 

 

 

alimentos de la Universidad de Copenhague, señala que la textura y el sabor pueden ser barreras para su consumo. "Algunas microalgas tienen un gusto similar al pescado y su consistencia puede no ser atractiva para el consumidor promedio", explica. No obstante, existen maneras de integrar estos organismos en productos más familiares. En Reikiavik, por ejemplo, una panadería ha comenzado a elaborar pan enriquecido con espirulina, mientras que algunos gimnasios han introducido batidos con microalgas en su menú.

 

El valor nutricional de las microalgas es indiscutible. Comparadas con la soja, una hectárea de cultivo de microalgas puede producir hasta 15 veces más proteínas al año, lo que las convierte en una alternativa viable para alimentar a una población mundial en constante crecimiento. Sin embargo, su implementación a gran escala aún requiere superar desafíos tecnológicos, regulatorios y de aceptación social.

 


De vuelta en la planta de Vaxa, Haflidason ofrece a los visitantes la oportunidad de probar las microalgas en su estado más puro: una pasta verde de textura similar al tofu. "No estamos sugiriendo que la gente coma lodo verde", bromea. En cambio, su visión es que estos organismos sean utilizados como ingredientes para mejorar el perfil nutricional de los alimentos tradicionales. "No vamos a cambiar lo que la gente come, sino a mejorar la calidad de los alimentos con los que ya están familiarizados", concluye.

Con un mercado de microalgas que se proyecta en más de 25.000 millones de dólares para 2033, parece claro que este antiguo superalimento tiene un papel crucial en el futuro de la alimentación. La granja futurista de Islandia no solo demuestra que es posible cultivar alimentos de manera sostenible, sino que también abre la puerta a un nuevo paradigma en la producción alimentaria global.

 

A las afueras de Reikiavik, en Islandia, se encuentra una de las iniciativas más innovadoras en la producción de alimentos sostenibles. Muy cerca de la central geotérmica más grande del país, en un enorme almacén de aspecto futurista, la empresa Vaxa Technologies ha desarrollado un sistema que podría cambiar la manera en que concebimos la alimentación. Allí, bajo un resplandor rosa-violeta que recuerda más a una escena de ciencia ficción que a una granja tradicional, se cultivan microalgas, un superalimento ancestral con un potencial inmenso para el futuro de la nutrición global.

Las microalgas han sido utilizadas como alimento durante siglos en antiguas civilizaciones de América Central y África, pero su consumo nunca se popularizó como el de las macroalgas. Ahora, gracias a los avances tecnológicos y a la necesidad de buscar fuentes de alimentación más sostenibles, científicos y emprendedores están redescubriendo sus beneficios. En la granja de Vaxa Technologies, la microalga Nannochloropsis es cultivada con fines alimenticios tanto para el consumo humano como para la acuicultura, donde se emplea en la cría de peces y camarones.

 

 

El método de producción de Vaxa es revolucionario, ya que se basa en un ecosistema cerrado y completamente optimizado. La empresa ha integrado su sistema con la central geotérmica adyacente, lo que le permite utilizar energía limpia para alimentar los fotobiorreactores donde crecen las microalgas. Además, la instalación aprovecha las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de la planta de energía, lo que no solo reduce su impacto ambiental, sino que convierte la producción en una actividad con una huella de carbono negativa.
 

Kristinn Haflidason, gerente general de Vaxa Technologies, explica que el proceso es altamente eficiente. "Las microalgas realizan la fotosíntesis de manera óptima en un entorno controlado, absorbiendo CO2 y liberando oxígeno. Es un sistema completamente sostenible y regenerativo", afirma. Gracias a este enfoque, la

 

 

producción de microalgas no solo es viable desde un punto de vista ambiental, sino que también representa una alternativa nutricional rica en proteínas, ácidos grasos omega-3 y vitamina B12.

Uno de los mayores desafíos en el cultivo de microalgas a gran escala es la necesidad de una fuente de luz constante. Dado que Islandia tiene largos periodos de oscuridad durante el invierno, la empresa ha desarrollado un sistema de iluminación artificial basado en luces LED de espectro rojo y azul, que son las longitudes de onda más eficientes para la fotosíntesis. "Les proporcionamos solo la luz que realmente necesitan para crecer", explica Haflidason. Este método, controlado mediante inteligencia artificial, permite maximizar la producción con un consumo energético reducido.

La instalación de Vaxa puede producir hasta 150 toneladas métricas de microalgas al año, una cifra que esperan incrementar con futuras expansiones. Sin embargo, la empresa no es la única que apuesta por este superalimento. En Dinamarca, la startup Algiecel está desarrollando módulos portátiles de cultivo de microalgas que podrían ser utilizados en fábricas emisoras de CO2, lo que permitiría capturar el gas mientras se produce biomasa de alto valor nutricional. Además, la Agencia Espacial Europea ha mostrado interés en el potencial de las microalgas para la alimentación de astronautas en misiones espaciales.

 

A pesar de los avances, la aceptación de las microalgas en la dieta cotidiana sigue siendo un reto. Malene Lihme Olsen, científica de

 

 

 

 

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