Pereira, Colombia - Edición: 13.436-1016

Fecha: Viernes 14-03-2025

 

 TECNOLOGÍA

 

-14

 

Agujeros negros primordiales: rastros cósmicos ocultos en objetos cotidianos

 

 

 

Innovación en la búsqueda

Dejan Stojkovic, coautor del estudio, enfatiza la importancia de explorar nuevas metodologías para detectar estos agujeros negros primordiales. Según él, los enfoques tradicionales no han logrado resultados concluyentes, y es necesario "pensar fuera de la caja" para avanzar. La propuesta de buscar huellas en materiales terrestres representa un giro inesperado pero prometedor en esta búsqueda.

 

Aunque los recursos necesarios para llevar a cabo estas investigaciones son modestos, el potencial descubrimiento sería monumental. No solo se confirmaría la existencia de los agujeros negros primordiales, sino que también se abrirían nuevas puertas para entender los procesos que dieron forma al universo tal como lo conocemos.

El artículo completo con los hallazgos de este estudio será publicado en diciembre en la revista Physics of the Dark Universe, marcando un hito en la exploración teórica de estos fascinantes objetos.

Un cosmos aún por descubrir

 

 

La posibilidad de que rastros de agujeros negros primordiales estén ocultos en nuestro entorno cotidiano es un recordatorio de lo poco que sabemos sobre el universo. Estos objetos, que desafían las leyes convencionales de la física, podrían ser la clave para desentrañar algunos de los mayores misterios cosmológicos, desde la naturaleza de la materia oscura hasta los eventos que marcaron el nacimiento del universo.

Mientras la ciencia avanza, queda claro que pensar más allá de los límites tradicionales es esencial para desvelar los secretos del cosmos. Los agujeros negros primordiales no son solo una curiosidad teórica; representan una ventana hacia una comprensión más profunda de la realidad que nos rodea.

 

 

Desde que se planteó la teoría de los agujeros negros primordiales, los astrofísicos han contemplado con fascinación su posible existencia. Estos enigmáticos objetos, que habrían surgido en los primeros instantes del universo, no solo desafían nuestras ideas sobre el cosmos, sino que también podrían dejar marcas detectables en materiales tan cercanos como una roca en la Tierra. Un reciente estudio colaborativo entre científicos de Estados Unidos y China aporta nueva luz sobre estas estructuras y abre la puerta a métodos innovadores para identificarlas.

 

A diferencia de los agujeros negros supermasivos que se forman a partir del colapso de estrellas gigantescas, los agujeros negros primordiales podrían haber nacido del caos inmediatamente posterior al Big Bang. En ese primer segundo del universo, la materia se habría comprimido de manera tan intensa en ciertas regiones que habría dado lugar a estas singularidades, con tamaños que varían desde kilómetros hasta dimensiones subatómicas. Esta particularidad los hace únicos, y su posible presencia plantea preguntas intrigantes sobre la naturaleza de la materia oscura.

 

 

De hecho, algunos teóricos sugieren que los agujeros negros primordiales y la materia oscura podrían ser la misma cosa. Si esta hipótesis es correcta, los agujeros negros primordiales no solo serían responsables de gran parte de la materia que compone el universo, sino que también explicarían fenómenos gravitacionales que hasta ahora carecen de explicación clara.

 

Un vistazo a los rastros invisibles

La búsqueda de evidencia que confirme la existencia de estos objetos ha sido, hasta el momento, un desafío monumental. Aunque las lentes gravitacionales y ciertas ondas gravitacionales podrían apuntar a su presencia, estos indicios no son concluyentes. Sin embargo, el reciente estudio de investigadores de la Universidad de Buffalo y la Universidad Nacional Dong Hwa propone un enfoque innovador: buscar rastros de agujeros negros primordiales en objetos cotidianos.

 

 

 

Según los científicos, estos agujeros negros microscópicos podrían atravesar materiales comunes, como metales, rocas y vidrio, dejando túneles rectos y detectables a nivel microscópico. Incluso si su tamaño es similar al de un átomo, su densidad y masa serían inmensas, comparable al peso de una montaña, lo que provocaría alteraciones físicas únicas en los materiales que atraviesan.

Aunque la probabilidad de que una roca en la Tierra haya sido atravesada por un agujero negro primordial es extremadamente baja —calculada en 0.000001 durante un periodo de mil millones de años—, los investigadores sostienen que buscar estas huellas sería relativamente accesible. Más aún, el impacto potencial de un hallazgo como este revolucionaría nuestra comprensión del universo.

Agujeros negros como semillas cósmicas

Una de las propuestas más sorprendentes del estudio es que algunos agujeros negros primordiales podrían haber actuado como "semillas" gravitacionales para la formación de planetas y asteroides. Bajo este modelo, pequeños agujeros negros en el núcleo de ciertos cuerpos celestes habrían atraído materia a su alrededor, dando lugar a planetas huecos o "cascarones".

El límite de tamaño calculado para que un planeta pueda albergar un agujero negro en su núcleo es de un décimo del radio terrestre. Si este umbral se supera, el cuerpo colapsaría sobre sí mismo, dando origen a un fenómeno aún más exótico. Aunque esta hipótesis sigue siendo teórica, podría explicar ciertos patrones de formación planetaria que no encajan del todo en los modelos actuales.

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079 

    © 1948-2009 - 2025 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK