Fundado el 9 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.443-1023

Fecha: Sábado 22-03-2025

 

EDITORIAL

 

Una deuda pendiente

 

La seguridad alimentaria es un derecho fundamental, pero para muchos niños sigue siendo un privilegio inalcanzable. La desnutrición infantil no es solo un problema de salud, sino un reflejo de desigualdades estructurales que perpetúan la pobreza y limitan el desarrollo de generaciones enteras.

El impacto de la desnutrición crónica en la infancia es devastador. No solo afecta el crecimiento físico, sino que también limita el desarrollo cognitivo, comprometiendo las oportunidades futuras de quienes la padecen. Los niños con deficiencias nutricionales enfrentan dificultades de aprendizaje, menor rendimiento escolar y, en el largo plazo, menos posibilidades de acceder a empleos dignos. En otras palabras, la pobreza alimenta más pobreza.

Las cifras sobre la inseguridad alimentaria en la niñez son alarmantes. En muchos hogares, garantizar tres comidas al día es un desafío que parece insalvable, especialmente en zonas rurales y en aquellos hogares encabezados por mujeres. Las condiciones económicas de estas familias dificultan el acceso a una alimentación adecuada, generando un círculo vicioso que solo puede romperse con políticas públicas efectivas y sostenibles.

Combatir la desnutrición infantil no solo es un imperativo moral, sino una inversión en el futuro. Se requieren estrategias integrales que vayan más allá de la asistencia temporal y aborden las causas estructurales del problema. Promover la lactancia materna, facilitar el acceso a alimentos nutritivos y garantizar educación para las madres son medidas fundamentales. Asimismo, el fortalecimiento de programas de producción alimentaria en comunidades vulnerables ha demostrado ser una alternativa viable para mejorar la seguridad alimentaria en el hogar.

No se puede seguir normalizando que miles de niños crezcan con hambre en un país con los recursos suficientes para evitarlo. La desnutrición infantil es una deuda pendiente que exige voluntad política, inversión y compromiso social. Es hora de garantizar que todos los niños tengan acceso a una alimentación adecuada y a un futuro con mejores oportunidades.

 

 

 

Hay tantos enemigos del bienestar de la nación, que nos quieren confundir

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

Las experiencias que han vivido los colombianos por más de un siglo sobre el mal trato que se le ha dado al país es una larga historia. Hablar sobre ese maltrato es escribir un tratado sobre vejaciones, atropellos y crímenes.

Hoy en día han salido a la luz las verdades de muchos hechos atroces que no pasaron como se pensó, sino que fueron orquestados por esos enemigos del país y que manejaban medios de comunicación. La ignorancia del pueblo ha sido la perfecta aliada de esas personas. Y aún siguen jugando en primera división como si nada pasara.

La labor de los filósofos es abrir puertas y mostrar la realidad. Trazar caminos y dejar que los buenos oficios de las personas sanas, con la capacidad de la razonabilidad y visión del futuro asuman la responsabilidad de guiar a quienes necesita esa orientación. Porque hay mucho que con pocas palabras saben cuál es el camino correcto.

La maldad en Colombia es grande, pero es mucho más fuerte la sociedad que rechaza esos malévolos y se defiende para no terminar absorbidos por esa aspiradora infernal. Eso es lo que se ha logrado hacer durante décadas para salir adelante mientras las corrientes adversas tocan a la puerta.

La historia real del asesinato de Gaitán no es como la presentaron originalmente. Lo que sí es real es que este hecho lo usaron para destruir la nación.

De tanto en tanto aparecen hechos que los presentan de una forma y terminan al final tal como se maquinaron hacerlo ver. Falsos positivos. Así podemos seguir y seguir hablando de hechos que no fueron como la gente se imagina que pasó o se maquinó.

La historia de Colombia está plagada de mentiras y por eso es que el país está como está. Los políticos han sido los verdaderos maestros haciendo escuela y educando al pueblo para que acepten sus enseñanzas.

Hoy por lo menos hay una sociedad medio educada, que lee y se comunica por las redes y trasmite mensajes que recogen de gente que dice cosas sin ningún respaldo verídico. Pero les creen y se afilian a esas tendencias.

Ahora tu defines si eres un ser que sabe racionalizar independientemente, o acepta lo que dice el predicador porque está escrito y esa es la verdad infalible.

 

 

 

WASAP NOS DEJARÁ MUDOS
Crónica #1081

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=a62MzXzfMeA

 

Se nos está olvidando hablar por el celular que reemplazó al teléfono, el contagio de comunicarnos por medio de mensajes escritos a través del wasap está matando el intercambio verbal, salvo, cuando queremos hacer videollamadas, preferimos la palabra escrita que la pronunciada.

El mundo ha cambiado vertiginosamente, hace 36 años, cuando fui alcalde primigenio en Tuluá, tuve la inmensa satisfacción de hacer la llamada telefónica inicial por la planta digital japonesa de diez mil líneas que acabábamos de inaugurar. Hoy en día TELETULUÁ ya no existe y las líneas telefónicas de ETB en Bogotá o de EMCALI en la capital del valle son apenas reliquias vivientes que se sostienen absurdamente, dejando perdidas económicas. Se las comió la modernidad y no se montaron en la carrosa veloz de los algoritmos y las redes.

Hoy todo colombiano tiene su celular y en la medida en que aumenten el cubrimiento de la señal, lo usaran hasta en las perdidas selvas de la Amazonia. No conozco estadísticas, pero seguramente los acuciosos de Raddar, con doble d, deben estar haciendo encuestas para saber cuantos compatriotas de cada diez todavía usamos la comunicación verbal por encima de la escrita.

Con el paso de los días, es decir, pasado mañana, la falta de intercomunicación por voz nos puede llevar a un grado de mudez peligroso, aunque, hay que decirlo, el que ya casi no hablemos nos aleja de la violencia, que casi siempre comienza por un alegato y termina siendo un acto de venganza.

Repetir entonces la vanida disculpa "es que me insultó", ya no podrá ser valida. Escribir un insulto no sabe a lo mismo que gritarlo, contestar con ira por mensaje escrito de wasap no provoca tanta furia como vociferarlo.

 

Miren otra vez el discurso de Petro el día que llenó la plaza y ausente de toda magnanimidad, despilfarro el momento cumbre, por vengarse verbalmente de quienes le atajan sus reformas. Prefirió palabrear agresivamente que ordenar el cierre del Congreso.

El Porce, marzo 22 del 2025

 

 

Director
Zahur Klemath Zapata

Gerente
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Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.


Editor

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Diagramación
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Soporte Tecnológico
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Colaboradores

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Gustavo Álvarez Gardeazábal

Rubén Darío Varela Hurtado

 

 
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