EL SENDERO DEL DHARMA

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
Wim Hof y el Budhismo Sammasati:
Un Encuentro en la Experiencia Somática de la Conciencia
A primera vista, las prácticas de Wim Hof, con su enfoque en la exposición
controlada al frío, la respiración y el compromiso, podrían parecer muy
distintas de las prácticas del Budhismo Sammasati, que enfatizan la atención
plena, la sabiduría y la compasión. Sin embargo, una mirada más profunda revela
sorprendentes similitudes en su núcleo, especialmente en lo que respecta a la
conexión mente-cuerpo, la regulación emocional y la búsqueda de un estado de
bienestar profundo.
La Conexión Mente-Cuerpo:
Tanto las prácticas de Wim Hof como el Budhismo Sammasati reconocen la profunda
conexión entre la mente y el cuerpo. Hof demuestra cómo la respiración y la
exposición al frío pueden influir en el sistema nervioso autónomo, la respuesta
al estrés y la función inmunológica. De manera similar, el Budhismo Sammasati
enseña que nuestras emociones y pensamientos están íntimamente ligados a
nuestras sensaciones físicas y que al observar las sensaciones corporales,
podemos comprender mejor nuestra mente.
Ambas perspectivas coinciden en que al cultivar la conciencia del cuerpo,
podemos desarrollar una mayor comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos
rodea. En las prácticas de Wim Hof, esto se logra a través de la exposición al
frío y la respiración controlada, mientras que en el Budhismo Sammasati se
cultiva a través de la atención plena a las sensaciones corporales, la
meditación y el yoga.
Regulación Emocional:
Las prácticas de Wim Hof pueden ayudar a regular las emociones al influir en el
sistema nervioso y reducir la reactividad al estrés. De manera similar, el
Budhismo Sammasati ofrece herramientas como la meditación y la atención plena
para observar y comprender
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nuestras emociones sin juzgarlas ni identificarnos con ellas.
Ambas perspectivas coinciden en que al desarrollar una mayor conciencia de
nuestras emociones, podemos aprender a gestionarlas de manera más efectiva y a
cultivar un estado de mayor equilibrio y bienestar. En las prácticas de Wim Hof,
esto se logra a través de la exposición al frío y la respiración controlada, que
pueden ayudar a reducir la ansiedad y el estrés. En el Budhismo Sammasati, se
busca cultivar la ecuanimidad y la compasión hacia uno mismo y hacia los demás,
lo que permite una mayor aceptación de las emociones y una reducción del
sufrimiento.
Bienestar Profundo:
Tanto las prácticas de Wim Hof como el Budhismo Sammasati pueden conducir a un
estado de bienestar profundo que abarca tanto el cuerpo como la mente. Hof ha
demostrado cómo su método puede mejorar la salud física, reducir el estrés y
aumentar la energía. De manera similar, el Budhismo Sammasati busca cultivar un
estado de paz interior, sabiduría y compasión que trasciende las fluctuaciones
de la vida cotidiana.
Ambas perspectivas coinciden en que al cultivar la conexión mente-cuerpo, la
regulación emocional y la conciencia plena, podemos experimentar un estado de
mayor bienestar y plenitud. En las prácticas de Wim Hof, esto se logra a través
de la combinación de exposición al frío, respiración y compromiso, mientras que
en el Budhismo Sammasati se cultiva a través de la práctica continua de la
atención plena, la meditación y la sabiduría.
Conclusión:
Aunque las prácticas de Wim Hof y el Budhismo Sammasati pueden parecer distintas
en su superficie, comparten una profunda conexión en su enfoque en la conexión
mente-cuerpo, la regulación emocional y la búsqueda de un estado de bienestar
profundo. Ambas perspectivas nos invitan a explorar la capacidad del cuerpo y la
mente para la transformación y el crecimiento personal. Al hacerlo, podemos
descubrir una nueva forma de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y
con el mundo que nos rodea.
Tashi Delek para todos y todas.
Mi País del Tinto # 23

Rubén Darío
Varela Hurtado
Los teatreros en su día en Mi País del Tinto
A propósito del Día Internacional del Teatrero que se celebra todos los 27 de
marzo, es
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oportuno mencionar
en mi columna denominada el País del Tinto una estricta referencia acerca de la
realidad agridulce que este sector cultural vive en el país.
Y es que, en mi País del Tinto, el teatro es una pasión que va intrínseca en el
alma de muchos artistas, quienes, a través de sus actuaciones, en el escenario
su maquillaje, puesta en escena, perciben con su oficio, la mismísima esencia de
la vida, una sensación que sin duda alguna debe de ser regocijante.
Pero la realidad es que más allá del maquillaje, el color, las sensaciones, el
público, las escenas, los teatreros en mi País del Tinto afrontan una realidad
adversa porque lamentablemente no existen las garantías suficientes para que
puedan vivir de su oficio y es por esta razón que diariamente observamos a
teatreros realizando trabajos que nada tienen que ver con su oficio.
A manera personal conozco casos de amigos y compañeros que lamentablemente viven
una situación similar como lo es por ejemplo el caso de Alejandra Grajales
Pulgarín, quien se dedica al mayor parte de su tiempo a la realización de
trabajos estéticos, ello teniendo en cuenta que como teatrera profesional según
ella, no tiene un futuro asegurado.
Hace unos pocos días, me narraba ella que en la ciudad de Pereira las vacantes
para hacer teatro o instructores de teatro son realmente escasas y que además de
este agravante, dichos cargos son generalmente ocupados por personas que hoy en
día cuentan con cierta cercanía con el gobierno de turno.
Las narraciones de Alejandra Pulgarín acerca de la lamentable situación de los
teatreros, se convierten en el panorama actual de muchos artistas no solo en la
ciudad de Pereira, sino también en diversas ciudades de mi País del Tinto en
donde los teatreros cuentan con muy pocas oportunidades para ejercer su oficio.
Esta situación se convierte entonces en una constante en mi País del Tinto,
problemática que no solo ocurre en el ámbito teatral, sino también en otras
áreas culturales. En mi País del Tinto debe de brillar más el color, los
escenarios, las luces, el maquillaje y la pasión de todos y cada uno de los
teatreros para que encuentren en el arte, su proyecto de vida y no cuenten con
la necesidad de acudir a otros oficios para conquistar su bienestar financiero.
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