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COLUMNISTAS

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.448-1028

Fecha: Viernes 28-03-2025

 

EL SENDERO DEL DHARMA


Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

Wim Hof y el Budhismo Sammasati:
Un Encuentro en la Experiencia Somática de la Conciencia


A primera vista, las prácticas de Wim Hof, con su enfoque en la exposición controlada al frío, la respiración y el compromiso, podrían parecer muy distintas de las prácticas del Budhismo Sammasati, que enfatizan la atención plena, la sabiduría y la compasión. Sin embargo, una mirada más profunda revela sorprendentes similitudes en su núcleo, especialmente en lo que respecta a la conexión mente-cuerpo, la regulación emocional y la búsqueda de un estado de bienestar profundo.

La Conexión Mente-Cuerpo:

Tanto las prácticas de Wim Hof como el Budhismo Sammasati reconocen la profunda conexión entre la mente y el cuerpo. Hof demuestra cómo la respiración y la exposición al frío pueden influir en el sistema nervioso autónomo, la respuesta al estrés y la función inmunológica. De manera similar, el Budhismo Sammasati enseña que nuestras emociones y pensamientos están íntimamente ligados a nuestras sensaciones físicas y que al observar las sensaciones corporales, podemos comprender mejor nuestra mente.

Ambas perspectivas coinciden en que al cultivar la conciencia del cuerpo, podemos desarrollar una mayor comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. En las prácticas de Wim Hof, esto se logra a través de la exposición al frío y la respiración controlada, mientras que en el Budhismo Sammasati se cultiva a través de la atención plena a las sensaciones corporales, la meditación y el yoga.

Regulación Emocional:

Las prácticas de Wim Hof pueden ayudar a regular las emociones al influir en el sistema nervioso y reducir la reactividad al estrés. De manera similar, el Budhismo Sammasati ofrece herramientas como la meditación y la atención plena para observar y comprender
 

 

 

nuestras emociones sin juzgarlas ni identificarnos con ellas.

Ambas perspectivas coinciden en que al desarrollar una mayor conciencia de nuestras emociones, podemos aprender a gestionarlas de manera más efectiva y a cultivar un estado de mayor equilibrio y bienestar. En las prácticas de Wim Hof, esto se logra a través de la exposición al frío y la respiración controlada, que pueden ayudar a reducir la ansiedad y el estrés. En el Budhismo Sammasati, se busca cultivar la ecuanimidad y la compasión hacia uno mismo y hacia los demás, lo que permite una mayor aceptación de las emociones y una reducción del sufrimiento.

Bienestar Profundo:

Tanto las prácticas de Wim Hof como el Budhismo Sammasati pueden conducir a un estado de bienestar profundo que abarca tanto el cuerpo como la mente. Hof ha demostrado cómo su método puede mejorar la salud física, reducir el estrés y aumentar la energía. De manera similar, el Budhismo Sammasati busca cultivar un estado de paz interior, sabiduría y compasión que trasciende las fluctuaciones de la vida cotidiana.

Ambas perspectivas coinciden en que al cultivar la conexión mente-cuerpo, la regulación emocional y la conciencia plena, podemos experimentar un estado de mayor bienestar y plenitud. En las prácticas de Wim Hof, esto se logra a través de la combinación de exposición al frío, respiración y compromiso, mientras que en el Budhismo Sammasati se cultiva a través de la práctica continua de la atención plena, la meditación y la sabiduría.

Conclusión:

Aunque las prácticas de Wim Hof y el Budhismo Sammasati pueden parecer distintas en su superficie, comparten una profunda conexión en su enfoque en la conexión mente-cuerpo, la regulación emocional y la búsqueda de un estado de bienestar profundo. Ambas perspectivas nos invitan a explorar la capacidad del cuerpo y la mente para la transformación y el crecimiento personal. Al hacerlo, podemos descubrir una nueva forma de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea.

Tashi Delek para todos y todas.

 

Mi País del Tinto # 23
 

 

Rubén Darío Varela Hurtado

Los teatreros en su día en Mi País del Tinto


A propósito del Día Internacional del Teatrero que se celebra todos los 27 de marzo, es
 

 

 

oportuno mencionar en mi columna denominada el País del Tinto una estricta referencia acerca de la realidad agridulce que este sector cultural vive en el país.

Y es que, en mi País del Tinto, el teatro es una pasión que va intrínseca en el alma de muchos artistas, quienes, a través de sus actuaciones, en el escenario su maquillaje, puesta en escena, perciben con su oficio, la mismísima esencia de la vida, una sensación que sin duda alguna debe de ser regocijante.

Pero la realidad es que más allá del maquillaje, el color, las sensaciones, el público, las escenas, los teatreros en mi País del Tinto afrontan una realidad adversa porque lamentablemente no existen las garantías suficientes para que puedan vivir de su oficio y es por esta razón que diariamente observamos a teatreros realizando trabajos que nada tienen que ver con su oficio.

A manera personal conozco casos de amigos y compañeros que lamentablemente viven una situación similar como lo es por ejemplo el caso de Alejandra Grajales Pulgarín, quien se dedica al mayor parte de su tiempo a la realización de trabajos estéticos, ello teniendo en cuenta que como teatrera profesional según ella, no tiene un futuro asegurado.

Hace unos pocos días, me narraba ella que en la ciudad de Pereira las vacantes para hacer teatro o instructores de teatro son realmente escasas y que además de este agravante, dichos cargos son generalmente ocupados por personas que hoy en día cuentan con cierta cercanía con el gobierno de turno.

Las narraciones de Alejandra Pulgarín acerca de la lamentable situación de los teatreros, se convierten en el panorama actual de muchos artistas no solo en la ciudad de Pereira, sino también en diversas ciudades de mi País del Tinto en donde los teatreros cuentan con muy pocas oportunidades para ejercer su oficio.

Esta situación se convierte entonces en una constante en mi País del Tinto, problemática que no solo ocurre en el ámbito teatral, sino también en otras áreas culturales. En mi País del Tinto debe de brillar más el color, los escenarios, las luces, el maquillaje y la pasión de todos y cada uno de los teatreros para que encuentren en el arte, su proyecto de vida y no cuenten con la necesidad de acudir a otros oficios para conquistar su bienestar financiero.

 

 

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