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reveló
que, cuando los periquitos cantan, se activan células específicas de su cerebro
al reproducir determinados tonos. Es parecido al teclado de un piano: cada tecla
corresponde a una nota, y así es más o menos como funciona el área del cerebro
de los periquitos dedicada a controlar los sonidos. Según los autores, la
organización simula al cerebro humano cuando se dedica a coordinar el lenguaje.
"Nuestros resultados confirman que las neuronas del AAC representan
sistemáticamente el tono vocal y ejercen un control preciso sobre él, mostrando
este sistema similitudes sin precedentes con la actividad cerebral humana",
concluye el primer autor, Zetian Yang. Por tanto, la respuesta a por qué hablan
los pericos podría estar en la organización de la zona del cerebro encargada de
controlar la emisión de sonidos, adquirida a lo largo del tiempo por dos
especies tan distantes evolutivamente como H. sapiens y M. undulatus.
En un futuro, los dos autores intentarán comprender el funcionamiento del
cerebro de los periquitos, estudiando las funciones cerebrales superiores que
determinan "qué teclas del piano se pulsan" en función de los estímulos que
llegan a las neuronas AAC.
El perico que más habla

La especie de perico que más habla es el perico Barbinaranja es un perico
pequeño y común. Su cuerpo es verde y tiene un parche marrón sobre su hombro y
la base de las plumas del borde de sus alas; también tiene una macha pequeña de
color naranja en la barbilla que no es fácil de ver. El Perico Barbinaranja es
un ave sociable, por lo que es común verlo en bandadas. Suele verse volando
alrededor o alimentándose en ramas expuestas de bosques abiertos, sabanas,
orillas de bosques, parques, y jardines. Como la mayoría de otros pericos, El
Perico Barbinaranja anida en cavidades hechas por otros o construye su propia
cavidad en un sustrato blando.
El Perico Barbinaranja es un ave muy sociable, por lo que rara vez se le ve
solo. Durante la época de reproducción, vuela en pareja o en grupos familiares.
Cuando no se está reproduciendo, puede verse volando en bandadas de 10 a 13
pericos. Durante la anidación, el Perico Barbinaranja pasa la noche y los
periodos de descanso dentro de su nido.
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Todos nos hemos preguntado lo mismo: ¿por qué hablan los pericos?,
¿cómo reproducen tan bien ciertas palabras? Hoy tenemos más
información para intentar formular una respuesta certera. Según los
resultados de un estudio publicado en Nature, los cerebros de estas
aves, en particular del periquito australiano (Melopsittacus
undulatus) parecen experimentar patrones de activación de circuitos
cerebrales que hasta ahora solo se habían observado en los humanos
cuando hablan.
La naturaleza tan particular del periquito ondulado
Su nombre científico es Melopsittacus undulatus, aunque comúnmente
se le conoce como periquito ondulado o australiano. La palabra
melopsittacus proviene del griego y se compone de una parte que
significa "canto o melodía" y otra que significa "loro", para
destacar el característico reclamo que emite esta especie, el cual
se caracteriza por sonidos cortos e intermitentes.
Por su parte, el adjetivo undulatus (ondulado) hace referencia a las
rayas negras onduladas que caracterizan las alas del animal. El
resto del plumaje es de un color típico, amarillo o verde brillante.
En la naturaleza, el periquito australiano vive y anida en grupos y
suele alimentarse de semillas y hojas. La especie se importó a
Europa en el siglo XIX, donde también se ha adaptado a vivir en
cautiverio como animal de compañía.

Estas aves tienen una capacidad realmente
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asombrosa para reproducir palabras e
incluso frases enteras. Por esta razón, los autores del Instituto de
Neurociencia y del Departamento de Otorrinolaringología de la Universidad
de New York pensaron en estudiar los periquitos ondulantes para entender por qué
la especie habla, es decir, qué características particulares los hacen capaces
de hacerlo en comparación con otras aves.
Para ello, los especialistas implantaron quirúrgicamente pequeños sensores de
silicio en el cerebro de cuatro periquitos australianos, con el objetivo de
monitorear la actividad de una región conocida como "núcleo central del
arcopallium anterior" (AAC), que se sabe está estrechamente relacionada con el
órgano vocal de estos animales. Los investigadores también analizaron la
actividad cerebral de cuatro ejemplares del diamante mandarín (Taeniopygia
guttata), un ave cantora que no puede reproducir palabras.
Conoce la razón por la cual hablan los pericos

Estudios anteriores habían demostrado que ambas especies son capaces de
distinguir entre sí secuencias cortas de sonidos. Pero, mientras el diamante
mandarín tiende a aprender simplemente el orden de esos sonidos, el periquito es
capaz de identificar rasgos más complejos, como repeticiones o acentos, y de
detectarlos incluso en sucesiones nunca antes oídas.
La investigación de Nature fue más allá y
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