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COLUMNISTAS

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.450-1030

Fecha: Domingo 30-03-2025

 

EL SENDERO DEL DHARMA

 

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

La Paz Interior: Un Camino de Renuncia y Aceptación.


"La paz no llegará cuando lo tengas todo controlado. La paz llegará cuando renuncies a intentar tener todo bajo control".

En el corazón del Budhismo Sammasati, se encuentra una profunda comprensión de la naturaleza de la realidad y del sufrimiento humano. Uno de los principios fundamentales es que la paz interior no se encuentra en el control de las circunstancias externas, sino en la renuncia al deseo de controlarlo todo.

A menudo, buscamos la paz en el exterior, en la idea de que si tuviéramos todo bajo control, si todas nuestras necesidades fueran satisfechas, entonces seríamos felices. Sin embargo, esta es una ilusión, ya que la realidad es inherentemente impermanente y cambiante. Tratar de controlar lo incontrolable solo nos lleva a la frustración y al sufrimiento.

Desde la perspectiva del Budhismo Sammasati, la paz interior surge de la aceptación de la realidad tal como es, sin tratar de cambiarla ni de resistirnos a ella. Esto no significa resignarse o ser pasivos, sino más bien reconocer que hay cosas que están fuera de nuestro control y que la verdadera paz se encuentra en cómo respondemos a esas circunstancias.

Cuando renunciamos a la necesidad de controlarlo todo, nos abrimos a la posibilidad de vivir el presente plenamente, sin expectativas ni juicios. Nos liberamos de la
 

 

 

ansiedad y el estrés que surgen de tratar de manipular la realidad, y podemos experimentar una mayor sensación de paz y libertad.

 

 La práctica del Budhismo Sammasati nos invita a observar nuestras propias mentes y a reconocer cómo nos aferramos a la ilusión del control. A través de la meditación y la atención plena, podemos aprender a desapegarnos de nuestros deseos y expectativas, y a aceptar la realidad tal como es.

Este camino de renuncia y aceptación no es fácil, pero es el camino hacia la verdadera paz interior. Cuando dejamos de luchar contra la realidad, podemos empezar a vivir en armonía con ella, y encontrar la paz que siempre hemos buscado.

En resumen, la paz no llega cuando lo tenemos todo controlado, sino cuando renunciamos a la necesidad de controlarlo todo. Es un camino de aceptación, de desapego y de vivir el presente plenamente. El Budhismo Sammasati nos ofrece las herramientas y la guía para recorrer este camino hacia la paz interior.

Tashi Delek para todos y todas.

 

Indicadores



Edgar-Cabezas
 

En realidad, todo lo que las personas tienen es tiempo de vida y esa existencia está determinada por la esperanza de vida  al nacer. La condición humana, durante la niñez y adolescencia es sustancial

a la protección y cuidado de los años de dependencia absoluta de su familia y del entorno social en el que se crece y se desarrolla la libre personalidad ciudadana.


A su vez, en la medida que se crece, las 
personas van aprendiendo, observando el comportamiento de los cuerpos, los gestos y las palabras con las que se relacionan los individuos entre sí, y la de estos con los animales, las plantas y las cosas. El mundo cotidiano de la educación
 

 

 

es orientado por los valores materiales y espirituales de los mayores que acompañan la niñez y la juventud para que aprendan a ser respetuosos y tolerantes de la libertad de ser de otros.
 

La socialización de las competencias con las que cada uno se prepara para competir por un lugar en el mercado de las oportunidades está representada por los años de escolaridad en sus diferentes niveles. Así pues, se supone que una nación en que las personas tengan un mayor grado de escolaridad obtendrá un mayor ingreso nacional bruto y paridades de poder adquisitivo de bienes y servicios.

Una vez que las personas han llegado a su madurez, lo cual significa que están preparadas para asumir su autonomía, trabajar y generar sus propios ingresos, las ciudadanías se enfrentan al desafío de la riqueza, si ella los favorecerá o les será injusta respecto a los ingresos monetarios y al acceso de la seguridad social representada en vivienda, alimentación, vestido y acceso a los servicios públicos de agua, luz y energía. En este sentido mucho tiene que ver con la capacidad de generación de riqueza y los niveles de acumulación y distribución del Estado político en el que se encuentren.

Entre los 21 y 63 años de vida las personas tienen un periodo de productividad con el objetivo de afincarse, establecer un nuevo lugar de residencia y crear lazos sociales en él, obtener una renta básica y pasar el resto de los años de la expectativa de vida gozando de los declives de la salud, los fracasos y los éxitos en los negocios y las celebraciones, tristes o alegres, de los nacimientos y las muertes de las personas, de los amores y los desengaños.

Como en la canción, el tiempo pasa rápido y todo se va volviendo viejo y, en tanto que el
tiempo de vida tenga tiempo, lo mejor es gozar de este en libertad de elegir y decidir las actividades que se han de hacer, las cosas que son prioritarias de comprar y consumir, y así mismo, rechazar el sometimiento al orden que imponen en la nueva esclavitud y servidumbre, los salarios con los que el libre mercado restringe el consumo del placer.

La humanidad tendrá un excelente indicador de desarrollo humano cuando tenga la continua y permanente voluntad de dar a cada uno lo que merece para vivir con dignidad.

 

 

 

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