EL SENDERO DEL DHARMA

Por: Gongpa
Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
La Paz Interior: Un Camino de Renuncia y
Aceptación.
"La paz no llegará cuando lo tengas todo controlado. La paz llegará cuando
renuncies a intentar tener todo bajo control".
En el corazón del Budhismo Sammasati, se encuentra una profunda comprensión de
la naturaleza de la realidad y del sufrimiento humano. Uno de los principios
fundamentales es que la paz interior no se encuentra en el control de las
circunstancias externas, sino en la renuncia al deseo de controlarlo todo.
A menudo, buscamos la paz en el exterior, en la idea de que si tuviéramos todo
bajo control, si todas nuestras necesidades fueran satisfechas, entonces
seríamos felices. Sin embargo, esta es una ilusión, ya que la realidad es
inherentemente impermanente y cambiante. Tratar de controlar lo incontrolable
solo nos lleva a la frustración y al sufrimiento.
Desde la perspectiva del Budhismo Sammasati, la paz interior surge de la
aceptación de la realidad tal como es, sin tratar de cambiarla ni de resistirnos
a ella. Esto no significa resignarse o ser pasivos, sino más bien reconocer que
hay cosas que están fuera de nuestro control y que la verdadera paz se encuentra
en cómo respondemos a esas circunstancias.
Cuando renunciamos a la necesidad de controlarlo todo, nos abrimos a la
posibilidad de vivir el presente plenamente, sin expectativas ni juicios. Nos
liberamos de la
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ansiedad y el estrés que surgen de tratar de manipular la
realidad, y podemos experimentar una mayor sensación de paz y libertad.
La práctica del Budhismo Sammasati nos invita a observar
nuestras propias mentes y a reconocer cómo nos aferramos a la ilusión del
control. A través de la meditación y la atención plena, podemos aprender a
desapegarnos de nuestros deseos y expectativas, y a aceptar la realidad tal como
es.
Este camino de renuncia y aceptación no es fácil, pero es el camino hacia la
verdadera paz interior. Cuando dejamos de luchar contra la realidad, podemos
empezar a vivir en armonía con ella, y encontrar la paz que siempre hemos
buscado.
En resumen, la paz no llega cuando lo tenemos todo controlado, sino cuando
renunciamos a la necesidad de controlarlo todo. Es un camino de aceptación, de
desapego y de vivir el presente plenamente. El Budhismo Sammasati nos ofrece las
herramientas y la guía para recorrer este camino hacia la paz interior.
Tashi Delek para todos y todas.
Indicadores

Edgar-Cabezas
En realidad, todo lo que las personas tienen es tiempo de vida y esa existencia
está determinada por la
esperanza de vida al nacer. La
condición humana, durante la niñez y adolescencia
es sustancial
a la protección y cuidado de los años
de dependencia absoluta de su familia
y del entorno social en el que se crece y se desarrolla la libre personalidad
ciudadana.
A su vez, en la medida que se crece, las personas
van aprendiendo, observando el comportamiento
de los cuerpos, los gestos y las palabras con las que se relacionan los individuos
entre sí, y la de estos con los animales, las plantas y las cosas. El mundo
cotidiano de la
educación
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es orientado por los valores
materiales y espirituales de los mayores que acompañan
la niñez y la juventud para que aprendan a ser respetuosos y tolerantes de la libertad
de ser de otros.
La socialización de las competencias
con las que cada uno se prepara para competir por un lugar
en el mercado de las oportunidades está representada por los años de escolaridad
en sus diferentes
niveles. Así pues, se supone que una nación en que las personas tengan un mayor grado
de escolaridad obtendrá un mayor ingreso nacional bruto y paridades de poder adquisitivo
de bienes y servicios.
Una vez que las personas han llegado a su madurez, lo cual significa que
están preparadas para asumir
su autonomía, trabajar y generar sus propios ingresos, las ciudadanías se
enfrentan al desafío de la
riqueza, si ella los favorecerá o les será injusta respecto a los ingresos
monetarios y al acceso de
la seguridad social representada en vivienda, alimentación, vestido y acceso a
los servicios públicos de
agua, luz y energía. En este sentido mucho tiene que ver con la capacidad de
generación de riqueza y los niveles de acumulación y distribución del Estado
político en el que se
encuentren.
Entre los 21 y 63 años de vida las personas tienen un periodo de
productividad con el objetivo de
afincarse, establecer un nuevo lugar de residencia y crear lazos sociales en él,
obtener una renta básica y
pasar el resto de los años de la expectativa de vida gozando de los declives de
la salud, los fracasos y
los éxitos en los negocios y las celebraciones, tristes o alegres, de los nacimientos
y las muertes de las personas, de los amores y los desengaños.
Como en la canción, el tiempo pasa rápido y todo se va volviendo viejo y,
en tanto que el
tiempo de vida tenga tiempo, lo mejor es gozar de este en libertad de
elegir y decidir las actividades
que se han de hacer, las cosas que son prioritarias de comprar y consumir, y así mismo,
rechazar el sometimiento al orden que imponen en la nueva esclavitud y
servidumbre, los salarios
con los que el libre mercado restringe el consumo del placer.
La humanidad tendrá un excelente indicador de desarrollo humano cuando
tenga la continua y permanente
voluntad de dar a cada uno lo que merece para vivir con dignidad.
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