Pereira, Colombia - Edición: 13.450-1030

Fecha: Domingo 30-03-2025

 

 TECNOLOGÍA

 

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Detectan el primer disparo de rayos cósmicos emitido por el agujero negro más estudiado

 

que podrían ser el resultado de la torsión de los campos gravitatorios en las cercanías del agujero negro.

 

El estudio de estos fenómenos no solo tiene implicaciones para la astrofísica teórica, sino también para la protección de las tecnologías humanas. Las partículas energéticas emitidas por los agujeros negros, conocidas como rayos cósmicos, pueden ser extremadamente peligrosas en su entorno inmediato. Aunque la Tierra está a salvo de estos eventos catastróficos gracias a su distancia, algunos rayos cósmicos han llegado a nuestro planeta, impactando como lluvias de partículas de alta energía.

Un ejemplo notable de este tipo de fenómeno fue la emisión de rayos gamma más intensa registrada en la Tierra, proveniente de una supernova. Aunque estas partículas son inofensivas para los seres humanos, podrían interferir con las telecomunicaciones y dañar los satélites. Comprender cómo se generan y propagan estas emisiones podría ser crucial para desarrollar sistemas de protección más efectivos en el futuro.

 

El agujero negro de M87 sigue siendo un laboratorio natural incomparable para explorar los misterios del cosmos. Su tamaño colosal, equivalente a miles de millones de masas solares, y su relativa proximidad en términos astronómicos, lo convierten en un objetivo ideal para los científicos. Cada nueva observación aporta piezas clave para el rompecabezas de la física extrema, un campo que desafía los límites del conocimiento humano.

 

 

En los próximos años, los astrónomos esperan realizar observaciones aún más detalladas de este agujero negro, utilizando tecnologías mejoradas y algoritmos más avanzados. Estas investigaciones podrían revelar cómo interactúan las fuerzas gravitatorias, magnéticas y energéticas en uno de los entornos más hostiles del universo.

El descubrimiento de la llamarada de rayos gamma en M87 representa un hito en la astronomía moderna y subraya la importancia de la colaboración internacional en la exploración del cosmos. A medida que se desarrollan nuevas herramientas y se recopilan más datos, los científicos están cada vez más cerca de desentrañar los secretos de estos colosos gravitacionales y de comprender mejor el funcionamiento del universo en su escala más extrema.

 

 

El universo ha vuelto a sorprender a los astrónomos con un fenómeno extraordinario: la detección de una llamarada de rayos gamma emitida por el agujero negro supermasivo de la galaxia M87, situado a 53 millones de años luz de la Tierra. Este hallazgo marca un avance significativo en la comprensión de los procesos que ocurren en las regiones más extremas del cosmos.

 

Desde que el proyecto Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT, por sus siglas en inglés) capturó la primera imagen de un agujero negro en 2019, los científicos han estudiado incansablemente este coloso gravitacional. Ahora, un nuevo análisis de datos recopilados en 2018 ha revelado un fenómeno inédito: el momento exacto en el que una región específica del agujero negro dispara una potente llamarada de radiación gamma, el tipo de energía más intenso dentro del espectro electromagnético.

 

 

Las observaciones realizadas por el EHT son posibles gracias a la colaboración de múltiples radiotelescopios distribuidos en todo el mundo. Estos instrumentos unen sus datos para formar una lente virtual del tamaño de la Tierra, capaz de captar la radiación emitida por la materia incandescente que orbita los agujeros negros. A través de complejos algoritmos, esta información se transforma en una imagen que muestra la sombra del agujero negro, rodeada por un anillo de luz distorsionada.

El nuevo descubrimiento, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, representa un paso crucial en la investigación de estos objetos celestes. La llamarada observada tuvo una duración de tres días y una extensión aproximada de 170 unidades astronómicas (UA), lo que equivale a 170 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Su intensidad superó cualquier registro previo en esa región, lo que permitió a los científicos identificar su origen con relativa facilidad.

Según Giacomo Prince, coordinador del estudio, este fenómeno fue detectado gracias a una combinación de suerte y tecnología avanzada. “Tuvimos la fortuna de

captar una llamarada de rayos gamma de M87 durante nuestra campaña de múltiples longitudes de onda. Esto nos ha permitido delimitar con precisión la región responsable de la emisión. Las observaciones futuras, con un EHT más sensible, podrán arrojar nueva luz sobre la física que rodea a este agujero negro supermasivo”, afirmó.
 

Las llamaradas de rayos gamma son fenómenos extremadamente energéticos que ocurren en los eventos más violentos del universo. Los agujeros negros, en particular, pueden expulsar chorros de materia a velocidades cercanas a la luz y

 

 

 

generar estas emisiones impredecibles. Estas explosiones fugaces, aunque breves, liberan enormes cantidades de energía, lo que las convierte en objetos de estudio prioritarios para los astrónomos.

A pesar de los avances logrados, el origen de estas emisiones aún plantea interrogantes. Durante años, se consideró que los chorros relativistas de materia y las llamaradas de rayos gamma eran impulsados por explosiones nucleares. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que podrían ser el resultado de la torsión de los campos gravitatorios en las cercanías del agujero negro.

El estudio de estos fenómenos no solo tiene implicaciones para la astrofísica teórica, sino también para la protección de las tecnologías humanas. Las partículas energéticas emitidas por los agujeros negros, conocidas como rayos cósmicos, pueden ser extremadamente peligrosas en su entorno inmediato. Aunque la Tierra está a salvo de estos eventos catastróficos captar una llamarada de rayos gamma de M87 durante nuestra campaña de múltiples longitudes de onda. Esto nos ha permitido delimitar con precisión la región responsable de la emisión. Las observaciones futuras, con un EHT más sensible, podrán arrojar nueva luz sobre la física que rodea a este agujero negro supermasivo”, afirmó.

Las llamaradas de rayos gamma son fenómenos extremadamente energéticos que ocurren en los eventos más violentos del universo. Los agujeros negros, en particular, pueden expulsar chorros de materia a velocidades cercanas a la luz y generar estas emisiones impredecibles. Estas explosiones fugaces, aunque breves, liberan enormes cantidades de energía, lo que las convierte en objetos de estudio prioritarios para los astrónomos.

 

A pesar de los avances logrados, el origen de estas emisiones aún plantea interrogantes. Durante años, se consideró que los chorros relativistas de materia y las llamaradas de rayos gamma eran impulsados por explosiones nucleares. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren

 

 

 

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