Fundado el 18 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.979-1559

Fecha: Jueves 29-10-2026

 

El Estado Polimano, La única salida sin tener que asesinarnos

 

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

Cuando nos miramos estando viviendo en una sociedad corrupta, todos desconfiamos de lo que nos rodea. La confianza se pierde y los temores afloran como pequeñas burbujas que salen de todos los poros de nuestro interior. Es como si nos estuviéramos defendiendo de algo invisible pero que se puede percibir.

Este estado psicológico está ahí y aflora sólo cuando la duda se hace presente. Hemos aprendido a no confiar en nadie y esto nos protege de eventuales situaciones molestas.

El Polimano es nuestra propia representación porque él es la imagen no del ser perfecto sino de nuestros deseos de que las cosas se hagan correctamente para el bien general. Y cada uno de nosotros buscamos a alguien que pueda ejecutar las cosas simples y complicadas de la vida y que a la vez actúe de igual manera para otros y nos pueda unir sin ser el líder o dueño del Estado al cual apoyamos económicamente.

Cada uno de nosotros somos un Polimano, porque sabemos lo que tenemos en nuestros bolsillos, a quien le debemos y quien nos debe. Y esto nos hace entendedores de nuestro entorno.
 
 

 

 

Pero el Polimano como tal es el que uno elige para salvaguardar los intereses personales de uno frente al Estado y el erario. Porque allí es donde está depositado nuestros valores y futuro, Y esos valores y futuro no se los vamos a entregar a un político.

Por siglos hemos entregado esos valores a las personas equivocadas y a cambio hemos recibido rechazo y apropiación de ellos de nuestro presente y futuro. No hay razón para continuar entregando nuestros valores y plusvalía a quienes no se lo merecen

Por esta razón nos acogemos al voto en blanco como uno de los caminos para desmontar el congreso y sus personajes que no representan los intereses de la sociedad que los elige. El Polimano no es un congresista, no es un empleado del Estado o un burócrata, es simplemente un bróker que representa los interese de grupos sociales frente a; Estado y que cuida que los interese de bienestar, equidad, igualdad sean salvaguardados para que no se pierda en el mal manejo de la cosa pública.

No se puede seguir luchando contra enemigos invisibles que a diario devoran el erario a través de una democracia que se alimenta de la corrupción y que sin esa corrupción la democracia no podría existir.

El camino hacia el Estado Polimano no es un camino corto. Será de un arduo trabajo de toda una generación de luchadores que buscan alcanzar un mejor presente y futuro sin tener que entrar en luchas sanguinarias para poder alcanzar el poder que todos realmente tenemos y que adolecemos de él.

 

 

 

 

EXCESO DE SOLDADOS

 

Crónica # 1465

 


Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Auidio: https://www.youtube.com/watch?v=1Aqfydm28hY

 

El informe técnico conocido ayer sobre las causas del accidente del Hércules de la pomposa Fuerza Aeroespacial, conocida aun como la FAC, si bien pone en alto la actuación valiente y oportuna del piloto alcanzando a avisarle a sus pasajeros que el despegue había fracasado, evidencia una garrafal equivocación de parte de las fuerzas militares colombianas, que seguramente nos tocará pagar a todos los ciudadanos con nuestros impuestos, si no es que de pronto el avión si hubiese estado asegurado o que en el desgobierno antimilitarista de Petro hubiesen pagado oportunamente la prima de seguros para cubrir a los militares en combate.

El errorcito que le costó finalmente la vida a 69 soldados de la patria fue la consecuencia de un estilo muy militar de hacer las cosas: sobrecargaron al avión. Es decir, le metieron más soldados de lo que podía llevar para poder despegar en una pista tan insuficiente.

No he podido deducir responsabilidades sobre quién autorizó meterle más soldados al avión o si el cálculo de servilleta o el mental que hacen poniéndole 65 kilos de peso promedio a cada miembro de la tropa, no lo hicieron porque tal vez no se tomó la precaución de contar cuántos soldados se habían trepado. Pero si el avión estaba en buenas condiciones mecánicas, como dice el informe técnico y no le fallaron los motores, y como cuentan los soldados sobrevivientes que al despegar arrancó con menos fuerza de lo debido, es obvio que el exceso de peso se sintió en el momento de alzar vuelo.

Por esa razón el avión no levantó bastante como para evitar los árboles al final de la pista (árboles que la Aerocivil precisamente no había visto crecer en ese aeropuerto) y se chocó con tres de ellos perdiendo impulso al iniciar la maniobra.

Creo que la resignación cristiana no es suficiente para evadir las responsabilidades militares o de la Aerocivil en este asunto.

Octubre 28 de Octubre 2026.

 

 

 

EDITORIAL

 

 

El Turismo en la Encrucijada: Entre la Promesa y la Fragilidad del Paisaje Cafetero

 

Cada fin de semana, miles de visitantes recorren las calles empedradas de Salento, contemplan los balcones coloridos de Filandia o se fotografían frente a las montañas que abrazan a Manizales. El turismo se ha convertido en la nueva vitrina del Eje Cafetero, una región que encontró en su belleza natural y en su tradición agrícola una alternativa económica frente a la inestabilidad del campo. Sin embargo, detrás de las postales perfectas y de la narrativa del “destino imperdible” se esconde una pregunta incómoda: ¿estamos construyendo un modelo sostenible o simplemente acelerando el desgaste de nuestro propio patrimonio?

El reconocimiento del Paisaje Cultural Cafetero como Patrimonio de la Humanidad por parte de UNESCO no fue solo un título honorífico; fue una advertencia implícita. Conservar implica límites, planificación y responsabilidad. No obstante, el crecimiento desordenado de alojamientos informales, la presión sobre los servicios públicos rurales y la especulación inmobiliaria amenazan con convertir la bonanza turística en una burbuja frágil. El suelo agrícola se fragmenta para dar paso a cabañas y miradores improvisados, mientras los jóvenes encuentran en el servicio al visitante una salida inmediata que, aunque legítima, no siempre garantiza estabilidad ni protección social.

El turismo no es el enemigo. Por el contrario, bien gestionado puede ser un motor de desarrollo, diversificación económica y orgullo regional. Pero el entusiasmo no puede reemplazar la planeación. Las administraciones locales deben asumir que la promoción sin control es una apuesta riesgosa. La infraestructura vial, el manejo de residuos y la protección ambiental no pueden seguir siendo asuntos secundarios frente a la urgencia de atraer visitantes. Si la experiencia del turista se deteriora por el caos y la improvisación, el impacto reputacional será tan profundo como el ambiental.

También es momento de preguntarnos quién se beneficia realmente del auge. Cuando las ganancias se concentran en pocos operadores y las comunidades rurales reciben solo empleos temporales y mal remunerados, el discurso del progreso pierde legitimidad. El reto es construir encadenamientos productivos que integren a campesinos, artesanos y pequeños empresarios en condiciones justas. El café, la gastronomía local y las rutas ecológicas deben ser parte de una estrategia que priorice valor agregado y no solo volumen de visitantes.

El Eje Cafetero no puede convertirse en un escenario de consumo rápido. Si sacrificamos la autenticidad por la inmediatez, el encanto que hoy atrae al mundo se desvanecerá. La sostenibilidad no es un eslogan; es una obligación histórica. Estamos a tiempo de corregir el rumbo y demostrar que el desarrollo puede caminar de la mano con la conservación. De lo contrario, el paisaje que heredamos terminará reducido a una fotografía saturada en redes sociales, sin raíces ni futuro.

 

   

Tourism at a Crossroads: Between Promise and Fragility in Colombia’s Coffee Region

 

Every weekend, thousands of visitors walk the cobblestone streets of Salento, admire the colorful balconies of Filandia, or photograph the mountains surrounding Manizales. Tourism has become the new showcase of Colombia’s Coffee Axis, a region that found in its natural beauty and agricultural heritage an economic alternative to rural instability. Yet behind the flawless postcards and the narrative of a “must-see destination” lies an uncomfortable question: are we building a sustainable model, or simply accelerating the erosion of our own heritage?

 

The designation of the Paisaje Cultural Cafetero as a World Heritage Site by UNESCO was not merely honorary; it carried an implicit warning. Preservation requires limits, planning, and responsibility. However, the unchecked growth of informal accommodations, mounting pressure on rural public services, and speculative real estate practices threaten to turn the tourism boom into a fragile bubble. Agricultural land is being subdivided for cabins and improvised viewpoints, while young residents increasingly turn to visitor services for quick income that does not always ensure long-term stability or social protection.

 

Tourism itself is not the problem. Properly managed, it can drive development, economic diversification, and regional pride. But enthusiasm cannot replace strategic planning. Local governments must recognize that promotion without regulation is a risky bet. Road infrastructure, waste management, and environmental protection cannot remain secondary concerns to the urgency of attracting more visitors. If the tourist experience declines due to disorder and improvisation, the reputational damage will be as severe as the environmental cost.

 

It is also time to ask who truly benefits from this surge. When profits concentrate in a few operators while rural communities receive only temporary, poorly paid jobs, the promise of progress loses credibility. The challenge is to build fair productive chains that integrate farmers, artisans, and small entrepreneurs. Coffee, local gastronomy, and ecological routes must form part of a strategy focused on added value rather than sheer visitor numbers.

 

The Coffee Axis cannot become a stage for rapid consumption. If authenticity is sacrificed for immediacy, the charm that attracts the world today will fade. Sustainability is not a slogan; it is a historical obligation. We still have time to adjust course and prove that development and conservation can advance together. Otherwise, the landscape we inherited will be reduced to an overfiltered image on social media—stripped of roots and without a future.

 

 

Publisher/Director
Zahur Klemath Zapata
Gerente
Laurie Agront
Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.

Editor

Janier Ándres Aristizábal Calle

Jefe de Redacción

Rubén Dario Varela

 

 

 

Diagramación

Brahian Navales

Consejeros

Luis Enrique Arango Jiménez

Cecilia Caicedo Jurado

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Edgar Cabezas

 

 

 

Gustavo Pérez González

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Agustin Perozo

Otoniel Parra Arias
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
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