Fundado el 18 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.861-1441

Fecha: Lunes 15-06-2026

 

La democracia actual es el concepto que desarrolla corrupción

 

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

Los griegos establecen la democracia como una herramienta útil para manipular los conceptos de libertad e igualdad. Ellos como sociedad en evolución intelectual necesitaban en su pequeño mundo social poder sentirse que tenían el suficiente juicio de igualdad con sus congéneres a pesar que con relación a la evolución en la que estamos, ellos eran primitivos, pero muy avanzados para esos tiempos.

Han transcurrido más de dos mil quinientos años desde que los atenienses establecieron el sistema de democracia en su territorio. Una sociedad que con relación a las del presente eran muy ingenuas comparadas con los avances del intelecto que hoy el ser humano tiene y su astucia para comportarse hoy en sociedad.

La democracia para ellos era algo natural que se podía manejar desde cualquier escenario donde la única forma de corrupción era intercambiar valores y favores que hoy cualquier ciudadano los hace en el transcurso de su vida.

Al analizar una palabra bien trajinada en el mundo político, en la actualidad encontramos su mal uso cuando ella no representa el verdadero significado que se le quería dar, ya que los griegos la usaron con el sentido que ellos le delimitaron dentro de la función de ella en una sociedad elitista.

Hoy, democracia representa la negociación entre dos partes para obtener beneficios mutuos económico-lucrativos entre las partes asociadas en menoscabo de terceros. Que es el pueblo, quien es al final el que paga por los acuerdos democráticos.

 

La democracia es caldo de cultivo en el mundo político para que se de las transacciones que se acuerdan previa las elecciones entre inversionistas y el candidato para ser pagadas después por el

 

 

candidato cuando este sea elegido y posesionado del cargo en el establecimiento. De esta forma surge la corrupción y el saqueo del erario el cual el ciudadano paga con su plusvalía los impuestos y obligaciones que los elegidos imponen para poder permanecer en la administración pública.

Hacer desaparecer esta simbiosis es imposible mientras exista el concepto de democracia y elecciones porque son dos energías que se atraen y generan una dinámica económica que alimenta una minoría mientras la gran mayoría sostiene la cosa pública.

Pero existe una forma de hacer que esta simbiosis deje de funcionar, eliminando la democracia bajo un nuevo parámetro que no es de elección popular de representantes del establecimiento sino estableciendo el Estado Polimano que es el que ya no elige representantes sino que se nombran los representantes de las diferentes entidades administrativas de la nación para que el país sea productivo y se manejen los bienes del pueblo como una sociedad anónima y cada ciudadano posea realmente una parte de la nación que ella tenga.

Para poder iniciar el proceso se necesita establecer una autonomía territorial permitiendo así que cada región convoque a sus ciudadanos y nombren sus representantes en la delineación administrativa sin gobernantes y líderes que interfieran en el desarrollo del manejo de la cosa pública.

El pueblo debe desmontar el sistema democrático a través del voto en blanco ya que este le permite vetar a los políticos que aspiran a cuerpos colegiados y demás ramas de elección democrática e ir introduciendo la autonomía, equidad y libertad entre pueblo.

Este no es un proceso revolucionario, dictatorial o de imposición por un partido político, es la acción directa de la sociedad que busca alcanzar a través de la autonomía, equidad y libertad un estándar de vida que le permita vivir con todas las garantías de un bienestar social a través del pago de regalías al erario para que de allí regrese a los ciudadanos en su edad adulta para su sostenimiento final.

 

 

 

 

FALTARON 500 METROS

 


Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Audio: https://www.spreaker.com/episode/57353084

 

En la singularisima geografía del cultivo de la coca en Colombia existe una zona al occidente de Popayán que ya está entronizada como el riñón nacional de la cocaína.

Es exactamente por donde debió haberse construido hace más de 100 años la carretera al mar que uniera al Cauca con Guapi y ya hasta el presidente Petro lo bautizó como el Cañón del Micay. Allí no solo se ha conseguido una altísima producción de la planta de coca sino una sofisticada red entre primitiva y muy moderna del procesamiento de la cocaína.

Por esos cultivos y esos territorios siempre pelearon las Farc. Fue hacia ese rincón de la patria a donde llevaron a los diputados de la Asamblea del Valle para después fusilarlos.

Los nombres de sus municipios, veredas y corregimientos ya son de mención diaria en las noticias. El Plateado, Argelia, Huisitó, Timbiquí, López de Micay son los puntos poblados donde se han librado una y mil batallas desde cuando las Farc perdieron el control de la zona y el ELN y los frentes 30 y Carlos Patiño de las antiguas fuerzas de Timochencko que no firmaron en La Habana la paz de Santos, han intentado adueñarse o defenderlo.

El pasado 22 de agosto el presidente Petro ordenó públicamente desde El Tambo, la Operación Trueno para derrotar a los tres grupos guerrilleros que dominan el área. Los soldados de la Fuerzas Especiales han seguido la ruta de la idealizada carretera al mar que en medio de los fragores de la batalla, pero con aportes de los cultivadores y refinadores de la coca, ellos mismos han ido volviendo de trocha caminera a vía del futuro.

Por ella, dijo el periódico El País ayer, las tropas constitucionales estuvieron el pasado 1 de octubre a solo 500 metros de tomar El Plateado y dar un vuelco al control del cañón del Micay. Nadie sabe por qué no entraron y se detuvieron. Quizás haga parte de la búsqueda de la Paz Total que se pregona por estos días.

Ojalá porque la historia patria no resiste más mentiras.

 

 

 

EDITORIAL

 

 

Las Tasas del Castigo: ¿A Quién Protege Realmente el Banco de la República?

 

Es una de las ironías más amargas de la economía colombiana actual. Mientras los ciudadanos de a pie estiran cada peso para llenar la canasta básica y las pequeñas empresas rurales del Eje Cafetero luchan por no quebrar, la Junta Directiva del Banco de la República insiste en mantener la tasa de intervención en un asfixiante 11,25%. Nos repiten, con la fría frialdad de los tecnócratas, que este torniquete monetario es vital para contener la inflación. Sin embargo, la realidad de la calle cuenta una historia radicalmente distinta: con el índice de precios al consumidor estabilizado en torno al 5,51%, este abismo entre la inflación real y el costo del dinero ya no es una estrategia de control; es un castigo directo a la producción nacional.

La teoría económica tradicional dicta que subir las tasas enfría el consumo para frenar la escalada de precios. Pero cuando la brecha es tan absurdamente amplia, el remedio se vuelve más tóxico que la enfermedad. Al encarecer el crédito de forma artificial, el banco central no está apagando un incendio inflacionario; lo está avivando por la vía de la oferta. Fabricar un zapato en Bucaramanga, sembrar una hectárea de café en el Quindío o levantar un bloque de apartamentos en Pereira hoy cuesta el doble debido a los intereses financieros. Ese sobrecosto se traslada inevitablemente al consumidor final o, peor aún, destruye el empleo. Lo que estamos presenciando es la parálisis inducida de la industria, el agro y la construcción, los verdaderos motores del empleo en el país.

¿Quién gana en este escenario de congelamiento productivo? La respuesta se esconde en los balances del sector financiero. Mientras el sector real se desangra, los banqueros celebran utilidades históricas gracias a márgenes de intermediación inflados. Captan el dinero de los ahorradores a tasas bajas y lo prestan a niveles de usura, blindados por la política del emisor. Es un sistema que succiona la liquidez de la clase trabajadora y de los emprendedores para concentrarla en las arcas del oligopolio financiero. Un banco central independiente debería velar por el bienestar integral de la nación, no actuar como el guardespaldas de los grandes capitales.

Gobernar la economía desde una torre de marfil en Bogotá, ignorando el clamor de los gremios productivos y el sufrimiento de las regiones, es un error histórico. Colombia necesita reactivarse con urgencia. El Banco de la República debe bajarse de su soberbia técnica, sintonizarse con la inflación real del 5,51% y recortar las tasas con valentía. Seguir dilatando esta decisión no es prudencia macroeconómica; es una complicidad flagrante con el estancamiento nacional.

 

   

The Punishment Rates: Who Is the Bank of the Republic Really Protecting?

 

It is one of the most bitter ironies of Colombia’s current economy. While everyday citizens stretch every single peso to fill their grocery baskets and small rural businesses in the Coffee Axis fight to avoid bankruptcy, the Board of Directors of the Bank of the Republic stubbornly insists on maintaining the intervention rate at a suffocating 11.25%. They repeat to us, with the cold detachment of technocrats, that this monetary tourniquet is vital to contain inflation. However, the reality on the streets tells a radically different story: with the consumer price index stabilized around 5.51%, this massive abyss between actual inflation and the cost of money is no longer a control strategy; it is a direct punishment to national production.

Traditional economic theory dictates that raising rates cools down consumption to halt escalating prices. But when the gap is so absurdly wide, the remedy becomes far more toxic than the disease. By artificially making credit expensive, the central bank is not putting out an inflationary fire; it is fueling it through the supply side. Manufacturing a shoe in Bucaramanga, planting a hectare of coffee in Quindío, or building an apartment block in Pereira costs twice as much today because of financial interest. That extra cost is inevitably passed on to the final consumer or, even worse, it destroys employment entirely. What we are witnessing is the induced paralysis of industry, agriculture, and construction—the true engines of employment in our country.

 

Who wins in this scenario of productive freezing? The answer is hidden in the financial sector’s balance sheets. While the real economy bleeds out, bankers celebrate historic profits thanks to inflated intermediation margins. They capture savers' money at low rates and lend it out at usurious levels, shielded by the issuer's rigid policy. It is a system that sucks liquidity from the working class and entrepreneurs to concentrate it in the vaults of the financial oligopoly. An independent central bank should safeguard the comprehensive well-being of the entire nation, not act as the bodyguard of big capital.

 

Governing the economy from an ivory tower in Bogotá, ignoring the loud clamor of productive guilds and the suffering of the regions, is a historical mistake. Colombia urgently needs to reactivate. The Bank of the Republic must step down from its technical arrogance, tune into the real inflation of 5.51%, and cut rates courageously. Continuing to delay this vital decision is not macroeconomic prudence; it is blatant complicity with national stagnation.

 

 

Publisher
Zahur Klemath Zapata

Director

Gongpa Rabsel Rinpoché
Gerente
Laurie Agront
Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.

Editor

Janier Ándres Aristizábal Calle

Jefe de Redacción

Brahian Stiven Castaño Navales

 

 

 

Diagramación

Rhonal Torres

Consejeros

Luis Enrique Arango Jiménez

Cecilia Caicedo Jurado

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Edgar Cabezas

 

 

 

Gustavo Pérez González

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Agustin Perozo

Cesar Augusto Valencia
CONTACTO
Tel. (57) 606-347 7079
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Correo
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