Fundado el 18 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.905-1485

Fecha: Miércoles 29-07-2026

 

La democracia actual es el concepto que desarrolla corrupción

 

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

Los griegos establecen la democracia como una herramienta útil para manipular los conceptos de libertad e igualdad. Ellos como sociedad en evolución intelectual necesitaban en su pequeño mundo social poder sentirse que tenían el suficiente juicio de igualdad con sus congéneres a pesar que con relación a la evolución en la que estamos, ellos eran primitivos, pero muy avanzados para esos tiempos.

Han transcurrido más de dos mil quinientos años desde que los atenienses establecieron el sistema de democracia en su territorio. Una sociedad que con relación a las del presente eran muy ingenuas comparadas con los avances del intelecto que hoy el ser humano tiene y su astucia para comportarse hoy en sociedad.

La democracia para ellos era algo natural que se podía manejar desde cualquier escenario donde la única forma de corrupción era intercambiar valores y favores que hoy cualquier ciudadano los hace en el transcurso de su vida.

Al analizar una palabra bien trajinada en el mundo político, en la actualidad encontramos su mal uso cuando ella no representa el verdadero significado que se le quería dar, ya que los griegos la usaron con el sentido que ellos le delimitaron dentro de la función de ella en una sociedad elitista.

 

Hoy, democracia representa la negociación entre dos partes para obtener beneficios mutuos económico-lucrativos entre las partes asociadas en menoscabo de terceros. Que es el pueblo, quien es al final el que paga por los acuerdos democráticos.

 

La democracia es caldo de cultivo en el mundo político para que se de las transacciones que se acuerdan previa las elecciones entre inversionistas y el candidato para ser pagadas después por el

 

 

candidato cuando este sea elegido y posesionado del cargo en el establecimiento. De esta forma surge la corrupción y el saqueo del erario el cual el ciudadano paga con su plusvalía los impuestos y obligaciones que los elegidos imponen para poder permanecer en la administración pública.

Hacer desaparecer esta simbiosis es imposible mientras exista el concepto de democracia y elecciones porque son dos energías que se atraen y generan una dinámica económica que alimenta una minoría mientras la gran mayoría sostiene la cosa pública.

 

Pero existe una forma de hacer que esta simbiosis deje de funcionar, eliminando la democracia bajo un nuevo parámetro que no es de elección popular de representantes del establecimiento sino estableciendo el Estado Polimano que es el que ya no elige representantes sino que se nombran los representantes de las diferentes entidades administrativas de la nación para que el país sea productivo y se manejen los bienes del pueblo como una sociedad anónima y cada ciudadano posea realmente una parte de la nación que ella tenga.

 

Para poder iniciar el proceso se necesita establecer una autonomía territorial permitiendo así que cada región convoque a sus ciudadanos y nombren sus representantes en la delineación administrativa sin gobernantes y líderes que interfieran en el desarrollo del manejo de la cosa pública.

El pueblo debe desmontar el sistema democrático a través del voto en blanco ya que este le permite vetar a los políticos que aspiran a cuerpos colegiados y demás ramas de elección democrática e ir introduciendo la autonomía, equidad y libertad entre pueblo.

Este no es un proceso revolucionario, dictatorial o de imposición por un partido político, es la acción directa de la sociedad que busca alcanzar a través de la autonomía, equidad y libertad un estándar de vida que le permita vivir con todas las garantías de un bienestar social a través del pago de regalías al erario para que de allí regrese a los ciudadanos en su edad adulta para su sostenimiento final.

 

 

 

 

 

LA MANO HEDIONDA DE MILEI

 

Crónica #1402

 


Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=Ioou149OVlY

 

Hediondo precedente el que ha sentado el presidente argentino Milei al participar activamente en el lanzamiento de la candidatura presidencial del hijo de Bolsonaro.

Si algo ha salvado a las naciones latinoamericanas de no haber sido desde su independencia un remedo de la fragmentada Europa napoleónica que se vivía entonces, es el respeto de un país por el otro.

Los Estados Unidos han hecho toda clase de esfuerzos, la mayoría de ellos camufladamente, para meter baza en los gobiernos latinoamericanos pero nadie ha visto a los Roosvelt , ni al bueno ni al malo, acudiendo a Panamá o a México para participar en unas elecciones presidenciales. Apenas si mandaron sus tropas.

Por eso horroriza el bochornoso espectáculo del peludo Milei saltando enchalecado en la pasarela donde Bolsonaro Jr estaba lanzando su candidatura y de repeso agrediendo en su discurso al presidente Lula, que se presenta como su rival a la reelección.

Que tal que durante nuestra pasada contienda electoral se hubiesen presentado Lula o la presidente de México a hacer campaña por Cepeda o que Noboa, el ecuatoriano hubiere llegado a apoyar a Abelardo.

Por supuesto, las normas brasileras lo prohiben y castigan, pero como detenían a ese orate peludo? O cómo podrían juzgar a Bolsonaro por permitirlo sin causar una guerra civil carioca?

Al presidente electo colombiano, genuflexo ante Washington en su calidad de ciudadano norteamericano que sigue tercamente siendo, pudiendo renunciar, le va tocar demostrar que la República que él concibe como abogado penalista puede ser amiga de Usa y Argentina, pero no puede terminar haciendo parte de las hordas trumpistas.

O es quizás ese partido de los Patriotas que van lentamente conformando la astucia de Carlos Suárez y Abelardo el primer ladrillo colombiano de la ideología musoliniana que se tomará a América?

El Porce, julio 29 del 2026.

 

 

 

EDITORIAL

 

 

El pulso del crédito: un dilema de tasas y realidad

 

Las decisiones del Banco de la República han convertido el costo del dinero en el centro de un debate nacional que trasciende los despachos económicos. Mantener una postura monetaria restrictiva busca enfriar presiones inflacionarias que amenazan el bolsillo de los ciudadanos, pero esta medicina financiera genera efectos secundarios complejos sobre el tejido productivo del país. En el centro de esta discusión se encuentra la tasa de interés de intervención, un instrumento que actúa como freno y acelerador de la economía colombiana.

Para nadie es un secreto que la inflación ha golpeado con fuerza el poder adquisitivo de los hogares. Frente a este panorama, la junta directiva del Emisor ha actuado con la cautela que exige su mandato constitucional de preservar la estabilidad de precios. Sin embargo, prolongar tasas elevadas encarece de manera drástica el crédito para la adquisición de vivienda, la compra de vehículos y la financiación de capital de trabajo para las empresas. El resultado es una desaceleración evidente en sectores clave que dinamizan el empleo formal y la inversión privada en las regiones.

El dilema actual radica en calibrar el momento exacto para relajar la política monetaria sin perder el terreno ganado en la lucha contra el encarecimiento del costo de vida. Una reducción prematura podría desatar nuevamente expectativas inflacionarias y debilitar la moneda local frente al dólar. Por el contrario, mantener el freno de mano accionado por demasiado tiempo corre el riesgo de ahogar la recuperación económica y profundizar la caída de la demanda interna. Las industrias locales y los pequeños negocios sienten el ahogo de un sistema financiero donde acceder a liquidez se ha vuelto un lujo costoso.

En este escenario, la independencia del banco central se consolidad como un pilar fundamental para garantizar la credibilidad macroeconómica de Colombia ante los mercados internacionales. No obstante, las cifras macroeconómicas deben traducirse en un alivio real para la ciudadanía. Las familias colombianas necesitan ver que el sacrificio de pagar créditos más caros se traduzca en una estabilidad duradera que les permita planificar su futuro financiero con tranquilidad.

El equilibrio que busca la junta directiva no es sencillo. Se requiere una lectura fina de los indicadores de empleo, consumo y comportamiento externo para evitar que la cura monetaria termine resultando más gravosa que la propia enfermedad inflacionaria. El reto no es menor: transitar hacia un ciclo de relajación de tasas que reactive el crédito nacional sin encender de nuevo las alarmas de la inflación. El futuro inmediato de la competitividad y el bienestar social de los colombianos depende en gran medida de este delicado compás de espera.

 

   

The Credit Pulse: A Dilemma of Rates and Reality

 

The decisions made by the central bank have turned the cost of money into the center of a national debate that goes far beyond economic offices. Maintaining a restrictive monetary stance aims to cool inflationary pressures that threaten citizens' pockets, but this financial medicine generates complex side effects on the country's productive fabric. At the core of this discussion is the benchmark interest rate, an instrument that acts as both a brake and an accelerator for the Colombian economy.

 

It is no secret to anyone that inflation has severely hit households' purchasing power. Faced with this scenario, the board of directors has acted with the caution required by its constitutional mandate to preserve price stability. However, prolonging high rates drastically makes credit more expensive for housing acquisition, vehicle purchases, and the financing of working capital for companies. The result is an evident slowdown in key sectors that drive formal employment and private investment across the regions.

 

The current dilemma lies in calibrating the exact moment to ease monetary policy without losing the ground gained in the fight against the rising cost of living. A premature reduction could once again unleash inflationary expectations and weaken the local currency against the dollar. Conversely, keeping the handbrake engaged for too long risks suffocating the economic recovery and deepening the drop in domestic demand. Local industries and small businesses feel the squeeze of a financial system where accessing liquidity has become an expensive luxury.

In this scenario, the independence of the central bank consolidates itself as a fundamental pillar to guarantee Colombia's macroeconomic credibility before international markets. Nevertheless, macroeconomic figures must translate into real relief for citizens. Colombian families need to see that the sacrifice of paying more expensive loans translates into lasting stability that allows them to plan their financial future with peace of mind.

The balance sought by the board is not simple. A fine reading of employment, consumption, and external indicators is required to prevent the monetary cure from ending up more burdensome than the inflationary disease itself. The challenge is significant: transitioning toward a rate-easing cycle that reactivates national credit without turning on inflation alarms again. The immediate future of Colombia's competitiveness and social well-being largely depends on this delicate waiting game.

 

 

Publisher
Zahur Klemath Zapata

Director

Gongpa Rabsel Rinpoché
Gerente
Laurie Agront
Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.

Editor

Janier Ándres Aristizábal Calle

Jefe de Redacción

Brahian Stiven Castaño Navales

 

 

 

Diagramación

Rhonal Torres

Consejeros

Luis Enrique Arango Jiménez

Cecilia Caicedo Jurado

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Edgar Cabezas

 

 

 

Gustavo Pérez González

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Agustin Perozo

Cesar Augusto Valencia
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