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Fundado el 18 julio de 1948 - Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981 Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –
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Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial |
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EDITORIAL |
Pereira, Colombia - Edición: 13.763-1343 Fecha: Lunes 09-03-2026 |
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Los pueblos no son los que deciden su destino
Por: Zahur
Klemath Zapata
Históricamente el pueblo ha sido
la herramienta que usan los gobernantes para ejecutar sus ideales. El pueblo
nunca ha tenido la libertad de decidir por si el destino de su nación. Porque el
pueblo es una masa amorfa que es solo volumen y no tiene conciencia ni dirección
para ejecutar acciones propias.
Hoy en día nos acercamos más a nuestro propio encuentro y podemos ver con mayor claridad que la de un niño ve los peligros que el mundo acecha. Y esto nos hace estar alerta a cuanta cosa sucede en nuestro entorno. |
La vida cotidiana ya no es la misma que la de
ayer, cada día avanzamos con mayor claridad y podemos entender lo
que antes era casi imposible comprender. Porque nuestro intelecto
está usando con más habilidad el raciocinio sobre las cosas
cotidianas y para dónde nos conducen quienes asumen los roles de
gobernantes.
Ayer éramos esclavos de quienes nos veían como
inferiores por no tener la evolución intelectual que ellos tenían. A
pesar que se continúa con ese trato y maltrato hoy se lucha por
liberarnos de ese flagelo. |
EL ATAUD DE GUILLERMINO
Audio: https://youtu.be/t2NRUJymI-Y
Hay muertes que sirven como enseñanza. Hay otras que acrecientan el odio. El
gobernador de Antioquia, fiel exponente del trumpismo en Colombia, ha usado un
funeral de gentes campesinas del nordeste para burlarse y ofender no solo a los
dolientes sino a muchos de los habitantes de Anorí, Campamento y en especial de
la vereda Chaquiral, ahondando la brecha del odio y alejando la orilla del
perdón.
Ese ataúd en la chiva llevaba al jefe del escuadrón 36 de los Ejércitos de los
Traquetos que reemplazaron a las antiguas guerrillas de las Farc, quien junto
con Cabuyo y Primo Gay, han dominado desde hace no menos de 25 años las montañas
aledañas a la vega del río Porce, en las comprensiones municipales de Anorí,
Campamento, Amalfi y Guadalupe.
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Peajes en el Eje: El Freno al Desarrollo Regional
En el corazón de Colombia, donde las montañas se entrelazan con la pujanza de su gente, transitar por las carreteras del Eje Cafetero se ha convertido en una carrera de obstáculos financieros. No se trata de baches en el asfalto, sino de las casetas de cobro que, con una voracidad insaciable, fragmentan nuestra geografía. Es inaceptable que en trayectos que apenas superan los 40 kilómetros, el ciudadano común y el pequeño empresario deban enfrentarse a peajes que funcionan como aduanas internas, estrangulando la economía popular bajo la premisa de una supuesta competitividad que solo se ve reflejada en los balances de las concesionarias.
Para un pequeño productor en Risaralda o un comerciante en el Quindío, llevar sus productos al mercado vecino no es una cuestión de logística simple, es un ejercicio de supervivencia. Cuando el costo de movilización se dispara debido a peajes ubicados a distancias tan mínimas, el margen de ganancia desaparece. Esto no es solo un costo operativo; es un "atraco" a la eficiencia. Un furgón cargado de cítricos o café procesado ve cómo su valor se diluye en cada parada obligatoria, encareciendo el producto final para el consumidor y sacando de competencia a quienes no tienen el músculo financiero de las grandes corporaciones. Es una barrera invisible que castiga la proximidad y desincentiva el comercio intermunicipal, el cual debería ser el motor de nuestra región.
Pero el impacto no se limita a la carga. El ciudadano que debe desplazarse diariamente entre Pereira, Armenia o Manizales por razones laborales, médicas o familiares, ve cómo su presupuesto mensual es devorado por estas tarifas. La movilidad es un derecho vinculado al desarrollo y a la calidad de vida, no un lujo que deba tributarse cada media hora de camino. Mantener peajes a distancias tan cortas rompe el tejido social y económico del Eje Cafetero, obligando a muchos a buscar rutas alternativas peligrosas o, simplemente, a desistir de sus proyectos. Es hora de que el Gobierno Nacional y las autoridades regionales dejen de ver nuestras carreteras como simples fuentes de recaudo para grandes concesiones y empiecen a verlas como las venas por donde corre la sangre de nuestra economía local. Necesitamos una infraestructura que conecte, no que excluya.
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Tolls in the Coffee Axis: The Brake on Regional Development
In the heart of Colombia, where mountains
intertwine with the strength of its people, traveling through the roads of the
Coffee Axis has turned into a financial obstacle course. We are not talking
about potholes in the asphalt, but about toll booths that, with insatiable greed,
fragment our geography. It is unacceptable that on journeys barely exceeding 40
kilometers, the average citizen and the small entrepreneur must face tolls that
function as internal customs, strangling the popular economy under the premise
of a supposed competitiveness that is only reflected in the balance sheets of
the concessionaires.
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Director Subdirector
Gongpa Rabsel Rinpoché Editor Janier Ándres Aristizábal Jefe de Redacción Brahian Stiven Castaño Navales
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Diagramación Consejero Luis Enrique Arango Jiménez Cecilia Caicedo Jurado
Soporte Tecnológico Jawaad Malik
Colaboradores
Jotamario Arbeláez Edgar Cabezas
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Gustavo Pérez González
Guillermo Navarrete Hernández Teresa Pardo Agustin Perozo
Otoniel Parra Arias
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