Pereira, Colombia - Edición: 13.988-1568

Fecha: Sábado 07-11-2026

 

 COLUMNISTA

 

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presidente de Estados Unidos amenazaba con apropiarse de la administración del canal, es por decir lo menos, una aventura peligrosa. Pero ocurrió. Y el Canciller que lo recibió fue Javier Martínez – Acha, como también ha sido el diplomático que ha lidiado con la reprochable presión gringa sobre Panamá.

 

 

Esta tarde del 22 de octubre, las palabras del orador oferente sonaron con mayor precisión. Recordó la trayectoria del embajador colombiano y dijo que su vida recorrió caminos difíciles. <<Fue dirigente estudiantil, participó en la lucha de trincheras peligrosas, acompañó el proceso de paz del Movimiento 19 de Abril,y, posteriormente, dedicó sus esfuerzos a la educación popular, la investigación social, la participación ciudadana y la reconciliación>>. Mencionó su trayectoria junto a Carlos Pizarro León Gómez, líder máximo del M-19 en el proceso que condujo a los acuerdos de paz del 9 de marzo de 1990. Pizarro fue asesinado en un avión mientras avanzaba en su campaña por la presidencia de la república. Su imagen y trayectoria hace parte de la memoria

 

 

 

histórica de Colombia, guste o no a un sector de opinión colombiano.

 

En todo caso, el Canciller no estaba siendo hipócrita. Así lo siento y lo digo. Su acto de honradez diplomática, me ha servido para entender en parte su rol en el gobierno. Antes, en otros tiempos, Martínez -Acha, fue fundamental para aliviar tensiones entre Colombia y Panamá, especialmente en aquellos dolorosos días de la arremetida paramilitar en toda Colombia y la frontera darienita, que provocó miles de desplazados, refugiados y migrantes colombianos que llegaron a Panamá tratando de salvar sus vidas y sus hijos. Era ministro de Seguridad en el gobierno de Martín Torrijos Espino, y lo que hizo fue valiente para proteger las comunidades indígenas y campesinas en la extensa frontera, y defender la soberanía de Panamá.

 

Hablando con autenticidad del tránsito de las armas a la lucha por la paz de Fabio Mariño Vargas, el canciller Martínez – Acha señaló que cambiar de camino nunca es sencillo. “Mucho menos cuando se viene de una confrontación en la que las identidades se construyen alrededor de las diferencias, las lealtades se ponen a prueba y el adversario corre el riesgo de dejar de ser visto como un ser humano”. (…) La reconciliación comienza cuando dejamos de preguntarnos únicamente cómo derrotar al otro y empezamos a preguntarnos cómo podremos convivir con él. No significa olvidar las heridas. Tampoco significa negar las responsabilidades ni renunciar a la justicia. Significa comprender que ninguna

 

 

 

 

sociedad puede vivir indefinidamente prisionera de sus agravios, y que el pasado, por doloroso que sea, no debe convertirse en una condena perpetua para el futuro. (…) La paz verdadera no se construye borrando la memoria, sino impidiendo que la memoria se transforme nuevamente en violencia>>. ¡Qué mensaje!

 

Vale la pena, en este mes entrante de celebraciones de las fiestas patrias, volver sobre este discurso aleccionador, y ejemplar, porque fue concebido desde hechos reales ocurridos alrededor de un ser humano, y también de un luchador por la justicia social. Un discurso que enaltece la lucha por la paz viniendo de la guerra.

Termina su intervención el señor canciller expresando lo siguiente a Fabio Mariño Vargas: <<Que esta distinción le recuerde siempre que, más allá de los cargos, de las banderas y de las circunstancias que separan a los hombres, existe una dignidad humana que nos obliga a reconocernos unos a otros. Que le recuerde también que Panamá y Colombia comparten una hermandad que debemos cuidar en los momentos favorables y, con mayor razón, en los difíciles. (…) Y que su trayectoria nos deje una enseñanza que merece ser transmitida a las nuevas generaciones: nunca es tarde para convertir la experiencia en conciencia, las diferencias en diálogo y las heridas en una oportunidad para construir algo mejor. Porque, al final, la grandeza de una vida no se mide solamente por las batallas que ha librado, sino también por la paz que ha contribuido a hacer posible>>. Martínez – Acha, con sus palabras, sus gestos y simbolismos, de manera auténtica ha reconocido en esta condecoración el valor de transitar de la rebelión a la reconciliación.

 

 

 

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