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El
humano llevó el plástico hasta la atmósfera de la Antártida y los Alpes
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nanómetros. Son pequeños, imperceptibles casi y según Andrés Osorio,
director del Centro de Excelencia en Ciencias Marinas – CEMarin y profesor
de la Universidad Nacional de Colombia, tienen diversos orígenes: unos
pueden ser causados por fábricas e industrias y los otros son los resultados
del consumo humano. No son locales, no pasa solo en Colombia o en la
Antártida, sino que tiene escala mundial: en los océanos solamente, por
ejemplo, son ocho millones de toneladas de desechos plásticos los que van a
parar allí. Y no es una problemática solo actual: la botella que alguien
utilizó en 1980, aunque no se vea completa, no desapareció sino que se
fragmentó en esos trozos demasiado pequeños e imperceptibles y están
circulando por la atmósfera o por las corrientes oceánicas, infiltrándose en
suelos, aguas y aires. Provienen de envoltorios de alimentos, neumáticos,
botellas, bolsas plásticas y demás, que suelen desplazarse hasta la capa
superior del agua, son agitadas por las olas y el viento y se capturan en el
aire, llegando a la atmósfera.
¿Cómo hicieron las investigaciones?

En la Antártida estaban haciendo una caracterización de aerosoles
atmosféricos. Además de microplásticos, encontraron otros aerosoles como el
carbono negro, biológicos como bacterias y minerales, entre ellos nitrato de
amonio, singenita y fertilizantes de nitrógeno, fósforo y potasio.
Utilizaron filtros de aire de un captador instalado en la isla y muestras en
el agua, la nieve y el suelo, además del aire y atraparon estos
contaminantes que luego estudiaron. “Esto da muestras de la gravedad y el
alcance de la contaminación ambiental a la que estamos asistiendo”, dice
Jesús Anzano, coordinador del grupo de investigación de la Universidad de
Zaragoza. Encontraron que no provenían de la Antártida directamente sino de
zonas próximas. En el caso de Suiza, encontraron que cada año se acumulan en
torno a 3.000 toneladas de nanoplásticos que se desplazan desde las zonas
más remotas de los Alpes hasta las ciudades de menor altitud, como Ginebra,
y que alrededor del 10 % de esas partículas alpinas analizadas en el estudio
recorrieron más de 2.000 kilómetros.
El daño ambiental que representan

Una vez alcanzan la atmósfera, los microplásticos pueden permanecer allí, en
el aire, hasta 6,5 días, tiempo que les es suficiente para atravesar todo el
continente, esparcirse y, en este caso, llegar a la Antártida. Para la salud
humana son un peligro: inhalar estas partículas puede irritar el tejido
pulmonar y provocar enfermedades desde leves a graves. Para los animales,
que además lo consumen, puede causar intoxicaciones y hasta muertes, aunque
no hay mucho estudios que lo determinen: “Hay trabajos que indican que esto
puede causar efectos toxicológicos y físicos de algunos de los órganos de
los organismos vivos, pero son trabajos limitados que solo comenzaron hace
una década, así que no hay mucha información”, concuerda Zapata. Y para la
circulación oceánica y atmosférica, una dificultad. En el caso atmosférico,
puede afectar los procesos de radiación solar y de control de temperatura y,
en los océanos, estos plásticos podrían alterar los gradientes salinos,
térmicos, de nivel del mar y demás que permiten que esta circulación
funcione de forma correcta y que hacen que todo el ecosistema marino esté en
equilibrio y, por consiguiente, los demás terrestres. |
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Una nueva investigación determino que, el ser humano ha pisado la Luna, ha
enviado robots a Marte, a Venus y hasta al planeta enano más alejado dentro del
sistema solar, Plutón; ha alcanzado las profundidades más hondas del océano en
el Abismo de Challenger, en la fosa de las Marianas; y ha subido hasta la
montaña más alta del mundo (desde el nivel del mar), el monte Everest. Y todos
los lugares a los que ha llegado, sea en mar, en aire, en espacio o en tierra,
los ha contaminado.
Una nueva investigación de las universidades de Zaragoza, Complutense de Madrid
y del País Vasco, ha determinado que en uno de los lugares más puros y alejados
del planeta, los microplásticos y otros aerosoles de origen humano ya han
alcanzado la atmósfera. Se trata de la Antártida, sobre todo sobre la isla
Decepción.
Determinaron que esa contaminación plástica no proviene de la misma Antártida
sino de otras partes, pero que viaja por la atmósfera y se deposita, se reparte.
“Este plástico no es nuevo de este año. Es de lo que ya hemos vertido al medio
ambiente durante varias décadas”, dice la autora principal Janice Brahney. Los
resultados del trabajo fueron publicados en la revista científica Spectrochimica
Acta Part A: Molecular and Biomolecular Spectroscopy.

Pero también otro estudio publicado el martes y realizado por el Laboratorio
Federal Suizo de Ciencia y Tecnología de Materiales, encontró nanoplásticos,
partículas aún más pequeñas, de entre uno y cien nanómetros, en las zonas más
remotas de los Alpes.
Ya son pocas las zonas que se salvan del daño humano: hay basuras en el fondo
más profundo del mar, en todos los océanos, hace dos semanas las encontraron en
el aire que rodea al Pic du Midi, una montaña de 2.877 metros en el Pirineo
francés y hasta en el interior de otros animales, como tortugas, ballenas y
pingüinos.
Pero es relativamente reciente que se escuche que los han encontrado, con tanta
frecuencia, en la atmósfera y con tanto impacto. De hecho, según el trabajo
suizo, los nanoplásticos se han convertido en uno de los principales problemas
de contaminación atmosférica del planeta porque solo Suiza recibe 43 billones de
estas tóxicas partículas al año.
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¿Cómo es esto posible? ¿Estamos respirando plásticos? Este hecho trae
repercusiones para la misma atmósfera, para todos los ecosistemas y para la
salud y bienestar de todas las especies animales y vegetales, incluida la
humana.
¿Qué es la atmósfera?

La física de la Universidad Eafit, Elena Montilla Rosero, explica que es la
capa gaseosa que envuelve la Tierra y que es la base de las ciencias
climáticas, por lo que es tan importante. Dice que depende de su interacción
con el Sol, los continentes y los océanos y que es relativamente delgada.
Sara Veira Agudelo, experta en ciencias atmosféricas y docente de la
Universidad de Antioquia, añade que está compuesta en su mayoría por
nitrógeno y oxígeno, pero que en menor proporción tiene otros gases
conocidos como los de efecto invernadero, como el vapor de agua, el dióxido
de carbono, el ozono, el metano, entre otros. Cumplen un papel fundamental
en el clima de la Tierra y son necesarios para tener una temperatura
habitable. El problema está, explican, en que cuando hay mayor emisión de
esos gases de efecto invernadero, (sea por deforestación, quema de
combustibles fósiles, basuras, etc.), se impacta la circulación oceánica y
atmosférica, la capacidad de procesar la radiación del Sol que tiene la
atmósfera y, a grandes rasgos, aumenta la temperatura del planeta:
calentamiento global.
¿Qué son y de dónde provienen los microplásticos?

Los microplásticos son las partículas de plástico menores a 5 milímetros de
tamaño y los nanoplásticos son de entre uno y cien
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