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Los jóvenes también
están jugando un papel crucial en la búsqueda de soluciones sostenibles. Andrea
Ferrero, estudiante del curso MedTec de la Universidad Humanitas, junto con sus
compañeros, investigó el uso de batas desechables en los quirófanos y propuso
una alternativa: batas de tejido técnico reutilizable. "Nos centramos en las
batas de tejido técnico reutilizable, compuesto de microfibras de poliéster con
estructura trilaminar", explicó Ferrero. Este material innovador ofrece
protección contra la sangre, las secreciones y los microorganismos patógenos,
además de ser cómodo y transpirable.
El equipo de estudiantes evaluó los costos de producción, los métodos de uso y
eliminación, así como el consumo de agua y energía asociados a las batas
reutilizables. Desarrollaron un protocolo detallado para el lavado, secado,
esterilización y gestión de estas batas en entornos hospitalarios. "Pudimos
esbozar un proceso de gestión óptimo, que implica la compra directa a una
fábrica local con un único suministro anual", explicó Ferrero. El sistema
incluye un control de calidad mediante códigos de barras para garantizar la
esterilidad de las batas.
Los resultados del estudio de los estudiantes fueron sorprendentes. "Las batas
de tejido técnico reutilizable no solamente ofrecen importantes ventajas
medioambientales, con un ahorro del 91% de las emisiones de CO2 y una reducción
del 97% de los residuos producidos, sino también un ahorro de costes del 42% en
comparación con las batas desechables de tejido no tejido", concluyó Ferrero.
Este proyecto no solo ha inspirado a sus colegas, sino que también tiene el
potencial de cambiar la industria sanitaria al promover prácticas más
sostenibles.

La contaminación generada por las cirugías es un problema complejo que requiere
soluciones innovadoras y colaborativas. El trabajo de Maria Koijck, junto con
las iniciativas de profesionales de la salud y estudiantes, muestra que es
posible hacer cambios significativos hacia una práctica médica más sostenible.
La exposición de Koijck no solo ha sensibilizado a la comunidad médica, sino que
también ha inspirado a muchos a repensar los procesos y materiales utilizados en
los quirófanos. A medida que la tecnología y la conciencia medioambiental
avanzan, es probable que veamos más iniciativas que reduzcan la huella de
carbono del sector sanitario, beneficiando tanto al medio ambiente como a la
salud pública.
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En los últimos años, una preocupación inusual pero crucial ha
captado la atención de la comunidad médica y del público en general:
la contaminación generada por las cirugías. Este tema cobró
notoriedad gracias al impactante performance de la artista holandesa
Maria Koijck, quien expuso todos los materiales utilizados durante
su operación para curar el cáncer de mama. La instalación artística,
que incluía gasas, engrapadoras, estropajos y otros elementos,
reveló la gran cantidad de residuos desechables generados en una
sola intervención quirúrgica. Este proyecto no solo impresionó a los
espectadores por su crudeza visual, sino que también subrayó un
problema medioambiental significativo: la huella de carbono del
sector sanitario, responsable del 5% de las emisiones mundiales de
CO2 según algunas estimaciones.

El proyecto de Koijck comenzó de manera inesperada. "Empecé a
sentirme mal, así que decidí hacerme la prueba y salió positiva",
relató la artista. Diagnosticada con cáncer de mama, Koijck quedó
impresionada por la cantidad de materiales desechables utilizados
durante su operación. "Los médicos cortaron la bata y la tiraron,
luego vi que tiraban las tijeras y muchas otras agujas", recordó.
Esta experiencia la llevó a cuestionar la necesidad de tanto
desperdicio. Las tijeras utilizadas en su cirugía, por ejemplo,
fueron importadas desde Japón solo para ser desechadas tras un único
uso. Esta realidad la motivó a dialogar con el director del hospital
y a obtener permiso para recolectar y exponer los residuos generados
durante su cirugía.
Una vez recuperada, Koijck recibió seis grandes bolsas llenas de
residuos quirúrgicos. Con estos materiales, creó una instalación
artística que viajó por el mundo, incluyendo una reciente exposición
en China invitada por la embajada holandesa. Su obra no solo recibió
numerosos premios, sino que también provocó una reflexión profunda
en la comunidad médica. "Más de mil días y varios premios después,
sigo viajando por el mundo para contar mi historia", comentó la
artista.
La instalación de Koijck pone en evidencia
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una realidad compleja: gran parte
del material utilizado en los quirófanos no es reciclable. "Puedo confirmar que
en los quirófanos se utiliza mucho material desechable", señaló Isacco Montroni,
responsable de cirugía colorrectal en el hospital de Rávena. Sin embargo,
enfatizó la necesidad de un análisis caso por caso para mejorar la
sostenibilidad. Algunos dispositivos, como los instrumentos quirúrgicos de alta
energía, no pueden ser esterilizados y deben ser desechados después de un solo
uso debido a su contacto directo con el tejido del paciente.
A pesar de estas limitaciones, Montroni observó un cambio positivo en los
últimos años: "Desde hace cuatro o cinco años, veo que las enfermeras y el
personal diferencian cada vez más los materiales útiles. Esto no ocurría en el
pasado". Este progreso indica una creciente conciencia sobre la importancia de
la sostenibilidad en el sector sanitario.
Un área prometedora en términos de reducción de residuos es la endoscopia, una
técnica mínimamente invasiva que ha avanzado significativamente en los últimos
años. La profesora Roberta Maselli del hospital Humanitas en Rozzano, Italia, se
especializa en lo que ella llama "endoscopia verde". Según Maselli, "el consumo
de materiales en nuestros procedimientos es mucho menor en comparación con la
cirugía canónica".
Maselli, quien se formó en Japón, explicó que en los congresos médicos se
discute cada vez más sobre la endoscopia verde. Uno de los avances es la
sustitución de los extensos folletos explicativos de los dispositivos
desechables por códigos QR, reduciendo así el desperdicio de papel. Sin embargo,
el desafío va más allá del embalaje. "Hay que tener en cuenta los costos
medioambientales del almacenamiento de los materiales, ya que
éstos deben conservarse a una
temperatura controlada", añadió Maselli.
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