6-El Imparcial

 

JUDICIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.380-960

Fecha: Martes 10-12-2024

 

Postergan audiencia del exalcalde de Pereira Carlos Maya hasta marzo de 2025




El proceso judicial que involucra al exalcalde de Pereira, Carlos Maya, y varios de sus colaboradores, ha sido aplazado hasta marzo de 2025. La audiencia, que estaba programada para este año, fue suspendida luego de que los abogados defensores presentaran apelaciones ante la decisión de un juez de vincular a cuatro empresas privadas como víctimas indirectas del caso.

La polémica surgió cuando el juez delegado solicitó que estas empresas, que prestaron servicios al Consorcio Prosperidad Vial Cerritos durante la ejecución de la Avenida Los Colibríes, fueran reconocidas como víctimas del proceso. Las empresas alegan que el consorcio les adeuda alrededor de 700 millones de pesos por los trabajos realizados. Este reclamo llevó a que tanto la Procuraduría como los abogados defensores solicitaran que las compañías siguieran una vía distinta a la ya iniciada en el juicio.

Tras la apelación, la audiencia quedó reprogramada para marzo del próximo año. Esta nueva fecha ha generado incertidumbre sobre los plazos del proceso judicial. Según el Código Penal Colombiano, el tiempo máximo para que los acusados sean llevados a juicio es de 240 días hábiles. Si este plazo se excede, los imputados podrían quedar en libertad por vencimiento de términos. En el caso de Carlos Maya y los demás procesados, los plazos podrían superarse en julio de 2025.

El exalcalde y sus compañeros de proceso enfrentan múltiples cargos, entre ellos, contrato sin cumplimiento de requisitos legales, fraude procesal, falsedad ideológica en documento público, prevaricato por acción, abuso de autoridad, y peculado por apropiación bajo circunstancias agravadas.

El aplazamiento de la audiencia ha puesto en duda la eficacia del sistema judicial colombiano, especialmente en casos de alto perfil, generando preocupaciones sobre los derechos de las víctimas y las garantías procesales de los acusados.


Golpe a ‘La Inmaculada’: ocho presuntos extorsionistas capturados en Tuluá




Un fuerte golpe a la organización criminal ‘La Inmaculada’ se dio el sábado 7 de diciembre de 2024, cuando las autoridades lograron
capturar a ocho de sus integrantes, quienes formaban parte del componente financiero del grupo. Este operativo, denominado “Aquiles”, es el resultado de una investigación de ocho meses, y se desarrolló en varias ciudades del Valle del Cauca, como Tuluá, Buga, Palmira y Bogotá.

Los detenidos fueron arrestados por orden judicial y enfrentan cargos por extorsión agravada. Según el coronel Giovanni Cristancho Zambrano, comandante del Departamento de Policía Valle, los arrestados se encargaban de recolectar el dinero extorsionado a comerciantes de la galería de Tuluá, quienes eran amenazados con armas
de fuego y panfletos

 

 

 

intimidatorios, donde los delincuentes se hacían llamar parte de la temida organización ‘La Inmaculada’.

 

Las extorsiones variaban entre 100.000 y un millón de pesos mensuales, y los pagos se realizaban mediante plataformas digitales como Nequi y Daviplata, además de empresas de giros. Durante los operativos, las autoridades incautaron siete celulares de alta gama, un arma de fuego con dos proveedores y munición.

El golpe a ‘La Inmaculada’ forma parte de una lucha constante de las autoridades contra las organizaciones dedicadas a la extorsión, un delito que afecta principalmente a los comerciantes. La Policía Nacional, a través de su campaña “¡Yo no pago, Yo denuncio!”, sigue instando a la comunidad a no ceder ante las amenazas y a denunciar cualquier caso de extorsión a la línea 165, disponible las 24 horas del día.


Alias Pichi, el 'Pablo Escobar de Santander', cae tras una intensa operación policial
 



La madrugada del 9 de diciembre, un grupo élite de la Policía Nacional, en conjunto con la Fiscalía General de la Nación, logró la captura de Óscar Camargo Ríos, conocido como alias "Pichi", quien era considerado el "Pablo Escobar de Santander". El operativo tuvo lugar en una zona rural de Copacabana, Antioquia, y puso fin a meses de vigilancia y seguimiento que involucraron diversas técnicas de inteligencia, incluyendo la interceptación de comunicaciones y análisis de datos de bienes y redes sociales.

Pichi, de 38 años, se encontraba prófugo desde octubre, cuando se fugó de su arresto domiciliario en el barrio El Poblado de Medellín. El escape se produjo en medio de un fuerte dispositivo de seguridad que ya había sido activado para su recaptura. Desde su huida, las autoridades se embarcaron en una operación de seguimiento meticuloso, que les permitió descubrir los movimientos del criminal y los de sus cómplices.

El historial criminal de Camargo Ríos es extenso. Nacido en Bucaramanga, comenzó su carrera en el crimen hace 20 años como “campanero”, un miembro de la cadena de distribución de estupefacientes, y con el tiempo escaló en el mundo del narcotráfico, convirtiéndose en un líder de alto perfil. De acuerdo con las autoridades, su poder y organización en el narcotráfico de Santander lo colocaban en la misma categoría que figuras como Pablo Escobar, al punto de ser apodado el "Pablo Escobar de Santander". Se le imputan delitos de concierto para delinquir, narcotráfico, porte de armas, y fuga de presos.

En su fuga, Pichi contó con una red de apoyo que lo protegió en diversos puntos del país. Según la información obtenida por los investigadores, tras escapar de su arresto domiciliario, se ocultó en Medellín, específicamente en el barrio Villa Hermosa, donde fue acompañado por su escolta personal. Las autoridades lograron identificar a tres personas clave en su protección: alias "Pacheco", alias "Ariel" y alias "Sury", quienes no solo lo resguardaban, sino que también se encargaban de su logística y manutención.

 

A través de interceptaciones telefónicas y análisis de datos digitales, la Policía logró trazar los movimientos de estos cómplices, lo que llevó a identificar tres inmuebles de

 

 

 
interés. Uno de estos se encontraba en una zona exclusiva de Medellín, donde Pichi y su red de colaboradores buscaban permanecer en el anonimato, utilizando plataformas digitales para arrendar propiedades a corto plazo.

En este seguimiento, también se descubrió que los cómplices de Pichi no solo se dedicaban a su seguridad, sino que varios de ellos tenían antecedentes en el mundo de la seguridad privada. Por ejemplo, alias "Pacheco" era socio e instructor en una empresa de formación de escoltas, mientras que alias "Ariel" había trabajado previamente como escolta de esposas de narcotraficantes conocidos.

El trabajo de inteligencia permitió que el 29 de octubre se interceptaran más de 60 líneas telefónicas, lo que fue crucial para localizar a Pichi en una finca en la vereda El Noral, en Copacabana, Antioquia, donde se encontraba en compañía de varias personas. La operación para su captura fue altamente planificada y ejecutada de manera simultánea, logrando no solo arrestar a Pichi, sino también a dos de sus escoltas, Jeison Roleywer Gonzales Saavedra y Luis Carlos Pacheco Pantoja, quienes fueron detenidos por porte ilegal de armas.

En el lugar de la captura, las autoridades encontraron una pistola Five Seven de calibre 9 mm, 4 proveedores, 99 cartuchos y una suma de dinero en efectivo superior a los 6 millones de pesos, lo que confirma el nivel de organización y recursos que manejaba alias Pichi. Además, la Policía incautó varios bienes asociados con su red criminal, incluyendo propiedades en Medellín y Bucaramanga, que se investigan para posibles procesos de extinción de dominio.
 

Alias Otoniel revela supuestos vínculos entre paramilitares y la Fuerza Aérea colombiana
 



En su intervención ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Dairo Antonio Úsuga, conocido como alias Otoniel, exlíder del Clan del Golfo, expuso detalles reveladores sobre los supuestos nexos entre los paramilitares y la Fuerza Aérea Colombiana. Durante tres días de audiencias, que tuvieron lugar en los Estados Unidos donde está recluido desde su extradición en 2022, Otoniel aseguró que, durante la década de 2000, hubo apoyo aéreo por parte de las fuerzas militares a los grupos paramilitares, especialmente en los Llanos Orientales, donde se libraron intensos combates.

Según las declaraciones de Otoniel, el Bloque Centauros, comandado por Miguel Arroyave, recibió apoyo logístico y aéreo para enfrentar a las Autodefensas Campesinas del Casanare, lideradas por Martín Llanos. El exlíder del Clan del Golfo aseguró que los enfrentamientos entre ambos bloques, que generaron más de mil muertes, fueron marcados por la intervención de la Fuerza Aérea en favor de los paramilitares, lo que permitió que el Bloque Centauros obtuviera la victoria en la batalla decisiva en Villanueva, Casanare.

Otoniel detalló la magnitud de la violencia en estos combates, mencionando que en un solo enfrentamiento, el Bloque Centauros sufrió 87 bajas y más de 100 heridos en tres días de combates. Estas declaraciones, de ser verificadas, podrían abrir una nueva línea de investigación sobre la implicación de miembros de la Fuerza Aérea en acciones que favorecieron a grupos paramilitares, lo que reabre el debate sobre la relación entre estos actores y el conflicto armado en Colombia.

 

 

 

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