Pereira, Colombia - Edición: 13.380-960

Fecha: Martes 10-12-2024

 

INTERNACIONAL

 

El Imparcial-5

 

Turquía reabrirá puesto fronterizo para retorno de refugiados sirios




El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció este lunes que se reabrirá un puesto fronterizo con Siria, cerrado desde 2013, para que los refugiados puedan volver a su país.

"Para evitar atascos y facilitar la circulación, abriremos el puesto fronterizo de Yayladagi", afirmó el jefe del Estado turco durante un discurso, tras una reunión de su Ejecutivo.

Muchos refugiados sirios que viven en Turquía acudieron a los puestos fronterizos del sur del país para intentar volver a su país tras el anuncio de la caída del presidente Bashar al Asad, el domingo.

El puesto de Yayladagi se encuentra en la provincia de Hatay.

"Creo que los fuertes vientos de cambio que soplan en Siria serán beneficiosos para todos los sirios, sobre todo para los refugiados. A medida que Siria gane estabilidad, los retornos voluntarios también aumentarán. El deseo que tienen los sirios de volver a su patria desde hace 13 años terminará", afirmó el presidente turco.

Por otro lado, el presidente turco aseguró que Ankara no busca extender su territorio a Siria.

"Turquía no tiene en el punto de mira ni las tierras ni la soberanía de otro país. El único objetivo de nuestras operaciones transfronterizas es proteger nuestra patria y a nuestros ciudadanos de ataques terroristas", señaló.


Austria y Alemania suspenden pedidos de asilo de refugiados sirios
 



Austria y Alemania anunciaron este lunes suspender las decisiones pendientes sobre las solicitudes de asilo de los sirios, al día siguiente de la caída del gobierno de Bashar al Asad en Siria tras una fulgurante ofensiva rebelde.

"A partir de ahora se detendrán todos los procedimientos [de asilo] en curso", afirmó el Ministerio del Interior austriaco en un comunicado.
 

También se dieron instrucciones para "preparar un programa ordenado de repatriación y deportación a Siria", detalló el ministro del Interior, Gerhard Karner.

La ministra del Interior alemana, Nancy Faeser, señaló a su vez que dada "la incertidumbre actual", la oficina federal de inmigración y de los refugiados "decretó hoy un congelamiento de las decisiones para los procesos de asilo actualmente en curso" de los sirios.

Alemania, el país con la mayor comunidad siria de la Unión Europea, acogió a casi un millón de sirios durante el mandato de la exjefa de gobierno alemán, Angela Merkel.

"Muchos refugiados que encontraron protección en Alemania tienen ahora por fin la esperanza de regresar a su patria siria y reconstruir su país", dijo Faeser en un comunicado. "La situación en Siria es actualmente muy confusa", reconoció sin embargo.

Según el Ministerio del Interior, actualmente residen en Alemania 974.136 personas de nacionalidad siria.
 

De ellos, 5.090 han sido reconocidos con derecho a asilo, 321.444 han obtenido el estatuto de refugiado y 329.242 han recibido protección subsidiaria, lo que implica una suspensión temporal de la deportación Decenas de miles de otros casos siguen pendientes.

Austria, a su vez, es uno de los países que más sirios acogió en Europa. Alrededor de 7.300 de los cerca de 100.000 sirios que viven en el país se ven afectados por esta decisión.

El Ministerio del Interior austriaco indicó que los casos de las personas a las que ya se había concedido el asilo serían también reexaminados. La reagrupación familiar, asimismo, quedará suspendida.

Desde 2015, alrededor de 87.000 sirios recibieron una respuesta positiva a su solicitud de asilo en Austria, un país de nueve millones de habitantes.

 

Pero el jefe del gobierno conservador, Karl Nehammer, endureció las medidas en los últimos años ante el auge de la extrema derecha, que ganó por primera vez las elecciones parlamentarias a finales de septiembre.


Siria busca transición con escenario político y armado fragmentado


EL final ayer de la familia Al Assad, tras más de medio siglo gobernando Siria con puño de hierro, representa la eliminación de un instrumento de cohesión concebido a golpe de atrocidad contra el pueblo y la apertura de una nueva era marcada especialmente por la guerra civil precedente, así como por la existencia numerosos grupos políticos y armados diseminados por el país, condicionados muchos de ellos por potencias extranjeras como Estados Unidos, Rusia o Turquía.

 

El presidente sirio, Bashar al Assad, dejó el poder por la fuerza, incapaz de contener el avance imparable de un heterogéneo colectivo de fuerzas de oposición que comprende a yihadistas, milicias kurdas cargadas de reivindicaciones históricas, grupos armados rebeldes asistidos por Turquía y un conglomerado de facciones locales del sur del país.

 

Su régimen cayó después de una rápida ofensiva de estos grupos de oposición desde varios frentes, principalmente desde el noroeste y el sur del país, más el empuje adicional de los grupos kurdos en

 

 

 
el noreste sirio. Todo ello en menos de 15 días.
 


Las primeras horas de la Siria sin los Al Assad estuvieron marcadas por llamamientos internacionales a evitar la "balcanización" de un país donde ahora mismo coexisten una administración kurda establecida en el noreste (la Rojava), un bastión yihadista en la provincia de Idlib y un vacío político en una capital que durante el día vio los primeros esfuerzos para comenzar un diálogo de transición, de resultado todavía incierto, en especial después de 15 años de guerra civil que ha costado más de 350.000 vidas y una crisis humanitaria catastrófica.

Cayó el régimen de Asad, pero el conflicto no ha terminado: Turquía sigue emprendiendo su campaña militar contra los grupos kurdos a lo largo de su frontera con el norte de Siria, los mismos que han recibido el apoyo de Estados Unidos para combatir a las células itinerantes de la organización yihadista Estado Islámico que todavía pululan por el país, y tienen a miles de familiares e hijos retenidos en condiciones infrahumanas en las cárceles kurdas como la de Al Hol.
 

Y para evitar la reconstitución del Estado Islámico, el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom) efectuó 75 ataques aéreos contra objetivos de esa organización yihadista en el centro de Siria. Los describió como una ofensiva contra “líderes, operativos y campamentos de EI " Minutos antes de ese anuncio, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, avanzó en una comparecencia pública el comienzo de los mismos como primera medida de reacción norteamericana a la caída de Al Assad.

"Tenemos claro que Estado Islámico intentará aprovechar cualquier vacío para restablecer sus capacidades y crear un refugio seguro. No permitiremos que eso suceda…Seguiremos vigilantes", dijo el mandatario norteamericano y confirmó que los militares estadounidenses desplegados en Siria -se encuentran en el este del país- seguirán en sus puestos.

A todo esto, hay que añadir un escenario regional también marcado por la transformación constante a través del conflicto, próximo o más lejano.
 

La erosión causada por guerra en Ucrania llevó a Rusia a reducir el respaldo imprescindible que concedía a Al Assad para sujetar a los grupos de oposición. Israel, por su parte, declaró roto el histórico acuerdo de separación con Siria por lo que entró en la zona desmilitarizada del Golán y según reportó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (Osdh) bombardeó varios lugares en el este de Siria.


"Israel lanzó bombardeos aéreos contra depósitos de armas y posiciones pertenecientes al régimen derrocado y a grupos apoyados por Irán en la provincia de Deir Ezor", aseguró Rami Abdel Rahman, director de la Osdh.

Estados Unidos, por su parte, aborda esta nueva era en plena transición al retorno de Donald Trump, quien este sábado se mostró dispuesto a desvincularse de todo este asunto, un deseo que quizá no pueda ver cumplido en un país deshilachado.

Fin de una era

Lo ocurrido este domingo representa el final de Bashar Hafez Al Assad y del legado de su padre, Hafez, un oficial de la fuerza aérea que ayudó a liderar la toma del  gobierno por parte del Partido socialista Baaz en 1963 antes de asumir él mismo el poder mediante un golpe militar incruento en 1970.

Su hijo asumió el poder en el año 2000 bajo promesas de un camino de reformas, liberalización económica y cierto aperturismo democrático que cayeron en saco roto al año de llegar al cargo, cuando empezó a sofocar todo amago de oposición política.

Cuando en 2005, los grupos de oposición se unieron para emitir una declaración en la que exigían elecciones parlamentarias libres, Al Assad respondió encarcelando a sus principales firmantes, marcando el patrón que seguiría durante el lustro siguiente hasta el estallido en 2011 de la Primavera Árabe en el país, el comienzo de la guerra civil siria.

En 2015, la guerra se convirtió en un punto de inflexión con la incorporación definitiva de Rusia en una campaña militar con apoyo técnico de Irán que logró paralizar las operaciones rebeldes y yihadistas, confinados hasta hace solo doce días a menos de la mitad del país en medio de una relativa calma.

Siria, sin embargo, estaba cogida con pinzas, como demostró la fulgurante ofensiva que puso fin a un régimen a esas alturas deslegitimado por completo por Estados Unidos y sus aliados, que se negaron a reconocer al mandatario como ganador de las últimas elecciones de 2021.

 

Al Assad tampoco se libró en los últimos años del escepticismo de países árabes que apuntaban a Siria como centro de producción del narcotráfico -la anfetamina Captagon- para financiar las operaciones militares contra la oposición.

El derrocado mandatario se encuentra ahora en Moscú, lejos ya de un país que comienza a partir de ahora una transición muy difícil. El peor escenario que contemplan los analistas es un "modelo libio", caracterizado por la desaparición de un líder autocrático (Gadafi), fragmentado entre autoridades paralelas y una ausencia de Estado de Derecho rellenada por grupos armados de toda índole, y donde los civiles acabarían siendo una vez más la primera víctima del caos.

Ayer, los órganos políticos de la oposición comenzaron a trazar las líneas maestras de un futuro político con intenciones más o menos coincidentes a pesar de la rivalidad que les separa.

Las dos entidades más destacadas son la Coalición Nacional Siria (CNS), una alianza de grupos de oposición formada en el exilio tras el levantamiento de 2011 contra Al Assad, y el Gobierno
 de Salvación Nacional, considerado a todos los efectos el brazo político del grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham, rival de la CNS.

El presidente de la CNS, Hadi al Bahra, propuso un período de transición de 18 meses, incluidos seis de ellos para redactar una nueva Constitución. También recomendó la "ampliación de la coalición que dirige" para recabar apoyos dentro de Siria,

 

teniendo en cuenta que la CNS está reconocida por EEUU y sus aliados, pero su respaldo dentro del país es muy limitado (sobre todo en la comunidad kurda, que considera a la coalición un instrumento de Turquía, su enemigo declarado).

 

 

 

 
En cualquier caso, Al Bahra aseguró a la cadena CNBC Arabia que su intención es la de restaurar el Estado de Derecho, y de aplicar, en el momento en que arranque el proceso de transición en concordia con los países vecinos, "un programa de justicia transicional y reconciliación nacional, incluidos mecanismos de rendición de cuentas bajo un poder judicial imparcial e independiente.

El llamado Gobierno de Salvación, la extensión política de los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham, fue casi igual. Prometió que "la nueva Siria será un Estado de Derecho que garantice dignidad, justicia e instituciones que reflejen las aspiraciones del pueblo sirio".

El líder del HTS, Abú Mohamed al Golani, abundó en estas ideas durante su paseo triunfal por Damasco -y su discurso-, que culminó en la gran mezquita de los Omeyas, considerado el cuarto sitio más importante para el islamismo.

El líder yihadista, objeto de las suspicacias internacionales dada la proximidad de la organización, en sus orígenes, a la red terrorista Al Qaeda, aprovechó para acusar a Al Assad de haber convertido a Siria en "una finca para las ambiciones iraníes" -el HTS es un grupo suní, rival de la república islámica chií, aliada estratégica de Al Assad- y de propagar "el sectarismo y la corrupción”.

Dos años después, Estados Unidos ya estaba acusando a Al Assad de la comisión de atrocidades al declararle responsable de un ataque químico con gas sarín que dejó 1.400 muertos cerca de Damasco.


La corona noruega se ve sacudida por el "mayor escándalo" de su historia




Las acusaciones de violación contra el hijo de la futura reina de Noruega han sumido a la familia real en "el mayor escándalo" de su historia, en un "annus horribilis" para la corona.

El nombre de Marius Borg Høiby, de 27 años, nacido de una relación anterior al matrimonio de su madre, Mette-Marit, con el príncipe heredero Haakon, está constantemente en la prensa desde mediados de año.

Este joven apuesto y de aire insolente, que lleva pendientes, tatuajes y esmoquin, fue detenido en Oslo el 4 de agosto, acusado de haber violado a su novia la noche anterior.

La prensa publicó una foto que muestra un cuchillo clavado en una pared y afirmó que Høiby le entregó ese día a la policía un teléfono parcialmente destruido sin tarjeta SIM.

En una declaración pública por escrito, admitió haber ejercido violencia durante el altercado con su novia, asegurando que padece "trastornos psicológicos" y que lleva mucho tiempo luchando "contra la adicción a las drogas".

Pese a ello la polémica sigue y se suceden las revelaciones sobre el hijo de la princesa, que no tiene un papel público oficial, a diferencia de su medio hermano y media hermana, nacidos después del matrimonio de su madre con el príncipe heredero.

Dos de sus exnovias dicen haber sufrido violencia de su parte y la policía lo investiga también por amenazas de muerte, incumplimiento de una prohibición de contacto y la violación de al menos dos mujeres.

Según la ley noruega, la noción de violación también incluye actos sexuales sin penetración, cometidos cuando la víctima no puede resistirse, como parece haber sido el caso.

Por esta razón Marius Høiby fue puesto en detención preventiva una semana en noviembre, algo inédito para un miembro de la familia real.


"Es una bola de nieve que nada parece poder detener", apunta Sigrid Hvidsten, comentarista del periódico Dagbladet. "Es el mayor escándalo que hemos tenido en la casa real noruega", asegura.

Marius Høiby, que todavía no ha sido inculpado formalmente, solo reconoce actos de violencia y degradación durante la noche del 3 al 4 de agosto, así como amenazas de muerte.

Este caso se suma a un año difícil para la familia real de Noruega.

Su imagen ya se vio dañada por el nuevo matrimonio en agosto de la princesa Märtha Louise, hija mayor del rey Harald y la reina Sonja, con un autoproclamado chamán, el estadounidense Durek Verrett.

Ambos son defensores de las terapias alternativas y Märtha Louise asegura que puede comunicarse con los ángeles.
Por su parte su marido vende un medallón "salvador" entre acusación de ser un charlatán.

En 2017 el 81% de la población apoyaba a la monarquía, un porcentaje que este septiembre cayó al 62%.

Para empeorar las cosas, el rey Harald, de 87 años, tiene problemas de salud que lo obligaron a tomarse una larga baja por enfermedad a principios de año ya reducir sus actividades.

En febrero, el decano de los soberanos en funciones en Europa tuvo que ser repatriado en avión tras contraer una infección durante una estancia privada en Malasia.

El gobierno incluyó en octubre en su presupuesto 20 millones de coronas (unos 2 millones de dólares) para la compra de un "sarcófago" en previsión de su muerte.

"A veces la vida es muy difícil. Esto es algo que todos pueden experimentar, incluida nuestra familia", dijo el anciano soberano en octubre, sin mencionar específicamente los problemas de su familia.

Según los observadores, la monarquía noruega sobrevivirá mientras los escándalos afectan solo a personalidades "periféricas".


La pareja real, el príncipe heredero Haakon y su esposa, siguen siendo muy populares.


"La República no es una amenaza inminente. Incluso las peores encuestas muestran que hay el doble de noruegos que apoyan la monarquía", dice Tor Bomann-Larsen, autor de biografías sobre la familia real.

 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 348 6207  

    © 1948-2009 - 2024 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK