EDITORIAL
En
estas primeras horas del recién nacido año es poco factible, por
obvias razones, que muchos estén dedicados a las lides
intelectuales, como en este caso la muy comprometida de dirigirse a
los lectores de varios periódicos con el fin de saludarlos y
desearles un periplo o recorrido de tiempos definidos, doce meses
por lo general felices y prósperos aún sin conocer ni presentir
hechos negativos que puedan enlodar la página.
Me cabe ese honor por decisión de la presidencia de esta compañía
periodística quizá por el hecho muy cumplido de nuestra edad al no
estar comprometidos con jornadas etílicas como la despedida de año
en noche vieja en la que altísimo porcentaje de la población mundial
hace un alto y en medio de grandes jolgorios decide darse un respiro
de optimismo para esperar algo inatajable y la verdad sí muy
esperado, el nuevo año con toda su carga de incógnitas y
expectativas.
Y para cumplir con este cometido no se trata en rigor y en mi caso
de ninguna actitud valiente motivada sólo por el compromiso con los
incógnitos lectores y la verdad es que se apoya este deseo de seguir
garrapateando letras en mi aparato de comunicación escrita en
solitario mientras otros tratan de adormecer el cansancio fruto de
ejercicios dialécticos y lúdicos que estuvieron alumbrados con el
sol de medianoche del dios Baco siempre tan generoso con los seres
humanos.
En fin que el objetivo es solo ese para nuestros lectores:
saludarlos de todo corazón desearles toda clase de parabienes
especialmente en salud y con prosperidades logradas a base de
honestos esfuerzos para sacar adelantes a sus grupos familiares
dentro de la cultura que sea que eso al fin y al cabo el primigenio
motivo.
En lo que respecta al resto del mundo para cada persona sin olvidar
lo que nos rodea, nos amenaza o nos promete, motivado por lo líderes
nacionales y mundiales que para este año anuncian destacadas
actuaciones desafortunadamente muchas de ellas desde los campos de
combate en los que desafortunadamente continuarán cayendo unos y
otros a instancias de un himno y un trapo multicolor ondeante
parcialmente borrado por los rastros de sangre seca.
La labor de todos nosotros los ciudadanos del común encabezados por
sanos liderazgos es buscar que se aplaquen los odios y desacuerdos
que motivan estas matanzas desde la quijada de Caín hasta el
sofisticado misil silencioso que siembra de humo y destrucción los
campos de la vida.
Ojalá este año sea así y aunque parezca imposible, en muchos frentes
de batalla logren ingresar cantos de paz y calma para solaz y vida
de millones de personas inocentes sin vinculación directa con estas
refriegas. Paz y armonía para todos. Será mucho pedir. Felíz año.
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Como hacer
las cosas bien

Zahur K. Zapata
En un principio todo estaba en orden y las cosas estaban en su lugar.
Todo funciona bajo un orden natural siguiendo normas y leyes nacidas
de la experiencia en la evolución de las cosas. Pero llegamos un día
y todo cambió.
Un municipio, una región o un Estado se administran bajo ciertos
principios que la misma sociedad va imponiendo. Y bajo ese orden de
acciones el conjunto social establece sus necesidades y prioridades.
En un Estado primitivo las cosas funcionan sin altibajos y todos
sobreviven bajo su propio entorno, pero cuando la sociedad
evoluciona y aparecen todo tipo de encantadores de culebras y crean
mitos estableciendo un orden que no corresponde a la parte humana.
Nace todo tipo de enfermedades sociales que maltratan a quienes
vivan en esas sociedades.
Estamos en una era donde la desigualdad es trascendental y todos
creen entender que las cosas van bien, aceptando las indicaciones de
unos pocos que se llaman gobernantes y que solo establecen leyes
para beneficio del establecimiento.
El desamparo y el abandono es el conjunto de principios que siempre
están como un fantasma que reclama en nombre de todos los
desprotegidos. Y quienes están empoderados no ven las raíces de
donde nacen todos los crímenes que el Estado crea convirtiéndolo en
el creador del crimen organizado.
La falta de razonabilidad de quienes manejan la cosa política, se
ven obligados a buscar recursos de quienes laboran para poder
sostener el andamiaje estatal y creando infraestructuras que
absorben más capital del que recogen de los impuestos y sobretasas
impuestas.
Una nación manejada por estacionarios mentales es difícil que
prospere o establezca rutas que permitan que la sociedad madure o
crezca. Estas sociedades vivirán dependiendo de otras como mascotas,
sobreviven de lo que las ya establecidas paguen por la compra de
materias primas y que revenden al vendedor original.
Quienes han gobernado a Colombia desde su nacimiento, no han sido
gobernantes, han sido individuos que han pretendido asumir unos
cargos sin el conocimiento del manejo de una nación. Marco Fidel
Suárez es un ejemplo y seguido de él no hay con quien contar.
Colombia ha sido un país de individuos en el poder que la han
llevado de guerra tras guerra sin poder establecer una nación unida.
En las regiones los gobernantes han mamado del Estado porque no
saben cómo convertir estas regiones en autónomas y prósperas, porque
prefieren vivir del presupuesto nacional. La falta de capacidad
mantiene en vilo la economía y sobreviven por la recolección de
impuestos que los ciudadanos pagan bajo amenazas y extorsión de los
políticos.
La incapacidad ciudadana impide hacer cambios en las estructuras
nacionales porque unos pocos gobiernan a la gran mayoría. Y los que
medio piensan se abstienen de ir a votar o protestar para impedir la
elección de corruptos personajes ya reconocidos en el ambiente
político.
Los ignorantes culpan a otras naciones por sus negocios bien hechos,
olvidando que los propios no actúan honestamente y dejan que tomen
ventajas a las cuales un buen juicio impediría que eso pasara. Todas
estas actuaciones son las causantes de las desgracias de los
pueblos. Cada sociedad es dueña de su destino. Quienes gobiernan
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son el espejo de lo que es su
sociedad, porque para que ellos lleguen a ocupar estos puestos tienen que ser
elegidos por gente del mismo estatus moral.
Nada es gratuito en este tipo de sociedades. Al final devolverán el valor del
apoyo a quienes intervinieron en las elecciones.
Valoren

Por: Edgar Cabezas
La
ciudadanía de una nación en el proceso de ir consolidando su propio modelo de
desarrollo humano, económico, social, cultural, ecológico y ambiental, va
encontrando el camino mediante el cual se establece la relación armónica de
trabajo, lenguaje y poder entre el pueblo y su particular manera en un mundo
global de constituir Estado, diseñar gobierno y definir la asociación entre la,
empresa pública y la privada. Es aquella asociación mediante la cual el Estado
social de derecho es administrado por civiles con el objetivo de organizar lo
colectivo en beneficio del individuo.
La
honradez es la virtud de los negocios, de la riqueza que genera el trabajo, que
no es otra cosa que la negación del ocio, es decir: el negocio de la
rentabilidad del capital, del capital que incrementa su valor monetario,
alcanzando a un acumulado tal, que incluso para las fiduciarias y otras
entidades del sistema financiero es un riesgo manejar $47,5 billones del Fondo
de Pensiones Territoriales por, que las comisiones no dan. Plata no da plata.
Ocurre
entonces que esos recursos al salir del mercado no hay quien los rentabilice,
pasan a estar en, las arcas del Estado, lo que provoca un apretón de liquidez, y
la realidad de la acumulación es que, si no se tiene confianza, confianza en que
la rentabilidad en el mercado va a mantener el capital y a generar una renta
constante que compense tanto a los ahorradores del fondo como a los
administradores.
Por esta
razón le ha tocado al Ministerio de Hacienda junto, junto con Crédito público y
la Dirección General de Regulación Económica de la Seguridad Social y a todos
los actores del sector fiduciario revisar las condiciones de una nueva
convocatoria para encontrar uno o varios administradores que manejen los
billonarios recursos del Fondo de Pensiones Territoriales, ya que en las
anteriores, convocatorias del gobierno del cambio ninguna entidad se presentó.
Y es aquí en donde la confianza en la rentabilidad se tiene que valorar también
en intangibles, como son ambiente sano, acceso universal a energía, agua, salud,
educación, transporte, vivienda, alimentación, renta básica, vías,
telecomunicaciones, aumento de las poblaciones de la biodiversidad, para que la
utilidad
del capital monetario se transforme en bienestar social, y no, solamente en una
tasa de interés proclive a la usura que bien puede aumentar las ganancias a
través de futuros o de juegos en la bolsa sin garantizar que la inversión del
fondo pensional territorial cumpla con la función social correspondiente ni con
la finalidad del ahorro asociativo pensional que es la seguridad social.
La
relación armónica para la confianza inversionista necesita de la alianza publico
privada y popular, porque esas son las tres economías identificadas tanto en la
producción como en las relaciones sociales de producción con la finalidad de que
el trabajo colectivo y el ahorro individual favorezcan la inversión social en
obras públicas y privadas beneficiando a las comunidades locales mediante el
establecimiento de las redes de conectividad y de energía que demanda el mercado
alcanzando así los propósitos esenciales de Estado: servir a la comunidad y
promover la prosperidad general.
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