EDITORIAL
UN MENSAJE
DEMASIADO CLARO: ¡AMERICA PARA LOS AMERICANOS!
Aunque el señor Donald Trump ha hablado suficientemente claro para
todo el mundo y en especial para sus vecinos de este continente
parece que pocos le han puesta la atención que se merece su mensaje
respecto a un nuevo trato de la nación americana en cuanto a buscar
primero el bien de su país que el de los demás del planeta.
En efecto el presidente electo ha reiterado en varias ocasiones que
se acabó el juego con lo que le han encomendado por segunda vez, que
según él se ha vuelto un lugar común para esos irrespetos
especialmente en el gobierno de Biden.
Por ello sus nuevos mensajes y consignas que suelen ser todas muy
perentorias recalcan que habrá nuevos tratamientos para nuevos
tiempos en los que él se ha comprometido en rescatar ese orgullo tan
americano según el cual la gente que le siguió en las urnas desde la
órbita republicana hará sustracción total a conceptos como el de una
apertura para los inmigrantes que no estén legalizados
convenientemente y contra los cuales tanto en las fronteras como
dentro del país habrá una lucha inmisericorde.
Algunos consideran que a raíz de estos propósitos aparecerán de
nuevo escenas dramáticas de personas de otros países que ya llevaban
muchos años con un estado de vida normal integrado con hijos
debidamente inscritos en el sistema educativo de Estados Unidos y
trabajos en los que a diario están demostrando la honestidad y
capacidad millones de trabajadores.
Al final de la historia estos ciudadanos serán perjudicados al
empezar un duro sistema de persecución a quienes no obedezcan los
nuevos patrones institucionales, así se tengan que dividir cientos
de familias debido a los procesos extra rápidos de expulsión de la
Unión Americana.
Y aparte de esto, el mensaje claro sobre un país de nuevo convertido
en una piña alrededor de los muy autóctonos tanto en sus conceptos
laborales como recreativos “América para los americanos”, en los que
primará el interés nacional sobre una comunidad integral
plurinacional en remembranza a tiempos de los siglos anteriores
cuando muchos migrantes llegados desde Europa poblaron al país en
ciernes y dieron comienzo a las poderosas comunidades que conocemos
actualmente.

Así no debería asustar, como está ocurriendo en países como
Colombia. que las declaraciones del presidente electo y las de sus
asesores no hagan mucho énfasis en lo que está por ocurrir en
Venezuela con el dictador Maduro y el presidente Gonzalez,
legalmente elegido, en las que empieza a sentirse ese balbuceo
sospechoso respecto a no juzgar a priori al tirano para no
entrometerse en terrenos que no les corresponden.
Algo muy distinto a la poderosa acción de esa nación cuando ha
decidido apoyar la democracia amenazada en otras latitudes.
Esperemos entonces, pues faltan pocas horas para saber cual será la
decisión al respecto ojalá sin aplicación al egoísmo de una América
solo para los americanos, con el vendaje sobre los ojos a medio
levantar en cuanto a este tipo de satrapías.
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En Colombia
hasta la muerte se la roban

Zahur K. Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Nada me impresiona cuando miro a mi alrededor, al igual que a un
médico cuando mira los cuerpos despedazados de los humanos cuando
estudia medicina. Nada es aterrador para el médico y el científico
cuando observa lo que está sucediendo en el planeta.
Cuando se está en guerra, los cuerpos heridos llegan a enfermería
con todo tipo de laceraciones. Desde allí comienza una nueva
historia para pacientes y científicos. Las nuevas medicinas y
cirugías, al igual que los experimentos para curar, combatir y
alcanzar unos mejores manejos de la alta intervención quirúrgica
como saber para que realmente sirven las armas de combate.
La verdad es que Colombia no ha sido laboratorio para desarrollo de
nada, más bien ha sido un campo de batalla entre ignorantes y
presumidos gobernantes que han querido imitar a los de allende a
alta mar. Aquí no se han dado guerras que haya cambiado la
personalidad del mudo. Simplemente centenares de miles de muertos
que han sido ignorados y que no se sabe cuál fue la razón por la que
realmente murieron.
Aquí no existe un muro con los cientos de nombres que murieron en
esta guerra no declarada y que sus dolientes puedan venir y derramar
sus lágrimas y sentir por lo menos consuelo que allí está el nombre
de su ser querido.
En Battery Park Manhattan hay un monumento a los miles de caídos en
la segunda guerra mundial, al igual en el lugar donde cayeron las
Torres Gemelas. Recordar es mantener vivo el pasado y enseñar lo que
pasó a las futuras generaciones.
En Colombia se han robado la existencia de los muertos, como si la
vergüenza de lo que ha pasado fuera más fuerte que los muertos
mismos. Solo aquí recuerdan a los muertos de la oligarquía porque se
vende más la publicación por la noticia que por lo que realmente
está pasando en el país.
Morir en Colombia no es un acontecimiento, es un accidente que pasa
a diario y no tiene ninguna importancia al menos tenga carta de
presentación.
Las muertes son anunciadas, como escribió García Márquez. Pero nadie
les pone atención a los anuncios porque creen que nada pasará y esto
pasó con Armero. Además, el gobierno dejó a la deriva a la gente
para que ellos fueran sus propios responsables de lo que estaba
pasando.
Otra muerte anunciada se aproxima y todo sigue igual. Solo será
esperar y leer los resultados de los boletines que se van a
transmitir después de la erupción.
El 18 de mayo de 1980 el monte Santa Elena hace erupción a las 8.32
de la mañana y un terremoto con una fuerza equivalente a la de 500
bombas atómicas como la de Hiroshima y se escuchó a más de 300
kilómetros de distancia, las erupciones que le siguieron liberaron
una energía equivalente a la de 27.000 bombas como la de Hiroshima.
Lo que la convierte en una de las erupciones volcánicas más
poderosas en la historia del siglo XX. Cuando la ceniza por fin se
asentó, se pudieron contabilizar los daños sufridos: 57 personas.
Armero más de 30 mil personas.
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Colonialismo imperial

Por: Edgar Cabezas
En cuanto al sentir-pensar-hacer individual, las personas que asumen su
proceso descolonizador, deben ante todo reconocer que son sujetos colonizados,
sometidos a un tiempo cultural de dominación con destino a la esclavitud y
servidumbre, modulado por la educación para enajenar desde la infancia hasta la
vejez las rutinas que hay que realizar con el objetivo de acceder a los bienes y
servicios que ofrece el mercado de la libre competencia, en la que, por el
momento, las opciones se presentan según la acumulación de capital, y son las de
ser amo o esclavo del tiempo de vida.
Ello significa que el mayor sometimiento cultural de un pueblo sobre otro
ocurre cuando el pueblo dominante o imperial le impone su tiempo cultural a los
pueblos sometidos y las correspondientes fechas en las que se deben celebrar las
festividades civiles y religiosas en conmemoración de sus héroes, mártires,
santos y prohombres de las ciencias o artes, generalmente consagrados por el
statu quo académico, profuso en títulos y condecoraciones, mediante los cuales
se distinguen los señores de los siervos y los amos de los esclavos.
En realidad, lo que hicieron los pueblos originarios del continente
europeo fue ir por el mundo imponiendo el tiempo cultural del monoteísmo
cristiano judaizado en todos sus idiomas con el instrumento de la
evangelización, representada en el hijo hecho hombre de un dios, que murió
crucificado y que resucitó para reafirmar que Israel es el pueblo elegido y su
dios es el dios de los ejércitos destinados a gobernar el mundo.
El colonialismo imperial es un instrumento pedagógico patriarcal,
machista, homofóbico y depredador de la naturaleza y las civilizaciones que se
le resistan. Su modelo de calendario actual es una cuenta sistematizada del
transcurso del tiempo que empezó a partir de 1582 con un conjunto de reglas que
tratan de hacer coincidir el año civil europeo de las regiones del norte
septentrional regulado por el clima de las cuatro estaciones con el año trópico
en el que el clima presenta temporadas secas y de lluvias.
Colombia es una nación de regiones, regiones en las que el Estado
reconoce la diversidad étnica y cultural, sin embargo todo político que se
declare politeísta o ateo es estigmatizado como una persona no fiable para
ejercer un cargo de elección popular, así es que a todos les corresponde jugar
entre su sistema de valores y creencias y el cristianismo para aspirar a ser
bendecido o amado por los electores Como si fuera poco, en caso de llegar a ser
presidente, tendrá que asistir a una ceremonia con los hermanos mayores que
habitan la Sierra Nevada para que le ayuden a mantener el equilibrio del
universo, protegerlo de las fallas humanas para que durante su periodo de
gobierno no haya huracanes, sequías o hambrunas.
Los dogmáticos quieren que su doctrina colonial sea tenida como la única
verdad. Se aferran al Estado paterno, se creen patriotas y mienten con
convicción de ser poseedores de la verdad, por eso, desprecian los razonamientos
de sus contradictores, odian la discusión, la ilustración y el debate lógico con
los que se puede llegar a consensos para sacar adelante las grandes reformas que
requiere el país, olvidando así que la administración pública debe favorecer a
la mayoría y no a la minoría de los mega millonarios.
Ahora es el momento y el nuevo tiempo para consolidar la unidad de las
personas progresistas y así evitar que las ideologías reaccionarias que se
oponen al cambio social, político, económico y ambiental restablezcan las
condiciones pasadas de corrupción y crimen.
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