Ataque ruso en Kiev durante visita del primer ministro británico

Una explosión estremeció el centro de Kiev el jueves, coincidiendo
con la visita del primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer.
Starmer llegó a Ucrania para ratificar el apoyo británico al país en
medio del conflicto con Rusia.
El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, instó a los ciudadanos a buscar
refugio tras la explosión, señalando la activación de las fuerzas de
defensa aérea en la ciudad. Un dron ruso sobrevoló el lugar donde
Starmer se reunía con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Según las autoridades ucranianas, se trató de un ataque ruso en
represalia por el uso de armas suministradas por Occidente.
Durante la visita, Starmer y Zelenski firmaron un tratado denominado
“Asociación de 100 años”, que busca fortalecer la cooperación en
áreas clave como defensa, ciencia, energía y comercio. El acuerdo
también incluye medidas para rastrear el grano ucraniano robado por
las fuerzas rusas y exportado ilegalmente.
Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, el Reino
Unido ha sido un firme aliado de Ucrania, proporcionando más de
12.800 millones de libras en ayuda militar y civil. Londres ha
desempeñado un papel crucial en el entrenamiento de soldados
ucranianos y el suministro de equipos militares.
La visita de Starmer se da en un contexto de incertidumbre política
global, marcado por la reelección de Donald Trump en Estados Unidos.
Trump ha expresado críticas sobre el costo de la ayuda
estadounidense a Ucrania, generando preocupación entre los aliados
de Kiev.
Mientras tanto, Rusia ha manifestado su disposición a negociar un
acuerdo para poner fin al conflicto, aunque insiste en que cualquier
negociación debe reflejar las "realidades sobre el terreno". Moscú,
que ha ocupado cerca del 20% del territorio ucraniano, no muestra
intención de ceder las áreas controladas desde el inicio del
conflicto.
Cuba anuncia excarcelaciones masivas tras salir de la lista de
patrocinadores del terrorismo de EE.UU.

En un giro significativo, 553 presos cubanos serán excarcelados tras
el reciente anuncio de Estados Unidos de retirar a Cuba de su lista
de países que patrocinan el terrorismo.
La
medida, comunicada por las autoridades cubanas, llega como un paso
hacia la mejora de las relaciones entre ambos países, aunque con
matices que generan reacciones mixtas tanto en la isla como en el
ámbito internacional.
La vicepresidenta del Tribunal Supremo Popular de Cuba, Maricela
Sosa, explicó que las excarcelaciones no implican ni indultos ni
amnistías, sino que están condicionadas al cumplimiento de ciertos
requisitos, como mantener una buena conducta. “Si no cumplen con
estas obligaciones, el tribunal que les condenó puede revocarles
esta medida y hacer que regresen al centro penitenciario”, advirtió
Sosa en una entrevista para la televisión estatal.
El anuncio ha generado expectativas, pero también escepticismo.
Aunque muchos de los excarcelados son vistos como presos
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políticos por
ONGs y activistas, el Gobierno cubano insiste en que se trata de personas
sancionadas por diversos delitos. Las liberaciones serán progresivas, sin
detalles específicos sobre los plazos o criterios exactos de selección.
La Casa Blanca, por su parte, ha señalado que las excarcelaciones incluyen a
algunos participantes de las protestas antigubernamentales del 11 de julio de
2021, las manifestaciones más grandes en décadas en Cuba. Entre los primeros
excarcelados figuran Dariel Cruz García, Lisdiany Rodríguez Isaac y Donaida
Pérez Paseiro, quienes son considerados presos políticos por organizaciones de
derechos humanos.
Este desarrollo se produce en un contexto político delicado. El anuncio de la
salida de Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo ha sido calificado
por el Gobierno cubano como “un paso en la dirección correcta”, aunque
insuficiente debido a las sanciones económicas que aún pesan sobre la isla. La
inclusión en la lista negra había restringido severamente las relaciones
comerciales y financieras de Cuba, contribuyendo a un deterioro económico que se
reflejó en inflación y déficit.
El optimismo generado por estas medidas podría verse empañado con la inminente
asunción de Donald Trump, quien fue el responsable de reincorporar a Cuba a
dicha lista en 2017. La designación de Marco Rubio como secretario de Estado, un
defensor acérrimo de una política de línea dura hacia Cuba, refuerza las
preocupaciones de que el alivio pueda ser temporal.
Mientras tanto, la noticia ha suscitado diversas reacciones en la isla. Familias
de los presos excarcelados fueron convocadas de manera inesperada a los centros
penitenciarios, aumentando las expectativas de reunificación. Sin embargo, las
ONGs que monitorean la situación de los presos políticos han recibido la noticia
con cautela, destacando que el número de excarcelados es muy inferior al de los
considerados presos por motivos políticos.
Maduro limita diplomáticos europeos en Venezuela por “conducta hostil”

En un giro inesperado, el gobierno de Nicolás Maduro ha impuesto límites
estrictos a la presencia diplomática de Francia, Italia y Países Bajos en
Venezuela. A partir de ahora, cada una de estas naciones solo podrá contar con
un máximo de tres diplomáticos en sus embajadas, una decisión que surge tras lo
que Maduro calificó como “conducta hostil” por parte de estos países tras su
reelección, aún en disputa.
El viernes pasado, Maduro asumió su tercer mandato consecutivo, después de unas
elecciones celebradas el 28 de julio que fueron ampliamente cuestionadas por la
oposición y la comunidad internacional. La oposición, encabezada por el exiliado
Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, insiste en que los comicios
fueron fraudulentos y que González es el verdadero ganador.
El canciller venezolano, Yván Gil, anunció la nueva política a través de su
canal en Telegram, afirmando que se trata de una “decisión soberana” en
respuesta al “apoyo a grupos extremistas y la intromisión en asuntos internos”
por parte de los gobiernos de los países mencionados. Además, Gil añadió que los
diplomáticos que permanezcan en el país deberán obtener una autorización escrita
para desplazarse más allá de 40 kilómetros desde la Plaza Bolívar, en el centro
de Caracas, lo que limita significativamente su movilidad dentro del país.
La reacción de la comunidad internacional no se hizo esperar. Estados Unidos
calificó las elecciones y el nuevo mandato de Maduro como una “farsa”, mientras
que la Unión Europea señaló que el mandatario “carece de
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legitimidad”. En
respuesta, el bloque europeo anunció nuevas sanciones contra 15 personas
consideradas responsables de socavar la democracia en Venezuela.
En este contexto, el presidente francés Emmanuel Macron y el brasileño Luiz
Inácio Lula da Silva hicieron un llamado conjunto para que se retome el diálogo
entre el gobierno de Maduro y la oposición. Macron, además, sostuvo
conversaciones con
la líder opositora María Corina Machado y González Urrutia, reafirmando la
posición de Francia de que “la voluntad del pueblo venezolano debe ser
respetada”.
Por su parte, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, reconoció a
González Urrutia como el “presidente electo” de Venezuela, mientras que el
ministro neerlandés de Relaciones Exteriores, Caspar Veldkamp, expresó su
respeto hacia Machado y reiteró la posición de la Unión Europea.
Esta medida de Maduro no solo representa un desafío a los países europeos, sino
que también complica las relaciones diplomáticas en un momento de creciente
tensión política y social en Venezuela. Con el futuro del país en juego, la
comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos, mientras la
oposición busca mantener la presión sobre un régimen que consideran ilegítimo.
Reino Unido: Dimite Tulip Siddiq por vínculos con su tía depuesta en Bangladesh

La política laborista Tulip Siddiq ha renunciado a su cargo como secretaria de
Estado del Tesoro y de la City, debido a sus lazos familiares con Sheik Hasina,
ex primera ministra de Bangladesh, destituida en 2024 tras una serie de
protestas masivas. Siddiq, sobrina de Hasina, presentó su dimisión para evitar
ser una "distracción" para el Gobierno de Keir Starmer, quien aceptó su renuncia
con pesar.
La salida de Siddiq marca la segunda renuncia en el gabinete de Starmer en
apenas seis meses, luego de que Louise Haigh abandonara su puesto como
secretaria de Transportes. Aunque una investigación interna exoneró a Siddiq de
violar el código ministerial, su nombre fue mencionado en una pesquisa
anticorrupción en Bangladesh que involucra a Hasina.
Siddiq, cuya responsabilidad incluía supervisar la lucha contra la corrupción en
la City de Londres, justificó su decisión para mantener la atención en las
políticas del gobierno. En su lugar, la diputada Emma Reynolds ha sido designada
para asumir sus funciones.
Nacida en Sutton, Londres, en 1982, y nieta de Sheikh Mujibur Rahman, ex
presidente de Bangladesh, Siddiq se ha comprometido a seguir apoyando la agenda
del cambio de Starmer como diputada, cargo que ocupa desde 2015. Su dimisión
llega en un momento crítico para la economía británica, con el aumento de los
costos de endeudamiento estatal y la depreciación de la libra.
El primer ministro Starmer ha respaldado a su ministra de Finanzas, Rachel
Reeves, ante las críticas por el primer presupuesto laborista en 14 años,
reiterando su apoyo en medio de las presiones para que también dimita.
En un comunicado, Starmer señaló que no se encontraron pruebas de
irregularidades financieras por parte de Siddiq y dejó la puerta abierta para su
regreso en el futuro. Sin embargo, la revelación de que Siddiq recibió un
apartamento de un promotor vinculado al partido de Hasina y su estancia en otras
propiedades relacionadas con el antiguo régimen ha complicado su posición.
La salida de Siddiq representa un golpe significativo para Starmer, quien ha
visto caer su popularidad desde la victoria del Partido Laborista en julio.
Siddiq, quien gestionaba las políticas de servicios financieros y medidas contra
el blanqueo de dinero, deja un vacío en un momento delicado para el gobierno. |